José Hurtado Sánchez Libro: las cofradías y la política
Entre 1929 y 1939 el arzobispado dictó normas en las que se prohibia que las mujeres formasen parte de las procesiones de Semana Santa, se regulaba los horarios, paradas de los pasos e interpretaciones de saetas, etc Las relaciones entre el cardenal Illundain y el mundo cofradiero sevillano nunca fueron excesivamente cordiales, sobre todo desde la promulgación, a fines de 1930, de un decreto por el cual se restaban algunas atribuciones a las juntas de gobierno de las hermandades y se establecía un tiempo limitado, cinco años, para el desempeño de los cargos. El cardenal pretendia que las cofradias dejasen de ser un coto cerrado para algunas familias que historicamente copaban de forma continuada las juntas de gobierno y que consideraban a las hermandades como parte de su patrimonio personal, porque las sostenían económicamente, actuando en las mismas con total libertad.
Los años de la II República fueron difíciles para las Cofradías por la destrucción de algunas iglesias e imágenes. En 1932, primera Semana Santa de la II República, las cofradías no salieron, a excepción de la Estrella de Triana, conocida desde entonces por la Valiente o la Virgen Republicana de Sevilla, que lo hizo el Jueves Santo, sufriendo varios atentados e incidente 22. El hecho de no procesionar no fue óbice para que la Federación de Hermandades, que se había constituido el mismo año 32 para velar por los intereses de las cofradías y coordinar sus actuaciones,Organizara una vela ante el Santísimo en la Catedral También casi todas las imágenes quedaron expuestas a la veneración en sus altares o capillas. En definitiva, aunque no salieran las cofradías. Sevilla vivió la Semana Santa con gran animación en las calles, aunque una huelga de dependientes consiguiera cerrar los bares y tabernas desde la tarde del Miércoles Santo.
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| Fotografía del paso de María Santísima de la Estrella correspondiente al 24 de marzo de 1932, Jueves Santo, en el momento de salir de la que entonces era su sede canónica, la Iglesia de San Jacinto. Documentacion Cofrade Sevilla |
22 Es de señalar que el último Santo Entierro Grande salió en 1992, después de 27 años y con motivo del V Centenario de la Evangelización de América. El entonces alcalde, Alejandro Rojas Marcos, escribe que “tanto por la participación, vemte pa. sos representando diversos momentos de la Pasión, como por la concurrencia de representaciones de instituciones civiles, religiosas y militares, esta procesión constituye una de las manifestaciones religioso-culturales de mayor importancia en k Ciudad” (Presentación del libro Manifiesto de la Hermandad del Santo Entierro, Sevilla, Ayuntamiento, 1992).
23 El año anterior, 1931, la Semana Santa había transcurrido en paz e hicieron estación de penitencia 44 cofradías. Los trágicos sucesos comenzarían en mayo de ese mismo año con “la guerra de conventos”.
Los sectores católicos conservadores, una vez establecida la separación entre Iglesia y Estado en la Constitución de 1931, creían que la subvención que el Ayuntamiento concedía anualmente a las cofradías iba a ser suprimida. El último Ayuntamiento monárquico había elevado de 100.000 a 135.000 pesetas la subvención para 1931. El nuevo Ayuntamiento republicano, que se encontró con la desagradable sorpresa de que la corporación cesante no había satisfecho aún ní la subvención de 1930, no sólo no suprime la subvención sino que mantiene la cantidad, y será en los primeros años del franquismo cuando se eleve a 250.000 pesetas.
A pesar de todo, a fines del verano de 1931 se constituye una Comisión de Cofradías de Sevilla y su Provincia, formada por algunos hermanos mayores muy significados por su militancia en las agrupaciones políticas monárquicas y en los partidos de derechas creados en 1931.Aunque la finalidad de la Comisión era tratar los asuntos relacionados con la Semana Santa de 1932, pronto se convertiría en el embrión de la Federación de Hermandades, Cofradías y Asociaciones Piadosas de la Diócesis de Sevilla 24, que tomó parte activa en la campaña organizada por los sectores católicos como medida de presión y de protesta ante la aprobación en las Cortes de una Constitución considerada atentatoria de la religión ya que declaraba, entre otras cosas, que el Estado no tenía religión oficial, proclamaba la libertad de cultos, decretaba Enseñanza laica y la disolución, sin mencionarla expresamente de la Compañía de Jesús, exigía que las manifestaciones Públicas de Culto fuesen autorizadas en cada caso por el Gobierno, y consagraba formalmente el divorcio.
24 Los 15 miembros que componían la Comisión ejecutiva de la Federación de Hermandades formaban parte de la dirección de las organizaciones políticas de derecha, que instrumentalizaron y rentabiizaron políticamente el conflicto de la Semana Santa A partir de 1933 y, sobre todo cara a las elecciones de noviembre, la no salida de las cofradías fue presentada por los sectores conservadores como el ejemplo más claro de hasta dónde podía llegar la política “sectaria”, “masónica” y “amtiespañola” im pulsada por la República
Las autoridades municipales estaban preocupadas por la posible suspensión de los desfiles procesionales de Semana Santa tanto po impacto emocional que tal hecho provocaría en la población en general como por las repercusiones económicas que ahondaría en la Crisis que atravesaba la ciudad 25. En octubre, el alcalde José González Fernández de la Bandera, del Partido Radical de Lerroux se traslada a Madrid con el objetivo de conseguir para Sevilla un excepción en materia religiosa que asegurara la normal celebracion de la semana Santa. Los diputados sevillanos dei Partido Radical.lograron que las Cortes aceptaran una enmienda al artículo 25 del proyecto constitucional, por la cual, previa autorización del Gobierno,podria. Celebrarse las manifestaciones del culto externo. Pero las críticas siguieron porque para los conservadores en ningún caso las cofradías podían prestarse a sacar sus procesiones "para hacer de comparsa productiva de algunos centenares de miles de pesetas al ayuntamiento,a la industria y al comercio" 26. Pero el ayuntamiento republicano no quería romper las buenas relaciones que intentaron mantener con las cofradías,y ya en el mes de noviembre comenzaron a ser pagados las subvenciones atrasadas a las hermandades proponiendo el alcalde que los ingresos municipales por colocación de sillas en la vía pública,tribunas,palcos,etc..fuera. A parar íntegramente a las cofradías, y garantizando plenamente la paz y el orden público
25 si deja de celebrarse aquí un solo año esta fiesta que por algo tiene también ganada la fama de que goza ya sentirá el comercio más principalmente el golpetazo de la ruina,y entonces querrán unirse los comerciantes para recomponer el poema que quedó roto.Pero ya será tarde(El liberal 4 de abril de 1932.p3).
26 ibídem.
Durante los primeros meses de 1932 continuaron prodigándose las iniciativas oficiales tendentes a lograr que nada alterara la normal celebración de la semana santa interveniendo el gobernador civil,Vicente sol Sánchez " que aun sin ser de Sevilla ha demostrado en esta ocasión ser "muy sevillano"27, el cual se reunió con el cardenal,con el alcalde y hasta con los hermanos mayores de las cofradías A mediados de febrero,las cofradías comenzaron a celebrar sus cabildos para tratar definitivamente el asunto. Solo La Estrella acordó,en segunda votacion, efectuar su estación de penitencia a la Catedral.“ de acuerdo con la visita hecha al Sr. alcalde y de los acuerdos derivados de la misma, siempre que sus circunstancias económicas y sociales se lo permitan La Hermandad dirige una comunicación a la Alcaldha, manifestándole que confirma su primer acuerdo, adoptado en díciembre de 1931, consistente en hacer estación de penitencia 28.
Diversas interpretaciones existen sobre los sucesos de la Semana Santa del 32. Para los conservadores, las cofradías se vieron obligadas a adoptar tan drástica medida debido fundamentalmente a dos causas: el ambiente antirreligioso propiciado por el sectarismo de una República laica y atea; y, en segundo lugar, por el miedo a las posibles agresiones y disturbios que los desfiles procesionales habrían ocasionado. Sólo la Estrella de Triana, según esta interpretación, tuvo la valentía de salir a la calle y desafiar abiertamente a las autoridades republicanas. Para la versión de izquierdas, lo sucedido fue un nítido ejemplo de cómo las cofradías, hábilmente manipuladas por los “señoritos monárquicos”, politizaron una celebración religiosa utilizándola como arma arrojadiza contra el Gobierno y las autoridades republicanas
27 Acta del Cabildo de Cuentas celebrado el día 27 de diciembre de 1931. Libro d Actas núm. 1 de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella, pp. 284 y 288.
28 El Liberal, 2 de febrero de 1932, publica en portada el texto completo de la comunicación. En cambio, La Unión publica desde mediados de febrero informaciones que dan a conocer las cofradías que se pronuncian por no salir en la Semana Santa,
Sólo la estrella se opuso, “por lo que hay que fue menospreciada,calunmiada y hostilizada por los jefes de entonces del cotarro cofradiero"Comprometidos con la opción política de Gil Robles 29
En opinión de Alvarez Rey, ante la pregunta de porque no salieron las cofradías sevillanas en 1932, el error ha consistido en intentar primar la importancia de éste o aquel aspecto. En realidad todo lo expuesto anteriormente explica suficientemente la actitud de las cofradias: temor ante posibles incidentes durante el recorrido de procesiones; desconfianza hacía el Ayuntamiento y la solución propuesta; instrumentalización del tema por intereses y grupos políticos muy concretos; afán de “castigar” a las autoridades republicanas por su política antirreligiosa... Sí todo ello, además, se contempla en el ambiente eminentemente conflictivo que preside las relaciones Iglesia-Estado, en el enfrentamiento clericalismo-antíclericalismo que caracteriza a la Il República, la decisión adoptada por las cofradias,enla que convergía la acción de diferentes grupos conservadores parece suficientemente explicable. En última instancia, tal decisión no fue, Sino una válvula de escape de la tensión, el recelo y la inquina acumulada por los católicos contra un régimen que, desde su punto de Vista, humillaba, vejaba y pisoteaba constantemente sus sentimientos Y creencias más arraigadas 30
En el año 1933 no salió ninguna cofradía, pero al año siguiente, Salieron 13, ya con la derecha en el poder, aunque ninguna de ellas, de las denominadas serías, de negro o de silencio, Compuesta por personas de los estratos medios o altos, sino que la gran mayoría de ellas eran cofradías denominadas “populares” (La Estrella, San Benito, La Macarena, La Esperanza de Triana, Los Gitanos...). En 1935, con un Ayuntamiento controlado por los partidos derechas que consignó en sus presupuestos una partida “para aten el restablecimiento de sus tradicionales festividades religiosas 1936, con gobierno del Frente Popular y compromiso Ayuntamiento de ceder a las cofradías el arrendamiento de silla tribunas de la carrera oficial, salieron ya todas a pesar de que la trema derecha propugnó que no saliesen. Luego se produciría el de julio, en el que dieciséis edificios religiosos ardieron aquella che en Sevilla, y la posterior utilización de las hermandades co apoyo del franquismo, así como del aprovechamiento por éstas nuevo régimen para su auge y desarrollo.
29La manipulación del significado de la salida de La Estrella es analizada por l.MORENO NAVARRso o.c.la semana santa,pp 180-182
30 L. ALVAREZ REY, La Derecha en La II República: Sevilla, 1931-1936, Universidad y Ayuntamiento, 1993, p. 234.
Tras el drama de la Guerra Civil y la dureza de la posguerra, ocupada en la reconstrucción y restauración de tantísimo desastre -también en las cofradías-, llega una Semana Santa “brillante y oficialista" hasta la década de los sesenta, si bien la decisión gubernamental t mada en estos años de declarar como fiestas de interés turístico Semana Santa y la Feria de abril provocó reacciones contrarias, com la que en 1965 manifestó el Hermano Mayor de la Cena considera do dicho acuerdo lamentable, “puesto que esto es seguir en el cam no de lo espectacular que se aparta de las normas conciliares 31"', en referencia al Concilio Vaticano II, que sin duda trajo grandes novedades para la Iglesia y, por ende, a las cofradías.
Hoy, como siempre, las cofradías siguen el discurrir de la propia historia de la Ciudad. Y si ésta se extiende por la periferia creando populosas barriadas, allí germinan nuevas hermandades. Y es que, al decir de Colón, “la Semana Santa ha sido -y sigue siendola vertebración histórico-sentimental de la ciudad”.
31 J.M. GÓMEZ LARA y J. JIMÉNEZ BARRIENTOS, Memoria de un siglo: Sevilla y su Semana Santa, Sevilla, Fundación el Monte, 1995, p. 37.





