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miércoles, junio 03, 2026

¿Quién es realmente Abelardo de la Espriella?.


 

La precisión, la verdad y el cariño



Iris siente un cariño especial por Raúl. Foto: Cortesía de la entrevistada

Al General de Ejército Raúl Castro Ruz, lo conocí desde niña, en el Segundo Frente Oriental. No había cumplido aún los siete años. Vivíamos en El Jobo, un lugar muy intrincado, junto a varias familias, en un punto de la Sierra Cristal, entre lo que antes llamaban Mayarí Abajo y Soledad de Mayarí Arriba.

Recuerdo algunas cosas de aquella época. Raúl visitó en varias ocasiones la casa donde vivíamos porque mi papá, Cándido Betancourt Amelo, formaba parte de las fuerzas del Ejército Rebelde. Corría el año 1958. Mi padre tenía mucho contacto con los campesinos y se reunían en casa. Yo solo recuerdo que entraban y salían frecuentemente. Después supimos que operaba de forma encubierta, que laboró en el Servicio de Inteligencia de la Columna No. 6 y tenía la tarea de organizar a los campesinos de la zona.

LOS NIÑOS ESCUCHAN…

Un día hubo una reunión en casa. Llegaron muchos rebeldes con carros, y entre los mayores se comentaba que venía alguien muy importante. Ya conocíamos a varios guerrilleros porque papá tenía una tienda que abastecía a muchas columnas del Ejército Rebelde.

Los niños escuchamos, aunque crean que no. Lo hacemos por las esquinas, y más en aquella época que, al llegar un mayor, había que desaparecerse. Como especie de juego, nos repartimos cada uno de mis hermanos a los rebeldes que estaban en la sala, de quién era cada cual. Raúl estaba entre ellos. A mí me cayó bien, pero no lo elegí. Simpaticé más con su chofer y uno de sus escoltas.

Por entonces, Raúl llevaba el pelo largo recogido con una cola, su boina verde olivo, estaba delgadito y muy joven. Ese es el recuerdo que tengo de mi infancia.

Nuestra casa era como un área de reunión. Él dialogaba allí con campesinos o personas que venían clandestinamente desde Santiago. No andaba con mucha gente: generalmente con Maro y Vazquecito –su chofer–, y en ocasiones con Vilma. Allí se reunían e intercambiaban.

Lo consideraba un lugar seguro. A veces, se quedaba a dormir en una cabaña apartada de la casa.

EL CAFÉ

Muchas cosas de esa época no las recuerdo. Me las contó él mismo posteriormente. Me dijo que nos había cogido mucho cariño, que a mi papá lo quería muchísimo y le tenía confianza. De mí, cuenta que era una niña inquieta, que a mi mamá le costaba controlarme.

Él dice que me recuerda porque mi mamá preparaba café para los mayores en la reunión, y yo siempre le llevaba las tazas o el plato y me escabullía para entrar y servirles, vaya, para colarme en la reunión.

Tras el triunfo de la Revolución nos mudamos a Mayarí Arriba. Papá empezó a trabajar en la administración de una granja del pueblo, cuando comenzó la intervención de las tierras. Vivimos allí unos cuatro o cinco años.

En ese tiempo vi a Raúl varias veces, cuando visitaba el hospital o asistía a reuniones en esa demarcación. Siempre lo vi como una persona común, muy tratable. Aún no tenía dimensión de lo que él representaba históricamente. Era muy niña. Después, al crecer pude comprender la magnitud histórica de su figura.

REENCUENTRO EN BAYAMO

Nuestra primera conversación tuvo lugar en Bayamo, durante una reunión en la que representaba al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) como Delegada en Granma. En esa ocasión, debía presentar un informe sobre el programa de desarrollo de la cuenca del Cauto, acompañado por la Doctora Rosa Elena Simeón Negrín.

Yo entré muy nerviosa. Lo vi sentadito mientras yo hablaba desde el podio. No me quitaba la mirada. Al final, Rosa Elena dio paso a las preguntas. Raúl dijo: «Sí, yo, pero se las quiero hacer a ella». Me preguntó si yo era de Granma, que dónde había nacido. Yo, nerviosa, le dije que en Santiago de Cuba. Insistió en el lugar exacto. Yo enmudecía, y él me dijo: «Bueno, yo sí sé exactamente dónde naciste, qué día y de quién eres hija».

Ya para entonces mi papá había fallecido, y hablar de mi padre era un tema sensible. Delante todos, Raúl habló de mi papá, de lo que representó para él, de cuánto lo admiraba. Aprendí cosas que no sabía de mi padre: que era un hombre muy intrépido, y narró un episodio de la lucha contra bandidos donde por poco lo matan. Mi padre nunca compartió esas historias. Todos nos emocionamos.

Raúl dijo: «Yo desde que te vi te conocí, pero no te ubicaba en Granma. Para mí es muy emocionante que aquella niña chiquitita y delgadita que conocí, hoy sea una científica. Para mí eso es un símbolo».

Terminada la reunión, me iba por el pasillo cuando me llamó: «Iris, ¿te vas sin darme un abrazo?». Salió, nos abrazamos y nos tomamos una foto. Rosa Elena tuvo que consolarme porque rompí a llorar.

Él volvió a salir y retornó acompañado de Almeida. Traía un reloj de mujer, pequeño, y me dijo: «Traje algunos regalos para los colegas, pero no sabía que te encontraría. Esto para mí ha sido una sorpresa muy grande. Tengo este reloj, no tiene inscripción, y quiero que te lo pongas, que no te lo quites nunca, que lo guardes como recuerdo de este día».

DIPUTADA

Después nos veíamos con frecuencia en reuniones de la Cuenca. Él se interesaba siempre por mi mamá, por mis hermanos y por cómo estaban las cosas por casa.

Al ser electa diputada, recuerdo que no encontraba mi puesto en aquella gran plataforma. Una oficial me condujo hasta él. Estaba justamente detrás de Raúl y Fidel, al lado de Vilma.

El día que salí por primera vez como miembro del Consejo de Estado, cuando terminó la sesión me retiraba, parece que los nervios. Me retracté y regresé a saludar a mis compañeros. Raúl me dijo: «¡Ah, viraste, menos mal, porque te estaba dejando llegar a la puerta para decirle al guardia: no me deje salir a esa compañera que cometió un delito!».

Raúl siempre bromeaba en las reuniones. Me decía: «Vamos a contarles a la gente cómo eras de niña, porque te ven ahora tan seria, tan diputada... y no se imaginan el trabajo que le dabas a tu mamá». Yo le decía: No, no cuente esas cosas porque yo estoy en desventaja, usted habla de cosas que yo ni recuerdo, y me parece que cada vez le agrega algo nuevo a la historia.

En una ocasión, ante todos, contó que yo era así, asao, traviesa, que le daba lucha a mi mamá porque no me gustaba peinarme, ni ponerme ropa, que andaba descalza... después, salvó un poco el aprieto en que me puso y dijo: «pero no publiquen nada de eso que la autora principal no quiere que se sepa».

En las reuniones sobre el Programa de la Cuenca, donde me correspondía informar sobre la situación ambiental, él siempre me decía: «Tú las cosas las dices como son. Yo sé que la gente dice que tú te pones roja, verde. Usted se pone del color que se tenga que poner, pero nunca me dejes de decir la verdad. Nunca te perdonaría, que se viole un tema ambiental y tú no me lo hayas dicho».

Eso me ponía en una posición compleja, pero me formó.

RAÚL ES...

Del General de Ejército tengo varias apreciaciones. Es una persona muy precisa, no le gusta que la gente divague. Escucha opiniones, pero le gusta la concreción. No le gusta sorprender a nadie con preguntas. Si alguien debe responder por un punto, él manda a avisar con el secretario para que se prepare. «No me gusta que la gente improvise», decía.

Había mucho respeto. Con él había que tener las cosas claras. Para él, la mentira es la peor ofensa. Si usted va con la verdad, las tiene todas.

En los días de trabajo en el Palacio de Convenciones, invitaba a los miembros del Consejo de Estado a almorzar con él, iba rotándolos. Le gustaba compartir. Las sesiones de trabajo concluían y él siempre se quedaba charlando.

A Raúl lo quiero muchísimo. Uno tiene la percepción de que es una persona rígida, ese Ministro fuerte. Y lo es. Es muy exigente; pero también muy fraternal, muy amigo. Yo diría que hasta pícaro, bromista y cariñoso. Es muy humano, se preocupa por las personas, es sociable. Como dirigente, lo admiro por su capacidad de organización, control y evaluación. Nunca lo vi perder la postura. Siempre tuvo control de sus actos, incluso en momentos muy complejos. Y esa firmeza se combina con lo afable y el saber escuchar.

Una vez invitó a las muchachas a almorzar con él. Al entrar, notó que ninguna llevaba cartera –las habíamos dejado abajo a petición de la seguridad– y dijo: «¿Qué extraño, no recuerdo a ninguna mujer sin cartera. Yo no creo que por seguridad se las hayan retirado?». Nosotros tratamos de apaciguar la situación. Así de perspicaz es Raúl.

lunes, junio 01, 2026

3 puntos que benefician a Iván Cepeda


 

🍾😪 Mario Penton celebra con el dolor.


La noticia que Mario Pentón celebra con evidente regocijo es, en realidad, una victoria más de la guerra económica extraterritorial de Estados Unidos, no una señal de “libertad” ni de “oportunidades reales” para #Cuba. Antes de aplaudir, conviene desmontar varias falacias que su análisis contiene, y recordar quién es el principal responsable del sufrimiento del pueblo cubano.


🎭 1. Mario Pentón: vocero del odio, no periodista


Pentón es un activista de Radio TV Martí, medio financiado por el gobierno de EE.UU. para desestabilizar Cuba. Su historial incluye amenazas directas (tuit del 15 de febrero de 2026: “Si ellos entran, nosotros también”, días antes del ataque armado de una lancha desde Florida). No es un analista objetivo: es parte del engranaje de propaganda que justifica el bloqueo y la intervención. Celebrar sus palabras es como aplaudir al lobo que huele la sangre de la manada.


🏢 2. GAESA no es un “emporio oscuro”, es un instrumento de supervivencia


GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) nació en el Período Especial de los años 90, cuando el Estado cubano encargó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias la gestión de sectores estratégicos de la economía para evitar el colapso total. No es una empresa privada ni un botín militar: es un conglomerado estatal que genera divisas y tributa al Presupuesto Nacional.


Que Pentón lo presente como una “cúpula que se enriquece” es una manipulación deliberada. Los activos de GAESA no son cuentas personales de generales: financian el 71% del gasto social (salud, educación, asistencia social, cultura). Si GAESA se derrumba, se derrumba también la capacidad del Estado cubano para sostener hospitales, escuelas y programas sociales en medio del bloqueo.


🇪🇸 3. La retirada de empresas españolas: no es un “golpe”, es una consecuencia del bloqueo


Pentón celebra que “hoteleras y bancos españoles se alejan de GAESA”. La realidad es que lo hacen por miedo a las sanciones secundarias de EE.UU., no por convicción ética. La orden ejecutiva del 1 de mayo de 2026 criminaliza cualquier transacción con GAESA, incluso si es legal en el país de origen. No es “libertad”, es coerción imperial.


Estas empresas no se retiran porque Cuba sea un mal socio; se retiran porque Washington las amenaza con multas, pérdida del mercado estadounidense y congelamiento de activos. La libertad de comercio no existe bajo el chantaje.


💔 4. El pueblo cubano y las colas: Pentón confunde causa y efecto


Pentón dice: “Mientras el pueblo hace cola por pan, medicinas y combustible, GAESA maneja negocios rentables”. La cola no es por GAESA, es por el bloqueo económico más largo de la historia. El bloqueo impide la entrada de combustible (orden ejecutiva del 29 de enero), persigue a bancos extranjeros (40 se negaron a operar con Cuba en 2025), y ahuyenta a inversores. GAESA es una de las herramientas que el Estado cubano ha tenido que usar para captar divisas a pesar del cerco, no la causa del cerco.


Si mañana GAESA desapareciera, las colas no se acortarían; se alargarían, porque desaparecería una fuente clave de ingresos para importar alimentos y medicinas.


⚠️ 5. El verdadero objetivo: asfixiar al pueblo para forzar un cambio de régimen


Pentón no disimula su alegría: menos divisas, más presión, menos oxígeno político. Ese es el objetivo de las sanciones: incrementar el sufrimiento de la población hasta que estalle una rebelión. No es una teoría conspirativa: es el memorando Mallory de 1960, desclasificado y vigente en la práctica. Washington no castiga a GAESA por corrupto; castiga al pueblo cubano a través de GAESA.


El “golpe al corazón financiero” que celebra Pentón es un golpe al corazón de los servicios públicos cubanos. Menos divisas significa menos combustible para hospitales, menos alimentos para la canasta básica, menos recursos para mantener escuelas abiertas.


📢 Conclusión: no es un triunfo, es una agresión más


La retirada de empresas extranjeras no es una victoria del “sentido común” ni una oportunidad para “inversión limpia”. Es el resultado previsible del recrudecimiento del bloqueo, diseñado para ahuyentar a cualquier socio comercial de Cuba.


Cuba no necesita que le “celebren” las dificultades. Cuba necesita que le levanten el bloqueo, que le respeten su soberanía y que los periodistas como Pentón dejen de aplaudir el sufrimiento ajeno como si fuera un espectáculo.


#PentónCelebraElDolor

#CubaEstaFirme 

#CubaResiste 

#BloqueoEsCrimen

#UJCTiendasCARIBE 

#CubaNoSeRinde 🇨🇺✊

El homenaje chileno a Eric Honecker

Erich Honecker murió mientras dormía el 29 de mayo de 1994.a los 81 años en una casa de campo en el suburbio de Santiago (Chile). La causa de muerte fue deficiencia respiratoria causada por cáncer de hígado en etapa terminal. En ese momento, había estado gravemente enfermo y durante los últimos cuatro meses no había salido de la cama.


La despedida tuvo lugar el lunes 30 de mayo de 1994, en la capilla del Cementerio Central de Santiago. La organización fue organizada por la viuda Margot Honecker, su hija Sonya, y el Partido Comunista de Chile.


El ataúd cerrado de Honecker estaba completamente cubierto con la bandera de la RDA, un estado que dejó de existir en 1990. Había claveles rojos arriba. Un guardia de activistas del Partido Comunista de Chile se turnó cerca del ataúd.


Varios cientos de personas asistieron a la ceremonia. Entre ellos no sólo se encontraban familiares, sino también comunistas chilenos, así como ex migrantes políticos, que en un momento se escondieron en la RDA de la dictadura de Augusto Pinochet.


Al final de la ceremonia, el coro reunido cantó el himno la "Internacional" en español y alemán. En el salón hubo aplausos (una tradición de fuerzas de izquierda latinoamericanas al despedirse de los líderes) y consignas "¡Venceremos! "("¡Vamos a ganar! »).


El uso de la bandera del Estado de una inexistente RDA y la ejecución de la "Internacional" en Santiago causaron un agudo ataque de locura en el oficialismo alemán Berlín. Honecker fue llamado "dictador" y "asesino" en la prensa "unida"  capitalista de Alemania. 



Un podcast contra el olvido: Radio Venceremos vuelve a desafiar el silencio en El Salvador

 El director Andrés Torres Checka y la actriz mexicana Eréndira Ibarra narran la historia de la emisora mítica del FMLN en momentos cuando Bukele impone un feroz revisionismo histórico

Eréndira Ibarra y Andrés Torres Checka actriz y el director del podcast documental `Venceremos’, en Ciudad de México, el 11 de mayo.MÓNICA GONZÁLEZ ISLAS

Cuando el sanguinario batallón Atlácatl del Ejército salvadoreño masacró al jesuita Ignacio Ellacuría y a siete personas más en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA), en San Salvador, el 16 de noviembre de 1989, la noticia estalló como una bomba en la frecuencia clandestina de Radio Venceremos, la pesadilla del mando militar: “El asesinato confirma que el régimen ha entrado en colapso”, sentenció la emisora del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Ese eco insurgente, que marcó el pulso de una década de guerra, se convirtió en voz de información y agitación, pero estuvo callado por décadas. Hasta ahora, cuando resucita en un podcast que no solo cuenta su trayectoria, sino que confronta el revisionismo histórico de Nayib Bukele, el presidente que se empeña en borrar las cicatrices del conflicto civil que desangró al país centroamericano.

Aquella emisora ahora mítica transmitía desde las entrañas de las montañas salvadoreñas, esquivando las bombas y el asedio del Ejército. Un grupo de jóvenes armados con micrófonos, grabadoras y un ingenio a prueba de balas, liderado por el venezolano Carlos Henríquez Consalvi (alias Santiago), libró una de las batallas más singulares de la guerra civil de El Salvador (1980-1992). La radio surgió en 1981, tras el asesinato de Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, y se convirtió en un objetivo prioritario de los militares, que querían acallarla por su rol de propaganda y agitación en un país sumido en una profunda crisis política y bajo la violencia de los militares dispuestos a destripar cualquier indicio de insurgencia.

El podcast que ahora rescata su historia, titulado Venceremos, es fruto de una alianza entre la organización Casa Centroamérica, Ibero 90.9 (una estación de la jesuita Universidad Iberoamericana de México) y la productora Tanto que Contar. Para Andrés Torres Checka, director del podcast, la chispa se encendió en 2016, tras una visita fortuita al Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), en San Salvador, y donde compró el libro Las mil y una historias de Radio Venceremos, del radialista José López Vigil. La semilla germinó años después, al calor de una crisis regional innegable. “Es un contexto en el que los medios de comunicación están siendo asediados en Centroamérica. Muchísimos periodistas salvadoreños, nicaragüenses y guatemaltecos están hoy en el exilio. Hablar de lo que fue tener una radio en un contexto de dictadura y límite de la libertad de expresión hace un eco ineludible con el hoy”, reflexiona el director.

Eréndira Ibarra y Andrés Torres Checka en Ciudad de México
Foto: Mónica González | 


El alma narrativa del podcast reside en la voz de la actriz mexicana Eréndira Ibarra. Para ella, ponerle voz a este relato no fue un encargo profesional más, sino un viaje a las raíces de su propia infancia. La actriz es hija del reconocido productor y periodista Epigmenio Ibarra, quien fue corresponsal de guerra en El Salvador durante 12 años, acompañando precisamente a la Radio Venceremos.

“Yo crecí rodeada de estas personas, pero en otro contexto. Eran mis tíos, eran la razón de la ausencia de mi papá”, confiesa la actriz conmovida. Entre esos “tíos” se encontraba Hernán El Maravilla Vera, la icónica voz de la Venceremos, y el venezolano Henríquez Consalvi. “Cuando leí Las mil y una historias de la radio a los 14 años, entendí el porqué de tantas cosas. Escuchar ahora el podcast ha sido mágico, catártico y sanador. Ha creado conversaciones que pensé que nunca tendría con mi papá y mis hermanas”, dice la actriz. Ibarra, guiada por la directora Tamara Mazarrasa, se alejó de la narración periodística neutra para buscar un tono íntimo y vulnerable. Define ese tono como una conversación “al oído”, una “llamada a la acción íntima”.

El primer capítulo de Venceremos inicia precisamente el día cuando decenas de miles de salvadoreños se congregaron en la plaza central de la capital para despedir a Romero. Miles intentaron entrar a la Catedral para ver el féretro, pero una lluvia de plomo cayó sobre la multitud, generó una estampida y demostró que los milicos estaban dispuestos a lo peor. Aunque aquellas heridas siguen aún abiertas, en El Salvador de Bukele se eliminan ahora memoriales de víctimas, la narrativa oficial reduce una década de sangre y utopía a un simple acto de corrupción y hasta ha suprimido la conmemoración de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a una guerra civil que dejó más de 70.000 muertos. En medio de este revisionismo histórico, el podcast de cuatro capítulos no solo busca rescatar la frecuencia de la radio de la guerrilla, sino también confrontar el olvido.

Para reconstruir la historia, el equipo —que incluyó un cuarteto de escritores para tamizar cientos de horas de archivo donadas por el Museo de la Palabra y la Imagen— tuvo que recurrir al exilio, un fantasma que vuelve a recorrer la región. El Gobierno de Bukele obligó a exfuncionarios y excombatientes del FMLN a huir hacia México. Voces fundamentales para entender el contexto de los años setenta y ochenta, como las de los exguerrilleros exiliados Douglas Santa María y Felipe Dubón, fueron grabadas en la Ciudad de México, que se convirtió, gracias al refugio de Casa Centroamérica, en el cuartel de operaciones del podcast.

La serie no se queda solo en la trinchera guerrillera. En un esfuerzo por construir una memoria completa, los productores viajaron a San Salvador para entrevistar a un capitán retirado del Ejército, Herard Von Santos Méndez, quien hoy se dedica a documentar minuto a minuto los enfrentamientos. “Él nos decía: ‘Si no contamos nuestra historia, es como si no lo hubiéramos vivido’. Están callando también la voz de los militares que participaron”, señala Torres Checka.

El podcast recoge momentos dolorosos como la masacre de Ellacuría o el asesinato de Romero, ahonda en los dolores de la guerra, la intervención insidiosa e infame de Estados Unidos bajo el mandato de Ronald Reagan, quien estaba dispuesto a borrar a la guerrilla salvadoreña, que consideraba como grupo “terrorista”. A tal punto que, según uno de los entrevistados, Washington entregaba un millón de dólares diarios al Ejército salvadoreño para entrenamiento y avituallamiento. También narra un momento de solidaridad internacional con El Salvador, campo de batalla de la guerra fría, o acciones que el FMLN aplaudió como triunfos en su lucha de liberación. Una de ellas fue el asesinato del teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios, brutal y cómico a la vez.

Monterrosa Barrios odiaba la radio no solo por el trabajo de propaganda que se filtraba en los hogares del país, sino porque en un programa cómico, llamado La guacamaya subversiva, se le ridiculizaba, pero también se le presentaba como un matón sanguinario. En uno de los capítulos se contaba que tenía un amorío con el capellán de los militares y que ambos pasaban intensas noches de pasión en el motel más famoso de San Salvador, una guasa que el coronel no podía dejar pasar.

En su afán por eliminar Radio Venceremos, Monterrosa cayó en una trampa de los guerrilleros. El 23 de octubre de 1984, el militar más emblemático del Ejército creyó haber silenciado por fin la voz insurgente tras capturar un transmisor en Joateca, al norte del país. Convocó a la prensa para exhibir el aparato como un trofeo de guerra que simbolizaba la derrota definitiva del FMLN. Pero nada era lo que parecía. Monterrosa y seis de sus hombres subieron el transmisor a un helicóptero, sin saber que los guerrilleros —esos jóvenes estudiantes de cine y periodismo que hacían de la radio algo icónico— habían convertido el equipo en una trampa mortal cargada de explosivos. Poco después del despegue, el artefacto estalló en el aire, borrando del mapa a la cúpula militar de la zona. Con capellán incluido.

Un lugar para el debate y el recuerdo

El impacto de Venceremos ha trascendido el formato clásico del podcast en plataformas como Spotify. Al subir los episodios a YouTube (acompañados por el trabajo visual de Oronda Studio), el proyecto perforó una brecha generacional imprevista, llegando a centenares de salvadoreños mayores de 55 años. En la sección de comentarios, veteranos de guerra de ambos bandos, exiliados y sobrevivientes civiles han comenzado a debatir y a recordar. “Hay comentarios muy conmovedores de gente que recordaba escuchar la radio muy quedito”, relata Checka. Otros, desde la otra acera, dice el director, reclaman que la guerrilla también cometió abusos contra la población civil. Para los creadores, este choque de opiniones refuerza la pertinencia del proyecto: el pasado no está muerto, solo está esperando una frecuencia para volver a hablar.


A 32 años de los Acuerdos de Paz que desmovilizaron a la guerrilla y silenciaron los fusiles, el eco de aquella radio que transmitía desde las trincheras de las montañas del norte del departamento de Morazán vuelve a sonar. Esta vez, la señal no esquiva ráfagas de ametralladora, sino el avance de un autoritarismo moderno que pretende reescribir la historia por decreto. Pero como demuestra Venceremos, la memoria siempre encuentra una frecuencia por la cual filtrarse. En un El Salvador que se empeña en mirar hacia un futuro sin memoria, este podcast obliga a mirar hacia adentro. Como dice la actriz Ibarra: “Te voy a contar un cuento de cómo sí podemos vencer al monstruo, porque ya lo hemos hecho antes”.

El salario de gorbachov

 Original

El primer y último presidente de la URSS, Mikhail Gorbachov, tenía un salario de 800 rublos, que ascendió a 3.000 rublos poco antes del colapso de la Unión.

En 1990, recibió el Premio Nobel de la Paz, con una generosa recompensa en efectivo. Posteriormente, el salvador de la civilización humana "de los horrores del comunismo" recibió enormes sumas de dinero por sus libros y discursos públicos.

Se dice que en los años 90 y 2000 el Oeste le pagaron hasta 20.000 $ por cada entrevista y discursos... .

Además, poseía el 10% de un diario conocido en la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y en Rusia. Finalmente, Gorbachov apareció en varios comerciales y también recibió un apoyo vital de las 11 repúblicas liberadas de la "opresión" soviética. 



viernes, mayo 22, 2026

Tribuna para condenar el acto despreciable de los Estados Unidos contra el general de ejército Raúl Castro Ruz


 

15 años del 15M


Asamblea Popular de Carabanchel


Este mes de mayo es el 15 aniversario del estallido del Movimiento 15M, de las acampadas en las plazas y el surgimiento de lo que vino a denominarse el movimiento de los indignados. Como Asamblea Popular de Carabanchel es también el 15 aniversario de nuestro origen. Pero no queremos asistir a esta fecha desde la melancolía ni el recuerdo.

El hecho es que afrontamos este a aniversario del 15M en un momento en que nuestra sociedad encara una disyuntiva enorme, una disyuntiva decisiva que marcará su destino y su futuro: tiene que decidir si va a culpar de los problemas y de su frustración a quien es más débil, a quien es más vulnerable, o, por el contrario, rescatar ese espíritu del 15M y buscar construir una sociedad y un futuro mejor, más democrático e inclusivo, donde lo que primen sean los cuidados y el pro común. Esa es la encrucijada que ahora tenemos que afrontar.

En este contexto de aniversario los serviles con los poderosos usarán todos los medios de que disponen para defender a sus amos: dirán que no mereció la pena, que era mejor no intentarlo. Insistirán en señalar que no había alternativa. Todo para intentar mantener y tratar de cimentar su injusto status quo. Pero, frente a esta propaganda hipócrita e interesada, nosotras por supuesto que lo tenemos claro. Es cierto que hay muchas cosas que no son como deberían ser, pero nosotras estamos en las antípodas de vuestra mezquindad. La indignación siempre contra el poder, contra los de arriba. Esos son los verdaderos y únicos responsables. A quienes están peor que nosotros siempre la mano tendida, la sonrisa y los cuidados. Por eso seguimos en los barrios, por eso, 15 años después, seguimos construyendo y luchando por una sociedad más justa y democrática junto a nuestros vecinos y vecinas. Por eso seguimos haciendo nuestros los problemas y las inquietudes de los sectores más golpeados de la sociedad. A eso no renunciamos.

Con el aniversario quizá también haya quien se reivindique a sí mismo como herederos del 15M, como que son la representación de este movimiento. Sentimos tener que decirles que no, que el 15M es irrepresentable. Aunque sólo sea por su gran pluralidad, por los sentires tan diversos y amplios que recogió. Es cierto que ya somos muy pocas las organizaciones que hemos sobrevivido desde aquella primavera mágica de 2011: Legal Sol sigue defendiendo a personas de la represión y de la Ley mordaza, los yayoflautas no han dejado de demostrar su perseverancia y su profundísimo compromiso social y la solfónica sigue llevando la cultura y la belleza a numerosas convocatorias. Pero el 15M es mucho más que eso. Es el deseo de algo mejor de una sociedad más justa y humana. Ya lo dijimos cuando nos fuimos de la acampada de la Puerta del Sol a las asambleas de los barrios: “no nos vamos, nos mudamos a tu conciencia”. El 15M, su espíritu, sus objetivos y anhelos, siguen existiendo en la lucha contra el genocidio en Palestina, en la maravillosa lucha que están protagonizando las trabajadoras de la educación infantil y un largo etcétera que recoge cuando la gente se organiza y lucha para construir una sociedad mejor. Ese es el verdadero 15M. Por eso nunca nos podrán derrotar. Por eso siempre valdrá la pena. Porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

15 de Mayo. Sí, es el aniversario de aquella manifestación que dio inicio a un maravilloso estallido social, a una avalancha de sororidad, cuidados, deseos de libertad y de transformación. Ya nada volverá a ser igual para quienes pusimos el corazón y el alma en aquellas jornadas agotadoras e inolvidables. Ya nunca veremos las cosas igual ni dejaremos de desear libertad, democracia y un mundo nuevo y más justo donde las personas sean lo primero y lo más importante.

¡Que todos los días sean 15M!