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viernes, noviembre 30, 2018

Carta a Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, y demás poetas


Apreciados poetas Ernesto y Gioconda. Como lector de vuestras poesías, que en algún momento me despertaron esa inquietud por conocer al “revolucionario idílico”, aunque fuese en el tiempo onírico, me mantuve conectado a ustedes en mi caminar.


Gioconda querida, a Ud. solo la conozco de leídas. Cuando pasé por Nicaragua, con ilusión contenida de Lavinia, pregunté por Ud. a mi anfitrión. La respuesta fue inesperada: “Ella no vive aquí, pasa más tiempo creo en los EE.UU.”.

A ti, querido legendario Ernesto, también te conocía de leídas, pero mis ojos te vieron por única vez, y mi corazón vibró con tus palabras, en Casa América de Madrid.

Yo, no soy revolucionario, ni poeta…. Apenas soy un caracol quechua que con su existencia acuestas intenta dejar señas por su paso en esta sufrida Abya Yala donde la Pachamama nos germinó. Y, lo que digo lo hago como parte sentida de esas historias inconclusas que nos han acumulado esperanzas y pesares.

En esta noche oscura que vive Nicaragua, frontera geopolítica de la desigual guerra entre la Muerte y la Vida, con profunda preocupación veo vuestras letras a favor de los heraldos de la muerte que se rejuvenecen con nuestros sufrimientos.

El problema de “Nicaragua coyuntural” no es la dupla Ortega-Murillo. Y, no por eliminar a ellos dos se resolverán las históricas deudas postergadas e inconclusas de la cenicienta Nicaragua.
Disparen sus letras contra la rancia oligarquía y el abominable Imperio de la muerte que castiga inmisericorde a todos cuantos intentamos levantar la cerviz, especialmente si somos indígenas y mujeres.

En Abya Yala, gracias a los procesos de cambios impulsados desde los históricos NO ciudadanos, en los últimos quince años, hemos logrado disminuir las condiciones de pobreza en América Latina en más de 10%. En Los Andes, quechuas, aymaras, guaraníes existimos con dignidad y orgullo gracias a nuestros procesos de cambio.

Nicaragua, no forma parte del letal Triángulo de la Muerte actual (Honduras, Guatemala y El Salvador) gracias al “quiebre de timón” que encabezó el gobierno actual.

Uds. y yo sabemos por vivencias que Nicaragua es la excepción excepcional en el infierno centroamericano. Y ese cambio no lo construyeron los ángeles del cielo, ni sólo los poetas. Lo pensaron e implementaron políticos excepcionales, muy a pesar de sus errores, y sobre todo con el sacrificio de los pueblos.

Gracias al gobierno actual, en Nicaragua, más del 30% de las tierras cultivables del país se encuentran bajo título de propiedad colectiva indígena (autonomías lo llaman allí). De lo contrario, indígenas y campesinos en Nicaragua o serían jornaleros sin tierras o mojados camino al Norte mortal.

Estimado Ernesto, sé que duele que Ortega-Murillo pactasen con el Cardenal Ovando (el mitrado que te humilló siempre, y a toda la Latinoamérica de las teologías de la liberación).

Querida Gioconda, como quechua, parte de los pueblos subalternizados, puedo sentir tu dolor de mujer consciente por la involución en las políticas de derechos sexuales y reproductivos emprendidos por el actual gobierno.

Pero, no por esas “concesiones coyunturales” vamos a entregar a los jinetes del Apocalipsis que, ahora, castigan inmisericorde a Lugo, Lula, Correa, Maduro, Ortega, y a todo “Espartaco” latinoamericano, todos nuestros logros para que lo despilfarren.

Mis apreciados poetas, apunten y disparen sus letras hacia donde corresponde. No hacia los nuestros. Nicaragua ya no es más la cenicienta latinoamericana. Y no volverá a ser la pordiosera del Continente.

miércoles, noviembre 21, 2018

La era de la salud pública nació en la URSS


El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre. Algo tan sencillo como esa práctica cotidiana y actual que consiste en acudir a un centro médico para cuidar nuestras enfermedades gratuitamente se la debemos al esfuerzo de los bolcheviques. La atención médica ha existido siempre... para unos pocos privilegiados; la atención a los obreros, los campesinos y la población, en general, sólo existen desde 1917 y sólo existirá en el futuro si somos capaces de defenderla al menos con tanta energía como pusieron otros en conseguirla.

La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención.

La sanidad soviética, por tanto, no era un servicio especialmente destinado a los obreros y campesinos sino una tarea en cuya planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es decir, millones de personas que atendían y eran atendidos por la red sanitaria más grande que nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.
La implantación del modelo de medicina soviética en el mundo capitalista fue obra del suizo Henry E. Sigerist que, entre otros, impartió cursos en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Sigerist viajó varias veces a la URSS y estudió meticulosamente su sistema sanitario, del que se convirtió en su divulgador más entusiasta: “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS -escribió- fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación entera para darle atención médica a todo el pueblo”. El médico suizo siempre reconoció honestamente las aportaciones pioneras de la revolución socialista a la medicina mundial, que describió en su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union” publicado en Nueva York en 1937.

Durante la I Guerra Mundial Sigerist fue movilizado como médico del ejército francés, lo que le permitió comprender el carácter imperialista de aquella terrible masacre y, a la vez, valorar la trascendencia histórica de la revolución de 1917: “Un nuevo orden político, económico y social ha nacido de allí y ha modificado muy profundamente las formas de la atención médica [...] Puesto que la salud es un bien al que todos tienen derecho el servicio médico es gratuito [...] La medicina preventiva tiene prioridad decisiva [...] El servicio médico se lleva a la población cada vez más por centros médicos, dispensarios, policlínicos [...] La cultura física se ha hecho popular [...] Lo que está sucediendo allá es el inicio de un nuevo período de la historia de la medicina”.

Médico e historiador de la medicina, Sigerist se convirtió en un socialista convencido. Sin llegar a ser nunca un marxista militante, gracias al estudio de la medicina se apercibió de que el socialismo era una forma superior de vida para la humanidad. Para el médico suizo el sistema sanitario soviético no sólo era un modelo válido de atención sanitaria que había que llevar al mundo entero; era algo mucho más importante que eso: la sanidad soviética culminaba una larga evolución histórica de los servicios de salud.

En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la “Yale Review” donde decía que “el pueblo tiene derecho a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus miembros [...] Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos, como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario”. La salud no es sólo un problema técnico de asistencia al enfermo sino que se promueve activamente proporcionando condiciones de vida decentes, buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso.

En 1943 en su libro “Civilization and desease” (Civilización y enfermedad) escribió que el mundo se disponía a dar el paso “de la sociedad de competencia a la sociedad de cooperación; irá hacia el socialismo”. La obra incorpora importantes tesis del materialismo histórico sobre la enfermedad en dos capítulos en los que analiza los determinantes materiales y económicos de la enfermedad. El libro le convirtió en un referente para los estudiantes y jóvenes médicos progresistas de todo el mundo. El 30 de enero de 1939 la revista “Time” ya había publicado su retrato en portada, calificándole como el historiador de la medicina más importante del mundo.

A través de Sigerist la influencia de la medicina soviética alcanzó a Estados Unidos. Con la ayuda de conocidos investigadores, el médico suizo creó la “American Soviet Medical Society”, que presidió Walter B. Cannon, amigo de Pavlov y profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard. La asociación editó la revista “The American Review of Soviet Medicine”. La promoción de la comprensión entre los pueblos era su modo de ayudar al intercambio cultural y científico.

Sin embargo, durante la caza de brujas de la posguerra fue ferozmente atacado por la Asociación Médica Norteamericana y el círculo más reaccionario de estudiantes de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fue purgado por la Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos en lo sucesivo. Entonces decidió regresar a Suiza, donde comenzó a redactar su obra cumbre “Historia de la Medicina”, de la cual llegó a publicar el primer volumen.

Por influencia de la Revolución de Octubre y de Sigerist, en Inglaterra también apareció un movimiento en favor de la nueva medicina social y en 1930 Major Greenwood fundó la Asociación Médica Socialista que influyó decisivamente en el programa sanitario del partido laborista. Posteriormente con la ampliación del campo socialista en 1945 y la llegada del partido laborista al gobierno, los obreros británicos pudieron disfrutar de una red pública de atención sanitaria como la que ya disfrutaba la URSS desde hacía décadas.


Desde Suiza, Sigerist hizo varios viajes a Londres que culminaron en las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical. Hasta su muerte en 1957 la ingente obra de Sigerist, que llena las bibliotecas de las facultades de medicina, inspiró la creación del nuevo sistema público de salud británico y otros parecidos en el mundo entero.

El remate de este proceso que se inició en la URSS también acabó en la URSS, en 1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, cuando el bloque de países socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez, se definía a la medicina como un servicio público, con un único voto en contra: el de Estados Unidos. En medicina este principio se conoce como la Declaración de Alma-Ata y dice lo siguiente: “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud”.

Hoy en cada dispensario médico, hospital o clínica pública del mundo siguen latiendo -inmortales- los principios de la Revolución de Octubre y su éxito al llevar a toda la humanidad algo tan preciado como es la salud.
Autor: Juan Manuel Olarieta
Fuente: Pravda

miércoles, noviembre 14, 2018

La escasez en la URSS se creó de un modo artificial


Desde siempre una de las imágenes típicas y tópicas de cómo se vivía en los países del socialismo real fue la de que allí la producción era pésima y deficiente, que la gente guardaba colas interminables desde la mañana hasta la noche para hacer la compra diaria. La población guardaba cola y rara vez conseguía lo que buscaba pues escaseaban los productos de primera necesidad como carne o aceite. Tal cosa es cierta, no se puede negar, pero no deja de ser interesante que ahora haya gente vinculada al sector agroindustrial que diga que la producción no disminuyó en ningún momento. El fenómeno de las largas colas comenzó a darse a gran escala en un momento determinado, que fue durante los años de la Perestroika, y es curioso que precisamente fuera en un momento en que las élites burocráticas querían la destrucción del socialismo cuando la distribución, que no la producción, comenzara a fallar.

El siguiente artículo es una traducción hecha por Josafat Comin extraida directamente de su blog. Ahí se dan datos más concretos sobre este asunto:


Valentina Rushnikova
Pravda

Traducido del ruso por Josafat S. Comín


Hace 20 años los destructores del País de los Soviets consiguieron culminar el golpe de estado y comenzar la restauración del capitalismo en nuestro país. Mucho antes de 1991 ya se había creado y estaba en pleno funcionamiento la “quinta columna”, inculcando progresivamente en la conciencia de la gente el irrespeto por el modo de vida socialista, a menudo originando problemas de un modo artificial. No solo operaba la propaganda antisoviética, que se servía de determinadas dificultades del sistema socialista, también estaba en marcha la actividad saboteadora, oculta hasta ese momento.

Una de las direcciones fundamentales para exacerbar la tensión en la sociedad fue la creación artificial de problemas relacionados con el suministro de bienes de consumo, en primer lugar con productos de alimentación. Desde mediados de los 80, en muchas ciudades y núcleos urbanos comenzaron a escasear los productos de alimentación en muchos aparadores de las tiendas, y no solo las exquisiteces, sino también los productos de consumo diario. Era un proceso que iba en aumento de año en año, con la única excepción de la capital, donde la variedad de productos de alimentación se mantenía a un nivel decente.


Ese sesgo a favor de Moscú en cuanto al abastecimiento de artículos de alimentación, generaba otros muchos problemas. Comenzaron a llegar a la capital flujos de gentes venidas de las regiones cercanas a la capital, e incluso de regiones del país más alejadas. Los viajes por sistema a la capital para conseguir embutido, las interminables colas en las tiendas, agotaban a la gente y motivaban el descontento con la situación, tanto entre los moscovitas, como entre los que venían de fuera. Eso era lo que buscaban los “jefes de obra de la perestroika”.

Así, para los actuales detractores del periodo soviético, el principal argumento contra el socialismo ─después de la “represión estalinista”─ fue la supuesta escasez generalizada de productos de alimentación y otros bienes de consumo. Sin embargo esos mismos detractores olvidan mencionar, de manera premeditada, la verdadera causa de esa escasez.


Intentemos arrojar algo de luz en esta cuestión, echando mano de la estadística.
Es bien sabido, que desde finales de los 60 y hasta mediados de los 80, no se produjo en el país nada parecido a esa escasez generalizada de comestibles, ni tampoco esos desplazamientos masivos de la población en busca de productos de alimentación. La estadística certifica que año tras año, la producción de esos productos no hacía más que crecer. En el país se garantizaban elevados tiempos de crecimiento del volumen de producción en la industria alimentaria. Una tendencia que se mantuvo también a mediados de los 80.

Así por ejemplo, en 1987 el volumen de producción de la industria alimentaria, en comparación con los indicadores de 1980, había crecido en un 130%. En el sector cárnico, ese crecimiento ─en comparación con 1980─ había sido de un 135%, en el sector de lácteos fue de un 131%, en el de pescado de un 132% y en el de derivados de la harina, de un 123%. En ese mismo periodo de tiempo, el crecimiento de la población fue de un 6,7%, mientras que el salario medio en la economía creció de media un 19%. En consecuencia, la producción de productos de alimentación en nuestro país iba muy por delante del incremento de población y del poder adquisitivo.
Todas las empresas de la industria alimentaria trabajaban a plena capacidad, estaban garantizados los suministros de productos agrícolas y de otros tipos de materias primas necesarios para su funcionamiento, así como la mano de obra. Significa esto que el desarrollo de la industria alimentaria en modo alguno pudo ser el causante de la escasez de género en las tiendas de comestibles.

Por eso solo cabe hacer una deducción: la escasez fue generada de modo consciente, artificial, pero no en la etapa de la producción, sino en la esfera de la distribución. El objetivo era crear tensión social en el país. Por cierto, que nuestra generación recuerda bien el programa “600 segundos”. En él, en 1990, se mostraron reportajes bastante elocuentes de cómo se destruía embutido, mantequilla, aceite y otros productos que ya eran deficitarios en ese momento. En una de las publicaciones de la época, el entonces alcalde de Moscú y hoy consejero del alcalde (!?), Gabril Popov, reconocía esos casos en que se destruían productos de alimentación con el objetivo de generar escasez en la ciudad. En la prensa se informaba de cómo se habían detenido al unísono, para ser reparadas, todas las empresas que producían tabaco y detergente.

En general seguimos sin conocer sus nombres, siguen en la sombra, los instigadores, organizadores y ejecutores de aquel sabotaje económico. Sigue siendo un misterio de qué modo y en qué dirección desapareció esa enorme cantidad de productos de alimentación. Las escasas publicaciones que hay sobre el tema, solo dan pie a presuponer cómo se generó la escasez.

El sabotaje tuvo éxito y el modo capitalista vino a sustituir al modo socialista de producción. La propaganda burguesa delibera permanentemente sobre los aparadores repletos de productos en las tiendas y sobre la abundancia de productos de alimentación.

Podría pensarse que los problemas de escasez están resueltos. ¿Pero cómo? Desde luego no ha sido gracias al desarrollo del sector agroindustrial, sino mediante la importación del extranjero de productos de alimentación, así como ─y esto es lo principal─ gracias a la baja capacidad de compra de la población. La escasez permanece, solo que de un modo oculto.

Además las importaciones que se hacen del exterior (a excepción de las provenientes de Bielorrusia), son de una calidad más que dudosa, que nunca se hubiera admitido en la URSS. En comparación con el periodo soviético, ha empeorado notablemente la calidad de la producción nacional. Para sustituir a la materia prima natural, llegaron los sucedáneos, los agregados y los equivalentes. Como resultado ha descendido la calidad del producto en lo gustativo. A menudo la producción alimentaria no es del todo segura para la salud del consumidor. El número de productos que cumplen los requerimientos de calidad del estado ha descendido sensiblemente. Han sido sustituidos por condiciones técnicas.

El sector agroalimentario ha sido destruido, la seguridad (autosuficiencia) alimentaria se ha perdido.

El PCFR en su programa electoral se fija como prioridad el renacimiento del campo ruso y el incremento de la producción agraria. Eso sería un potentísimo impulso para el desarrollo de la industria de transformación.
Tras llegar al poder, el gobierno garantizará que la población tenga acceso a productos de calidad de fabricación nacional. La seguridad alimentaria será restituida.

V. Rushnikova es una antigua trabajadora del Comité estatal agroindustrial.

Trascedencia y vigencia de Karl Marx

Bicentenario del fundador de la ciencia de la revolución



FERNANDO ARRIBAS GARCÍA. Especial para TP

Miembro del Comité Central del PCV



La formulación por Karl Marx de los mecanismos objetivos que rigen la historia y la economía, condujo a un vuelco radical en las ideas y prácticas de los movimientos revolucionarios de todo el mundo. Desde tiempos inmemoriales los proyectos de transformación progresista de la sociedad habían estado en general signados por concepciones idealistas, y orientados por consideraciones subjetivas de carácter moral y apelaciones al amor, la hermandad o el sentido de justicia de los humanos. Así, las fronteras entre la religión, la filosofía y la prédica revolucionaria eran difusas.


Tales proyectos ancestrales encontraron su máxima expresión en las fantasías utópicas del siglo XIX, bajo cuya inspiración se llegó incluso a la organización según los principios de la «razón» y la «justicia» de comunas que debían servir como prototipos de la nueva sociedad. Para los utopistas, si se lograba difundir el «nuevo catecismo» socialista, y se convencía a los ricos de la inmoralidad de su riqueza, desaparecerían los conflictos sociales y reinaría la fraternidad, cuando, en realidad, incluso si se lograra convencer a algún empresario de que abandonara sus prácticas explotadoras, lo único que se obtendría entonces es la bancarrota de ese capitalista, devorado en la competencia económica por sus competidores menos escrupulosos.

Es en este contexto que irrumpen las concepciones materialistas de Marx. En la primavera de 1847 Marx se afilió, junto con su amigo y colaborador vitalicio Friedrich Engels, a una de las numerosas asociaciones revolucionarias que entonces bullían por toda Europa bajo la inspiración del utopismo, y casi de inmediato la pareja comenzó a dejar su impronta: apenas unos meses más tarde, por su iniciativa, la hasta entonces «Liga de los Justos» cambió su nombre y reemplazó con el Manifiesto del Partido Comunista su antiguo catecismo de igualdad y fraternidad.



«Leyes objetivas» de la historia

Uno de los fragmentos claves del Manifiesto señala que «Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de lucha de clases»; y la lucha de clases a su vez, repetirá con frecuencia Marx, está condicionada por el nivel de desarrollo y la forma de organización de las fuerzas productivas en cada etapa de la incesante procura de la satisfacción de las necesidades materiales de la humanidad. En otras palabras, toda la historia humana tiene su fundamento último en la historia de la economía.

Cada época está siempre marcada por las formas económicas dominantes, y en cada época las revoluciones han tenido siempre como eje y centro los conflictos derivados de esas formas. Pero hasta la formulación explícita de este principio por Marx, los revolucionarios del pasado habían actuado, o creído actuar, impulsados por «ideas» de naturaleza más o menos moral, aunque en realidad sólo hayan sido objetivamente fuerzas ciegas al servicio del desarrollo económico.

Con el establecimiento de la concepción marxista (es decir científica, materialista y dialéctica) de la historia, los movimientos revolucionarios, por primera vez, estuvieron en capacidad de comprender la verdadera naturaleza de las circunstancias en que se desenvuelven y de formular con precisión un programa y una línea política objetivamente ajustados a esas circunstancias.

Podemos comprender ahora, por ejemplo, que de no haber ocurrido el desarrollo de nuevas formas productivas más eficientes que las del esclavismo, ninguna prédica abolicionista hubiera logrado jamás acabar por sí sola con ese régimen: el esclavismo en realidad fue aplastado económicamente por un nuevo y más avanzado modo de producción, y las ideas abolicionistas sirvieron apenas para facilitar, acelerar y legitimar el tránsito de uno a otro. Y podemos comprender, asimismo, que ninguna prédica logrará instaurar el socialismo mientras no existan las condiciones materiales para ello.



La ciencia de la revolución

Pero si el socialismo es imposible en ausencia de tales condiciones objetivas, la existencia de éstas, agrega Marx, tampoco basta para garantizar la construcción de la nueva sociedad. Hace falta otro ingrediente: la acción consciente, organizada y eficaz de los movimientos revolucionarios. Y esto es especialmente cierto en vista de que, gracias al marxismo, también los explotadores tienen ahora una mejor comprensión de su propia posición, y están mejor preparados para maniobrar en su defensa y demorar su derrocamiento.

Por ello, Marx dedicó un gran esfuerzo a la formulación de los principios organizativos y programáticos de los movimientos revolucionarios, así como a su construcción práctica. En particular, destaca su contribución a la formación y desarrollo de la Asociación Internacional de Trabajadores, la llamada «Primera Internacional», de la que fue columna vertebral hasta su disolución en 1876. Asimismo, como resultado de la creciente influencia de Marx en la Internacional, en diversos países nacieron partidos revolucionarios orientados por las concepciones marxistas, con los que colaboró de diversas maneras.

El prestigio de Marx entre los revolucionarios se debió a que su análisis, basado en el estudio científico de las circunstancias económicas que conducen a la lucha de clases, expone rigurosamente la naturaleza explotadora del modo de producción capitalista, y da pie firme al planteamiento de la necesidad histórica de su superación. Ese examen además caracteriza objetivamente a la clase trabajadora como fuerza motriz del esfuerzo revolucionario: al comprender la posición central que ocupan los trabajadores en la actividad económica, y al desentrañar el mecanismo por medio del cual la clase explotadora se apropia de la riqueza producida por aquellos, se hacen visibles como nunca antes tanto la pertinencia de la revolución socialista como el papel principal que corresponde en ella a la clase trabajadora.

Asimismo, la aplicación de las herramientas del método dialéctico, perfeccionadas por Marx y Engels, al análisis de la sociedad y sus conflictos, permite comprender la vida política en términos de un sistema de contradicciones, identificar objetivos tácticos y estratégicos, reconocer la política de alianzas más conveniente para cada caso, y orientar en general la actividad revolucionaria sobre bases objetivas y rigurosas.



Marx en el siglo XXI

Bajo el signo de Marx, se desarrollaron las modernas ciencias económicas y sociales. Con su influencia, nacieron y crecieron los partidos comunistas y obreros, que hoy constituyen un poderoso movimiento mundial con presencia activa y organizada en todos los países del globo. En su nombre, se han llevado a cabo los más importantes experimentos de transformación social de toda la historia humana. Hoy son universalmente aceptados como nociones comunes algunos conceptos originalmente formulados por él.

Cuando la influencia de Marx parecía estar debilitándose desde fines del siglo pasado, la agudización de la inestabilidad cíclica intrínseca del capitalismo, el crecimiento de la desigualdad en la distribución de la riqueza, y la intensificación de los conflictos derivados de todo ello, le infundieron en años recientes nueva vida en todo el mundo. Muchos de los análisis y predicciones de Marx se muestran ahora tan vigentes como cuando fueron inicialmente presentados.

Recordamos en la anterior oportunidad que Marx fue reconocido en 1999 como el personaje más influyente del pasado milenio. Y cuando conmemoramos el bicentenario de su nacimiento (5 de mayo de 1818), según van las cosas, no hay razón alguna a la vista para que, de aquí a unos años, no resulte ser también el personaje más influyente del siglo actual.






martes, noviembre 13, 2018

Vuelta a la URSS

Por: Luis Britto García

Del árbol caído todos hacen leña. No podrán astillar el legado colosal de la Unión Soviética, que contra viento y marea fascista y capitalista mantuvo durante tres cuartos de siglo la primera gran experiencia socialista del planeta.
El mismo día que se constituyó la Unión Soviética, le declararon la guerra el ejército de la tiranía zarista, la contrarrevolución interna y catorce países imperialistas, entre ellos Estados Unidos, que la invadió por Alaska y fue vergonzosamente derrotado.

Antes de convertirse en la segunda potencia del mundo, la Unión Soviética debió sobrevivir y superar en su territorio el devastador impacto directo de dos Guerras Mundiales: la segunda de ellas con un costo de entre veinte y treinta millones de vidas. El 80% de las bajas del ejército nazi ocurrió en el frente Oriental. Estados Unidos e Inglaterra, por el contrario, nunca sufrieron una invasión territorial, y esperaron cómodamente hasta 1944 antes de poner un soldado en Europa continental. La batalla por el destino de la humanidad se peleó en la Unión: de no haber sido por ésta, el planeta hubiera caído bajo el dominio fascista: los miembros de las razas consideradas “inferiores” hubiéramos sido exterminados o esclavizados.

No estuvo exento de agresiones, sabotajes y sangre ni un solo día de las cuatro décadas que llevaron a la Unión del atraso del arado de palo a tachonar el firmamento con las estrellas del primer satélite artificial, el primer cosmonauta, la primera cosmonauta, el primer descenso suave no tripulado en la luna.

En medio de esta guerra sanguinaria no cesaba la Unión de anotarse triunfos humanos. Primer país en conceder el voto a la mujer, en reducir la jornada laboral a 7 horas, en establecer el sistema universal de enseñanza pública y gratuita con alimentación y  guarderías asimismo gratuitas,  en implantar la protección a la salud universal y gratuita, en otorgar baja remunerada por maternidad desde el inicio del embarazo y hasta un año después del parto, vacaciones de un mes, la baja por enfermedad con salario completo, en reconocer la jubilación para los hombres a los 60 años y para las mujeres a los 55.

Mientras tanto, bueno es recordarlo, inventaban los soviéticos el arte abstracto, la arquitectura moderna, el lenguaje artístico del cine y parte de la música contemporánea.

Un Referendo sobre la Preservación de la Unión Soviética en 1991 arrojó 113.512.812 votos a favor (77,85%) y sólo 32.303.977 votos en contra (22,15%). Un sondeo efectuado por el Centro Levada en 2016 revela que 56% de los rusos considera que vivía mejor bajo el comunismo, y 53% califica favorablemente la economía centralizada.

La perspicaz Pasqualina Curcio me facilita cifras de la OCDE que explican esta adhesión. Pese a guerras y obstrucciones, el PIB per cápita mejoró en forma sostenida: en 1986 se situaba en unos 7.000 KG$; desde el neoliberalismo de los noventa, descendió abruptamente hasta poco más de 4.000 KG$.

La esperanza de vida al nacer era de 69,17 años en 1989; para 2000 había bajado abruptamente a 66,04. La tasa de mortalidad de mujeres era en 1990 de 116,2 por 100.000; en 1994 subió desmesuradamente a 178,406; en 2004, a 176,833. La de varones era en 1900 de 316,078; de 486,421 en 1994; y creció a 465,095 en 2004 (www.ggdc.net/madison/historical-statistics/verticial-file02-200.xls). En general todos los indicadores de Desarrollo Humano se hundieron a partir de la aplicación de las medidas neoliberales.

Para todo revolucionario es un deber estudiar las causas que llevaron tan formidable proyecto a su caída (por ahora).

El complot de los medicos. Como Estados Unidos e Israel intentaron matar a Stalin y altos dirigentes sovieticos.


Mensaje por EsquerradeCatalunya el Lun Ene 17, 2011 10:52 pm
Stalin tras recibir una carta de la doctora Lidia Timashuk, una especialista del Policlínico del Kremlin. En esta misiva, la doctora Timashuk acusaba a Vinogradov y a otros ocho médicos de origen judío (y mas tarde se demuestra su ideologia sionista y por-americana) de estar recetando tratamientos inadecuados a altos mandos del Partido y del Ejército, a fin de acabar con sus vidas. Sin esperar a recibir ninguna otra prueba, Stalin ordenó el arresto de los nueve médicos.
Dos medicos se suicidaron los otros siete confesaron pertener a una conspiracion para asesinar a Stlin y altos dirigentes de la URSS, y que esta conspiracion estaba coordinada entre Estados Unidos e Israel contra la URSS.
Además Stalin hizo publicar en el diario Pravda que los servicios de seguridad habían estado "torpes" en descubrir lo que bautizó como La Conspiración de los Médicos, y que había sido él mismo quien la había desactivado.


Cuando el Estado de Israel fue proclamado en 1948, hubo un inicial interés de la URSS de atraer al nuevo estado judío a una posible alianza con el gobierno del Kremlin, aprovechando el común odio al nazismo que compartían comunistas y judíos, sentiemiento fortalecido por las aún recientes experiencias de la Segunda Guerra Mundial. La hostilidad de Gran Bretaña hacia los sionistas judíos, así como el origen étnico judío de varios militantes comunistas en Europa parecía alimentar la esperanza soviética de obtener la adhesión israelí a la política de la URSS en la escena internacional.

No obstante, los líderes políticos de Israel rechazaron un alineamiento político favorable a la URSS y prefirieron prontamente una alianza con los Estados Unidos. A inicios de 1950 Moscú abandonaba el proyecto de una alianza con Israel y lentamente se dispuso el enfriamiento de relaciones de la URSS y sus satélites con el estado judío; los intelectuales judíos soviéticos que habían fundado el Comité Judío Anti-Fascista bajo el patrocinio de Stalin fueron arrestados y el Comité mismo quedó disuelto.
Stalin da inicio al "complot" de los médicos mediante un discurso al Politburó el 1 de diciembre de 1952, donde declara:

« Todo sionista es agente del espionaje estadounidense. Los nacionalistas judíos piensan que su nación fue salvada por los Estados Unidos, allá donde ellos pueden hacerse ricos y burgueses. Piensan los judíos que tienen una deuda con los estadounidenses. Entre nuestros médicos, hay numerosos sionistas pro-capitalistas. ».

El 13 de enero de 1953, el diario Pravda (órgano oficial del gobierno soviético) publicó un largo articulo de investigacion, titulado "Bajo la máscara de médicos universitarios hay espías asesinos y criminales", denunciando una "conspiración de burgueses sionistas" organizada por el Congreso Mundial Judío y financiada por la CIA estadounidense. Más aún, ese complot estaría operando bajo dirección de once médicos (siete de ellos judíos), que habían usado tratamientos médicos para asesinar a importantes miembros del partido comunista soviético como Andréi Zhdánov (muerto naturalmente en 1948) y el escritor Alexandr Cherbakov (muerto en 1945).

Inmediatamente después de publicarse el artículo del 13 de enero, docenas de médicos de etnia judía e ideologia sionista pro-americana fueron arrestados en la URSS, incluyendo a Miron Vovsi (médico personal de Stalin). Los arrestos incluyen a personal sanitario de varias especialidades, incluidos farmacéuticos de renombre, mientras varios centenares de judíos soviéticos son expulsados de sus puestos de trabajo en la industria y la administración.


La campaña contra los "médicos asesinos" es tachada en Europa Occidental y los EEUU como una simple persecusión antisemita, ESTO NO ES MÁS QUE LA CLASICA TERGIVERSACION BURGUESA, porque ser judio y ser sionista son cosas diferentes, el sionismo es un tipo de chovinismo israelita pro-nortamericano, el judaismo es una religion, la etnia judia una etnia, son tres cosas diferentes.
La URSS jamas persiguio a la etnia o religon judia, pero lo que si hizo por logica fue DEFENDERSE del sionismo, ideologia que la CIA utilizaba como herramienta.

lunes, octubre 15, 2018

Más del 70% de la acumulación de riqueza en España desde 1950 está vinculada al ladrillo

Más del 70% de la acumulación de riqueza en España desde 1950 está vinculada al ladrillo
La economía ha pasado de tener una fuerte dependencia de la tierra agraria a principios del siglo XX a depender de la tierra urbana en el siglo XXI

Otros activos productivos como infraestructura, equipamiento y maquinaria constituyen un "valor residual, tanto en el presente como en el pasado" de la riqueza en España

Desde los años 80, el 10% más rico de España acumula al 50-60% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre concentra el 5-10%

Marina Estévez Torreblanca
17/02/2018 - 20:41h

 Composición de la riqueza en España entre 1900 y 2014


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Un 1% de los españoles acumula el 20% de la riqueza
El eje de la riqueza se desplaza: las dos Españas se enfrentan ahora de oeste a este
Los expertos señalan que el Plan de Vivienda del Gobierno impulsará una mayor subida de precios

La riqueza privada en España está vinculada a la tierra, antes a la agraria y ahora a la urbana, más que en otros países similares. Un patrimonio que se hereda de generación en generación, con el cada vez más residual Impuesto de Sucesiones como uno de los pocos métodos redistributivos. La riqueza en España es superior a la renta del país, y al estar mucho menos repartida que ésta, genera una desigualdad cada vez más palpable. Más del 70% de esa acumulación de riqueza desde 1950 se explica por la subida de precios de la vivienda y del suelo urbanizable, según un estudio recientemente publicado.

"El valor de la tierra agrícola era excepcionalmente alto a principios del siglo XX, y el valor del suelo urbano se hizo excepcionalmente alto a principios del siglo XXI", explica un  nuevo trabajo sobre la composición de los activos en España. La World Wealth and Income Database ( WID.world), una base de datos sobre la evolución histórica de la distribución del ingreso y la riqueza a nivel mundial, ha publicado este mes "La riqueza en España, 1900-2014: Un país de dos tierras (Wealth in Spain, 1900-2014: A Country of Two Lands). Los autores son Miguel Artola Blanco (Universidad Carlos III), Luis E. Bauluz y Clara Martínez-Toledano (Paris School of Economics los dos segundos).


Según se detalla, en el último siglo el país ha experimentado una transición muy acelerada desde una economía fundamentalmente agraria hacia a una economía de servicios. La tierra agraria tuvo un rol predominante hasta mediados del siglo XX, cuando fue rápidamente sustituida por la tierra urbana (de ahí el título del artículo, "un país de dos tierras"). En particular, los autores documentan una mayor importancia de la tierra en España respecto de otros países ricos, y cómo los precios de estos activos explican una parte importante de la evolución de la riqueza en el largo plazo.

"Por el contrario, otros activos productivos como infraestructura, equipamiento y maquinaria constituye un valor residual, tanto en el presente como en el pasado", añade el trabajo de investigación. En países como Alemania se invierte más en activos financieros, y esto hace que en la economía nacional haya más inversión en capital (infraestructuras, maquinaria, etcétera).

Comparación internacional de la riqueza nacional

"Cabría esperar que, en las economías modernas, la composición de la riqueza estaría oscilando a una mayor proporción en capital fruto de la acumulación de inversiones en inmuebles, infraestructuras, fábricas, maquinaría, etc. En España desde luego se invierte y se forma capital como cualquier economía de nuestro entorno. Sin embargo, la tierra sigue jugando un papel fundamental en España. En otras palabras, los niveles extraordinariamente altos de riqueza en España se explican, en buena parte, por los precios relativamente altos que alcanza el suelo urbano", y este a su vez relacionado con el sector inmobiliario, explica a eldiario.es Artola Blanco, uno de los autores.

España ha experimentado en estos años un incremento mucho mayor que el resto de países avanzados en su ratio de riqueza o capital (activos financieros y no financieros, menos pasivos) sobre renta nacional (PIB menos depreciación, más ingresos de rentas extranjeras) debido principalmente al aumento del patrimonio inmobiliario. El crecimiento de la riqueza no se explica por la inversión, sino por la subida del precio de los activos, muy ligada a la vivienda.

Así, según este trabajo, desde 1950 un 45% del crecimiento de la riqueza en España no se explica por la inversión, sino por esta subida en el precio de los activos. Y la vivienda representa un 85% de esta subida en el precio de los activos. Dicho de otro modo, el ladrillo acumula la mitad de la inversión y de las plusvalías de la economía.

Además, por definición la riqueza nacional crece por acumulación de inversión o ahorro, más la subida real del precio de los activos. De ahí se deduce que un 72,2% del crecimiento del patrimonio se debe al "ladrillo".

"Básicamente la vivienda ha crecido mucho, muchísimo. La riqueza nacional (incluyendo el ladrillo, pero también otras formas de capital) también bastante, pero menos que la vivienda por separado. La otra forma de riqueza que era muy importante en 1950 (la tierra rústica) se ha desvalorizado mucho en este periodo", analiza Artola.

Además, el valor de la vivienda en España se ha incrementado más que la renta nacional en su conjunto. Si la renta nacional creció anualmente un 4,2% entre 1950 y 2010, el valor de la vivienda subió un 6,3% anual en el mismo periodo. Según los autores, el crecimiento del ladrillo duplica a la subida de la renta nacional desde 1990, y más que la triplica desde el 2000 hasta la actualidad.

La dependencia de la economía española de la construcción se ha puesto bien de manifiesto en los últimos quince años. La burbuja inmobiliaria propició unos enormes niveles de riqueza y una caída del paro a mínimos históricos (7,95% de la población activa en 2007), y su explosión el efecto contrario, con secuelas que aún permanecen, sobre todo en términos de precariedad y desigualdad. En la actualidad la vivienda, sobre todo en alquiler, está experimentando  nuevas subidas en determinadas zonas de España.

Y como destaca otro  reciente trabajo en el que ha participado Martínez-Toledano, a pesar de los aumentos sin precedentes en la riqueza en España, su distribución apenas ha fluctuado desde los ochenta hasta la actualidad. El 10% más adinerado de España acumula durante este periodo en torno al 50-60% de los activos, mientras que el 50% más pobre concentra el 5-10%. Estos niveles de desigualdad son similares al resto de países europeos (Francia, Reino Unido, etc.) y menores que en Estados Unidos y países emergentes como China o Rusia.

Comparación internacional de la riqueza inmobiliaria

Riqueza en forma de "J"
Otra de las particularidades que se observan en el "paper" académico es que la composición de la riqueza respecto a renta nacional en España muestra una forma de "J" en lugar de la habitual de "U" en otros países.

La forma de "U" es típica de los países europeos que estudiaron Thomas Pikkety y Gabriel Zucman en sus estudios pioneros sobre riqueza y desigualdad en 2014. En estas naciones se había producido una desvalorización enorme de su riqueza durante la primera mitad del siglo XX, fruto de shocks externos (las guerras mundiales, la Gran Depresión, episodios de fuerte inflación etc.). Se empezó así la fase descendente en la forma de U. Por el contrario, desde finales de los 70, la riqueza ha crecido mucho en esos países (al menos más rápido que la renta nacional), completando así la forma de U.

"En España no se produjeron ninguno de estos shocks externos en la riqueza nacional (no es exactamente igual en la privada). De ahí que durante la mayor parte del siglo XX la relación entre renta/riqueza fuese relativamente constante. Lo realmente extraordinario del caso español es el enorme crecimiento de la riqueza desde finales de los 90 y hasta la actualidad, formando así una forma de J (alargada). Ello inevitablemente está relacionado con el boom inmobiliario", resalta Artola.

Encol del colonialismo


Escrito por el Frente Popular Galega el 31 de agosto de 2012 //
Por razones históricas y científicas, todavía no se ha visto hoy en el campo del marxismo con una conceptualización adecuada del hecho nacional. Al mismo tiempo, ciertos conceptos están siendo manejados con una imprecisión notoria, recurríndose más de la cuenta a la repetición mimética de los temas y el uso indiscriminado de topicos y fraseologia marxista, lo cual demuestra que en el fondo lo que existe una mala interpretación del método dialéctico. Todo esto contribuye al hecho de que muchos análisis llevados a cabo desde el punto de vista del marxismo concluyen rechazando cualquier potencial revolucionario al nacionalismo. De todos modos, aquí nos limitaremos a abordar la cuestión por el marxismo, ya que, a pesar de todo, ninguna otra metodología ha demostrado ser un enfoque correcto del problema parece que ninguno puede hacer en el futuro, dadas las limitaciones de la salida. Para aquellos que no están de acuerdo con esta afirmacoin, creemos que esiste un ejemplo único que demuestra lo que puede dar de si una interpretación liberal del nacionalismo es la interpretación que hace la "idiosincrasia" hispanos de José Ortega y Gasset en su obra España invertebrada ( y también en otras escrituras). Ortega es, tal vez, el intelectual español de este siglo más célebre más allá de los Pirineos y, sin embargo, esta obra no resiste la menor crítica científica.

Para una comprensión racional de hecho nacional, comprar el crencia entrada de la decoloración, muy extendida, de que la lucha nacional es totalmente reducible a la lucha de clases, que la lucha nacional es un epifenómeno de la lucha de clases. Por el contrario, aunque la lucha nacional expresó una lucha de clases -y, por lo tanto, tiene un contenido específico de clase-, el problema no se agota, como ha demostrado Rodinson. Una versión extrema de esta valoración de los conflictos nacionales es la reducción del "nacionalismo" a una mera ideología sin una mayor base material.

 Pero, incluso en esta práctica limitante, uno podría pensar: 1º que las ideologías tienen una existencia real y, por lo tanto, una fuerza material más; Segundo, por definición, tal como la ideología siempre colapsa en la superestructura ideológica de nivel estatal bajo la hegemónia de la clase capitalista, sobre todo cuando el capitalismo toma forma fascista, siempre ligado al chovinismo exacerbado y, por lo tanto, incompatible con la ideología sub-nacionalista; En tercer lugar, cuando existe la opresión nacional, la conciencia nacional puede abrir un camino hacia el desarrollo de la conciencia de clase, como Fanon ha ejemplificado al referirse al papel del abandono colonial.

Lo que se discute con todo esto es la propia categoría de la nación. Bauer consideró que la nación es un fenómeno cultural y abogó por una autonomía cultural para las naciones oprimidas del imperio Austro-Húngaro. Lenin fue más allá (hastra donde permitió su respuesta histórica) considerando el problema nacional como un problema político, reivindicando así el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas. Pero, aunque descubrió que la autodeterminación tenía un contenido económico, no llegó a conclusiones sobre la importancia de la dominación económica en ciertas modalidades de opresión nacional. Cuando se entrelazan la opresión política, la opresión cultural, económico y esplotacion, formando una especie de estructura colonial, impuso una nueva evaluación del problema del nacionalismo, tanto en su vertiente socioeconómica desee la valoración de ciertos fenómenos que quedan fuera del ámbito económico.

Por lo tanto, es vital distinguir la opresión nacional del colonialismo: el colonialismo es una forma de opresión nacional, pero lo recíproco no es necesariamente cierto. El colonialismo no es simplemente una discriminación político-cultural (y sería poco), como también incorpora un componente de la opresión económica, especialmente sentida por las clases trabajadoras- lo cual es esencial para la correcta comprensión de las tensiones que crea. Aquellos que descubren el contenido económico del colonialismo saben que los colonizados si tienen patria; Saben que puede oponerse al principio "un Estado, un Partido", el principio "una Nación, un Partido"; Sabemos, también, que la lucha anticolonial no es solo una luchar contra una "discriminación" como otras muchas atribuido a la sociedad burguesa, si no una pelea que quizá culminará en la independencia nacional como la única manera de proceder con la reconstrucción económica y moral de la nación colonizada en nuevas fronteras institucionales.

Se puede reconocer que existe una explotación económica y, lo que es más sorprendente, una opresión nacional en un país en particular que intenta, no obstante, el análisis de ambos hechos. Pero al liberar la explotación económica de los errores nacionales, el fenómeno colonial se estrecha, lo que termina con una subestimación del potencial revolucionario del nacionalismo. Sin embargo, el capitalismo no existe en abstracto o la realidad es una suma de compartimentos estancos.

 La realidad de cualquier fenómeno es un todo estructurado, de modo que sus diversos componentes, mutuamente interrelacionados, son solo explicativos, mientras que se dice que las partes están en movimiento. El colapso nacional superpuesto al subdesarrollo económico ya es algo cualitativamente diferente: es el colonialismo. Y como en todo colonialismo, la opresión nacional salva la dependencia económica y el subdesarrollo económico encuentra su correspondencia en la superestructura política y las instituciones culturales dominantes.

En Galicia, por ejemplo, a menudo es una caracterización estructural del país, que rodea la esfera económica del problema nacional y se refiere a este último en el campo cultural y lingüístico. Galicia y Andalucía (o Extremadura ...), dicen, son áreas económicamente subdesarrolladas, pero, por supuesto, Galicia también tiene un problema cultural. Sin embargo, si Galicia es Andalucía más un problema cultural, el segundo agrega exceso o falta de relevancia, por lógica pura: si dos universos sociales están de acuerdo en todo, excepto en un hecho, también deberían estar de acuerdo en el punto ¿o es que cae del cielo? ; y si divergen en un aspecto (cultural y lingüístico), no estarán de acuerdo tampoco en otras tierras. Si la estructura económica, social y política de Galicia fuera homologable, no se entendería por qué existe un problema nacional-cultural en Galicia.

De hecho, el imperialismo lingüístico tiene su origen en una dominación política externa -donde ningún pueblo deja de inferiorizar o deja de hablar su idioma- y, a la larga, el imperialismo político y la explotación económica son inseparables. Por lo tanto, ni la estructura social de Galicia, carente de una clase burguesa nativa, agraria o industrial, ni la artillería política que la expresa (contrariamente a lo que se podría pensar superficial) o las estructuras mentales que destilan el colonialismo, hacen que Galicia sea comparable a Andalucía: geografía, hábitat, predominio de la pequeña propiedad agrícola, caciquismo, usos, costumbres, lengua y cultura (la cultura dominante no es solo de clase sino también extranjera), etc., todo es diferente, formal y materialmente. Se puede decir que tanto Galicia como Andalucía son áreas subdesarrolladas, término que, por cierto, es ambiguo e inexacto. Pero ni la génesis del subdesarrollo, ni su mecánica, ni la manera de poner fin a esta situación, son en absoluto comparables. La emigración gallega, que comienza en el siglo XVIII, tiene causas y consecuencias muy diferentes de las que participan en la "crisis de la agricultura tradicional" andaluza; Aquí no hay latifundistas, integrados en el bloque de clases dominantes y el aparato  estatal; Por el contrario, la desventaja de la agricultura gallega tiene mucho que ver con la política económica tradicionalmente seguida por el Estado español. El problema andaluz es un problema social y, como tal, debe ser afrontado; la liberación de las clases populares andaluzas ocurre, entre otras cosas, por una progresiva Reforma Agraria. El problema gallego es un problema de opresión  económico, social y cultural, al mismo tiempo, que nacional lo cual pasa por la descolonización del país

Tal vez, esta mentalidad es reacia a postular la categoría de colonia para categorizar los fenómenos que estamos examinando, ya que proviene de las connotaciones peculiares que lleva emparejado al verbo  colonia;; El colonialismo se asocia con un nivel de vida insoportable de los pueblos colonizados y con un agudo contraste cultural entres los pueblos que se estremecen en la relacion colonial para responder a la primera objecion colonial, se debe distinguir dos tipos de colonias. por un lado, las colonias centrales, ubicadas en espacio geográfico donde también se encuentran las potencias imperialistas; Por otro lado, las colonias internas situadas en la periferia geografica y economica del capitalismo mundial.Se disfrutan centralmente, como regla general, un mayor nivel de vida las colonias internas que las periféricas, pero su nivel en relacion a proceder a la comparación de uno con el otro con sus respectivas áreas económicas, es similar; excepto en el caso en el que esiste una fuerte corriente de emigración hacia la colonia de los centros metropolitanos, que actúa de una manera compensatoria enmascarar el verdadero problema: la imposibilidad, por el pueblo colonizado, de la conquista de mejoras sustanciales de su nivel de vida sin tener que recurrir a la emigración.

 Este ejemplo de colonialismo también sirve para poner de relieve la importancia de que los movimientos políticos para lograr la descolonización en el centro del capitalismo mundial, porque no se puede poner objetivamente en duda  el carácter progresista de las luchas nacionalistas que tienen lugar en el corazón de imperialismo.Por "Metropolis "nos referimos a un sistema de poder que, como la categoría de" colonia", comprende tres aspectos distintos cultura económica, social, política y administrativa interdependientes. En algunos sistema de poder, ciertas áreas puede funcionar como colonizado, al igual que otros países desarrollados, etc., incluso en el caso de que exista una continuidad geografica entres unos y otros, en cuyo caso la colonia es "interno" al estado. El colonialismo se configura así a partir de la misma estructura del Estado imperialista.

Por lo tanto, un análisis entiende específicamente que identifican las "metrópolis" es identificar una estructura de poder y no un mero espacio geográfico o un marco político administrativo.La segunda objecion presenta problemas importantes en la lucha anticolonial de orden táctico  porque oculta el caracter adscriptivo que lleva toda colonialismo  (cómo los factores económicos que dificultan la movilidad social del ciudadano colonizado, algunos casos, se dificultad sobre una determinación de la naturaleza étnica).La proselitidad cultural hace que sea difícil para el colonizado ser consciente de ello como tal, mientras que un miembro consciente de que su nacion es colonizada y, en ciertas circunstancias, incluso puede conducir a un avance de la conciencia de clase sobre la conciencia nacional (una posibilidad que, con razón, preocupaban a Fanon, entre otras razones porque una conciencia de clase abstracta no es tal).

 Pero este es un problema con ciertos efectos importantes que no trataremos ahora superficialmente. estaba en lo correcto, enfaticemos que la gravedad de una opresión étnico-cultural no se mide por la diferencia mayor o menor entre la cultura dominada y la cultura dominante. Cualquiera que sea el contraste entre dos culturas, el veredicto es siempre el mismo: la consumación de toda opresión cultural nacionalista también plantea una concepción errónea de la capacidad política de las clases sociales, no proletarias. De hecho, la subestimación del nacionalismo siempre coincide con una gran desconfianza en la capacidad de los campesinos para asumir un papel progresivo en la lucha anticolonial. Lenin, muy agudamente, señaló en ese momento que esta era una de las objeciones en el enjuiciamiento de la cuestión nacional por Rosa Luxemburgo. Desafortunadamente, el "luxemburguismo" es también un fenómeno de nuestro tiempo.

En los países dependientes, el antagonismo fundamental toma la forma de una lucha contra el poder imperial dominante y debe ser muy claro que la medida propuesta no es derivado de la inexistencia del enemigo interno en la lucha anticolonial, porque las colonias no son socialmente espacios homogéneos. El colonialismo también se manifiesta en la estructura interna de los países dominados y tiene aliados internos que actúan como cinturones de transmisión del poder colonial. Es difícil, en cualquier caso, ubicarlos correctamente en cada situación política.

La naturaleza interclasista de la lucha anticolonial no significa que el Frente sustituya a las organizaciones partidistas; la lucha anticolonial no excluye la creación de un movimiento obrero independiente. De forma paralela, la incapacidad de la "burguesía nacional" para asumir un papel progresista en la lucha de liberación no se sigue que esta se pueden eludirse, a lo cual se refiere entre otros Poulantzas: no tiene mayor sentido abogar por una revolución socialista (en abstracto) en un país que carece de soberanía política.

En el tratamiento de las cuestiones de colonialismo surge la dificultad objetiva de teorizar acerca de la pregunta que requiere sobre los conflictos de clases sociales. Para profundizar en el trabajo de esta temática el planteameinto esencial es la contradicción principal, es decir, el antagonismo que en un momento dado, determina el desarrollo de las otras contradicciones presentes en un fenómeno complejo. El concepto maoísta de pueblo tiene en común con el concepto populista el hecho de que en ambos casos estamos en presencia de una noción interclasista. Pero, en la concepción de Mao, las clases sociales conforma un pueblo que en un país y en un determinado tiempo histórico adquiere de manera progresiva la principal contradicción. Por otro lado, un pueblo que no es un conglomerado homogéneo, por lo que subsisten las contradicciones, que son en esta etapa de forma secundarias. Este enfoque salva la contradicción de clase y permite que el concepto de nación sea remodelado de una manera que supere las limitaciones de la vieja definición de Stalin: cuando la lucha popular es una lucha antiimperialista, el pueblo se constituye en la nación; En los países oprimidos, la nación es el conjunto de clases sociales que enfrentan la dominación del capitalismo imperialista, y el "nacionalismo" cambia de significado. Como bien dijo Terray al referirse a este problema: "La nación como fuerza histórica no coincide con la nación como un todo".

También es difícil sopesar los aspectos extraeconómicos de la dominación colonial. Tampoco es fácil para interrelacionar istes su cara colonialismo económico y ciertamente no ayuda a superar el problema el hecho de que un menor número de acciones desenrolla la teoría del materialismo histórico (papel de la superestructura en una formación social, la forma de operar de la ley de la cueva en la correspondencia base y superestructura, etc.) son solo los más relevantes para una teorización del hecho nacional. Has aterrizado mucho que hacer. Y cómprelo rápidamente sin caer en la trampa del economicismo y sin alejarse del componente económico de los otros aspectos del colonialismo.
Artículo publicado en el libro Do capitalismo colonial , Ramon L. suevos, las ediciones Cerne, 1980. El libro es una antología de artículos que el autor publicó en 1975 en la prensa portuguesa. Se sigue la forma escrita de gallego utilizada en el texto original.

Portugal: la de los claveles rojos

12 octubre 2018

En septiembre pasado tuve la oportunidad de ir a Festa Do Avante, en la isla de Amora, Portugal. Este festival se realiza desde el año 1974 y es organizado por el PCP, (Partido Comunista Portugués). Todos los años el encuentro tiene temas centrales, este año  estuvo  dedicado a conmemorar los 200 años del nacimiento de Karl Marx.


En estos momentos que el mundo es atravesado por oleadas neoliberales, concurrir a un evento de esta naturaleza  es doblar la apuesta a que un mundo más justo no solo es posible, sino indispensable.

Al salir del aeropuerto, tomar el subterráneo y más tarde el barco que nos llevaría a la isla, me embargó un sentimiento de familiaridad; la posibilidad de sentir que estaba en un país con características similares a Latinoamérica: negocios con grandes ofertas, gente amable con vestimentas sencillas desplazándose con un ritmo tranquilo, en un marco de casas blancas, pisos empedrados y brisas marinas.

Al llegar a Amora, situada frente a la ciudad de Lisboa, nos encontramos con los carteles rojos dando la bienvenida al festival, en el que por 3 días más de un millón de personas de distintos lugares del mundo debatirían las perspectivas de los movimientos progresistas y de izquierda ante el avance de la derecha mundial.

El festival se realizó en una enorme locación donde participaron, a través de stands, todas las regiones de Portugal; música y comidas típicas permitían a los concurrentes conocer más acerca de la  diversidad de las provincias. También había desplazados a través del campus, carpas de teatro, cine, ferias del libro y cuatro escenarios donde miles pudieron acceder a la cultura política y el disfrute con bandas del país y grupos invitados provenientes de otros países.

Los stands internacionales dieron lugar a la participación de representantes de movimientos sociales y políticos donde se debatieron los nuevos desafíos en Latinoamérica, a través de miembros del PT (Partido de los Trabajadores de Brasil) así como Partidos Comunistas de Argentina, Chile, Colombia, entre otros.

Otro de los importantes ejes que se pusieron en discusión fueron  los  debates sobre el rol de  EE.UU. en relación a los países del BRIC, representados en el festival por  Rusia, China, India y Brasil. El centro de los intercambios fue la fuerte necesidad de la participación popular y  unidad de las fuerzas progresistas mundiales, así como las nuevas alianzas entre los Medios de Comunicación  y los Organismos de Justicia que  hoy reemplazan a los golpes militares y cuyo principal objetivo es derrotar a los gobiernos populares.

Después de tres días gloriosos de emoción y camaradería  entre miles de personas que compartieron experiencias de luchas y deseos de cambiar el mundo, el Secretario General del PCB ,Jerónimo de Sousa daba el discurso de despedida remarcando lo logrado en estos años de participación en el gobierno mediante su alianza con el PS ( Partido Socialista) y otra fuerzas de izquierda, pero haciendo hincapié en las luchas que se vienen en Portugal y en el mundo y los peligros de los avances del neoliberalismo y los movimientos de extrema derecha. Entre banderas  y claveles  rojos ,recordando a la revolución de abril del 1974 y los himnos,"La Internacional" y  la "Carvalhesa" ,los concurrentes ala Festa do Avante se despedían hasta el próximo festival ,prometiendo redoblar sus luchas por un mundo más justo.

Para nosotros el viaje continuaba, retornábamos a Lisboa con la emoción a cuestas por lo vivido en esos días. Esa maravillosa ciudad, nos esperaba con sus callejuelas angostas y empinadas, sus edificios azulejados, la  melancolía de la tarde y la música de Fado saliendo despacito desde alguna taberna.

Pero, como estar en Lisboa y no ir al encuentro de parte de su historia? Quizás el hecho más trascendente de Portugal es  la Revolución de los Claveles, acontecido en abril de 1974. En la calle de la Misericordia se encuentra la Asociación 25 de Abril, institución formada por los capitanes que dirigieron la revolución y cambiaron la historia del país, liberando al pueblo del  terror impuesto por la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar durante  47 años.

Nunca pensamos que tendríamos el placer de poder conversar con Aprigio Ramalho y Vasco Lourenco, dirigentes máximos del movimiento 25 de Abril, quienes nos transmitieron como y porqué llevaron a cabo esa revolución histórica. Ramalho y Lourenco expresaron que lucharon para democratizar a su país y devolverle la libertad al pueblo. No fue fácil, fuimos la única revolución realizada  por militares que no nos quedamos  en el poder, sino que se  lo devolvimos al pueblo’’.

Los capitanes expresaron que  los ideales del 25 de Abril continúan, sin embargo enfatizaron: "aunque ahora hay un gobierno popular dirigido por partidos de izquierda, no tenemos la libertad asegurada, hay que seguir luchando para no perderla’’ y agregaron  que el  próximo año 2019 la Revolución de los Claveles cumplirá 45 años y esperan que todo el pueblo los acompañe como sucede todos los años.

Portugal se encuentra entre los pocos países gobernados por una alianza de izquierda, que desafiando a los cánones del FMI, ha desarrollado una política de crecimiento, incluyendo  incremento salarial y de pensiones, así como mayores inversiones en educación y cultura. La inclusión del Partido Comunista ha sido determinante para obtener esos logros para el pueblo; aunque saben que les queda una larga lucha y muchas batallas a enfrentar, seguramente el pueblo del Fado y la Revolución de los Claveles seguirán en el camino de la victoria.

Los ejercitos secretos de la OTAN:la guerra secreta en España


La guerra secreta en España
por Daniele Ganser
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Washington y Londres, que no habían tenido el menor escrúpulo en permitir que el general Franco acabara con la República Española, tampoco tuvieron el menor reparo en establecer una alianza con el Caudillo. Madrid se convirtió en la base de retaguardia de diversas organizaciones criminales y en Las Palmas incluso se abrió un centro de entrenamiento para la guerra secreta. Como la dictadura franquista se mantenía en el poder únicamente gracias al apoyo de los anglosajones, todos los miembros de su gobierno provenían del Gladio. Al morir el Caudillo, la condición previa del tránsito hacia la democracia fue que se mantuvieran las bases militares estadounidenses en España y que el país se incorporara a la OTAN. El Gladio pasó entonces a la clandestinidad, sin abandonar por el poder.

RED VOLTAIRE | BASILEA (SUIZA) | 15 DE JUNIO DE 2011
FRANÇAIS
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Este artículo es la continuación de:
1. «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia del Gladio…»
2. «Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…»
3. «Gladio: Por qué la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando»
4. «Las cloacas de Su Majestad»
5. « La guerra secreta, principal actividad de la política exterior de Washington »
6. « La guerra secreta en Italia »
7. « La guerra secreta en Francia »
El Fuhrer Adolfo Hitler y el Caudillo Francisco Franco.

En el caso de España, la guerra de la derecha contra la izquierda y los comunistas no se desarrolló en forma de guerra secreta. Fue una guerra abierta y brutal que duró 3 años y dejó 600 000 víctimas en total, tantas como la Guerra de Secesión en Estados Unidos. El historiador Víctor Kiernan observa con bastante agudeza que un «ejército, supuestamente encargado de garantizar la seguridad de la nación, puede comportarse a veces como un perro guardián que muerde a la gente que debería proteger». Pudiera pensarse que ese análisis se inspira en los ejércitos secretos stay-behind. Con esa frase. Kiernan describía sin embargo el principio de la Guerra Civil española, que comenzó el 17 de julio de 1936, cuando un pequeño grupo de militares conspiradores trataron de tomar el poder. Cierto es que «los generales españoles tienen, al igual que sus primos de Sudamérica, la mala costumbre de meterse en política» [1].

El golpe de Estado militar del general Franco y sus cómplices se produjo después de que la izquierda reformadora de Manuel Azada ganara las elecciones del 16 de febrero de 1936 y aplicara numerosos programas a favor de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Para la poderosa y mal controlada casta militar española, España estaba entonces a punto de caer en manos de los socialistas, los comunistas, los anarquistas y otros izquierdistas anticlericales. Muchos, en las filas del ejército español, estaban convencidos de que tenían que salvar el país de la amenaza roja del comunismo que provocaba purgas y asesinatos masivos en la URSS de Stalin. Algunos historiadores, entre ellos el propio Kiernan, son menos indulgentes cuando analizan las causas de la guerra de España. Estiman que «los culpables no podían estar más a la vista (…) El caso de España es muy sencillo. Un gobierno democráticamente electo fue derrocado por el ejército. No era difícil tomar partido. De un lado, los pobres. Del otro, los fascistas, los poderosos, los grandes terratenientes y la Iglesia.» [2]

En Grecia, el putsch de 1967 permitió a los militares tomar el poder en menos de 24 horas. Pero en la España de 1936, la oposición de la población civil española fue tan masiva que la República luchó por espacio de 3 años antes de que Franco lograra instaurar la dictadura militar. La lucha fue larga e intensa, no sólo porque numerosos ciudadanos tomaron las armas contra el ejército sino también porque 12 Brigadas Internacionales se formaron espontáneamente para respaldar la resistencia republicana contra Franco. Hecho único en la historia mundial, jóvenes idealistas, hombres y mujeres, provenientes de más de 50 países, se incorporaron voluntariamente a las Brigadas Internacionales, que reunieron finalmente entre 30 000 y 40 000 miembros. La mayor parte eran obreros, pero había también profesores, enfermeras, estudiantes y poetas que iban a luchar por España. «Era realmente muy importante estar allí, en aquel momento histórico, y ayudar. Realmente fueron los años más importantes de mi vida», comenta, 60 años más tarde, Thora Craig, una enfermera británica nacida 1910. Robert James Peters, nacido en 1914, yesista de profesión, declaró: «Si alguna vez hice algo útil en mi vida, seguramente fue aquello.» [3]

Miembros de las Brigadas Internacionales (en este caso, de la Brigada Lincoln).

A pesar del apoyo de las Brigadas Internacionales, los socialistas y comunistas españoles no lograron impedir el golpe de Estado de Franco ya que este último tuvo el respaldo de Mussolini y de Hitler, además de beneficiarse con la decisión de no intervenir que tomaron los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Estimando que el comunismo español era para ellos más peligroso que un dictador fascista, los mencionados gobiernos asistieron impávidos a la muerte de la República Española. En el contexto de los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial, mucho se escribió sobre el fracaso de los primeros ministros del Reino Unido y Francia –Chamberlain y Daladier– en detener a Hitler y Mussolini en septiembre de 1938. Pero hubo bastante menos comentarios sobre el silencioso respaldo de Londres y París al anticomunismo italiano y alemán. Mientras la Unión Soviética armaba a los defensores de la República española, Hitler y Mussolini enviaron a España más de 90 000 soldados armados y entrenados. La aviación alemana fue además responsable de verdaderas masacres, como el bombardeo contra la aldea de Guernica, inmortalizado por Picasso. Como resultado, el gobierno británico enterró definitivamente la República Española, el 27 de febrero de 1939, al otorgar su definitivo reconocimiento al régimen de Franco. Al garantizar la neutralidad de España en la futura guerra, Hitler y Mussolini garantizaban también la seguridad de su flanco oeste. Mientras la lucha contra el comunismo seguía desarrollándose a escala europea con los repetidos intentos hitlerianos de invasión contra la Unión Soviética –intentos fracasados, pero al precio de un considerable número de víctimas–, el dictador Franco devolvió el favor a las potencias del Eje enviando su División Azul a Rusia a luchar junto a la Wehrmacht.
El general Francisco Franco (al centro) con el general Emilio Mola (a la derecha).

Después de la Segunda Guerra Mundial, los enemigos comunistas internos en Europa Occidental eran comúnmente llamados «Quintas Columnas». Aquel término había sido utilizado originariamente para designar los ejércitos secretos fascistas durante la guerra civil española y el primero en utilizarlo fue el general franquista Emilio Mola. Como en octubre de 1936 –3 meses después del golpe de Estado de Franco– Madrid seguía en manos de los republicanos y de las Brigadas Internacionales, Franco ordenó a Mola tomar la capital combinando la astucia y la fuerza bruta. Horas antes del asalto, en una manipulación que se hizo legendaria, Mola anunció a la prensa que disponía de 4 columnas, en espera fuera de la ciudad, y que una «quinta columna» de partidarios de Franco ya se encontraba dentro de Madrid. Al no portar uniformes ni insignias y ser así capaces de moverse sin problemas entre los enemigos de Franco, los miembros de aquella «quinta columna» infiltrada eran, según Mola, los más temibles de todos sus combatientes.

Aquella estrategia resultó eficaz ya que sembró el miedo y la confusión entre los comunistas y los socialistas que defendían Madrid. «La policía emprendió en la noche de ayer un registro sistemático en todos los inmuebles de Madrid en busca de rebeldes [franquistas]», reportó el New York Times al día siguiente de la declaración de Mola. Aquellas órdenes eran resultado «aparentemente de un reciente anuncio del general Emilio Mola a través de la emisora radial de los rebeldes. Afirmó que contaba con 4 columnas de tropas posicionadas fuera de la ciudad y con una quinta columna que esperaba la entrada [de las anteriores], escondida dentro de la capital.» [4] A pesar de que el asalto dirigido por el general Mola resultó en definitiva un fracaso, el temor a la famosa quinta columna de hombres de la extrema derecha persistió a lo largo de toda la guerra. Mike Economides, un comandante chipriota de las Brigadas Internacionales, acostumbraba a informarle a los nuevos reclutas que la guerra de España se estaba librando en dos frentes, con «el enemigo delante y la quinta columna detrás» [5].

El término «quinta columna» sobrevivió a la guerra civil española y sirvió desde entonces para designar a los ejércitos secretos o grupos subversivos armados que operan clandestinamente dentro de la zona de influencia de su enemigo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler creó quintas columnas nazis encargadas de preparar el terreno, en Noruega y en otros países, para facilitar la invasión por parte del ejército regular alemán. Después de derrotar a Alemania, el bloque occidental y la OTAN se adueñaron de la expresión y la adaptaron al contexto de la guerra fría. El término «quinta columna» se empleó entonces para designar los ejércitos secretos comunistas. Muy pronto los especialistas en operaciones de guerra clandestina denunciaron «la rapidez del “mundo libre” en permitir que proliferaran en su territorio las quintas columnas comunistas» [6]. No fue hasta 1990 que finalmente se supo que probablemente la mayor red de quintas columnas de la historia era la red stay-behind de la OTAN.

Franco gobernó España con mano de hierro. Desde 1936 hasta su muerte, en 1975, no se organizó ni una elección libre en España. Entre los arrestos arbitrarios, los simulacros de juicios, la tortura y los asesinatos, era mínimo el peligro de que los comunistas o los socialistas lograran ganar influencia. Es por ello que al ser interrogado sobre la existencia de Gladio en España, Calvo-Sotelo, quien había sido primer ministro entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, respondió con una mezcla de ironía y amargura que bajo la dictadura de Franco «Gladio era el gobierno». Alberto Oliart, ministro de Defensa del gobierno de Calvo-Sotelo, hizo una observación similar al calificar de «pueril» el hecho de preguntarse si la España franquista también había tenido un ejército secreto de extrema derecha ya que «aquí, Gladio era el gobierno» [7].

En el contexto de la guerra fría, Washington no se alió inmediatamente al criminal Franco. Por el contrario, después de las muertes de Hitler y de Mussolini, algunos elementos de la OSS estimaban que la siguiente etapa de la lucha antifascista era lógicamente el derrocamiento del Caudillo. Fue así que, en 1947, precisamente en momentos en que acababa de crearse la CIA, la OSS emprendió la «Operación Banana». Anarquistas catalanes recibieron entonces ciertas cantidades de armas y desembarcaron en las costas españolas con el objetivo de derrocar el régimen franquista. Parece, sin embargo, que no hubo entre los anglosajones un verdadero consenso en cuanto a la necesidad política de deshacerse de Franco, a quien algunos, en Londres y Washington, veían más bien como una importante carta de triunfo. Finalmente, el MI6 británico acabo informando a los servicios secretos españoles sobre la existencia de la Operación Banana. Los rebeldes fueron arrestados y fracasó así el «contragolpe de Estado» [8].


El almirante español Carrero Blanco, miembro del Opus Dei y oficial de enlace de Gladio, presta juramento sobre la Biblia ante el Caudillo Franco junto a su gobierno.

En 1953, Franco consolidó su posición en la escena internacional al firmar con Washington un pacto que permitía a Estados Unidos el despliegue de misiles, tropas, aviones y antenas SIGINT (Signals Intelligence) en territorio español. En reciprocidad, Estados Unidos sacó a España de su aislamiento internacional convirtiéndola en 1955, a pesar de la oposición de muchos países, comenzando por la Unión Soviética, en miembro de la Organización de Naciones Unidas. Como muestra de respaldo a la «muralla contra el comunismo» que era España, el secretario de Estado John Foster Dulles, hermano del director de la CIA Allen Dulles, se reunió con Franco en diciembre de 1957 y el hombre de confianza del Caudillo, Carrero Blanco, puso especial cuidado en cultivar las relaciones entre la dictadura española y la CIA. A fines de los años 1950, «las relaciones se habían fortalecido, convirtiendo el aparato de inteligencia de Franco en uno de los mejores aliados de la CIA en Europa» [9].

Al igual que los dictadores de Latinoamérica, Franco se había convertido en un aliado de Washington. Tras las bien cerradas puertas de una oficina de enlace político situada en los pisos superiores de la embajada de Estados Unidos en Madrid, el jefe de la estación local de la CIA y su equipo de acción clandestina seguían de cerca la vida política española y la moldeaban. Siguiendo el comportamiento típico de los oligarcas, Franco se enriqueció y garantizó su control sobre el poder instaurando una jerarquía basada en los privilegios y la corrupción. Autorizaba la obtención de enormes beneficios provenientes de negocios sucios a sus más cercanos colaboradores, quienes a su vez beneficiaban a sus propios subordinados, y así sucesivamente… Toda la estructura del poder militar tenía que contar con la aprobación del Caudillo y dependía de él para sobrevivir [10].

En ese contexto, el ejército y los servicios secretos españoles prosperaron fuera de todo control y se dedicaron al tráfico de armas y de estupefacientes, así como al terrorismo en la misma escala que al contraterrorismo. La dictadura de Franco no disponía de uno sino de 3 ministerios de Defensa: uno para las fuerzas terrestres, otro para la fuerza aérea y otro más para la marina de guerra. Cada uno de aquellos 3 ministerios tenía su propio servicio de inteligencia: Segunda Sección Bis para el ejército terrestre, Segunda Sección Bis para la fuerza aérea y el Servicio de Información Naval (SEIN) para la marina de guerra. El Estado Mayor español (Alto Estado Mayor, AEM), dirigido por el propio Franco, tenía además su propio servicio secreto, el SIAEM (Servicio de Información del Alto Estado Mayor). Coronando todo ese conjunto, el ministerio del Interior dirigía también dos servicios: la Dirección General de Seguridad (DGS) y la Guardia Civil [11].

En 1990 se descubrió que agentes de los servicios secretos españoles habían codirigido, junto a la CIA, una célula del Gladio español en Las Palmas, Islas Canarias. La base fue construida al parecer en 1948 y estuvo operando durante los años 1960 y 1970. Agentes del servicio de inteligencia de las fuerzas terrestres parecen haber estado profundamente implicados en la red secreta stay-behind. André Moyen, quien fue miembro del SDRA, la inteligencia militar belga, de 1938 a 1952, afirmó que la Segunda Bis estaba siempre «muy bien informada sobre el Gladio» [12]. El historiador francés Roger Faligot confirmó las declaraciones de Mouen y subrayó que, en los años 1950, el ejército secreto español había estado bajo la dirección del cónsul de los Países Bajos Herman Laatsman, quien era «muy amigo, al igual que su esposa, de André Moyen» [13]. Una segunda confirmación llegó de Italia, donde el coronel Alberto Vollo declaró en 1990 que «en los años 1960 y 1970 existía efectivamente en Las Palmas, Islas Canarias, un centro de entrenamiento del Gladio dirigido por instructores americanos. En el mismo lugar había también instalaciones SIGINT americanas.» [14]

André Moyen aceptó responder a las preguntas del diario comunista belga Drapeau Rouge. En momentos en que la guerra fría estaba llegando a su fin, Moyen confirmó así a sus antiguos enemigos que, durante años de servicio activo, él mismo había participado directamente en la Operación Gladio y en misiones secretas contra los partidos comunistas de numerosos países. Contó este ex agente lo mucho que le había sorprendido que los servicios secretos españoles no fuesen objeto de una investigación más profunda ya que él sabía de fuentes fidedignas que dichos servicios habían desempeñado «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» [15]. Según el testimonio de Moyen, en septiembre de 1945, el ministro belga del Interior Vleeschauwer lo había enviado a una reunión con el ministro del Interior italiano Mario Scelba, con la misión de elaborar estrategias destinadas a impedir que los comunistas lograran llegar al poder. Más tarde, Francia había mostrado el mismo interés y el ministro francés del Interior Jules Moch había puesta a Moyen en contacto con el director del SDECE, Henri Ribiere. El ex agente del SDRA afirmó haberse reunido también, en los años 1950 y con la mayor discreción, con altos militares de la neutral Suiza [16].

Declaró Moyen que sus primeros contactos con la rama española de la red Gladio databan de octubre de 1948, época en que «una célula de la red operaba en Las Palmas», Islas Canarias. Oficialmente, Moyen había sido enviado a Canarias para investigar un fraude vinculado a un combustible enviado por vía marítima desde Bélgica hacia el Congo vía las Islas Canarias. Según el testimonio de Moyen «El fraude beneficiaba a los representantes de las más altas autoridades españolas y nosotros descubrimos además un importante tráfico de drogas». Cuando Bélgica reveló la existencia de aquel tráfico, el dictador Franco envió «dos agentes de la Segunda Bis» del Estado Mayor encargados de ayudar en la investigación. «Aquellos hombres estaban muy bien informados, fueron de gran ayuda para mí», recuerda Moyen. «Hablábamos de montones de cosas y tuve la oportunidad de comprobar que estaban muy al corriente de la red Gladio» [17].

En 1968, Franco tuvo también que hacer frente al movimiento internacional de protesta de los estudiantes. Por temor a la aparición de manifestaciones masivas, el ministro de Educación de España pidió al jefe del SIAEM, el general Marcos, que organizara operaciones secretas contra las universidades. En 1968, el almirante Carrero Blanco, muy cercano a la CIA, creó en el seno del SIAEM una nueva unidad especial de guerra secreta bautizada como OCN cuyo blanco eran los estudiantes, los profesores y el movimiento revolucionario social en su conjunto. Después de varias operaciones exitosas, Carrero Blanco decidió, en marzo de 1972, convertir la subdivisión OCN del SIAEM en un nuevo servicio secreto denominado SECED (Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno), servicio que puso bajo el mando de José Ignacio San Martín López, quien ya dirigía la OCN desde 1968 [18]. Según el autor especializado en el Gladio Pietro Cedomi, el SECED mantenía estrechos vínculos con el ejército stay-behind español, numerosos agentes eran miembros de ambas organizaciones a la vez, y el ejército secreto participó en la represión desencadenada contra los estudiantes y los profesores opositores [19].


El teniente coronel SS Otto Skorzeny adquirió toda una reputación de especialista en operaciones comando durante la Segunda Guerra Mundial. Su logro más importante fue la organización del rescate de Benito Mussolini, la Operación Eiche. Durante la guerra fría, Skorzeny creó la empresa de mercenarios Paladin Group, basada en España. Realiza entonces operaciones secretas para el Gladio y para otros clientes, como los coroneles griegos, el régimen sudafricano del apartheid, el coronel Kadhafi y el SDECE francés de Jacques Foccart. Trabaja también para transnacionales como Cadbury Schweppes y Rheinmetall.

Durante la guerra fría, la dictadura de Franco dio refugio a numerosos terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra secreta contra el comunismo en Europa Occidental. En enero de 1984, el extremista italiano Marco Pozzan, miembro de la organización Ordine Nuovo, reveló al juez Felice Casson, el magistrado que descubrió la existencia de los ejércitos secretos, que una verdadera colonia de fascistas italianos se había establecido en España durante los últimos años del régimen franquista. Más de 100 conspiradores habían huido de Italia después del fracaso del golpe de Estado neofascista del príncipe Valerio Borghese, en diciembre de 1970. Los partidarios de la extrema derecha, incluyendo al propio Borghese así como a Carlo Cicuttini y Mario Ricci, se habían reagrupado en España bajo la dirección del notorio terrorista internacional Stefano Delle Chiaie, cuyos hombres habían ocupado el ministerio italiano del Interior durante el fallido golpe de Estado.

En España, Delle Chiaie se vinculó a los fascistas de otros países europeos, como el ex nazi Otto Skorzeny; el ex oficial francés, miembro de la OAS y cercano al Gladio Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa ficticia basada en Portugal que servía de pantalla para la CIA. Los servicios secretos de Franco empleaban a Skorzeny como «consultor en seguridad» y contrataron a Delle Chiaie para perseguir a los opositores de Franco en España y en el exterior. Delle Chiaie organizó un millar de operaciones sangrientas, entre las que se cuentan unos 50 asesinatos. La guerra secreta en España consistió esencialmente en asesinatos y la realización de actos de terrorismo. Los miembros del ejército secreto de Delle Chiaie, como Aldo Tisei, confesaron posteriormente ante magistrados italianos que durante su exilio en España habían perseguido y asesinado militantes antifascistas españoles por encargo de los servicios secretos de España [20].
Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), dirigente de la World Anti-Communist League. Perpetró numerosos asesinatos y torturas en el marco de la Operación Cóndor en Argentina, Bolivia y Chile.


Marco Pozzan, quien huyó de España a principios de los años 1970, reveló que «Caccola», como apodaban a Delle Chiaie, recibía muy buena paga por los servicios que prestaba en España. «Hacía viajes muy costosos, siempre en avión, incluyendo vuelos transatlánticos. Caccola recibía casi siempre el dinero de los servicios secretos y de la policía española.» Entre los blancos del fascista se hallaban los terroristas de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) que luchaban por la independencia del país vasco. Por orden de Caccola, agentes subversivos se infiltraron en las células de ETA y entre sus simpatizantes. «Sabemos que Caccola y sus hombres actuaron contra los autonomistas vascos por orden de la policía española», recordó Pozzan. «Yo recuerdo que durante una manifestación en Montejurra, Caccola y su unidad organizaron una batalla entre dos movimientos políticos opuestos. Para que no se pudiera acusar a la policía española de intervenciones violentas injustificadas, Caccola y su unidad tenían que provocar e instaurar el desorden. Aquel día incluso hubo varios muertos. Fue en 1976.» [21]

En 1975, después del fallecimiento de Franco, Delle Chiaie comprendió que España había dejado de ser un lugar seguro y se fue a Chile. Allí lo reclutó Pinochet, el dictador chileno aupado por la CIA. En el marco de la Operación Cóndor, Pinochet le ordenó perseguir y matar a los opositores chilenos en todo el continente latinoamericano. Caccola se fue después a Bolivia, donde formó escuadrones de la muerte y desencadenó nuevamente una «violencia sin límites». Nacido en 1936, Stefano Delle Chiaie sigue siendo hoy el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría. Este fascista fue la pesadilla de los movimientos de izquierda del mundo entero, pero después de su huida de España prácticamente no volvió más al Viejo Continente, excepto en 1980, cuando la policía italiana sospecha que volvió a su país natal para perpetrar el atentado de la estación de Bolonia. El 27 de marzo de 1987 este intocable mercenario fue finalmente arrestado en Caracas por los servicios secretos venezolanos, a los 51 años. En sólo pocas horas, agentes de los servicios secretos italianos y de la CIA llegaron a Caracas. Caccola no expresó ningún remordimiento, pero señaló en pocas palabras que muchos gobiernos lo habían protegido durante su guerra contra la izquierda a cambio de que él ejecutara para ellos ciertas misiones: «Hubo atentados. Eso es un hecho. Los servicios secretos enmascararon las pistas. Eso es otro hecho.» [22]


El 20 de diciembre de 1973, los nacionalistas vascos de ETA ejecutaron al almirante Carrero Blanco.














Su automóvil blindado Dodge Dart GT 3700 activó una mina que lo lanzó a 35 metros de altura. Carrero Blanco murió a causa del impacto provocado por el aplastamiento del vehículo.
En junio de 1973, sintiendo la proximidad de su propio fin, Franco había nombrado primer ministro a Carrero Blanco, su oficial de enlace con la CIA y gran arquitecto de sus servicios secretos. Pero la mayoría de la población odiaba a Carrero Blanco, debido a sus métodos brutales, y este murió en diciembre del mismo año cuando su automóvil hizo estallar una mina de ETA. Considerada hasta aquel momento como «folklórica», la organización terrorista franco-española ETA se convirtió entonces, como resultado del asesinato del primer ministro español, en un peligroso enemigo del Estado.

Después de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, la transformación del aparato español de seguridad resultó difícil. El SECED (Servicio Central de Documentación de la Defensa), que era el más conocido de los servicios secretos de España, fue rebautizado como CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Su primer director, el general José María Burgón López-Doriga, se ocupó sin embargo de que el nuevo órgano se conformara esencialmente con ex agentes del SECED. De esa manera, la guerra secreta desatada con la complicidad de los extremistas italianos podía continuar, como subrayó la prensa en 1990, cuando se descubrió la existencia de los ejércitos secretos: «Hace una semana, el diario español El País descubrió el último vínculo conocido entre España y la red secreta. Carlo Cicuttini, cercano del Gladio, participó activamente en el atentado de la estación de Atocha, en Madrid, en enero de 1977.» «Después vino el ataque de un comando de extrema derecha contra la oficina de un abogado cercano al partido comunista, [atentado] que dejó 5 muertos. El hecho provocó pánico, (…) porque se temía que fuera el comienzo de una nueva serie de atentados tendientes a obstaculizar el proceso de transición democrática en España.» [23]

El guerrero de la sombra de extrema derecha Cicuttini había huido a España en un avión militar después del atentado dinamitero de Peteano, en 1972. Fue precisamente al investigar ese atentado años después que el juez Felice Casson logró llegar hasta el terrorista de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra y el ejército secreto, lo cual llevó al descubrimiento de la red europea Gladio. En España, Cicuttini se había puesto al servicio de la guerra secreta de Franco quien, en pago, lo protegía de la justicia italiana. En 1987, esta última lo condenó a cadena perpetua por su participación en el atentado de Peteano. Sin embargo, como síntoma de la persistente influencia que su aparato militar seguía ejerciendo por debajo de la mesa, la España ya convertida en democracia se negó a entregarlo a las autoridades italianas alegando que, al casarse con la hija de un general español, Cicuttini se había convertido en ciudadano español. No fue hasta abril de 1998, a la edad de 50 años, que el terrorista fue finalmente arrestado en Francia y extraditado a Italia [24].

Como todos los ejércitos secretos de Europa Occidental, la red anticomunista española se mantenía sistemáticamente en estrecho contacto con la OTAN. En 1990, al estallar el escándalo, el general italiano Gerardo Serravalle, quien dirigió el Gladio en su país desde 1971 hasta 1974, escribió un libro sobre la rama italiana del ejército secreto de la OTAN [25]. Serravalle contaba en dicho libro que, en 1973, los responsables de los ejércitos secretos de la alianza atlántica se habían reunido en el CPC, en Bruselas, en el marco de un encuentro extraordinario para discutir la admisión de la España franquista en el seno del Comité. Los servicios secretos militares franceses y la muy influyente CIA defendieron al parecer la admisión de la red española mientras que Italia, representada por Serravalle, se opuso porque se sabía que la red española estaba protegiendo en aquella época a varios terroristas italianos. «Nuestras autoridades políticas se hubieran visto en una situación especialmente delicada ante el Parlamento», escribe el general en su libro, de haberse sabido no sólo que Italia mantenía un ejército secreto sino que, además, colaboraba estrechamente con la red clandestina española que albergaba y protegía a terroristas italianos. Por lo tanto, España no fue admitida oficialmente en el CPC [26].

En una segunda reunión del CPC, esta vez en París, los representantes de los servicios secretos de Franco estuvieron nuevamente presentes. Aseguraron que España merecía integrar el centro de comando del Gladio ya que hacía mucho que había autorizado a Estados Unidos el estacionamiento de sus misiles nucleares en territorio español y la entrada de los navíos de guerra y los submarinos estadounidenses en puertos españoles sin haber recibido nunca nada a cambio de parte de la OTAN. Teniendo en cuenta la barrera natural que constituyen los Pirineos y la distancia que separaba España de las fronteras de la URSS, es probable que el desarrollo de capacidades de resistencia en caso de ocupación no fuese el principal objetivo de los agentes de los servicios secretos españoles presentes en aquella reunión. Es más probable que su objetivo fuera disponer de una red secreta operativa para luchar contra los socialistas y los comunistas españoles. «En cada reunión hay una “hora de la verdad”. Sólo hay que esperarla», explica Serravalle. «Es el momento en que los delegados de los servicios secretos, relajados ante una botella o una taza de café, están más dispuestos a hablar con franqueza. En París, aquel momento llegó durante la pausa del café. Me acerqué a uno de los representantes españoles y empecé por decirle que su gobierno quizás había sobrestimado la envergadura de la amenaza comunista proveniente del este. Yo quería provocarlo. Pareció muy sorprendido y reconoció que España tenía un problema con los comunistas (“los rojos”). Por fin sabíamos la verdad.» [27]

España se convirtió oficialmente en miembro de la OTAN en 1982. Pero el general italiano Serravalle reveló que contactos no oficiales habían tenido lugar mucho antes de esa fecha. Según Serravalle, España «no entró por la puerta sino por la ventana». Por invitación de Estados Unidos, el ejército secreto español había participado, por ejemplo, en un ejercicio stay-behind bajo el mando de las fuerzas estadounidenses realizado en Baviera, en marzo de 1973 [28]. Parece además que el Gladio español también formó parte, bajo el nombre codificado de «Red Quantum», del segundo órgano de mando en el seno de la OTAN, el CC. «Cuando España se integró a la OTAN en 1982, su estructura stay-behind cercana al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), sucesora del SECED, se incorporó al ACC», precisó Pietro Cedoni, autor especializado en Gladio. «Eso provocó conflictos en el seno del Comité. Los italianos del SISMI [los servicios secretos militares de Italia] acusaban esencialmente a los españoles de respaldar indirectamente a los neofascistas italianos a través de su red stay-behind “Red Quantum”.» [29]

No es posible afirmar con certeza que los socialistas españoles del primer ministro Felipe González, quien llegó al poder en 1982, conocían aquel programa de colaboración con la OTAN. El nuevo gobierno democrático se mostraba, en efecto, especialmente desconfiado hacia el CESID, que dirigía el coronel Emilio Alonso Manglano y sobre el que no tenían prácticamente ningún control. En agosto de 1983 se supo que agentes del CESID escuchaban clandestinamente las conversaciones de los ministros socialistas desde los sótanos de la sede del gobierno. A pesar del escándalo que aquello provocó, Manglano logró conservar su puesto. En 1986, cuando España fue aceptada en la Comunidad Europea luego de una notable transición democrática, muchos esperaban que el antiguo aparato de los servicios secretos fuera finalmente derrotado y puesto bajo estricto control del gobierno. Pero aquella esperanza, existente también en muchos otros países de Europa Occidental, fue barrida por el descubrimiento de la red de ejércitos stay-behind conocida como Gladio.

Cuando la prensa comenzaba a interesarse de cerca por los ejércitos secretos, a finales de 1990, el diputado comunista español Carlos Carnero sospechó con toda razón que España había sido una de las principales bases del Gladio y que había acogido a neofascistas de numerosos países, quienes gozaron de la protección del aparato estatal franquista. La sospecha de Carlos Carnero fue confirmada por Amadeo Martínez, un ex coronel que había tenido que dejar el ejército español por las cosas que decía y que declaró a la prensa en 1990 que bajo el régimen de Franco España había sido efectivamente base de una estructura tipo Gladio que había realizado, entre otras operaciones dignas de condena, acciones de espionaje contra opositores políticos [30]. La televisión estatal transmitió entonces un reportaje sobre Gladio que confirmaba que agentes de la red habían venido a España a entrenarse bajo la dictadura de Franco. Un oficial italiano familiarizado con los ejércitos secretos testimoniaba que soldados de la red stay-behind de la OTAN se habían entrenado en España desde 1966 –y quizás antes de ese año– hasta mediados de los años 1970. El ex agente afirmaba que él mismo se había entrenado, al igual que 50 de sus compañeros de armas, en la base militar de Las Palmas, Islas Canarias. Según él, la mayoría de los instructores de Gladio eran estadounidenses [31].

Pero era evidente que no todos estaban tan bien informados. Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, de junio de 1982 a febrero de 1983, afirmó a la prensa que nada sabía de Gladio. Rupérez, entonces miembro del conservador Partido Popular y director de la Comisión de Defensa, declaró: «Nunca supe nada sobre ese tema. Yo no tenía la menor idea de las cosas de las que me estoy enterando ahora al leer los periódicos.» Fernando Morán, ministro socialista de Relaciones Exteriores hasta julio de 1985, dijo ante las cámaras que no sabía nada de Gladio: «Nunca durante mis años en el ministerio ni en cualquier otro momento me llegó la menor información, indicación o rumor sobre la existencia de Gladio ni de nada por el estilo.» [32]

El diputado Antonio Romero, miembro del partido opositor Izquierda Unida (IU) se interesó mucho en el misterioso asunto y se puso en contacto con varios ex agentes implicados. Llegó a la convicción de que aquella red secreta también había operado en España y que había «actuado contra militantes comunistas y anarquistas, específicamente entre los mineros de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» [33]. El 15 de noviembre, Romero pidió por lo tanto al gobierno español del primer ministro socialista Felipe González y al ministro de Defensa Narcís Serra que explicaran con exactitud qué papel había desempeñado España en el marco de la Operación Gladio y los ejércitos stay-behind de la OTAN. Al día siguiente, Felipe González declaró a la prensa que «ni siquiera había pensado» que España pudiese desempeñar algún papel en la Operación Gladio [34]. Pero Romero no se dio por satisfecho con aquella respuesta y formuló entonces 3 preguntas muy precisas. La primera fue: «En su condición de miembro de la alianza [atlántica], ¿tiene el gobierno español intenciones de pedir a la OTAN explicaciones sobre las actividades y la existencia de una red Gladio?» La segunda pregunta también tenía que ver con la OTAN. Romero quería saber si el ejecutivo español pensaba abrir «un debate y una investigación sobre las actividades de Gladio a nivel de los ministros de Defensa, de los ministros de Relaciones Exteriores y de los primeros ministros de los países miembros de la OTAN». Para terminar, el diputado preguntaba si el gobierno español creía posible una traición de la OTAN en la medida en que «ciertos países han operado a través de Gladio sin que se le informara a España en el momento de su entrada al Tratado [en 1982]» [35].


El Caudillo había previsto la restauración de la monarquía para después de su muerte y había escogido al joven Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias como futuro rey de España. 
Pero el régimen se había hecho anacrónico, por lo que Washington decidió favorecer la integración de España a la naciente Unión Europea y obligó al joven rey a dirigir la transición democrática, con la condición de que mantuviera las bases militares estadounidenses y entrara en la OTAN.
Al día siguiente, los diarios españoles anunciaban en primera plana: «Los servicios secretos españoles mantenían estrechos vínculos con la OTAN. [El ministro de Defensa] Serra ordena una investigación sobre la red Gladio en España.» El tema era explosivo para la frágil democracia española. Citando fuentes anónimas, la prensa reveló que «activistas [de Gladio] habían sido reclutados en las filas del ejército y de la extrema derecha». Serra dio muestras de gran incomodidad y en su primera respuesta a los periodistas se apresuró a precisar que «cuando llegamos al poder en 1982 no encontramos nada por el estilo» y agregó que fue así «probablemente porque nos incorporamos a la OTAN muy tarde, cuando disminuía la intensidad de la guerra fría». Serra aseguró además a la prensa que, en respuesta a las preguntas del diputado Romero, él mismo había ordenado la apertura de una investigación de su propio ministerio para sacar a la luz las posibles conexiones entre España y Gladio. Pero fuentes cercanas al gobierno revelaron a los periodistas que la investigación interna estaba más destinada a enmascarar los hechos que a revelarlos ya que el objetivo anunciado era «confirmar que esa organización específica no había operado en España» [36]. Serra, que quería sobre todo enterrar el asunto, había puesto la investigación en manos del CESID, detalle revelador ya que el sospechoso investigaba así su propio crimen.

Así que nadie se sorprendió cuando, el 23 de noviembre de 1990, respondiendo a la solicitud de Romero, Narcís Serra anunció al parlamento español que, según los resultados de la investigación que había realizado el CESID, España nunca había formado parte de la red secreta Gladio «ni antes ni después de la llegada de los socialistas al poder». Prudentemente, el ministro agregó: «Se ha hablado de contactos durante los años 1970, pero resultará muy difícil para los servicios actuales determinar la naturaleza exacta de esos contactos.» Serra, quien adoptaba un discurso cada vez más ambiguo, llamó a los diputados a confiar en su propio «buen sentido» más que en los documentos, los testimonios, los hechos y las cifras disponibles: «Dado que en aquella época España no era miembro de la OTAN, el buen sentido nos sugiere que no puede tratarse de vínculos muy estrechos.» Aquello no fue del agrado de la prensa española, la que replicó que el ministro de Defensa estaba haciendo propaganda o simplemente no conocía ni controlaba su propio ministerio [37].

Romero no juzgó satisfactorias las respuestas de Serra e insistió en que se interrogara al director del CESID de aquella época. «Si el CESID no sabe nada de todo esto, hay que expulsar al general Manglano», concluyó Romero ante los periodistas. En efecto, Manglano no sólo era el jefe del CESID sino también el delegado español ante la OTAN en materia de seguridad. El escándalo alcanzó su punto más álgido cuando, a pesar de los pedidos del parlamento, Manglano simplemente se negó a responder. Furioso, Romero dedujo que era evidente que, en España, «las más altas autoridades militares están implicadas en el caso Gladio» [38].
Leopoldo Calvo-Sotelo (1926-2008), presidente [primer ministro] del gobierno español de 1981 a 1982.

Después de comprobar el fracaso del gobierno de la época en revelar la verdad, la prensa española se volvió hacia el más alto dignatario ya retirado de la joven democracia y le preguntó si sabía algo más sobre aquel misterioso asunto. Como primer ministro desde febrero de 1981 hasta diciembre de 1982, Calvo-Sotelo había nombrado a Manglano a la cabeza del CESID y respondió que Gladio no existía en España: «No tuve conocimiento de que haya existido aquí nada de ese género y puedo asegurarles que yo lo hubiera sabido de ser el caso.» Cuando los periodistas insistieron, recordando que los ejércitos stay-behind habían existido en el mayor secreto en toda Europa Occidental, Calvo-Sotelo se molestó, calificó la red Gladio de «ridícula y criminal» y declaró: «Si me hubiesen informado de una cosa tan descabellada, yo habría reaccionado inmediatamente.» [39]

El ex primer ministro confirmó que cuando España dio sus primeros pasos hacia la democracia, después de la muerte de Franco, hubo temor por la reacción del Partido Comunista Español. Pero «los pobres resultados que obtuvo el PCE en los primeras elecciones y los resultados aún más ridículos que obtuvo en los siguientes escrutinios disiparon nuestros temores». Calvo-Sotelo había sido uno de los principales artífices de la adhesión de España a la OTAN, pero dijo a la prensa que en el momento de unirse a la alianza atlántica, no se había informado por escrito a España de la existencia de una red Gladio clandestina. «No hubo ninguna correspondencia escrita sobre ese tema», dijo Calvo-Sotelo, antes de agregar de forma bastante sibilina: «Y por lo tanto no había tampoco por qué hablar de ello, si hubiese sido el tipo de tema del que se pudiera hablar.» Explicó Calvo-Sotelo que, antes de la firma del Tratado por parte de España en mayo de 1982, él sólo había asistido a algunos encuentros con los representantes de la OTAN y recordó que el PSOE había llegado al poder a finales de aquel mismo año y que él había tenido que dejarle el puesto de primer ministro a Felipe González. Finalmente, las autoridades no ordenaron ni investigación parlamentaria ni presentación de informe público sobre la cuestión del Gladio.

(Continuará…)