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viernes, septiembre 01, 2023

¿Puede frenar Massa la revolucion MileiI?.


EL PERONISMO DE CARA A OCTUBRE

El batacazo de La Libertad Avanza tiene connotaciones revolucionarias para el sistema de partidos, la política territorial y el clima de ideas de la democracia. Sin decir ni una palabra sobre federalismo o porteñismo Javier Milei arrasó en 16 de las 24 provincias y se vuelve el nuevo centro de la política argentina. Puso en jaque a las dos fuerzas mainstream del país: desplaza a Juntos por el Cambio de su rol de antagonista y provoca un nuevo piso histórico del voto peronista. Sin embargo, escribe Julio Burdman, los resultados de las elecciones pueden ser una oportunidad para Unión por la Patria.

Fotos: Matías Baglietto

Las primarias presidenciales del 13 de agosto confirmaron el escenario de tres tercios vaticinado por Cristina Kirchner meses atrás, pero tuvo todos los ingredientes de un batacazo electoral: Javier Milei superó las expectativas, incluso las suyas. El triunfo de La Libertad Avanza tiene connotaciones revolucionarias para el sistema de partidos, la política territorial y el clima de ideas de la democracia argentina. ¿Giro a la derecha, transformación de los ejes de la discusión pública nacional o señal de hartazgo? El resultado fue un shock para Juntos por el Cambio, la coalición opositora que se percibía como ganadora segura de las elecciones de este año y que ahora se ve desplazada en su rol de antagonista por una fuerza nueva que no solo se opone al gobierno, sino también a la política argentina en su conjunto. Para Unión por la Patria, la elección fue una confirmación de sus principales temores: el peronismo quedó muy por debajo de su media histórica y en un virtual tercer lugar. Esto, por más que fuera previsible dado el malestar general con el gobierno y la economía, no deja de ser estremecedor: se penetró un nuevo piso histórico del “voto peronista”.

Con todas las incertidumbres que nos separan de octubre ante una aritmética tan dividida, para Massa el resultado también es una oportunidad: puede polarizar la elección en un eventual balotaje contra Milei, mientras que sus posibilidades son más exiguas contra Bullrich, ya que se presume que en tal escenario JxC capturaría la mayoría de los votos libertarios, algo que no es seguro que funcione igual a la inversa.

La Revolución Milei (I): las ideas

Javier Milei produjo una revolución electoral en Argentina. Nunca había ocurrido nada igual. El recién nacido mileísmo, un movimiento político popular que propone una revisión de los principales conceptos del ciclo democrático iniciado hace 40 años, y que compitió por primera vez a nivel nacional, fue el frente más votado de las PASO presidenciales. Ganó una fuerza revisionista que propone cambiar drásticamente casi todo lo relativo al rol del estado en la economía, y que extiende su ánimo revisor al modelo político radical-peronista, a la interpretación de la historia consensuada en 1983, al alcance de los servicios públicos que brinda el estado —y no solo a su administración— y el progresismo cultural dominante en la última década. Esta combinación de protesta económica, política, social y cultural es algo tan nuevo y profundo que necesariamente llegó para quedarse. Suba o baje en las próximas elecciones, sea él u otro quien la conduzca, Milei ya cambió todos los ejes de la discusión política en la Argentina.

La profundidad de la novedad se explica por forma y por contenido. En materia de forma, La Libertad Avanza no es una fuerza surgida de otra, como el Frente Renovador de Sergio Massa o la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Estos casos, y tantos otros similares, introducen cambios parciales en un sistema partidario: un sector de dirigentes y votantes se decepciona de su partido, se va del mismo y funda uno nuevo con el objetivo de reemplazarlo, en general para representar más fielmente sus objetivos. Pero estas fuerzas surgidas de otras siempre tienen abierta la posibilidad de volver a la casa de mamá. Milei, en cambio, es alguien nuevo que creó algo nuevo, con gente totalmente nueva, que no tenía hogar, y que rompe con todo lo preexistente. Y, para colmo, formó un electorado nuevo sacando votos de todas partes. Le saca a Juntos por el Cambio, al justicialismo en todas sus expresiones e incluso a la izquierda marxista. El movimiento mileísta, al ritmo de sus consignas anticasta, ya no tiene a dónde regresar. Es una criatura con vida propia que ya camina sola.

El liderazgo de Milei es profundamente normativo e ideológico, se opone de manera radical a los discursos dominantes y lo expresa claramente en toda ocasión. Milei no se hace famoso con consignas banales de cambio, buena gestión u honestidad: llega con un bagaje de ideas filosóficas, doctrinas y quiebres. Viene a plantear nuevas divisiones en la escena política. Mucho más nítidas, de hecho, que la “grieta” de baja distancia ideológica de los últimos 15 años. Hay quienes minimizan eso y se agarran de la creencia de que Milei es sólo frustración, bronca, pelo revuelto y novedad pasajera. ¿Cómo se explica, entonces, que toda la política argentina esté discutiendo alrededor de las propuestas de Milei?

El proyecto inicial del Milei, cuando éste emerge como comentarista en diferentes programas de televisión, era parecido al de Domingo Cavallo, Ricardo López Murphy o Roberto Lavagna. Economistas devenidos en políticos cuyos proyectos de poder consistían en realizar una crítica profunda a la política económica argentina, pero dentro del marco establecido por nuestra democracia bipartidista, actuando dentro de los partidos tradicionales y con políticos más o menos convencionales a su alrededor. Para estos economistas tecnocráticos, la política era una variable ruidosa que debía ser controlada o minimizada para que no interfiera en su gestión técnica y la inserción en estos partidos era un modo de ejercer su rol. Milei, a diferencia de ellos, decidió ir por la suya y entendió que necesitaba una narrativa política propia para transformar la economía. En su búsqueda mezcló libertarianismo, economía austríaca, sentimiento antipolítica y neoconservadurismo cultural, y creó un producto nuevo, al menos para la Argentina. Así fue como, en lugar de ser otro tecnócrata, Milei se convirtió en un economista político y moral. Sus propuestas, más que técnicamente correctas, son “moralmente superiores”.

Una fuerza nueva, basada en un liderazgo carismático, que viene a revisarlo todo y propone nuevos debates ideológicos, que desplaza de su eje a la grieta K-antiK y se enfrentó al sistema de medios, ahora es el centro de la política argentina. Sí, Milei es central porque su movimiento político tiene las condiciones para seguir creciendo en votos de acá hasta el mes de octubre, cuando se realicen las elecciones generales. Milei es la novedad, cuenta con el privilegio del efecto ganador, y se diferencia de los otros dos candidatos principales, Sergio Massa y Patricia Bullrich, que ya tienen consolidado sus votos por espacio. Massa y Bullrich ahora tienen el desafío de sumar a los votos de sus respectivos perdedores internos, Grabois y Larreta, mientras que Milei tiene dos meses para seguir convenciendo a votantes en blanco, abstencionistas y desencantados de que él es la vía que los representa.

La Revolución Milei (II): el territorio

La otra cara de la Revolución Milei es territorial. En la Capital —distrito por el que es diputado— y en la provincia de Buenos Aires estuvo bastante por debajo de su resultado nacional. Y arrasó en 16 de las 24 provincias. Sus mejores resultados los obtuvo en Salta, San Luis, Mendoza, Jujuy, Neuquén, Chubut, Río Negro y Córdoba. Asimismo, la Libertad Avanza fue la gran ganadora en los resultados desagregados por departamento. En ese mapa, el color violeta del mileísmo es aplastante; casi recuerda al mapa preferido de Trump, que se imponía en la gran mayoría de los condados, pero fue derrotado por Biden gracias al dominio demócrata en las grandes ciudades, aún cuando estas representan solo un pequeño puñado de puntos azules en la cartografía electoral estadounidense.

¿Cuál es, entonces, la primera lectura geográfico-política del triunfo de Milei en la Argentina periférica? En tiempos de la “grieta” kirchnerismo-macrismo, se hacía una lectura socioeconómica del mapa. Territorios pobres y territorios ricos. Se parecía mucho a una camiseta de Boca Juniors, con el extinto Frente para la Victoria tiñendo de azul el norte y sur del país, además de los populosos municipios del conurbano bonaerense, mientras que las fórmulas encabezadas por Macri ganaban en esa franja central que incluía al interior bonaerense, la Capital, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. la de Milei, en cambio, parece decir otra cosa: arrasa en las geografías más localistas, allí donde a nivel provincial dominan los partidos de distrito. Milei fue una rebelión del interior contra el estado nacional.

Falló severamente la lectura de Milei como un candidato porteño sin arraigo en las provincias. Efectivamente, allí donde Milei apadrinó a un contendiente local, este fracasó. Pero lo que estaba sucediendo no era que Milei no existía en las provincias, sino que terminó siendo el candidato de los electorados que votan gobernadores provincialistas.

Lo raro es que Milei nunca hizo gestualidades localistas. No dijo tajaí, ni recorrió el país tomando mate, ni revoleó ponchos a lo Soledad Pastorutti. De hecho, sus giras por el interior fueron apariciones fugaces en las capitales provinciales, con selfies y caravanas por la peatonal. Es más: el porteño Milei no dijo ni una palabra sobre federalismo, centralismo o porteñismo en toda la campaña, y sin embargo arrasó en los pueblos chicos de la patria. Tal vez representó al interior más profundo de una forma distinta y superadora: fue el único candidato presidencial relevante que habló de eliminar la coparticipación federal y prometió castigar fuertemente al estado nacional por sus excesos fiscales. El mapa violeta abre una nueva agenda de investigación acerca de qué tipo de federalismo piden los argentinos.

La Contrarrevolución Massa

Desde el búnker de Juntos por el Cambio y luego en sus redes sociales, Macri hizo algo insólito: celebró el desempeño de Javier Milei, con el argumento de que ambos son ”el cambio” (es decir, el antikirchnerismo). Coincide con los kirchneristas, quienes ven lo mismo pero al revés: una división de la sociedad donde Unión por la Patria es un lado, y "la derecha" (es decir, el macrismo y Milei) el otro.

El 30% obtenido por Milei demuestra que esa lectura quedó anacrónica. Para juntar siete millones, el líder libertario necesariamente les sacó votos a ambas coaliciones. Y además, desplazó al cambiemismo de su lugar. La idea de acercarse a Milei, que Macri repitió, tiene sentido en la medida que JxC vaya adelante, ya que aspira a sumar al votante mileísta en un eventual balotaje. Con Milei liderando, lo que debe hacer Bullrich es diferenciarse del libertario. Mucho, y en forma urgente.

Salvo que esté hecho adrede, y con la intención indisimulada de perder y hacer ganar la elección a Milei, todo esto sugiere que hay una confusión discursiva en JxC. La fuerza fundada por Macri, Carrió y la UCR aparece poco apta para polarizar contra La Libertad Avanza, y le da a Massa una oportunidad de crecer sobre la base de la confrontación a Milei.

El escenario de balotaje Milei-Massa le da más sentido a la selección de éste último como candidato del oficialismo. La clave de Massa ya no sería sólo fidelizar a los votantes de Grabois, sino hacer lo mismo con los de Schiaretti y algunos larretistas que vean al ministro de Economía como la garantía de un antimileísmo de preservación. En este caso, Bullrich sufriría un juego de pinzas entre Milei y Massa, y quedaría tercera frente a un crecimiento de los polarizadores. Algo es indudable: Massa y Unión por la Patria, a diferencia de Bullrich y el resto de JxC, ya están preparados discursivamente para antagonizar con el fenómeno libertario.

La fábula de la presentadora y el león



El relato de la antipolítica entra a la política como un caballo de Troya desde una opinión pública colapsada de hastío, frustrada, y carente de un espíritu aglutinador


Emiliano Gullo 12/05/2022


La presentadora de televisión Viviana Canosa junto al economista y político Javier Milei. 

A24

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Prime time del canal América 24. La presentadora. Cabello amarillo; lacio, marcialmente liso. La nariz respingada. La boca sobria. Los dientes blanco perla. El maquillado de bronceado constante. Es la cuarta vez que lo trae a su programa en el último año. 

El candidato. Economista, 51 años. La cara limpia, afeitada al ras. Más: nunca afeitada, púber. El cabello revuelto y detenido en el aire; un cabello en moto. Los ojos azules –pequeños y cristalinos, acuosos– abiertos con fuerza, sostenidos. Podría ser una estatua viviente o el play de un sticker. O un escualo. 

Faltan dos años para las elecciones presidenciales en Argentina. El candidato sabe que es un tiempo suficiente para que suceda cualquier cosa. La más disparatada. Incluso que él sea presidente. La presentadora también. Suena Panic show, de La Renga, el grupo argentino de rock tradicional más convocante y masivo, con letras que evocan a la simpleza barrial y llaman a la desobediencia y la rebelión. El candidato la adoptó como himno. Sobre los escenarios, en un estudio de televisión. Siempre se escucha:

¡Hola a todos! Yo soy el león,

rugió la bestia en medio de la avenida,

todos corrieron, sin entender,

panic show a plena luz del día.

Por favor no huyan de mí,

yo soy el rey de un mundo perdido,

soy el rey y te destrozaré,

todos los cómplices son de mi apetito.

La presentadora y el candidato cantan arriba de la música. Se dan la mano; se sostienen de las manos y se mueven como si estuvieran saltando, pero sentados. Se sueltan. La presentadora sonríe. Lo introduce. 

– ¿Cuando a vos te dicen que hacés antipolítica, además de querer ningunearte, hay otro objetivo detrás de eso?

– La verdadera antipolítica son los chorros de la casta. Es decir, esos que están tan nerviosos con lo que está pasando con las ideas de la libertad y están todo el día agrediéndome. 

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Donde haya un micrófono, Javier Milei repite sus consignas como una perforadora de cemento. Una estrategia de demolición mediática basada en una ecuación simple y eficaz: exaltar demandas legítimas e irresueltas con métodos y propuestas que van exactamente en contra de esas demandas. Libertad, Libertad, Libertad, se llama el libro que Milei y su entonces socio y amigo Diego Giacomini publicaron en 2019, donde sostienen, otra vez, la necesidad de eliminar al Estado para la libertad total. Del individuo. Pero para entrar en el sistema político y así, desde adentro, eliminar al Estado –dice en la introducción– será necesario esperar diez o veinte años. La casta –estamento social inamovible, inexpugnable y rellena de beneficios– aparece más de 20 veces a lo largo del libro. El problema, para Milei y Giacomini, es que la política ha cooptado todo. El leviatán se ha reproducido para establecer un sistema de castas, corruptas, parasitarias; creadora de todas las miserias, calamidades y, sobre todas las cosas, creadora de impuestos.

Se lee en un pasaje de Libertad, Libertad, Libertad: “Una vez separada de la Iglesia, la casta política se alió con los intelectuales laicos, específicamente con la nueva casta de profesores, doctores, historiadores, maestros, economistas tecnócratas, trabajadores sociales, sociólogos, ingenieros”. La casta está en todos lados y su legitimidad comienza desde muy temprana edad. “La educación pública es quien nos enseña que está bien que el Estado y sus políticos nos impongan impuestos y gasten nuestro dinero en lo que ellos consideran que hay que gastarlo”. Así las cosas, la educación pública atenta contra la libertad, libertad, libertad. 

La lucha de Milei y sus seguidores contra el Estado es la misma que tienen contra el colectivismo; o sea contra cualquier idea de solidaridad. La libertad aparece así más cercana a la que tienen los participantes de El juego del calamar que a la genuina posibilidad de elegir. Pero ¿quién puede estar en contra de la libertad? No hay palabra que retumbe tan positivamente como libertad. No hay civilización ni cultura que se alce contra la libertad. No hay sindicato, ni organización, ni partido político que sostenga una lucha en contra de la libertad. Libertad, libertad, libertad. 

La lucha de Milei contra el Estado es la misma que tiene contra el colectivismo; o sea contra cualquier idea de solidaridad


Claro que no es una ocurrencia de Milei y su partido Avanza Libertad. Desde el liberalismo o desde el conservadurismo, la derecha siempre fue más rápida y menos escrupulosa para apropiarse, entre otras cosas, de dos conceptos básicos de la humanidad occidental: violencia y libertad. Estados Unidos invadiendo cualquier país en cualquier parte del mundo en cualquier momento de la historia. Bombas y fuego para la libertad. 

Milei sube al escenario de una de las presentaciones de Libertad, Libertad, Libertad en la provincia de Tucumán.

– Viva la libertad, viva la libertad carajo, viva la libertad; grita con rabia, como esos delanteros que anotan después de meses de sequía.

Enseguida se presenta, habla de su identidad con ironía.

– Mi error es ser liberal en un país de zurdos. –Agrieta, raspa la voz. Ruge. La sala está llena. Muchos tienen menos de 30 años. Al final de la jornada lo abrazarán como a un héroe, un salvador, un profeta. 

Antes, cuando su discurso atraviese el pasaje de los impuestos:

– ¡Hijos de puta, hijos de puta, por qué no se van a la concha de su madre!

Noviembre de 2021. Dos años después de esa presentación. Otro escenario. Esta vez, no es una sala llena ni un auditorio colmado. Avanza Libertad alquiló el estadio Luna Park como búnker de unas elecciones legislativas que están por dar los mejores resultados para los liberales. Obtienen el 17 por ciento. Milei será diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Como en un recital o una obra de teatro. Como en un show, todos sus seguidores pagaron el ticket para ingresar y ahora esperan su rugido mientras gritan contra el Estado, contra los controles, contra la política. Por libertad, libertad, libertad. 

– ¡Dije que no venía acá para guiar corderos, sino para despertar leones, y los leones están despertando!

El rostro de Milei se enrojece, se hincha; la voz se le corta. 

En la euforia de la victoria, una escaramuza entre el público. Parece que alguien está intentando sumarse al festejo con Milei y sus socios. Gritos. Un hombre vestido de saco y corbata se cruza en el escenario, corre su saco y pone la mano sobre su pistola, todavía enganchada en el cinturón. Mientras apoya su mano derecha en su arma envainada, con la otra –también– apunta al público. Un socio del candidato interviene. Para retar al público. El hombre armado es uno de los empleados de seguridad de Avanza Libertad. Los leones se aquietan.

Meses después, el candidato faltará a su primera actividad como diputado: el debate por el presupuesto nacional. El candidato quiere ser presidente. Quiere entrar al Estado para destruirlo desde adentro. Ser jefe del Banco Central para cerrarlo. Terminar con la educación pública. No usa eufemismos ni frases rebuscadas. Lo dice claro, fuerte. Lo ruge. Su vehemencia encuentra empatía en una sociedad desencantada con los políticos por una razón, entre otras: sus vidas no mejoran. En las villas miserias, donde muchos sobreviven gracias a la mínima presencia del Estado, Milei sacó un promedio de 17 puntos. Desde 2003 hasta, al menos, 2011 –durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner–, los índices socioeconómicos mejoraron como nunca desde la vuelta de la democracia en 1983. Pero ¿quién come de los recuerdos?

Hoy, frustrada la utopía colectiva, el triunfo mundial del liberalismo tracciona un nuevo horizonte: la utopía del individuo total


El relato de la antipolítica entra a la política como un caballo de troya desde una opinión pública colapsada de hastío, frustrada, y carente de un espíritu aglutinador. En diciembre pasado se cumplieron 20 años del Argentinazo, el estallido social que terminó con el gobierno de Antonio de la Rúa y con la continuidad de las políticas neoliberales, impulsadas por la dictadura militar con el golpe de 1976. Comenzaron las asambleas populares; la autonomía; la comuna de París. La burguesía restableció el estatus pero con varios límites: un Estado presente, repartición de la torta de ingresos, ampliación de derechos civiles, y más. Hoy, frustrada la utopía colectiva, el triunfo mundial del liberalismo tracciona un nuevo horizonte: la utopía del individuo total. 

Milei, el profeta del individuo, enciende la envidia en la derecha tradicional, el pánico en el progresismo y la curiosidad –y también el pánico– de la intelligentzia argentina. Primero como show economista en programas de televisión, después como caricatura de candidato –siempre como consultor técnico de grandes empresas–, Milei despega desde su plataforma mediática como la figura política que más incomoda al status quo. Algo así se pregunta Pablo Stefanoni en el título de su último libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?



La etimología de rebeldía –volver a la guerra– podría dar una respuesta lineal, simple y afirmativa a la pregunta de Stefanoni. Quizá la pregunta no sea tanto sobre la identidad ideológica de los nuevos rebeldes sino el horizonte sobre el que avanzan. Es decir, ¿qué es lo que está en peligro?

Una encuesta realizada a principios de mayo entre 2.490 personas ubicó a Milei como presidente si las elecciones primarias se hiciesen ahora, por encima de todos los competidores con un 20,7 por ciento, un punto más que la actual vicepresidenta Cristina Fernández. 

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Otra noche de luces. Hoy no hay gritos, no hay cantos, no hay rock. El león está sereno. La presentadora lo zuza. Nada. Una explicación monetarista de la inflación. Datos anualizados. Porcentajes. Números. Proyecciones. Anulación de controles. Commodities. Brecha cambiaria. Más nada. Lo interrumpe y pide al director. 

– Mostrame las imágenes del desabastecimiento.

Las imágenes: dos botellas de aceite de girasol en una góndola. Un cartel dice “máximo dos unidades”. 

– ¿Cuándo explota esto Javier? Hoy escuché que falta arroz. 

Le responde con un libro sobre la inflación. Otra vez. Porcentajes. Déficit. Demanda. Dinero. 

– ¿Hay que dolarizar?

– Más que eso. Hay que eliminar el Banco Central. 

Ruge la presentadora. 

– ¡Empecemos a organizarnos! ¡Se vuela todo por el aire! ¡Estamos a un paso de la hiperinflación! ¡No hacen un carajo!

El candidato pide disculpas en nombre de otros economistas. Pide, también, tiempo para explicar. Explicar. Sin rugidos, no hay show. 

– Te lanzas en la carrera para presidente. Estás más serio. ¿Es por eso? ¿Estoy hablando con el futuro presidente de los argentinos?

Ahora sí, las manos se juntan. No hay música ni saltos pero la presentadora y el candidato se vuelven a sostener de la mano. Primer plano sobre él. Levanta las cejas para expandir los pequeños ojos celestes. Va a decir algo importante. Anuncia que ya está armando el gabinete de ministros. Todavía quedan lugares. No quiere contar más sobre su futuro gobierno. Se detiene ahí. Se fija. Como su cabello. La estatua viviente ya se movió hacia una nueva posición y ahí se quedará. Congelado, hasta que alguien arroje la siguiente moneda. 







 


Crisis y oportunidades en El Salvador


Hace una semana considerábamos el panorama nacional salvadoreño en su conjunto y concluíamos que en cada sector se expresan, de diverso modo, crisis que se vuelven permanentes, y progresivamente más ingobernables.



En los últimos siete días, y a medida que se van conociendo los datos de cierre económico del primer semestre, estos no hacen más que reafirmar la profundización de la crisis expresada en lo fiscal[1], el consumo y el comercio internacional[2], la producción agrícola[3], y particularmente el agravamiento de la agónica situación del diario vivir de las familias trabajadoras salvadoreñas, ante quienes se agigantan las perspectivas de la hambruna y la miseria.

La propaganda oficial pretende hacernos parecer (y creer) lo que no somos. Vivimos en un país hundido en la debacle del estancamiento económico, con el más miserable nivel de inversión extranjera del continente, sin crecimiento (entre enero y marzo, la economía solo creció 0.8% con respecto al mismo período del año pasado), con agotamiento del financiamiento externo y en virtual recesión. En ese sentido, el expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Óscar Cabrera, señaló esta semana que «los motores de la economía salvadoreña se están apagando» porque ésta “se encuentra, de manera estructural, en una trampa de bajo crecimiento”.

Un país que sin las remesas ya hubiese quebrado hace tiempo, pero desde los círculos oficiales nos venden un El Salvador de maquetas, casi parte del primer mundo.

Con un salvaje proceso de demontaje de cualquier forma de acceso ciudadano a la información, en particular sobre el uso de fondos públicos, se consolidaron todas las vías francas a la impunidad de la corrupción y el nepotismo oficial. Se avanzó en la limitación permanente de derechos y libertades mientras se construyó un aparato que procura la muerte civil (digital, pero también en la realidad cotidiana) de cada voz disidente.

En El Salvador hay luchadores sociales perseguidos, presos y presas políticas, personas exiliadas, desaparecieron medios de prensa críticos y se exiliaron otros (medios y periodistas); todos los poderes del Estado están puestos al servicio del Ejecutivo y del clan familiar en el poder, que no duda en pisotear las leyes que sean necesarias para asegurar su voluntad e intereses, pero nos venden un país de libertades y sonrisas, de democracia y derechos.

 La “alegría” del deporte expresada en los juegos centroamericanos fue financiada con el dinero robado de los ahorros de las personas jubiladas y pensionadas, los negociados y contratos oficiales se concentran en empresas de funcionarios del círculo presidencial, y la lealtad al presidente, no a la Constitución, es el barómetro que indica la continuidad o destitución de un funcionario.

La guerra a la corrupción es declarada contra gobiernos y funcionarios pasados, pero jamás contra los actuales y leales, como Osiris Luna, Francisco Alabí, los Anliker, los Castro y tantos otros que conforman hasta hoy la “argolla de oro” del régimen. Los que están fuera, aunque sean cercanos, son descartables, como lo demuestra el show legislativo y judicial montado desde CAPRES en días recientes.

Todo ese juego de apariencias, de espejos y vidrios de colores, de bombardeo propagandístico permanente se está agotando mucho antes de lo que el régimen esperaba. Metidos en el viciado proceso electoral, la continuidad presidencial no parece estar en peligro, pero sí su fortaleza y respaldo. Sin él, la propaganda resultará insuficiente para enfrentar crecientes resistencias populares.

Crisis en el bloque de poder

Ya resulta inocultable la crisis en el sector hegemónico del bloque de poder, que no puede disimular por más tiempo que, más allá de las cortinas de humo,  las grietas evolucionan hacia posibles fracturas entre grupos con intereses económicos contradictorios cuando no, antagónicos.

El esfuerzo de propagandizar a todo volumen las expulsiones, antejuicios, detenciones y demás, contra actores secundarios del régimen -dos diputados de “la llanura” y un asesor de seguridad e inteligencia presidencial-, haciendo uso discrecional del poder legislativo y judicial, parece esta vez resultar insuficiente.

Usan un lenguaje cuidadosamente diseñado para seguir dando a su narrativa perspectivas espectaculares, a veces de videojuego, otras hollywoodianas, pero siempre buscando “distraer, entretener al público”. Así es como ve esta gente la función de gobierno y al pueblo, al que subestiman y manipulan.

Con ese estilo narrativo, y a través del presidente, que se juega en esto sus cifras de popularidad, pretendieron hacer del pecado virtud y, mientras denunciaban a supuestos “agentes dobles”, amenazaban con que “la furia divina” caería sobre los culpables, colocándose el presidente mismo como acusador, juez y verdugo. No perdían, sin embargo, la oportunidad para amenazar impunemente a periodistas, implicándolos indirectamente en algún tipo de delito por haber llevado a cabo su labor profesional (investigar, buscar fuentes, recoger información, cotejar, publicar).

Hace mucho que la labor periodística en El Salvador se ve amenazada por la Ley mordaza aprobada en el marco de la lucha contra las pandillas, y aún antes, en los ya famosos estallidos presidenciales contra algunos medios y trabajadores de prensa, durante las conferencias de prensa que solía ofrecer en tiempos de pandemia.

A esto se añade los ataques coordinados en redes sociales, desde la secretaría de prensa de CAPRES , oficina devenida en administradora de troles y bots para promover al presidente y atacar sin piedad a cualquier opositor o crítico del régimen; se suman siempre los esfuerzos de la secretaría de comunicaciones, cuya tarea central parece ser interferir el normal desarrollo de la actividad periodística en el país; ambas oficinas se encargan de asegurar que el discurso único se imponga, aplastando cualquier disidencia en ese sentido. Todo el aparato del Estado puesto al servicio de construir la falsa narrativa de un país ideal.

El país en el que quien nada debe, corre peligro

“Quien nada debe, nada teme”, reza un dicho popular. Pero en El Salvador de estos días, suman miles quienes “sin deber nada”, es decir sin cometer delito alguno, guardan prisión, incluyendo quienes el mismo poder judicial, aún viciado y condicionado como está, ha decretado su libertad, pero que la arbitrariedad de las autoridades penitenciarias mantiene ilegalmente en prisión.

Esa permanente violación de derechos se agudiza y avanza, como lo demostró esta misma semana la obstrucción policial al acceso de personas a las instalaciones de la Corte Suprema de Justicia para presentar recursos de habeas corpus en favor de detenidos sin causa alguna.

Pero si hay un caso que gana cada vez mayor atención por sus niveles de arbitrariedad, negación de justicia y violación de todo tipo de derechos, es el caso de la comunidad Santa Marta, en el departamento de Cabañas (no por casualidad el último enclave en que la arbitrariedad presidencial ordenó un cerco militar con miles de efectivos, bajo la excusa de perseguir a pandilleros atacantes de dos policías).

Nuevamente viene a cuento aquel dicho popular, esta vez en boca de la dirigente comunal Videlina Morales, quien lleva hoy la voz de la comunidad de Santa Marta y la defensa de sus líderes encarcelados: “La frase ‘el que nada debe, nada teme’ es un cuento ¿Cuántas personas inocentes están presas y muriendo en las cárceles? Hacer esta labor de defensor es de alto riesgo”, acaba de afirmar, con valentía, en una entrevista para un periódico de circulación nacional.

Nuevas victorias para el pueblo

Esa es la realidad que viven las comunidades. Pero lejos de verla bajo asedio por un gobierno autoritario y entreguista de los recursos naturales, que acaba de renovar sus “votos de amistad y ccoperación con EEUU”, lo cual debe leerse como un respaldo al régimen, incluyendo la renovación del régimen de excepción, la realidad de comunidades como Santa Marta debe interpretarse como las expresiones del pueblo en lucha, de la resistencia en defensa del medio ambiente y los recursos naturales, la defensa de sus liderazgos históricos y como expresiones del verdadero sentido de patriotismo popular.

No son los únicos ni están solos, los casos de la comunidad El Guajoyo en San Vicente, las resistencias en Chalatenango, la experiencia victoriosa de La Normandía, son todas expresiones de resistencia y lucha. Y esta semana se suma una nueva victoria del pueblo. Se trata de los habitantes de la hacienda La Labor, en el occidental departamento de Ahuachapán.

La noticia pasó casi inadvertida en los medios. Sin duda no interesa a los gurús de la desinformación e impulsores de la pasividad del pueblo, destacar el triunfo de la rebeldía, aún utilizando las herramientas viciadas del sistema. Pero el hecho es que el Tribunal de Sentencia de Ahuachapán absolvió a siete líderes comunales y defensores del agua de la hacienda La Labor del delito de ocupación violenta de espacios comunales, habitacionales o de trabajo, en perjuicio de la empresa Fénix. El tribunal determinó que el delito no se configuró y consideró que hubo insuficiencia de pruebas.

De acuerdo con el abogado defensor, Ricardo Martínez, ni la querella ni la Fiscalía General de la República (FGR) lograron comprobar la existencia de los delitos en contra de Jorge Alberto Artero Zúniga, José David Miro Escalante, Rosa Miriam Cinco, Erika Rosmeri Solórzano de Guerra, Kevin Josué Menéndez Girón, Mario Antonio Cinco y Adonaldo Antonio Artero, durante el desarrollo del juicio. Estas personas fueron capturadas por oponerse a la perforación de pozos sin los respectivos permisos medioambientales en la zona de la hacienda, un proyecto residencial de la empresa Fénix.

Otras luchas se mantienen en desarrollo, aunque la prensa oficial pretenda archivarlas. Tal el caso del gremio médico, activo y militante en la defensa de sus colegas sometidos a todo tipo de infamias y atropellos por parte de un ministerio de Salud tan incapaz como el resto del gobierno. La táctica oficial es la de dividir para vencer y es en ese sentido que convoca al diálogo solo con aquellos sindicatos que le son afines, dejando fuera de la mesa a más de 40 representaciones sindicales que reclaman en las calles el respeto a sus derechos, y defienden a sus compañeros arbitrariamente sancionados.

Sin duda, son muchas más las luchas del pueblo que, poco a poco, como el agua entre las piedras, se va filtrando y extendiendo a diversos sectores de la sociedad salvadoreña. Si a esto sumamos el hambre que acecha como un lobo a la población más pobre y desprotegida del país, como lo denunciaba esta misma semana el Centro para la Defensa del Consumidor, resulta evidente que esta administración ya no podrá gobernar por mucho tiempo apelando exclusivamente a la mentira, la manipulación, la censura, las maniobras divisionistas en el seno del pueblo y la “espectacularización de la política”.

Defragmentar las luchas fragmentarias y a veces inconexas del pueblo, coordinarlas, unirlas, comunicarlas entre sí, e impulsar la organización para acumular fuerzas en el campo popular, parecen las medidas necesarias para aplicar desde las dirigencias políticas de izquierda y populares. Los tiempos están cambiando y lo están haciendo a ritmo acelerado. No estamos ya en medio del desconcierto popular de 2019. La realidad cotidiana nos muestra nuevas expresiones de lucha y nuevos sujetos sociales que van surgiendo. La organización y la solidaridad en la lucha se imponen en los tiempos que corren. La crisis del sistema puede representar oportunidades para el pueblo, pero la historia nos enseña que esas oportunidades sólo se materializan con la lucha.


[1] $53.6 millones menos de lo planificado recaudado en julio; caída de $10.8 millones respecto a junio

[2] $11 millones de desplome en los ingresos por IVA, afectado tanto por el consumo como por las importaciones

[3] El fenómeno de El Niño con la disminución en la cantidad de lluvias amenaza con reducir considerablemente la producción de granos básicos, que ya registraron la caída del 18% en la producción de maíz.

domingo, agosto 13, 2023

Velada por el 97 cumpleaños de nuestro comandante Fidel Castro Ruz


 

La clase obrera y la liberación nacional: lecciones de la experiencia venezolana


7 agosto, 2023

Tribuna Popular


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Por: Adrien WELSH, Secretario del Partido Comunista de Québec, Partido Comunista de Canadá*.- En 1999, cuando Hugo Chávez Frías accedió al poder en Venezuela, cuestionó la idea del imperialismo y del capitalismo triunfante, es decir, la idea del fin de la Historia. Cuba ya no estaba sola en la subregión, otros movimientos antiimperialistas que hasta entonces limitaban sus acciones al ámbito económico comprendieron la importancia de tomar el poder político. Esto ocurrió en Bolivia con «Tayta» Evo Morales, luego en Ecuador con «Mashi» Rafael Correa, seguidos por El Salvador, el retorno de los Sandinistas en Nicaragua, Pepe Mujica en Uruguay, entre otros.


Por supuesto, el imperialismo estadounidense, viendo que su influencia se desvanecía, no aceptó esta resistencia y desde 2002 intentó un golpe de Estado para derrocar a Chávez y restaurar una burguesía alineada con Washington. El pueblo y la clase obrera no se quedaron de brazos cruzados y se movilizaron para restablecer a su presidente legítimo. Los imperialistas intentaron otros trucos sucios, como el reconocimiento del golpe de Estado de Juan Guaidó (completamente desacreditado pero aún reconocido por Canadá) y desesperados intentos de golpes militares dirigidos por mercenarios contra Maduro.


El pueblo venezolano resistió y pagó un alto precio por las sanciones impuestas por los imperialistas, porque sabían que, si la derecha continental volvía al poder, la Ley Orgánica del Trabajo, los programas sociales (o «misiones»), los proyectos de infraestructura, las empresas nacionalizadas y, en definitiva, todos los proyectos orientados hacia el desarrollo económico y una cierta redistribución de la riqueza, estarían terminados.


Sin embargo, en lugar de buscar salir de la crisis profundizando el proceso bolivariano para que se convirtiera en una verdadera revolución socialista, el Partido Socialista Unificado de Venezuela hizo lo que cualquier partido socialdemócrata hiciera: se apresuró a dar garantías al imperialismo, comprendiendo que si no luchaba por el socialismo, debía aceptar, en una situación económica catastrófica, compartir el poder y permitir que la oposición derechista recuperara poder económico para mantener el control del Estado.


Así, las mineras (especialmente canadienses) que habían sido expulsadas durante el gobierno de Chávez volvieron a recibir tratamiento preferencial, mientras que las cooperativas y otras empresas agrícolas nacionalizadas pasaron a estar bajo el control de capitales privados. La Ley Orgánica del Trabajo también fue flagrantemente ignorada. A nivel político, el gobierno negociaba con la «oposición» proimperialista y fascistóide.


En este contexto, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) no pudo más que constatar que las prioridades del gobierno ya no tenían nada que ver con la defensa de un país soberano y popular, sino con la complicidad con el imperialismo. Es por eso que desde 2020, el PCV formó la Alianza Patriótica Revolucionaria junto a otros partidos políticos fundamentalmente favorables al proceso bolivariano.


A partir de entonces, el gobierno intentó fomentar divisiones dentro de estos partidos. El PCV estaba en la mira, pero el centralismo democrático y la formación ideológica de sus militantes y líderes le impidieron seguir el mismo camino. El apoyo internacional al PCV, especialmente porque el movimiento comunista internacional fue uno de los pocos que ha sido coherente y ha luchado continuamente por la defensa de la soberanía de Venezuela, no es insignificante. Para el régimen en el poder, la única opción que queda es la ilegalización formal del PCV, habiendo fracasado en el intento de crear un partido paralelo, un PCV «patriótico».


El Partido Comunista de Venezuela fue el primer partido político en comprender la importancia histórica de Chávez y apoyarlo. Rápidamente, propuso la formación de un frente único antiimperialista, que luego fue transformado en un partido único (el Partido Socialista Unificado de Venezuela). Al negarse a disolverse en él, el PCV logró la formación del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, que agrupaba a todas las fuerzas progresistas, antimonopolistas y antiimperialistas del país. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en el papel, este «polo» no tenía existencia propia, sino que se limitaba a mantener una alianza estrictamente electoral, a diferencia de la Unidad Popular en Chile, donde todas las componentes políticas y sociales se reunían periódicamente para establecer un programa político común.


Hasta el final, el Partido Comunista de Venezuela buscó ser diplomático con sus aliados y solidarizarse con el gobierno. En esta línea, en 2018 se firmó un acuerdo entre el PSUV y el PCV para apoyar un candidato único, Nicolás Maduro, en las elecciones presidenciales. Sin embargo, una vez que Maduro fue elegido, no se convocó ninguna reunión de seguimiento y ninguno de los elementos programáticos acordados se llevó a cabo, todo lo contrario.


Lecciones de la experiencia venezolana


1. Dos grandes contradicciones atraviesan el capitalismo contemporáneo: capital-trabajo y soberanía-imperialismo. La primera es la contradicción fundamental, mientras que la segunda puede ser, en ciertos casos, como en Venezuela, la contradicción principal. Sin embargo, estas dos contradicciones evolucionan en paralelo. Por lo tanto, no se puede exigir sacrificios a la clase obrera en nombre de la defensa de la soberanía nacional y permitir que la burguesía nacional se convierta en una burguesía monopolista.


2. Un frente único antiimperialista es deseable siempre y cuando el Partido Comunista (como destacamento vanguardista de la clase obrera) pueda organizarse de manera independiente y sea tomado en cuenta. Sin esta condición, el frente solo sería antiimperialista de nombre y terminaría convirtiéndose en una herramienta para la burguesía nacional.


3. Mientras los comunistas no estén en el poder, la lucha por la liberación nacional solo puede ser capitalista. Aproximadamente veinte años después, en el mejor de los casos, la emergente burguesía monopolista intenta imponer su autoridad y deshacerse, a menudo de manera brutal, de sus antiguos aliados. Así es como liquida las conquistas sociales para integrarse mejor al capitalismo globalizado.


Estas tres lecciones no solo se aplican a la experiencia venezolana. Lo hemos visto en Sudáfrica, donde los gobiernos del ANC no dudaron en traicionar la Carta de Libertades de 1955. También lo hemos visto con el MPLA de Angola, Frelimo de Mozambique, Guinea de Sékou Touré, así como con Egipto bajo Nasser y con la Argelia independiente.


Por lo tanto, presentamos dos textos provenientes de Argelia, donde situaciones similares han occurrido, y eso, no obstante una situación más violenta de la parte del imperialismo que permitió a la clase obrera y a las capas populares de ese país a conceder más logros por parte de la pequeña burguesía nacional que lideraba el proceso de liberación nacional. 


El primero es de Sadek Hadjerès, fallecido el pasado noviembre. Tanto bajo el régimen francés como bajo el de Argelia independiente, pasó un total de 30 años en la clandestinidad. Después de la independencia, organizó el Partido Comunista Argelino, que se convirtió en clandestino. En 1970, se convirtió en el Primer Secretario del Parti Algérien de l’Avant-Garde Socialiste (PAGS), es decir, del PCA reconstituido. El otro texto es de William Sportisse, quien ha experimentado un destino similar. 


En ambos casos, la enseñanza es clara: no puede haber liberación nacional sin liberación del proletariado.


*Originalmente publicado en People´s Voice,


PrensaPCV:



domingo, agosto 06, 2023

Que está pasando en Niger?.


 

La situación en Níger y los temas en juego

DECLARACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO DE FRANCIA (PCRF)

Artículo original

5 de agosto de 2023

Comunicado de prensa de PCRF

El 26 de julio de 2023, en Niamey, Níger, el presidente Mohamed Bazoum fue derrocado por Abourahamane Tiani, el ex jefe de la guardia presidencial que lo había servido durante 10 años, con la ayuda de parte del aparato militar de Níger y el apoyo activo de gran parte de las masas nigerinas, como lo atestigua la manifestación del domingo 30 de julio, que reunió a miles de manifestantes frente a la embajada de Francia.

Este es el tercer golpe de Estado en el Sahel desde 2020, y una vez más encontramos la misma justificación política y la misma razón de apoyo popular real, aunque, para el PCRF, la toma del poder por parte del ejército no constituye en modo alguno una revolución derrocamiento del estado burgués a favor del pueblo de Níger,representa el jaque mate absoluto del estado francés en su frente militar en el Sahel.Malí y Burkina Faso fueron los primeros países en emanciparse de una presencia militar [francesa] cuyo papel se ha vuelto cada vez más claro para las masas populares del Sahel: preservar los intereses del imperialismo francés en el Sahel, en lugar de poner fin a la yihad.

Todo el aparato imperialista de la Unión Europea se puso en marcha para apoyar al Estado francés, que sufrió una tercera gran derrota en su histórica zona de influencia.

La Comunidad de Estados de África Occidental (CEDEAO) dio un ultimátum a los golpistas para que reincorporaran a Mohamed Bazoum, sin el cual se paralizarían todas las transacciones comerciales, y donde no se descartaba el uso de la fuerza.Los jefes de personal de la organización se reunirán en Abuja hasta el viernes, dos días antes de que expire el ultimátum.En línea con el bloqueo económico decidido el domingo, Nigeria cortó el suministro de electricidad a Níger, que depende en un 70% de su vecino para la energía.

Alemania, Francia y la Unión Europea siguieron su ejemplo, deteniendo todos los flujos monetarios y exportaciones a Níger por el momento, con Emmanuel Macron convocando una reunión extraordinaria del consejo de defensa.

Biden también pidió la liberación del presidente legítimo y su familia, mientras que EE. UU. tiene la segunda mayor presencia militar extranjera en Níger, con más de 1.000 soldados sobre el terreno (Francia tiene 1.500).El Banco Mundial anunció la suspensión de pagos “para todas sus operaciones hasta nuevo aviso”.

Por qué los trabajadores y las clases trabajadoras que viven en Francia no tienen ningún interés en apoyar tales medidas y por qué es necesario unir fuerzas contra ellas?

Debajo de su fachada democrática, la burguesía francesa es de hecho una potencia imperialista agresiva y rapaz en el Sahel.

La operación Barkhane, oficialmente finalizada, ha dado paso a una presencia militar de miles, principalmente en Chad y Níger, sin ningún marco legal.

Actualmente se lucha por recuperar una zona de influencia fundamental para recursos minerales como la bauxita, el cobre y el zinc.

No olvidemos que Níger tiene importantes recursos de uranio para Francia, que no quiere abandonarlos, especialmente en un momento de contradicciones interimperialistas con el estado ruso que hace estragos en el Sahel.

Hoy, Níger representa el 5% de la producción mundial de uranio y el 15% de los suministros franceses.

El grupo francés ORANO (ex-Areva) sigue explotando la mina de uranio de Somaïr, a 800 kilómetros al norte de la capital Niamey,Con unos 900 empleados -casi todos nigerinos- y 1.200 subcontratistas.El monopolio francés ORANO, propiedad del estado burgués en un 90%, está presente en Níger desde hace más de 50 años a través de tres filiales organizadas bajo la ley de Níger y tiene tres sitios mineros dedicados a la extracción de uranio, el mineral que alimenta los reactores nucleares.

Se trata de Compagnie des mines d'Akokan (Cominak) Société des mines de l'Aïr (Somaïr) e Imouraren. Todos son copropiedad del estado de Níger y se encuentran en el desierto del noroeste del país, cerca de la ciudad de Arlits.En el sitio de Imouraren, la producción aún no ha comenzado.Este sitio se presenta a menudo como la “mina del siglo”, con reservas estimadas en casi 200.000 toneladas de uranio.

La contrarreforma de las pensiones [aumento de la edad de jubilación] y la fascinación en curso del aparato estatal francés en la Francia metropolitana están sustancialmente vinculadas a una situación internacional en la que la burguesía francesa es cada vez más agresiva en la defensa, el fortalecimiento y la ampliación de sus zonas de influencia. , como lo demuestran monopolios como Vivendi o Total, bien conocidos por las masas populares en todo el Sahel por sus exportaciones de infraestructura, saqueo de recursos naturales y manipulaciones políticas para capturar sectores de la burguesía nacional;Junto con una mayor agresión en el extranjero, el estado capitalista necesita intensificar la explotación y la represión en el interior.</p>

De hecho, no existe una separación hermética entre las luchas de los trabajadores franceses por sus pensiones, contra la violencia policial, y la lucha de las masas populares nigerianas por su derecho a la autodeterminación en todos los niveles.

La pregunta estratégica ahora es: ¿las riquezas del subsuelo de Níger seguirán siendo explotadas por empresas monopolistas francesas o por los monopolios de otros imperialistas?

El pueblo trabajador de Níger debe deshacerse del capitalismo.&nbsp;Pueden descubrir por sí mismos que reemplazando un imperialismo por otro, no se resolverá ningún problema en la vida del pueblo de Níger.

El PCRF exige respeto por la soberanía nacional y popular de Níger.El resultado del proceso actual en este estado africano dependerá del nivel de liderazgo político que tomen la clase obrera y las masas hacia el antiimperialismo popular y el socialismo.

<a href="https://www.pcrf-ic.fr/Niger-Communique-du-PCRF">https://www.pcrf-ic.fr/Niger-Communique-du-PCRF</a></p>

NOTA DEL EDITOR: Esta declaración fue traducida del francés por un partidario del MLT.

Contra el cáncer de la corrupción, los anticuerpos del socialismo bolivariano”


Resumen Latinoamericano

Geraldina Colotti 

Tras una investigación que duró meses, la Policía Nacional Anticorrupción (PNA) instó al Ministerio Público a detener a "algunos ciudadanos que cumplían funciones en el poder judicial, en la industria petrolera y en algunas alcaldías del país". Personas sospechosas de "graves hechos de corrupción administrativa y malversación de fondos", que han "violado el sagrado juramento de honestidad, moral y ética", lesionando así "los intereses y necesidades de la república y sus habitantes". Así se supo de un comunicado de la propia PNA, difundido por el ministro de Comunicaciones, Freddy Ñañez.


 
Entre especulaciones y consideraciones, la noticia está haciendo discutir al país en este año de preparación para las elecciones presidenciales de 2024. La prensa de la derecha publica una lista con los nombres de los detenidos. Interpreta los resultados de la investigación sobre la base de "luchas internas" entre sectores del chavismo. Se relanzan las encuestas habituales sobre corrupción, elaboradas por las ONG habituales; sobre la base de la "percepción" (obviamente, ningún corrupto o corruptor se lo va decir al periodista). 

Las estadísticas carecen de comparación entre los "datos" de hoy y los existentes en la Cuarta República, cuando los niveles de corrupción eran estratosféricos e involucraban a las altas esferas del poder; como lo demuestra la acusación contra el expresidente Jaime Lusinchi o el juicio político contra el Presidente Carlos Andrés Pérez.
Ahora, con la habitual falta de vergüenza, levantan cabeza hasta los ladrones de la oposición “guaidoista”, que han desangrado los recursos del Estado, robando el dinero del pueblo y pidiendo a sus padrinos que lo estrangulen. La intención es clara: crear la idea de que el socialismo bolivariano es irremediablemente corrupto, por lo tanto, no creíble en ninguna de sus autoridades e instituciones; Contra el cáncer de la corrupción, los anticuerpos del socialismo bolivariano respaldar la relevancia de las "sanciones" emitidas por EE. UU. a funcionarios venezolanos por corrupción, etc.; insinuar duda y desconfianza: si los dirigentes roban, ¿por qué no ha de hacerlo el militante?
El presidente Maduro ordenó la reestructuración de Sunacrip, la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas. Esta es la estructura que organiza el suministro del petro, la moneda digital venezolana, respaldada por el valor del petróleo y otros minerales. El Estado –dijo Maduro– está obligado a adoptar todas las medidas a su alcance “para proteger al pueblo venezolano de los efectos negativos de la agresión multifacética que se desarrolla contra el país”.
Al imponer medidas coercitivas unilaterales, el imperialismo crea una situación de crisis, multiplica la necesidad de triangular para procurarse lo necesario en los mercados internacionales, y extiende sus tentáculos hacia quienes han perdido la conciencia del bien común.
La corrupción es un pulpo que intenta socavar desde dentro la revolución bolivariana que, aún así demuestra que tiene dentro los anticuerpos necesarios para expulsar la parte podrida. El principal reactor es el Partido Socialista Unido de Venezuela, el cual, al inicio de su declaración de apoyo al operativo anticorrupción, colocó las palabras del presidente, seguidas de las del vicepresidente del partido, Diosdado Cabello, acerca de la ética y los valores revolucionarios frente a la corrupción y el burocratismo. Cero tolerancia a la corrupción y la traición a la Patria…
Decía el Che que uno de los mayores dramas del dirigente, es “que debe combinar un espíritu apasionado con una mente fría, y debe saber tomarlas decisiones más dolorosas sin que se le contraiga un solo músculo". 

El Psuv recuerda las enseñanzas de Bolívar y la acción de Chávez contra la corrupción. “La única manera de acabar con este desorden es dictar medidas fuertes y extraordinarias”, dijo entonces el Libertador. En el mismo espíritu, el Psuv expresa su “firme y total apoyo a las acciones del Estado venezolano para fortalecer la lucha contra la corrupción, flagelo que pretende atentar contra la moral, los principios y los valores de la República Bolivariana”.
Pero, ¿dónde se origina la corrupción, por qué se infiltra también en las filas de los revolucionarios y qué se puede hacer para erradicarla, además de perseguirla con firmeza como exhortaba Bolívar? Ciertamente, se puede considerar la naturaleza compleja del ser humano o recordar las reflexiones de Aristóteles sobre el buen gobierno y el bien común, ya que la corrupción implica la primacía del interés individual sobre el colectivo.
También podemos recordarla frase del keynesiano Galbraith: "la corrupción es inherente al sistema capitalista, porque la gente confunde la ética del mercado con la ética propiamente dicha". Sin embargo, el análisis de Marx (Miseria de la Filosofía) sigue insuperable: “Por último, llegó un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado como inalienable se convirtió en objeto de cambio, se traficaba y podía enajenarse; el tiempo en que esas mismas cosas que hasta entonces habían sido comunicadas pero nunca permutadas, donadas pero nunca vendidas, –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia, etc.– todo se convirtió en comercio. Es el tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal, o, hablando en términos de economía política, el tiempo en que toda realidad, lo físico, habiéndose convertido en un valor venal, es llevado al mercado para ser apreciado en su justo valor”. Para que no vuelva la “vieja mierda”, dicen Marx y Engels, el comunismo debe surgir en condiciones que eviten la generalización de la miseria, a partir de la cual se reproduciría la necesidad y por ende el conflicto por lo necesario. Entonces, ¿cómo podemos construir el hombre nuevo y la mujer nueva en una sociedad asediada por las penurias económicas y por tanto por la reactivación en cierto sentido necesaria de las costumbres individualistas y competitivas propias del capitalismo? Movilizando y transformando el pueblo.
Detrás tenemos a Lenin con su realismo, tenemos a Mao con su revolución cultural (¡no lo olvidemos!), tenemos al Che y a Fidel con sus llamados al orgullo y a la abnegación, tenemos a Chávez. Siempre encontramos la misma enseñanza: la ética más fuerte y robusta brota del comportamiento colectivo, y en particular de la lucha. El orgullo del proletariado es cambiar el mundo y, de esta manera, cambiarse a sí mismo.

Caiga quien caiga – dijo el Psuv-, la Revolución Bolivariana y la República Bolivariana de Venezuela, vencerán!

Dialéctica económica de China: la aspiración original de reforma por Cheng Enfu. (

 https://mltoday.com/book-review-chinas-economic-dialectic/

(Nueva York: International Publishers, 2021) 430 págs., tapa blanda $29,99)

Artículo original

Como dijo el difunto Giovanni Arrighi: “Si China es socialista o capitalista, no se parece a ningún modelo encontrado anteriormente”, y hay pocos esfuerzos más importantes para la izquierda internacional que comprender el extraordinario desarrollo de China y su significado para el socialismo mundial.

Dicho trabajo a menudo está plagado de una dependencia excesiva de los análisis de China generados por Occidente, como si los estudios y los conocimientos de los académicos chinos y el propio Partido Comunista de China fueran de poca utilidad.

El libro de Cheng Enfu es extremadamente útil en este contexto. Cheng es un destacado académico marxista chino que claramente ha reflexionado profundamente sobre el desarrollo de China como estado socialista.

Su libro examina la política económica en China desde una variedad de ángulos.

Él ubica la combinación actual de propiedad pública con empresa privada sustancial y relaciones de mercado preponderantes como apropiada para la etapa primaria del socialismo, pero espera avanzar hacia un modelo completamente público que se logrará bajo el socialismo avanzado y finalmente el comunismo.

Acertadamente, afirma que “los tremendos logros que China ha logrado durante sus 30 años de reforma y apertura no son el resultado de seguir la corriente principal de la economía occidental, o de implementar políticas que se deriven de ella”, y no menos importante con respecto a hacer que las finanzas sector al servicio de la economía productiva.

Pero Cheng está lejos de ignorar los problemas que han surgido como resultado de las reformas, incluida la privatización a gran escala, que se iniciaron por primera vez en 1978 y se intensificaron significativamente a partir de 1992.

Llama la atención sobre los estándares de desigualdad líderes en el mundo de China entre ricos y pobres, y señala la disminución de la participación de los ingresos del trabajo durante dos generaciones asociada, como reconoce, "con el rápido crecimiento de los ingresos del capital".

Él atribuye gran parte de esto a la decisión de promover a China durante muchos años como un centro de producción de bajos salarios para inversores extranjeros. “Hoy… la era en la que China podía competir sobre la base de bajos costos laborales ha pasado”.

Cheng no tiene miedo de criticar al gobierno chino desde una posición de apoyo general. Por ejemplo, escribe que “la apertura de la industria automotriz en China ha sido un fracaso evidente, y la industria aeronáutica de gran tamaño una aún mayor” porque la participación extranjera interrumpió las fuertes actividades de investigación y desarrollo autóctonas.

Más propiedad pública a mediano y largo plazo es la solución que favorece a Cheng. “Una futura sociedad socialista debe eliminar fundamentalmente el capitalismo desarraigando el sistema de propiedad privada del que depende la explotación social”, escribe.

También defiende, en mi opinión con razón, la política de “prosperidad común” como sinónimo de las premisas básicas del socialismo. Es “un camino realista para el impulso de modernización socialista de China y una manifestación concreta de las ventajas institucionales que China ha logrado a través del establecimiento de nuestro sistema socialista”.

Un tema que Cheng plantea repetidamente pero que requiere un examen más detallado es su creencia de que la propiedad pública garantiza la distribución según el trabajo. Está claro que esto último no puede lograrse excepto a través de la propiedad pública, pero no está tan claro, al menos para este crítico, que la propiedad pública sea suficiente en sí misma para asegurar la distribución por trabajo si está operando en una economía de intercambio de mercancías.

China hoy, argumenta, es una “economía de productos básicos planificada”, pero en otro pasaje afirma que “se debe asignar un papel decisivo a la mano invisible en la asignación de recursos generales, al mismo tiempo que se reconoce el papel de liderazgo de los gobiernos en todos los niveles."

Aquí hay una lucha inherente y continua, que Cheng ve como resuelta en última instancia en la transición a una "economía de producto planificado" en la que la ley del valor ya no es operativa.

Aquí hay dos deficiencias del estimulante libro de Cheng.

Primero, no hay una reflexión real sobre las fortalezas y deficiencias de la “economía de producto planificado” tal como existió realmente en la URSS y en la propia China hasta 1978. Ambas lograron tasas de crecimiento espectaculares junto con indudables dificultades para pasar a una producción intensiva y tasas cualitativamente superiores. de productividad ¿Cómo se evitarán esos problemas “por segunda vez”, por así decirlo, en China?

En segundo lugar, ¿cómo se efectuará esta transición al socialismo avanzado?

Al igual que muchos marxistas chinos, se ignora el papel de la lucha de clases. La definición introductoria de marxismo de Cheng no lo menciona ni siquiera de pasada.

Esta reticencia en el tema de clase es sin duda una reacción al desastroso abuso del concepto de lucha de clases que caracterizó la política del PCCh en el período de la Revolución Cultural, 1966 a 1976.

Sin embargo, la ausencia inhabilita el análisis de la sociedad china contemporánea. Solo este mes podemos leer sobre disturbios en una provincia por parte de trabajadores migrantes por salarios impagos, donde el gobierno local apoyó a los empleadores; y manifestaciones de jubilados en otro por los recortes del gobierno a los beneficios médicos.

Es aún más incapacitante cuando se consideran las fuerzas que podrían conducir a la deseada transición de Cheng hacia el socialismo y el comunismo avanzados. Confiar simplemente en la beneficencia y la sabiduría de la dirección del PCCh, dirigiendo una sociedad de clases heterogénea, no parece suficiente. No se puede dirigir positivamente la lucha de clases si no se reconoce su existencia.

Este es un libro desafiante y puede no ser para el lector general. Sin embargo, es gratificante para aquellos que realmente quieren lidiar con la dinámica excepcional del desarrollo de China y su naturaleza socialista.


 


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-Esta reseña apareció originalmente en el Morning Star (Reino Unido) y se reimprimió en el sitio web Friends of Socialist China .