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martes, junio 03, 2025

«Este es el momento de tomar la iniciativa»

 Un gran saludo a todos los presentes,

Lo que estamos haciendo hoy no es sólo una manifestación, es una fuerte demostración de determinación y confianza, es una declaración de disposición para luchar.

Estamos aquí hoy de la misma manera que estuvimos durante la campaña electoral, comprometidos y militantes por lo que importa, y lo que importa es la vida de cada persona.

Para el PCP no se habla de una campaña y otra a seguir.

El coraje que demostramos durante la campaña electoral es el mismo que demostramos aquí hoy.

A todos aquellos que se involucraron en la campaña de la CDU, a todos los militantes del Partido y del JCP, a todos los jóvenes que aportaron su energía y sus reivindicaciones a la campaña, a todos los amigos del Partido Ecologista “Os Verdes”, de Intervenção Democrática, a todos aquellos que, aunque no sean un partido, encontraron su espacio en la CDU, un gran saludo a todos.

Fue su fuerza, su compromiso y su militancia lo que dio lugar a una campaña ligada a la vida y a la realidad y aseguró que el resultado de la CDU tuviera un importante significado de resistencia, contradiciendo las múltiples predicciones de quienes insisten, año tras año, en confundir los deseos con la realidad. 

Hicieron todo, invirtieron mucho, movilizaron todo durante sucesivos años  para imponer valores reaccionarios y antidemocráticos, para incitar al odio y a la violencia, para hacer de la mentira, la falsedad y la calumnia la forma de ser, podemos decir de todos ellos que, si bien parte de sus deseos se cumplieron, su objetivo principal quedó, una vez más, por debajo de las expectativas.

El resultado de la CDU es fruto de una resistencia en el marco de unas líneas ofensivas ideológicas profundas que pretenden cambiar los valores y que empujan a la mayoría a mirar hacia los lados y hacia abajo en busca de la causa de sus propias dificultades.

Pueblo contra pueblo, obreros contra obreros, ésta es la máxima de esta ofensiva ideológica. Una vieja fórmula que no tiene nada de innovador, que incentiva y fomenta la guerra entre los trabajadores para favorecer a quienes se creen dueños de todo.

Poner a los de abajo en conflicto entre sí para que los de arriba puedan seguir explotando y aplastando las vidas de quienes nos rodean y las nuestras.

Sabemos muy bien que así funciona la política al servicio de los grupos económicos, sabemos muy bien quiénes son las fuerzas a su servicio y a quiénes financian.

Las fuerzas reaccionarias son instrumentos al servicio de grandes intereses, cada uno con un guión claramente definido por quienes están en el poder.

Fuerzas que se alimentan de la angustia, de las dificultades de la vida, de la incertidumbre, de la precariedad, de promesas y más promesas eternamente pospuestas y nunca cumplidas.

Fuerzas para las que todo vale, la mentira, la demagogia, los golpes de Estado, todo sirve para engañar y tratar de imponer su agenda reaccionaria.

De sus dueños, aquellos que concentran la riqueza a costa de todos nosotros, no se oye ni una palabra, ni un pío.

Son lo peor del sistema.

Es en este marco complejo, y con todo el proceso electoral aún no completado, que la composición de la futura Asamblea de la República ha conocido una evolución negativa marcada por el crecimiento del PSD, CDS, Chega e IL. 

Independientemente de los arreglos que puedan darse entre estas u otras fuerzas, el nuevo marco institucional entraña de hecho el peligro real de intensificar la implementación de la agenda retrógrada, neoliberal y antipopular. 

Las elecciones no sólo no resolvieron ninguno de los problemas que sentía la mayoría de la gente, sino que empeoraron las condiciones para acentuar la inestabilidad en la vida de todos. Los resultados electorales del pasado domingo crearon una situación con nuevas exigencias y nuevos desafíos.

Ante esta realidad, no son aceptables los entendimientos con la derecha y sus concepciones reaccionarias, retrógradas y antidemocráticas, ni tampoco el apoyo a sus políticas antipopulares.  

Lo que se necesita en este momento es resistir y luchar de manera decidida contra la agenda actual, que buscarán intensificar.

No hay estabilidad con la inestabilidad de la vida de quienes trabajan.

Sentimos las consecuencias de las decisiones políticas, sabemos qué plan y agenda quieren intentar imponer.  

Aquellos que votaron por la derecha serán en gran medida las primeras y principales víctimas de sus políticas. 

La política de derecha es la causa fundamental de la inestabilidad en la vida; Los resultados electorales y su expresión institucional no legitiman una política que vaya en contra de las respuestas que se requieren a favor de la vida de las mayorías. 

Es a esta confrontación a la que llamamos a todos los demócratas, a los patriotas y a todos los que viven y trabajan aquí.

Quieren tener acceso al dinero de la Seguridad Social y los jubilados necesitan más pensiones y beneficios;

Quieren que trabajemos más horas y más años, y los trabajadores reclaman una semana de 35 horas y que 40 años de trabajo y cotizaciones den derecho a una jubilación sin penalizaciones;

Quieren más beneficios para los grupos económicos y lo que necesitan los trabajadores es más salarios y ya;

Quieren destruir el NHS y los usuarios y profesionales sanitarios quieren salvarlo;

Quieren hacer negocio con todo y lo que necesitan los padres es una red pública de guarderías;

Quieren servir a los bancos y a los fondos inmobiliarios y todos, y los jóvenes en particular, necesitan casas donde vivir y que puedan permitirse;

Quieren llevarnos a la locura de la guerra y lo que la gente necesita es paz, cooperación y solidaridad.

Viven bien con su hipocresía y cinismo y todos realmente necesitamos poner fin al genocidio actual del pueblo palestino;

Quieren validar la confusión entre intereses privados y gestión pública y el país necesita urgentemente acabar con la promiscuidad entre grupos económicos y políticos, queremos acabar con la corrupción y el tráfico de influencias;

Quieren un país sumiso a las órdenes de la UE, la OTAN y los EE.UU. y lo que urge es un Portugal soberano que defina su propio camino de desarrollo;

Quieren dar un golpe de Estado y lo que necesita el pueblo es que cada artículo de la Constitución de la República se traduzca en la vida de cada persona;

Quieren ajustar cuentas con abril y lo que necesita el país es volver al camino de abril construido por las manos de nuestro pueblo;

Esta es la confrontación que está ahí y cada vez es más clara y evidente.

Rechazamos esta política y haremos todo lo posible para detenerla.

Y a los que dicen que es pronto para rechazar el programa del Gobierno, les decimos que sabemos muy bien lo que viene y ahora es el momento de aclarar quién apoya, quién es cómplice y quién se opone al rumbo actual y a la agenda que se está preparando.

Sí o no al desmantelamiento del NHS, sí o no al ataque a la Seguridad Social, sí o no a los cambios en las leyes laborales con más precariedad, sí o no a las privatizaciones.

Esto es lo que está en juego, esto es lo que cada persona tendrá que elegir y tendrá que hacerlo ahora, no para venir a quejarse después de que el daño esté hecho.

Rechazar un programa cuya política es conocida, independientemente de la composición del Gobierno, es una iniciativa que no deja sin respuesta una opción equivocada, que exige a todos clarificarse y constituye al mismo tiempo una señal de combate y una perspectiva para la lucha que deberá intensificarse.

Los resultados electorales crearon temores y preocupaciones justificadas entre amplios sectores democráticos.

A todos ustedes les decimos que este no es momento de esperar y ver, este no es momento de encogerse ni de hacer ilusiones.

Este es el momento de que cada uno de vosotros tome el camino de la resistencia y luche contra el retroceso, y abra el camino que Portugal necesita. 

Hacemos un llamamiento a todos a comprometernos en esta lucha y en esta respuesta, para defender los derechos, la democracia, la Paz, un llamamiento en torno a la Constitución de la República, no sólo en su defensa sino sobre todo en su cumplimiento, todos los días y en la vida de cada uno.

Este es el momento de tomar la iniciativa.

Es el momento de resistir a la política actual al servicio de los grupos económicos, de las multinacionales y sumisas a los intereses y dictados de la UE, y afirmar una política alternativa basada no en proclamas o programas mínimos, sino en una política de ruptura al servicio de las mayorías, de los que trabajan, de los jubilados, de los jóvenes y por un país soberano.

Cuenten con el PCP para afirmar el proyecto alternativo que se necesita y ser el elemento fundamental de acción, iniciativa y convergencia con los demócratas y los patriotas.

No es momento de diluciones, al contrario, es momento de afirmar proyectos alternativos y de combatir la política de derecha con las fuerzas de todos.

Es aquí donde se requiere aclaración y convergencia.

El camino que se necesita es una declaración clara y valiente que dé perspectivas a los trabajadores, a las masas populares y a la juventud, a todos aquellos que tienen motivos legítimos para estar descontentos. 

La lucha de los trabajadores, del pueblo y de la juventud no permitirá que sus derechos sean destruidos y el país retroceda por la imposición del neoliberalismo y la acción reaccionaria.

La situación exige tomar la iniciativa y es a lo que se ha comprometido el PCP.

Tomamos la iniciativa en torno a lo que realmente importa en la vida de todos: salarios, pensiones, salud, vivienda, educación, costo de vida, derechos de los niños y los padres, derechos de las mujeres, derechos de los jóvenes, el medio ambiente.

Tomamos la iniciativa en el trabajo y la acción con otros demócratas y patriotas.

Tomamos la iniciativa con la afirmación y ampliación del proyecto de gobierno local de la CDU, la gran fuerza unitaria y popular, de la libertad y la democracia, basado en el lema: trabajo, honestidad y competencia.

¡Tomamos la iniciativa y celebramos el Festival Avante! la gran fiesta popular, de la juventud, de los niños, la gran fiesta de abril y con sus valores en el horizonte.

Tomamos la iniciativa y llevaremos a cabo la acción “Más salarios y pensiones, para una vida mejor”.

Que todos se concentren en esta acción vinculada a la vida y a los problemas concretos de los trabajadores, de los jubilados y de los jóvenes.

Recogamos tantas firmas como sea posible para que el acto se convierta en un gran momento de afirmación, no del PCP o de la CDU, sino del camino que hay que seguir hacia el futuro.

Hagamos de las elecciones locales una campaña ligada a la realidad, a los problemas concretos de nuestro pueblo.

Demostremos que cada voto a la CDU cuenta y es un factor de resistencia y esperanza. 

Votar a la CDU no es una traición, no es un desperdicio, mereció y merecerá la pena, dar cuenta y dar a conocer la actividad que realizamos.

Abrimos la esperanza a nuevas personas y a nuevos hombres, hagamos de esta realidad instrumentos para fortalecer el Partido.

Fortalecer el Partido en todos los niveles, desde la rendición de cuentas de los cuadros hasta el fortalecimiento y dinamización de las organizaciones, el trabajo de propaganda y la difusión de ¡Avante! a la independencia financiera.

Saludamos la participación militante que hace de nuestro Partido una fuerza capaz de resistir, de profundizar su conexión con las masas populares, de tomar la iniciativa con confianza y decisión. 

Damos la bienvenida a todos aquellos que nos han contactado y se están sumando al Partido, y desde aquí hacemos un llamamiento a muchos más a que unan sus voces a las nuestras por un PCP más fuerte al servicio de los trabajadores, el pueblo y el País.

El Partido que no espera y toma la iniciativa con la lucha valiente contra la derecha, contra las fuerzas reaccionarias y contra su proyecto.

El Partido que, ante una situación en la que la humanidad se enfrenta a la barbarie del capitalismo, a la guerra, a la depredación del medio ambiente, a la explotación, a las injusticias y desigualdades, afirma con valentía y confianza el camino del ideal comunista, el ideal de la libertad y de la democracia, de una nueva sociedad, del progreso social y de la Paz.

Ésta es nuestra posición clara y decidida

Cheganización e inmigración


El gobierno adcheganizado abrazó la falsa retórica de la inseguridad generalizada, o incluso reforzó la mentira de que había una relación entre el crimen y la inmigración, con el objetivo de alimentar y propagar el afecto político del miedo.

CréditosJosé Sena Goulão / Agencia Lusa

El extracto que sigue se encuentra en la parte final y concluyente del libro Anatomía del fascismo  (2004), del historiador estadounidense Robert Paxton. Uno de los estudiosos más prolíficos del fascismo en la segunda mitad del siglo XX, un intelectual que se declaraba del campo liberal (social-liberal), por lo tanto, insospechado de simpatías hacia las ideas marxistas o el proyecto social comunista. Introduzco esta contextualización para que los más ardientes liberales/conservadores, anticomunistas y antimarxistas, no empiecen a pensar o decir cosas inapropiadas. En este sentido, leamos con atención esta advertencia de Paxton, para reflexionar sobre la situación que estamos viviendo:   

« Los fascistas se acercan al poder cuando los conservadores empiezan a tomar prestadas sus técnicas, apelan a las "pasiones movilizadoras" y tratan de cooptar a sus anfitriones. [...] en la forma de una alianza madura entre fascistas y conservadores .» (Robert O. Paxton)

La observación histórica del autor nos lleva a una cuestión central hoy, que hemos identificado en los estudios sobre movimientos y partidos reaccionarios, (neo)fascistas o de extrema derecha, el proceso de normalización e integración de estas fuerzas políticas en las contradicciones de la sociedad capitalista. Esta “naturalización” política es transversal a varios segmentos sociales, más especialmente a los partidos políticos de derecha moderada (liberales y conservadores) y también a los medios de comunicación (en sentido amplio). En este sentido, es importante destacar que gran parte de los dirigentes políticos y cuadros militantes de la extrema derecha surgieron desde el seno de los partidos de la llamada “derecha tradicional”. ¡No "cayeron" del cielo!

Cuando analizamos la realidad nacional, observamos que el "no es no" del actual primer ministro interino, Luís Montenegro, a Chega y André Ventura, no es más que un juego de charadas cuando se trata de la esfera de la gobernanza. Dado que, en materia política, el gobierno de la Alianza Democrática viene avanzando firmemente hacia un proceso de cheganización, es decir, de normalización y legitimación de la Chega y sus ideas reaccionarias con tintes neofascistas, tanto discursivas como en las prácticas político-gubernamentales. 

Veamos algunos ejemplos. El gobierno AD-cheganizado abrazó la falsa retórica de la inseguridad generalizada, o incluso reforzó la mentira de que había una relación entre el crimen y la inmigración, con el objetivo de alimentar y propagar el afecto político del miedo (contrariamente a varios estudios y datos). Esta situación no se restringe al campo discursivo, sino que gana seguridad práctica en diversos aparatos del Estado. Frente a una multitud de crisis de alta intensidad, fundamentalmente económicas, el chivo expiatorio, la “causa” de los problemas, el supuesto peligro para la “civilización occidental” es el Otro (los inmigrantes). Esta retórica chovinista y racista se ha extendido por Europa y los Estados Unidos de América. 

«El  gobierno de la Alianza Democrática viene avanzando firmemente en un proceso de cheganización, es decir, de normalización y legitimación de la Chega y de sus ideas reaccionarias con tintes neofascistas, tanto discursivas como en las prácticas político-gubernamentales. »

 

Ese “enemigo” imaginario que Chega y sus secuaces propagan cada día, que también promueven el PSD y el CDS, no son los inmigrantes en abstracto, no son las personas blancas y ricas del norte de Europa o de los Estados Unidos. Pero son esos trabajadores inmigrantes en condiciones de vida y de trabajo altamente precarias y empobrecidas, marcados socialmente como subhumanos, es decir, personas racializadas (negras y no blancas). A pesar de todas las limitaciones y problemas de la "Encuesta sobre las condiciones de vida, orígenes y trayectorias de la población residente" del INE, este documento proporciona algunas pistas para comprender la realidad socioeconómica en Portugal, especialmente las condiciones de vida de este nuevo sujeto político que está emergiendo en el espacio público y en el entorno laboral portugués.

La inmigración nunca ha estado desregulada y no supone un problema para la sociedad portuguesa. La mano de obra inmigrante ha sido decisiva y fundamental para muchos sectores de la economía portuguesa (productiva y de servicios). Si seguimos la metodología del último informe de inmigración (2023, p. 150) y, teniendo en cuenta los datos recientes proporcionados por AIMA que apuntan a más de 1,5 millones de inmigrantes en Portugal, la tasa de actividad o fuerza de trabajo disponible para el mercado de trabajo podría alcanzar aproximadamente el 20% de los inmigrantes – trabajadores formales, autónomos, informales y similares. ¿Qué significa esta tendencia? Estamos viviendo y observando una importante transformación social y económica en el país, por lo tanto, la inmigración se ha convertido en un tema y la derecha quiere convertirlo en un problema para capitalizarlo políticamente.

Señalo una contradicción evidente. A efectos de comparación a largo plazo, en la historia moderna y contemporánea, Portugal ha contribuido con uno de los mayores participantes relativos en los movimientos migratorios en Europa (colonización y exilio político, etc.). Entre el comienzo de la Guerra Colonial y el fin de la dictadura fascista, de 1960 a 1974, emigraron 1,5 millones de portugueses, el mismo número de inmigrantes que hay hoy en el país. No faltan informes sobre emigrantes portugueses que sufren discriminación en otras “regiones más blancas” (¡contiene ironía!). 

« Estamos viviendo y observando una importante transformación social y económica en el país, por lo tanto, la inmigración se ha convertido en un tema y la derecha quiere convertirlo en un problema para capitalizarlo políticamente. »

 

Volvamos a la llegada de la sociedad a Portugal, que es lo que la historiografía cataloga como proceso de fascistización. El ministro de la Presidencia, Leitão Amaro, es la figura pública gubernamental que más ha expresado el paso del gobierno de AD a la madurez, además de no decir la verdad en varios aspectos: mentiras y desinformación. Uno de los “discursos” más significativos ha sido la afirmación de que la inmigración estaba/está fuera de control, para justificar los inmensos problemas que el SEF trasladó a la AIMA, en materia de documentación de la población inmigrante. Otra mentira es que Portugal tiene el mayor porcentaje de inmigrantes de Europa, lo que refuerza la retórica neofascista del “gran reemplazo”. Una de las más graves, desde el punto de vista de la legitimación del discurso reaccionario y chovinista de Chega y del trumpismo, fue la pieza de propaganda electoral del sábado 3 de mayo, cuando se anunció que 4.500 inmigrantes ilegales habían recibido una notificación para abandonar Portugal o serían expulsados/deportados, siendo solo los primeros de los 18.000. ¿Cuál es la necesidad de este tipo de publicidad? 

Al repetir que la inmigración no está regulada y necesita ser controlada para “humanizarla” (esto no es más que cinismo), los conservadores/liberales están recurriendo a una falacia como arma de lucha política, en la que los propagadores y movilizadores originales son los neofascistas o la extrema derecha (como les gusta llamarla a los politólogos). La alianza más peligrosa no es la gubernamental, sino la que pretende construir una hegemonía social sostenida en el racismo, el reaccionarismo, el chovinismo y con colores fascistas. El siglo XX en Europa está lleno de ejemplos que no debemos repetir. 

Regreso a un pensador liberal (de muy raro linaje), además del trabajo consistente de sistematización de las prácticas fascistas y sus cinco fases, señala un punto central que los estudios marxistas han resaltado, desde el fascismo histórico hasta las posibilidades del neofascismo, que el régimen liberal-capitalista es el rostro de las clases dominantes cuando no tienen miedo y que el fascismo lo sería cuando tienen miedo, ante una crisis económico-social y política de alta intensidad. Por lo tanto, la fascistización (cheganización) de sectores de la derecha conservadora-liberal tiene base histórica, no es algo “anormal”. 

Decir que se enfrentan al fascismo pero no luchan contra el capitalismo es como secar el agua, porque llegará un momento en que serán absorbidos o fusionados con el proyecto político fascista y sus sucesores. 

El autor escribe bajo el Acuerdo Ortográfico de 1990.

Activismo serio

 Por Sofía Lisboa

Necesitamos volver a los clubes recreativos, a las asociaciones estudiantiles, a las actividades de los consejos parroquiales y a los sindicatos. Es necesario asumir responsabilidades en los partidos. Si no estamos involucrados en ninguna de estas esferas, ¿dónde creemos que podemos ir para competir en el mundo?

Un niño observa a su madre votar en la parroquia de Bencatel, cuya población se manifiesta contra el cierre de la EN254, principal acceso a la cabecera municipal. Bencatel, Vila Viçosa, 24 de enero de 2021. Más de 10 millones de electores están llamados hoy a elegir entre los siete candidatos a la Presidencia de la República. La toma de posesión del próximo Jefe de Estado tendrá lugar el 9 de marzo, ante la Asamblea de la República, según lo determina la Constitución.
CréditosNuno Veiga / Agencia Lusa

Las elecciones legislativas del 18 de mayo de 2025 no representan, contrariamente a lo que pueda parecer, un punto de ruptura, sino más bien la profundización de un camino recorrido durante años, un camino en el que el gobierno del Partido Socialista, especialmente durante sus dos últimos años con mayoría absoluta, contribuyó decisivamente a agravar las desigualdades entre los que mucho tienen y los que apenas tienen lo suficiente, preparando el terreno fértil donde ahora florece el giro a la derecha. AD, Chega e Iniciativa Liberal registraron aumentos significativos, pese a que son precisamente las políticas que estos partidos defienden –austeridad disimulada, desregulación laboral y debilitamiento del Estado Social– las que están en el origen del descontento popular.

El ascenso de la derecha se produce, paradójicamente, en un momento en que el país todavía siente los efectos del empobrecimiento promovido por esas mismas orientaciones políticas en ciclos anteriores. Peor aún, el primer ministro Luís Montenegro regresa al cargo rodeado de sospechas de un conflicto de intereses entre su cargo público y sus vínculos empresariales, sin que esto parezca molestar a gran parte del electorado que, al mismo tiempo, clama contra la corrupción de los “políticos”.

¿Cómo se puede explicar esta contradicción? Quizás por la fuerza de una idea que la derecha supo vender bien: la ilusión del éxito individual, de la meritocracia como justicia, del emprendimiento como liberación. Una idea que promete ascenso social a través del esfuerzo personal, incluso cuando todo a su alrededor contradice esta promesa. Sin embargo, para muchas personas esta promesa suena más concreta y esperanzadora que el discurso sobre la solidaridad o la justicia social.

Aunque siguen viviendo en condiciones precarias, sin vivienda digna, sin tiempo para vivir ni ver crecer a sus hijos, explotados laboralmente, aislados en la soledad de una vida cotidiana atomizada, esta perspectiva de triunfar individualmente sigue dominando. Y es precisamente ahí donde debemos detenernos, mirar lo que nos rodea, pensar que, por mucho que nos digan que el camino es recto, hay veces que avanzar sin ver es caer en el mismo agujero en el que caímos ayer.

« El ascenso de la derecha se produce, paradójicamente, en un momento en que el país aún siente los efectos del empobrecimiento promovido por esas mismas orientaciones políticas en ciclos anteriores. »

La ira crece, sí, pero en lugar de dar paso a un grito colectivo, se transforma en un murmullo sospechoso, dirigido hacia los lados y nunca hacia arriba. Se dirige a los inmigrantes, a los pobres, a los más vulnerables. Es una rabia sin brújula, sin conciencia de quién se beneficia de la división.

Por otro lado, la izquierda perdió terreno. El PS perdió 400 mil votos, el BE 150 mil, quedando reducido a un diputado. La CDU perdió 20 mil votos, pero logró desafiar, una vez más, las sentencias que dictaban su desaparición. El pequeño crecimiento de Livre (50 mil votos) no es suficiente para compensar esta hemorragia. Y la abstención, aunque menor que en años anteriores, sigue siendo alta: votaron 200.000 personas menos que en 2024. La desmovilización es real. Y no es sólo electoral: es social, cultural y comunitario. Y la pregunta que surge, si queremos escuchar algo más que el ruido de fondo de los noticieros que alimentan la desorientación general, es sencilla: ¿dónde estamos cuando no estamos en ninguna parte?

La respuesta no está en fórmulas mágicas, sino en algo más exigente: asumir en serio el activismo. Suponiendo que es necesario sacrificar la aparente comodidad del individualismo para recuperar la fuerza de la vida comunitaria. Que quizás el mayor sacrificio sea dejar de ver el mundo como espejo de deseos, para verlo como es: desigual, injusto, pero transformable.

Necesitamos volver a los clubes recreativos, a las asociaciones deportivas, a los comités de festivales vecinales, a las asociaciones estudiantiles, a las actividades de los consejos parroquiales y a los sindicatos. Es necesario asumir responsabilidades en los partidos. Si no estamos involucrados en ninguna de estas esferas, ¿dónde creemos que podemos ir para competir en el mundo? Es urgente participar, construir, discutir, como nunca antes. Un primer paso es tomar en serio las próximas elecciones locales y pensar en el derecho a la ciudad, a la vivienda, a la movilidad, a la cultura, como campos de disputa y no como servicios que nos son –mal– prestados desde arriba.

Sabemos que es más fácil no hacer nada, y que hay días en los que incluso levantar la cabeza parece un esfuerzo inútil. Pero quizá valga la pena recordar que aquel 25 de abril, del que hoy se cumplen 51 años, no fue obra de quienes se quedaron esperando, ni de quienes dijeron que sólo quienes se metían en política hacían el mal. De lo contrario. Fue hecho por aquellos que creían que lo imposible era sólo aquello que aún no se había intentado con suficiente fuerza y ​​organización efectiva. O, en otras palabras, para aquellos que se dieron cuenta de que las injusticias eran suficientes para hacerles incapaces de vivir de otra manera. 

Tenemos que comprometernos, sí, aunque nos cueste tiempo, espacio, paz, incluso algo de paz doméstica que a veces confundimos con felicidad, aunque nos arruine los planes de quedarnos en el sofá viendo series sobre revoluciones que no hicimos. Tenemos que implicarnos, poner manos y cabeza en lo que se construye con otros, porque al final –y no hace falta ir muy lejos para darnos cuenta de ello– tendremos más que ganar en el compartir imperfecto de la vida cotidiana que en la ordenada soledad de la comodidad individual. Y si alguien nos pregunta si todavía vale la pena luchar, si todavía se justifica este esfuerzo, esta terquedad en querer cambiar el mundo cuando todo parece ya decidido y perdido, quizá podamos devolverle la pregunta, no como un desafío, sino como una invitación sencilla y sin pretensiones: ¿y si empezamos por intentarlo? Lo mínimo que cada uno puede dar debe ser más que nada, y entonces seguro que será suficiente.

¿»Neoliberal y autoritario»? Un análisis simplista que deja mucho fuera del debate sobre el Gobierno de Maduro


Por Steve Ellner | 23/05/2025 | Venezuela

El artículo de Gabriel Hetland, titulado “Capitalism and authoritarianism in Maduro’s Venezuela”, publicado en New Labor Forum y reproducido en LINKS International Journal of Socialist Renewal, presenta una visión sesgada y descontextualizada de Venezuela bajo el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Según Hetland, el gobierno de Maduro carece prácticamente de cualquier rasgo favorable. Hetland cita con aprobación la afirmación de los críticos más duros de Maduro dentro de la izquierda, quienes sostienen que su gobierno y la oposición de derecha son “las dos caras de la misma moneda”.


Sin embargo, cualquier estudio serio sobre Venezuela bajo el gobierno de Maduro debe integrar en el análisis el impacto de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, y no limitarse a hacer menciones superficiales de las mismas. La guerra económica orquestada desde Washington socavó de manera significativa la eficacia de políticas potencialmente acertadas impulsadas por Maduro. Desestimar dichas políticas como prueba de incompetencia —o ignorarlas por completo, como hace Hetland— resulta engañoso.


Más bien, los efectos tóxicos de la relación entre la política gubernamental venezolana y los actos de agresión por parte de Washington deben ocupar un lugar central en el análisis. El enfoque de blanco y negro de Hetland le hace un flaco favor a la compleja y, en muchos aspectos, singular experiencia del chavismo. Un examen más matizado y crítico es esencial si queremos extraer las lecciones necesarias del proceso político en el país.

Guerra contra Venezuela

Para empezar, no se pueden utilizar los mismos criterios para evaluar gobiernos como los de Venezuela (o Cuba) que usan para analizar gobiernos progresistas como el de Brasil bajo Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff o el de Argentina durante los mandatos de los Kirchner (Néstor y Cristina). Las acciones ilegales y semi-legales emprendidas por Washington y por la oposición de derecha venezolana han sido numerosas e implacables casi desde el inicio de la presidencia de Hugo Chávez en 1999. De muchas maneras, estas se intensificaron durante el gobierno de Maduro.

Estas incluyen: golpes de Estado abortados; intentos de asesinato —uno de ellos con drones (1); el reconocimiento de gobiernos de facto; llamados públicos de altos funcionarios estadounidenses instando a los oficiales militares venezolanos a intervenir; invasiones por parte de fuerzas paramilitares provenientes de Colombia; campañas internacionales, tanto encubiertas como abiertas, para aislar a Venezuela; financiamiento extranjero a grupos opositores en una escala muy superior al que se otorgó a países vecinos; violencia callejera generalizada y prolongada con el objetivo de provocar un cambio de régimen; y sanciones secundarias de gran alcance destinadas a presionar a corporaciones y gobiernos de todo el mundo para que eviten relaciones comerciales con Venezuela, lo que equivale a un embargo de facto. Todas estas acciones han sido ampliamente documentadas. (2) 

Es necesario incorporar plenamente el alcance total de la guerra contra Venezuela en el análisis. Sin embargo, los lectores de Hetland no llegan a comprender contra qué se está enfrentando Maduro. Los efectos de esta guerra van mucho más allá de ser un asunto de interés académico: constituyen un elemento esencial en el debate sobre si la presidencia de Maduro debe considerarse un fracaso absoluto, una postura defendida por la derecha y por sectores de la izquierda, incluyendo al propio Hetland. Lejos de reconocer la naturaleza multifacética de la agresión contra Venezuela, esta visión la reduce a la cuestión de las sanciones, las cuales son consideradas como no más — y en muchos casos mucho menos — responsables de las penurias económicas del país que los errores y la supuesta incompetencia de Maduro. Estos críticos subestiman el efecto devastador de la guerra contra Venezuela, especialmente si se considera que muchos de los errores de Maduro fueron, en realidad, sobrerreacciones ante provocaciones respaldadas o iniciadas por Washington.

Además, Washington ha contrarrestado sistemáticamente cada iniciativa emprendida por el gobierno de Maduro para hacer frente a las dificultades económicas del país. Por ejemplo, cuando el gobierno de Maduro intentó renegociar su deuda externa en respuesta a la fuerte caída de los precios del petróleo, en agosto de 2017, el presidente estadounidense Donald Trump prohibió la negociación de bonos venezolanos en los mercados de Estados Unidos. Ante las medidas de Washington contra la industria petrolera venezolana, (3) Maduro recurrió entonces a las exportaciones de oro, pero Trump emitió en 2018 una orden ejecutiva que prohibía la compra de oro venezolano. Paralelamente, el gobierno de Maduro lanzó una criptomoneda, el Petro, con el fin de eludir el sistema SWIFT controlado por Estados Unidos, que había llevado a numerosos bancos a evitar transacciones con Venezuela —lo que Maduro calificó de “bloqueo” financiero. Trump respondió con otra orden ejecutiva que prohibía el uso de Petros en la jurisdicción estadounidense.

Ahora, el segundo gobierno de Trump se ha negado a renovar las “licencias” que la administración Biden había concedido a Chevron y otras corporaciones para operar en Venezuela, justo cuando la industria petrolera del país comenzaba a experimentar una recuperación lenta pero sostenida en los niveles de producción. Maduro había reformulado la política petrolera para facilitar la concesión de estas licencias.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo Washington frustró las iniciativas de Venezuela. Ilustran hasta qué punto estaban limitadas las opciones de Maduro y plantean la cuestión más amplia de cuáles eran las opciones disponibles.

Avances y concesiones

Sin duda, el acercamiento de Maduro al sector privado —lo que Hetland denomina un “pacto interburgués” que involucra a los intereses empresariales tradicionales (agrupados en Fedecámaras) y al sector empresarial emergente (denominado peyorativamente como la boliburguesía)— merece ser objeto de debate. A mi juicio, sin embargo, la discusión debería centrarse en los términos concretos de estas alianzas, y no en si dichas alianzas se justifican o no en las circunstancias actuales. Afirmar que Maduro se “vendió” no contribuye a un debate abierto y libre de dogmatismos sobre el tema. Hetland reconoce que las condiciones imperantes no permitían a Maduro avanzar hacia una “transformación socialista”, como lo proponían algunos sectores más a la izquierda. (4) Pero si se opone a las alianzas con el sector privado, queda por preguntarse: ¿qué curso de acción propone entonces?

La estrategia del “desarrollismo” —que en América Latina se ha basado en una alianza entre gobiernos de orientación progresista y sectores empresariales— puede representar una opción viable no socialista en una situación aguda como la que enfrenta el gobierno de Maduro. Hetland afirma que Maduro “no ha puesto en práctica ninguna forma de desarrollismo”, pero no ofrece evidencia que respalde dicha afirmación. Sin embargo, en su Discurso Anual a la Nación de 2025, Maduro anunció que el 85 % de los alimentos vendidos en los supermercados son ahora “Hechos en Venezuela”, lo que representa lo inverso de la situación de hace diez años. De ser cierto, este cambio se debe en gran medida a una “alianza estratégica” entre intereses agrícolas y el gobierno, actualmente coordinada a través del Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Industria y Producción Nacional. Un análisis crítico riguroso debería reconocer las afirmaciones de Maduro y presentar evidencia empírica que demuestra lo contrario, o bien identificar fallas específicas en la implementación del desarrollismo. Pero Hetland omite gran parte del panorama y pasa por alto ciertas posiciones dentro de la izquierda que no coinciden con la suya.

Por ejemplo, Hetland no hace ninguna referencia a las comunas (unidades de producción comunitaria) promovidas por el gobierno, cuya existencia contradice la noción de que Maduro es en realidad un neoliberal disfrazado de izquierdista. Aunque durante varios años Maduro restó importancia a las comunas, más recientemente les ha dado un nuevo impulso, declarando 2023 como “el Año de las Comunas”. Chris Gilbert analiza esta revitalización en Commune or Nothing! Venezuela’s Communal Movement and its Socialist Project, basándose ampliamente en observaciones personales y entrevistas realizadas en todo el país. El trabajo de Gilbert arroja luz sobre la postura de apoyo crítico a Maduro, una perspectiva que se manifestó en el congreso fundacional de la Unión Comunera en marzo de 2022. Ese punto de vista fue expresado por Ángel Prado, líder de El Maizal, la comuna más exitosa del país, que fue la anfitriona del evento. (5)

Al año siguiente, Maduro nombró a Prado como ministro de las Comunas. A pesar de su historial de confrontaciones con el gobierno venezolano y el partido gobernante, Prado continúa viendo al Estado como un terreno en disputa, en el que los vestigios del “Estado burgués” se enfrentan a las comunas y otras fuerzas populares. La experiencia de Prado y del movimiento comunal contrasta claramente con la interpretación que Hetland ofrece del gobierno de Maduro. Hetland no menciona a los partidarios críticos —entre ellos escritores y activistas políticos, tanto venezolanos como extranjeros— y se centra, en cambio, en el grupo recientemente formado “Comunes”, compuesto por antiguos chavistas de izquierda que ahora demonizan a Maduro.

Represión y contextualización

De manera similar, en su análisis de las protestas que siguieron a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, Hetland pasa por alto un punto de vista de la izquierda que contradice el suyo. Escribe: “El gobierno respondió a las protestas, en su mayoría pacíficas, con una represión brutal, deteniendo a unos dos mil manifestantes”. Sin embargo, desde la izquierda se plantea otra versión de los hechos, aunque ambas perspectivas no necesariamente se excluyen mutuamente.

Tras las jornadas de protesta del 29 y 30 de julio, el fiscal general Tarek William Saab presentó abundantes pruebas en las que alegó que en esos dos días delincuentes, en connivencia con la derecha venezolana, perpetraron ataques contra símbolos del Estado: 11 instalaciones del Metro, 28 metrobuses, 27 vehículos policiales, 27 estatuas, 57 instituciones educativas, 10 sedes del Consejo Nacional Electoral y 10 sedes del partido de gobierno. Antes del ascenso de Chávez al poder, Saab fue un destacado defensor de los derechos humanos, y sus denuncias sobre la violencia instigada por la oposición merecen ser tomadas en serio, incluso si finalmente se refutan.

Otro ejemplo de la falta de objetividad de Hetland es su acusación de que yo justifico la represión política en Venezuela, una afirmación que no logra sustentar. Dada la gravedad del señalamiento, no hay justificación alguna para hacerlo sin un examen riguroso de los hechos. Hetland cita mi uso de la expresión “quitarse los guantes” en referencia a Maduro: “Aunque pueda ser lamentable que Maduro haya recurrido a la represión (‘quitarse los guantes’), esto [según Ellner] está más o menos justificado.” Sin embargo, mi afirmación fue algo muy distinto. Lo que en realidad escribí fue: “Algunos analistas de izquierda critican a Maduro por haberse quitado los guantes y no ajustarse a las normas de la democracia liberal. En algunos casos, las críticas son válidas, pero deben ser contextualizadas”.

Contextualizar no es lo mismo que justificar. Por ejemplo, se puede señalar que la expansión hacia el este de la OTAN ha sido durante mucho tiempo una fuente de gran preocupación para los líderes rusos. Dicha afirmación no implica necesariamente apoyo a la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania.

De hecho, critiqué aspectos importantes de la estrategia de Maduro de “jugar duro” y “quitarse los guantes”. Califiqué el reconocimiento oficial por parte del gobierno a una pequeña facción escindida del Partido Comunista de Venezuela (PCV) —en lugar del partido principal que incluía a todos los líderes comunistas de peso— como “un punto en contra para el gobierno de Maduro”. También señalé que esa misma táctica había sido utilizada anteriormente contra otros partidos de oposición, los cuales, afirmé, “indudablemente… violaron la constitución”. (6)

Apoyo crítico

La manera en que Hetland retrata mis opiniones refleja una tendencia en ciertos sectores de la izquierda de polarizar el debate sobre el gobierno venezolano, caracterizando a Maduro como un villano o bien adoptando una postura acríticamente favorable. Este enfoque binario deja escaso margen para otras posiciones, como la del apoyo crítico a Maduro.

 Al comienzo de su artículo, Hetland afirma que defiendo a Maduro, aunque con “salvedades”. A continuación plantea la pregunta: “¿Es Maduro un revolucionario antiimperialista con legitimidad democrática?” El mero planteamiento de la cuestión impide un análisis matizado. En lugar de identificar las “salvedades”, Hetland intenta refutar mis argumentos centrales calificando al gobierno de Maduro como antiobrero y corrupto. Las “salvedades” en mis escritos sobre Venezuela que él omite incluyen mi crítica a Maduro —y, en menor medida, a Chávez— por no haber aprovechado momentos favorables para profundizar el proceso de transformación y asestar golpes decisivos contra la corrupción. (7)

Hetland haría bien en quitarse las anteojeras y leer Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo de Mao Zedong para comprender la distinción entre “contradicciones secundarias” y “contradicciones antagónicas”. A mi juicio, las tensiones entre Maduro y el PCV fueron en un principio de carácter “secundario”, y el sectarismo de Maduro contribuyó a la ruptura final, que hoy resulta claramente irreparable. (8) La incapacidad de los analistas (y de los actores políticos, en el caso de Maduro y el PCV) para apreciar la importancia de los matices y asimilar el principio maoísta sobre enemigos y aliados dificulta el debate y la discusión serios. Esto, a su vez, conduce a errores y a la pérdida de una oportunidad invaluable para extraer lecciones de más de un cuarto de siglo de experiencia chavista.

En resumen, los errores y deficiencias del gobierno de Maduro no pueden ser ocultados ni justificados, pero sí deben ser comprendidos en su contexto. Existe una correlación directa entre la intensidad de la agresión imperialista y la capacidad de un gobierno comprometido con un cambio real para alcanzar sus objetivos sociales, políticos y económicos. Chávez reconoció desde los primeros años de su mandato que forjar alianzas con sectores empresariales era necesario para contrarrestar la agresión proveniente de adversarios tanto internos como externos. Lo que debería haber sido evidente para todos dentro del movimiento era que dichas alianzas eran propicias para la corrupción y generarían presiones por parte de los aliados para frenar o revertir el proceso de transformación.

Desde entonces, la crítica que identifica los aspectos negativos de las políticas del gobierno venezolano y define oportunidades políticas ha sido fundamental. Pero los críticos deben reconocer que los desafíos enfrentados por Maduro son en muchos sentidos mayores que los que tuvo que afrontar Chávez, al menos en los años posteriores a los intentos de cambio de régimen de 2002-2003. Entre esos desafíos se incluyen la abrupta caída de los precios del petróleo (a partir de 2015), la orden ejecutiva de Obama de ese mismo año (que marcó una escalada en la hostilidad por parte de Washington), y el desgaste del entusiasmo popular que inevitablemente ocurre tras largos períodos de sacrificios y dificultades.

Dentro de este contexto se cometieron errores graves. Pero, debido a la extrema polarización que ha caracterizado el período chavista, la lucha por rectificar esos errores tuvo que surgir desde dentro del propio movimiento; es decir, del partido de gobierno y sus aliados. Esto no habría sido necesariamente así en un entorno político menos tenso. Cualquier ataque frontal e incondicional al gobierno desde una perspectiva de izquierda —particularmente si no comprende la gravedad de los desafíos actuales provenientes de la derecha— será, en última instancia, contraproducente.

Este artículo originalmente fue publicado en inglés en Links: International Journal of Socialist Renewal

Notas

1. El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, en su libro The Room Where it Happened: A White House Memoir, insinuó que Estados Unidos estuvo detrás del ataque con drones. Bolton escribió que, tras el incidente, “Trump me dijo enfáticamente… ‘Hazlo… Esta es la quinta vez que lo pido.’” https://geopoliticaleconomy.com/2022/07/14/trump-john-bolton-coup-venezuela/

2. Entre los libros relativamente recientes que documentan la guerra contra Venezuela orquestada por Washington se encuentran: Joe Emersberger y Justin Podur, Extraordinary Threat: The U.S. Empire, the Media, and Twenty Years of Coup Attempts in Venezuela (New York: Monthly Review Press, 2021); Anya Parampil, Corporate Coup: Venezuela and the End of US Empire (New York: OR Books, 2024); Timothy M. Gill, Encountering US Empire in Socialist Venezuela: The Legacy of Race, Neocolonialism and Democracy Promotion (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2022); Alan MacLeod, Bad News from Venezuela: Twenty Years of Fake News and Misreporting (New York, Routledge: 2018).

3. Las publicaciones especializadas en comercio indicaron claramente que la orden ejecutiva de agosto de 2017 de Trump “apuntaba” a la industria petrolera venezolana. Ese mismo año, The Economist señaló que el sector petrolero había “sufrido una desinversión” y predijo que el gobierno de Maduro no permanecería en el poder más allá de 2019. En ese momento, el propio Hetland reconoció el impacto devastador de las medidas de Washington sobre la economía venezolana. Escribió: “Más allá de apoyar a la oposición más radical, las acciones de Estados Unidos han exacerbado directamente la crisis de Venezuela. Estados Unidos ha presionado a bancos estadounidenses y europeos para que eviten hacer negocios con Venezuela, privando al país de los fondos necesarios… Las sanciones estadounidenses (cada vez más respaldadas por otros países) también han exacerbado la crisis”.

La cuestión de los efectos adversos de las acciones de Washington contra Venezuela entre la fecha de la orden ejecutiva de Obama en 2015 —que declaró a Venezuela una “amenaza” para la seguridad nacional de EE. UU.— y la orden de agosto de 2017 es importante. La narrativa de la derecha venezolana, respaldada por analistas que incluyen a algunos de izquierda, sostiene que la crisis económica del país antecede a la principal sanción de EE. UU., emitida en enero de 2019 y diseñada para paralizar las exportaciones de petróleo venezolano. Esta afirmación exime a Estados Unidos de la responsabilidad por las penurias infligidas al pueblo venezolano y culpa exclusivamente a las políticas erradas de Maduro y a la corrupción. Sin embargo, incluso John Bolton admitió que las sanciones impuestas por EE. UU. bajo el gobierno de Trump tenían como objetivo “llevar la producción de la empresa petrolera estatal al nivel más bajo posible”, en un intento de “derribar el régimen de Maduro”.

 4. Steve Ellner, “Objective Conditions in Venezuela: Maduro’s Defensive Strategy and Contradictions Among the People.” Science and Society, tomo 87, número 3, p. 389.

5. Chris Gilbert, Commune or Nothing! Venezuela’s Communal Movement and its Socialist Project (New York: Monthly Review Press, 2023), pp. 126-139.

6. Ellner, “Maduro and Machado Play Hardball.”  NACLA: Report on the Americas, Spring, 2024, pp. 9, 11. 

7. Ellner, “Class Strategies in Chavista Venezuela: Pragmatic and Populist Policies in a Broader Context”, en Ellner (ed.), Latin America’s Pink Tide: Breakthroughs and Shortcomings (Lanhan, MD: Rowman and Littlefield, 2020), pp. 180-184.

8. Ellner, “Objective Conditions in Venezuela,” pp. 401-402, 408, 410.

24 de mayo de 2014 las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk se unifican bajo el nombre de Novorossía (Nueva Rusia).

 Soportaron solos la guerra declarada por los ucronazis a todo lo ruso, después de ganar el referndum de autodeterminación, durante 9 años hasta la Operación Militar Especial rusa (OME). Los distraídos de siempre se rajarían las vestiduras denunciando la "invasión" rusa y defendería junto a occidente la soberanía de Zelensky.

Los líderes separatistas de Donetsk y Lugansk acordaron unificar bajo el nombre de "Novorossia" a ambas regiones que se independizaron de Ucrania. El líder de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, prometió que "el domingo aquí no se vota", pero Kiev insistió que en esas ciudades también tendrán lugar las elecciones para elegir al nuevo presidente de Ucrania.

Frente a la sede tomada del gobierno provincial de Donetsk, el líder de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, anunció triunfante, ante una pequeña multitud de milicianos y simpatizantes pro rusos, la creación de un nuevo Estado regional, que incluirá las dos provincias fronterizas con Rusia.

Excombatientes, jubilados y algunas familias celebraron con globos y banderas la noticia en la Plaza Lenin, enfrente del macizo edificio gubernamental rodeado de barricadas, según constató Télam.

La elección del nombre Nueva Rusia no es azarosa. "Nueva Rusia" fue el nombre de una región que fue conquistada por el Imperio Ruso a fines del siglo XVIII, y que incluía el sur y el este de Ucrania, y una parte de lo que hoy es Rusia. Con la creación de la Unión Soviética, la región se sumó al territorio hoy conocido como Ucrania y se convirtió en una de las repúblicas que constituían la URSS.

Una vez más, los líderes separatistas en Donetsk apelaron a la historia para explicar su rebelión contra Kiev y su intención de ingresar a la Federación Rusa. Télam fue testigo de los gritos de alegría y los aplausos de la multitud que se encontraba en el lugar y que repetía, como coro de su líder, "aquí no votamos".

En tanto, el gobierno en Kiev asegura que las elecciones serán válidas a pesar del boicot en el este de Ucrania, porque la Constitución ucraniana no establece una participación mínima a tal efecto. Unos 35 millones de ucranianos están convocados para elegir este domingo un nuevo presidente en el segundo país más grande de Europa. Si ninguno de los candidatos consigue la mayoría absoluta, habrá una segunda vuelta electoral en junio entre los dos aspirantes mejor posicionados



Cuba | A 105 años de su natalicio, se honra el legado de la combatiente Celia Sánchez

 Cuba | A 105 años de su natalicio, se honra el legado de la combatiente Celia Sánchez

En 09/05/2025  560

Recuerda Cuba a Celia Sánchez a 105 años de su natalicio

A 105 años del natalicio de Celia Sánchez Manduley, Cuba recuerda hoy la trayectoria de la combatiente revolucionaria, política e investigadora, conocida como la flor más autóctona de la Revolución.

Roberto Morales Ojeda, integrante el Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), destacó en X que Celia está multiplicada en un ejército mujeres que actualmente se inspiran en sus valores.

«Por eso es eterna: vive en nuestros hombres y mujeres en Revolución», añadió el dirigente partidista.

También evocó la efeméride la vice primera ministra Inés María Chapman, quien en la misma red social escribió: «nuestro homenaje y el eterno compromiso con la patria amada».

Teresa Amarelle Boue, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), resaltó la vigencia del pensamiento, la obra revolucionaria, y la fidelidad por Cuba y Fidel de Celia Sánchez.

«A 105 años de su nacimiento, celebramos la vida y obra de una mujer excepcional y una revolucionaria incansable, que nos enseñó que la Revolución se hace desde y con el corazón», indicó la FMC en su cuenta oficial en X.

Celia Esther de los Desamparados (1920-1980) fue una temprana miembro del movimiento 26 de Julio, fundado por Fidel Castro tras los ataques en 1953 a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

Su organización de redes de colaboradores campesinos para apoyar el desembarco del yate Granma fue esencial para la sobrevivencia de los expedicionarios que conformarían el núcleo del Ejército Rebelde.

Tras el triunfo de la Revolución desempeñó altos cargos en el país, siendo una de sus obras más relevantes el desarrollo de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, donde se consagró a conservar el patrimonio histórico de la Revolución, en especial lo relacionado con la obra de Fidel Castro.

Además, se destacó por la atención a quienes se dirigían a ella por diversos problemas, e igualmente al encabezar proyectos de gran utilidad social y económica bajo la dirección del líder de la Revolución.

Sobre Celia, Fidel Castro dijo: “Había algo que era la calidad humana, la preocupación por la gente: en la guerra, después de la guerra nunca se le olvidó nadie, era la madrina de todos los viejos guerrilleros”.

La heroína cubana falleció el 11 de enero de 1980 víctima de cáncer, cuando se acercaba a su cumpleaños 60.


ACN

viernes, mayo 23, 2025

La reconstitución de la II Internacional obrera

 Un segundo tipo de solución le sugería el socialismo,modelo de anteguerra.

La Internacional Obrera,de la que se había demostrado que no estaba hecha para tiempos de guerra, por día, ahora que la paz estaba restablecida,pensar en reconstituirse.

La primera conferencia se celebró en Berna en Febrero de 1919,'y fue un semifracaso.En primer lugar,por su composición: varias delegaciónes-acudieron de 26 países, con un total de 97 personas-llegaron escindidos en dos ramas: por otra parte, los bolcheviques, imitados por los PS suizos, italianos,servio y rumanos,declinaran su participación.En segundo lugar, por su desarrollo.Dos temas dominan los debates: uno sobre la responsabilidades de los PS en la guerra: el otro, sobre la actitud a adoptar respecto al bolchevismo.El primero dio lugar a controversias tan apasionadas-la mayoría de los delegados alemanes se negaban a reconocer que el imperialismo alemán había contraído mayores responsabilidades que los imperialismo aliados- que ni siquiera se intentó abordar el segundo tema,sobre el cual la conferencia se hallaba dividida el principio: la derecha reclamaba una condena explícita del nuevo régimen ruso,la izquierda se pronunciaba contra " toda clase de vilipendios a la Republica de los Soviets".

Los trabajos que no fueron llevados a buen términos en Berna tampoco lo serían en la Conferencia de Lucerna, en agosto de 1919,y en Congreso General convocado en Ginebra en Febrero de 1920 tuvo que ser aplazado hasta el mes de julio siguiente.

Aunque seguía siendo el símbolo de la unidad proletaria internacional, pues contaba con 47 partidos u organizaciones obreras afiliadas de 31 países,entre los cuales:

Partido Laborista ingles......4.000.000 miembros.

Partido Socialdemócrata Alemán.....1.000.000 

Partido Obrero Belga ......500.000

La Internacional Obrera topaba en sus esfuerzos de reconstrucción con su incapacidad de apreciar las virtualidades revolucionarias de la posguerra mucho más sus que no había apreciado las de la guerra: el centro de gravedad de la Internacional se desplazaba,pues, en el orden político hacia la derecha(mientras que las tendencias y corrientes de izquierda tendían a salir de ella) y en sus dimensiones geograficas hacia el oeste,de Berlín a Londres, lejos de aquella Europa oriental y central en la que rugia la revolución.

Pág 83-84.Annie Kriegel.Las Internacionales Obreras(1864-1964)

La sacralización de José Mujica Funerales del ex presidente de Uruguay, José Mújica, considerado un referente en el pensamiento de izquierda de Latinoamérica. Foto

 

Funerales del ex presidente de Uruguay, José Mújica, considerado un referente en el pensamiento de izquierda de Latinoamérica. Foto
Funerales del ex presidente de Uruguay, José Mújica, considerado un referente en el pensamiento de izquierda de Latinoamérica. Foto Xinhua
19 de mayo de 2025 00:02

Los panegíricos constituyen la peor versión de la militancia acrítica. Resultan empalagosos, caricaturescos y ahistóricos. Ensalzan virtudes, ocultan vicios. Envilecen la manera de rendir homenaje cuando la muerte alcanza la vida. Las contradicciones marcan el paso. Lamentablemente, hay quienes se empeñan en presentar a hombres y mujeres como santos. Cuasi dioses en la Tierra. Hoy, nos enfrentamos a la beatificación de José Mujica, ex presidente de Uruguay. 

Se ha creado un personaje sin macula. Cuesta, entre las decenas de artículos, viñetas y comentarios, encontrar una crítica a sus decisiones políticas. Todo gira en torno a su modo de encarar la vida, su matrimonio y los avatares de la militancia. Se destaca la sobriedad, honradez, su crítica al consumismo, o el llamado a la juventud a tomar el relevo. Hechos significativos, pero no se pronuncian sobre sus decisiones políticas. Si la izquierda debe poner el foco en la decencia de sus dirigentes, estamos huérfanos de liderazgo. La ética y la dignidad deben sobrentenderse, son condición sine qua non. Baste un ejemplo, la vida política de Ho Chi Minh, cuyo retrato sobre la mesa de trabajo, era observada día a día por Salvador Allende. 

Hay preguntas, sin acritud, imposibles de ignorar en la militancia de José Mujica. ¿Cómo llegó a ser presidente de Uruguay? ¿Cuáles fueron sus compromisos? ¿Sus alianzas? ¿A qué renunció? ¿Quiénes quedaron en el camino? ¿Cuáles sus adversarios? ¿Cómo enfrentó sus contradicciones? Busco respuestas, pero tras su deceso, encuentro laudatorias. Salvo el editorial de La Jornada del miércoles 14 de mayo, y el artículo publicado en Le Monde Diplomatique de Uruguay por su director Roberto López Belloso –“Las muertes y resurrecciones de Pepe Mujica”–, hay un vacío, si descartamos las diatribas en redes. Ni dios ni diablo. 

Seguramente, me recriminarán, no es el momento para desnudar flaquezas. Hoy toca ensalzar su humanidad, su rechazo al boato y la parafernalia institucional. Poner en valor su renuncia a 90 por ciento del salario como presidente de la República, conducir un coche destartalado o mantener un trato amable, cercano y nada egocéntrico con sus interlocutores. Y si hay que enumerar logros durante su mandato, señalar tres: matrimonio igualitario, legalización de la mariguana y despenalización del aborto. Pero, ¿qué responsabilidad le cabe en el nombramiento de Luis Almagro, su ex ministro de Asuntos Exteriores, a quien apoyó como secretario general de la OEA? ¿Y su negativa a realizar un plebiscito impulsado por la principal central sindical uruguaya para establecer la edad de jubilación a los 60 años, equipar las jubilaciones al salario mínimo o poner límite a los fondos privados de pensiones? Y qué decir de su condescendencia con militares que violaron los derechos humanos. 

Acólitos, detractores, adversarios y enemigos, confluyen, fue un político de consenso. Hoy, un presidente transversal. Eduardo Galeano dijo de Mujica, ya como presidente, que era lo más parecido a lo que son los uruguayos. Su historia es la de muchos uruguayos que sufrieron la dictadura, la represión, lucharon y luchan contra la desigualdad, la justicia social y algunos, no pocos, contra la explotación capitalista en la calle, las escuelas, el campo, los barrios, las organizaciones populares, las fábricas. O las mujeres que se enfrentaron a violaciones en los centros de detención de las fuerzas armadas, al machismo en la vida cotidiana y el patriarcado en las estructuras sociales y de poder. Parafraseando a Mario Benedetti, en la lucha, codo a codo somos mucho más que dos. No es un héroe. 

Ponderación en el juicio, pero ni neutral, ni imparcial. José Mujica, fundador del Movimiento de Participación Ciudadano (MPP) y dirigente del Frente Amplio, tiene tras de sí una historia política de tres cuartos de siglo. Militó en una tríada de organizaciones. Debió pelear para ser presidente, no ganó su nominación en una tómbola. Se enfrentó a camaradas, amigos que dejaron de serlo o se convirtieron en “cadáveres políticos”. Pero cuando se trata de forjar un ídolo y no un dirigente político, se invisibiliza. 

Difícil no traer a colación la letra de Silvio Rodríguez, cuya loa al Che, Canción del elegido, nos relata que hará “la historia de un ser de otro mundo. De un animal de galaxia. Es una historia que tiene que ver con el curso de la Vía Láctea. Es una historia enterrada, es sobre un ser de la nada […]. Sintió en su cabeza cristales molidos y comprendió que la guerra era la paz del futuro. Lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida. La última vez lo vi irse entre humo y metralla. Contento y desnudo. Iba matando canallas con su cañón de futuro”. 

El poeta tiene licencia. El historiador, no, sus correligionarios tampoco. Las historias oficiales, adolecen de crítica. Distorsionan los hechos. Por eso son oficiales. Versiones acomodaticias. Sucede igualmente con lecturas de autores, sea Lenin, Marx, Bolívar o Martí. Se les considera textos sagrados, no pensamiento vivo. En política, recordemos algunos nombres y su proyección internacional. John Kennedy, Winston Churchill, Gamal Abdel Nasser, Mahatma Gandhi; en América Latina, ponga usted el nombre que desee, según su militancia. Pero recuerde, se hará un flaco favor sacralizando a quienes pecaron y mucho. No fueron santos.


Cómo el Fondo Monetario Internacional subdesarrolla África

  



Las ilustraciones de este boletín fueron producidas por el departamento de arte de Tricontinental para nuestro dossier de mayo, El pacto fáustico de África con el Fondo Monetario Internacional.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

A inicios de 2025, Sudán registró un alarmante índice de endeudamiento respecto al PIB (Producto Interno Bruto): 252%. Esto significa que la deuda pública total del país es 2,5 veces el tamaño de toda su producción económica anual. No es difícil entender por qué Sudán se encuentra en una situación tan crítica. Como señalamos la semana pasada en nuestro boletín, el país ha estado sumido en un conflicto durante décadas, lo que ha interrumpido gravemente cualquier posibilidad de crecimiento económico y estabilidad financiera. Sin embargo, en cierto modo, Sudán –uno de los países más ricos en recursos pero más pobres en términos de ingresos y riqueza familiar– también es representativo de lo que ha estado ocurriendo en el continente africano. Hasta 2022, la relación deuda/PIB promedio en los países subsaharianos era del 60%, habiéndose duplicado desde el 30% en 2013. Este aumento del endeudamiento es impactante.

La deuda total de África supera el billón de dólares, con costos anuales por servicio de deuda de 163 mil millones de dólares. La deuda total de los países en desarrollo alcanzó los 11,4 billones de dólares en 2023, cuatro veces el total de 2,6 billones registrado en 2004. Este extraordinario incremento ha provocado una crisis de deuda en más de 30 de 68 países de bajos ingresos. Este endeudamiento desbordado impacta el desarrollo de dos formas principales:

  1. Debido al mayor riesgo de incumplimiento, el crédito adicional se vuelve muy costoso y, a menudo, solo está disponible a través de prestamistas comerciales. La deuda comercial total de África representa ahora el 43% de su deuda externa total —más del doble que en el año 2000.
  2. El alto servicio de la deuda limita la flexibilidad fiscal, obligando a muchos gobiernos a recortar el gasto en educación, salud, desarrollo industrial e infraestructura. En muchos países africanos, esto ha llevado a medidas de austeridad generalizadas: 22 países gastaron más en pagar intereses de su deuda que en salud en 2022, y seis de ellos destinaron más al servicio de la deuda que a la educación. Una carga elevada de deuda conduce, en última instancia, a medidas de austeridad y, por tanto, a la contracción económica.

Solo un puñado de países africanos ha logrado inmunizarse de la crisis, en gran medida porque tienen poblaciones más reducidas y exportan bienes de alto valor. Uno de ellos es Guinea Ecuatorial, con una población de 1,8 millones de habitantes, ingresos anuales de 5.130 millones de dólares (principalmente por exportaciones de petróleo crudo y gas natural) y una relación deuda-PIB del 31,3%. Otro caso es Botsuana, con 2,5 millones de habitantes, ingresos anuales de 5.330 millones de dólares por exportaciones de diamantes y una relación deuda-PIB del 27,4%.

El pacto fáustico de África con el Fondo Monetario Internacional (mayo de 2025) es el tercero de una serie de dossiers en los que se analiza el impacto de la crisis económica africana (el primero fue Vida o deuda: el yugo del neocolonialismo y la búsqueda de África por alternativas en abril de 2023, seguido por Cómo el neoliberalismo utilizó la “corrupción” para privatizar la vida en África en noviembre de 2024). Esta trilogía, escrita por el investigador senior Grieve Chelwa y por mí, será publicada este año por Inkani Books en una versión ampliada y con una introducción sustancial.

La serie sostiene que:

  1. La era colonial empobreció al continente africano, tanto en riquezas como en población. Millones de personas fueron capturadas, llevadas a América y brutalmente esclavizadas. Cuando los países africanos alcanzaron su independencia en las décadas de 1960 y 1970, simplemente no tenían los recursos estatales ni el capital acumulado en manos del sector privado necesarios para construir infraestructura a gran escala o industrializarse.
  2. Los países que intentaron acumular ahorros internos y pedir préstamos al bloque socialista para proyectos de infraestructura clave, como represas y sistemas eléctricos, deliberadamente descuidados por los colonizadores, enfrentaron asesinatos (Patrice Lumumba en el Congo, enero de 1961; Louis Rwagasore en Burundi, octubre de 1961) y golpes de Estado (Kwame Nkrumah en Ghana, febrero de 1966).
  3. El sistema neocolonial estructuró la economía mundial de modo que los países africanos se vieron obligados a: vender sus materias primas a precios bajos; recibir regalías mínimas de las corporaciones multinacionales occidentales; pagar precios elevados por productos terminados importados (en muchos casos, fuentes de energía); endeudarse a través del FMI y acreedores comerciales occidentales para cubrir déficits presupuestarios; implementar programas de austeridad exigidos por el FMI, entrando así en una espiral de deuda aparentemente eterna.
  4. El FMI y sus diversas agencias asociadas (como Transparency International) presionan a los gobiernos de los países africanos vulnerables para que erosionen aún más su capacidad estatal, mediante el cierre de instituciones reguladoras y la reducción de su propia competencia para negociar acuerdos con los acreedores occidentales y las empresas mineras multinacionales. Un Estado reducido significa que la población de ese país —y el continente en su conjunto— tiene menos poder para negociar dentro de la estructura neocolonial.

En nuestro dossier más reciente, mostramos cómo la nueva política del FMI en África se asemeja mucho a su antigua política (como ocurre también en otras partes del mundo, como analizamos en nuestro dossier de octubre de 2023, Cómo el Fondo Monetario Internacional está exprimiendo a Pakistán). En este trabajo, ofrecemos un breve resumen de los continuos intentos por construir instituciones financieras africanas, como un Banco Central Africano, un Banco de Inversiones Africano, una Bolsa de Valores Panafricana y un Fondo Monetario Africano. La fecha límite establecida para su creación ya ha pasado, pero su necesidad sigue vigente en la Agenda 2063 de la Unión Africana (establecida en 2013). También defendemos el regionalismo en el continente, tomando como ejemplo el debate en torno a la Zona de Libre Comercio Continental Africana. No existe una panacea fácil. Al final del dossier, examinamos el caso de Senegal para comprender los desafíos que enfrentan los países que afirman su soberanía. Cuando el nuevo gobierno progresista de Senegal, liderado por Diomaye Faye, auditó los datos reportados al FMI y demostró que algunos eran erróneos, la entidad respondió suspendiendo la línea de crédito de 1.800 millones de dólares destinada al país. ¿Qué puede hacer Senegal ahora? El gobierno de Faye volverá a negociar con el FMI en junio. Concluimos el dossier planteando la pregunta: “¿Se abrirán otros caminos para Senegal, o estará condenado a transitar por la agenda de deuda y austeridad con que el FMI ha plagado a los países del Sur Global durante décadas?”.

El año anterior a la pandemia, volé desde el aeropuerto de Entebbe (Uganda) hasta la ciudad de Kisoro, cerca de la frontera con la República Democrática del Congo (RDC). Junto a un guía llamado Katende, nos dirigimos hacia el paso fronterizo de Bunagana, donde el grupo rebelde M23 (Movimiento 23 de Marzo, respaldado por Ruanda) se había establecido en el lado congoleño. Atravesamos las hermosas colinas verdes del suroeste de Uganda hasta llegar a un pueblo casi desierto y un puesto fronterizo desolado. Antes se había hablado de modernizar este puesto debido al gran volumen de mercancías que circulaban en ambas direcciones. Pero ahora, debido a la guerra, solo se veían unas pocas bicicletas, que los guardias y agentes de aduanas, desganados, dejan pasar con un simple gesto.

A través de Katende, hablé con algunas personas que merodeaban una pequeña tienda llamada duuka (del hindi dukan, llevada a esta región de Uganda por comerciantes indios antiguamente conocidos como dukwallas). Allí conocí a una anciana comerciante que cruzaba la frontera con mercancías de la RDC. ¿Qué tipo de mercancías? De todo, a veces incluso diamantes. Se llamaba Ssuubi y hablaba luganda. Dijo algo que hizo reír a Katende. Cuando le pregunté qué era, tomó mi cuaderno y escribió: Akakonge ak’omu kkubo. Bwe katakukuba magenda, kakukuba amadda. Luego me lo entregó con la traducción: “Si el pequeño tocón en el camino no te hace tropezar al ir, te hará tropezar al volver”. Supongo que Ssuubi hablaba del contrabando y los guardias de aduanas. Pero quizás era también una reflexión sobre la vida, donde el destino parece marcar su pobreza, pese a traficar con diamantes, tan baratos aquí, tan caros en los estados del Golfo, Amberes y, finalmente, las joyerías de lujo del mundo.

Ssuubi seguirá en su duuka, comprando un jugo, comiendo algo empaquetado, esperando bajo el sol a ver si es seguro cruzar la frontera, lidiar con los hombres armados del M23, encontrar a quien vender sus diamantes, regresar, intentar no tropezar y, al final, vender las piedras por casi nada a un comerciante que las llevará al puerto de Mombasa (Kenia), desde donde saldrán de África. Ninguno de los involucrados, quien extrajo los diamantes, quien se los vendió a Ssuubi, ella misma o quien los compra para llevarlos a Mombasa, acumula riqueza. La acumulación de capital comienza recién cuando el barco llega al Golfo o Amberes y las piedras llegan a manos de quienes las pulirán. Antes, la pobreza acompaña a las joyas de mano en mano, mientras sus dueños sobreviven al día. Esta es la realidad de la riqueza africana y su robo. Esto es lo que yace bajo la carga de la deuda y la agenda de austeridad del FMI.

Cordialmente,

Vijay

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