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viernes, febrero 13, 2026

Unidas por Extremadura analizan los datos de las elecciones aragonesas


 

Opinión | Aragón: la lección ya está aprendida, ¿empezamos a trabajar?


sobre cómo la izquierda insiste en sorprenderse de aquello que se niega a corregir.

Por Javier F. Ferrero

Aragón no ha emitido un mensaje ambiguo. Ha pronunciado una frase completa, con sujeto, verbo y consecuencias en lugar de predicado. El problema no es que no se entienda. El problema es que no se quiere asumir.

El PP gana con 26 escaños, pese a perder apoyos. Vox dobla su fuerza hasta 14 y se convierte en el eje real del poder. El PSOE cae a su mínimo histórico con 18Podemos desapareceIU-Sumar sobreviveTeruel Existe se debilita y CHA crece. No hay misterio. Hay estructura. Y hay una lección que ya no es nueva, solo reiterada.

La política contemporánea no castiga la incoherencia moral, castiga la falta de eficacia material. El progresismo patrio lleva demasiado tiempo confundiendo la primera con la segunda. Cree que basta con tener razón para ganar. Cree que basta con advertir del peligro para evitarlo. Cree que señalar al monstruo lo debilita. Pero el monstruo no vive del miedo que genera, sino del vacío que ocupa.

Vox no avanza porque convenza, sino porque resuelve una ecuación básica del poder: ofrece certezas simples en un escenario de renuncias complejas. No importa que sean falsas. Importa que sean claras. Frente a eso, la izquierda comparece con matices, excusas y pedagogía tardía. Y la pedagogía, cuando llega después de la decepción, suena a justificación.

El PSOE encarna mejor que nadie esta contradicción. Ha interiorizado la idea de que gobernar consiste en no tocar demasiado. Vivienda sin confrontar al mercado. Fiscalidad sin incomodar a los grandes patrimonios. Ley mordaza sin derogar. OTAN como dogma. Gasto militar en aumento mientras los servicios públicos siguen en tensión. Derechos humanos defendidos solo cuando no interfieren con intereses estratégicos.
Ese conjunto no es neutral. Es una posición política, aunque se disfrace de responsabilidad.

El resultado no es solo desafección. Es algo más grave: desmovilización ética. Cuando amplios sectores sociales perciben que vote quien vote hay líneas que no se cruzan, la política deja de ser una herramienta de transformación y pasa a ser un ritual vacío. Y los rituales vacíos no generan lealtad, solo abandono.

A la izquierda del PSOE, el problema adopta otra forma, pero comparte fondo. La fragmentación se ha naturalizado como si fuera pluralismo. No lo es. Es incapacidad para construir poder compartido. Cada proyecto protege su identidad como si fuera un patrimonio en peligro, mientras el terreno común se erosiona. El resultado no es diversidad, es irrelevancia acumulada.

CHA demuestra que otra lógica es posible, pero también señala el límite. Crecer desde el arraigo y la coherencia funciona, pero no basta si no existe un horizonte común. La suma no se produce por afinidad ideológica, sino por voluntad de construcción. Y esa voluntad brilla por su ausencia en el conjunto de la izquierda estatal.

Aquí aparece la dimensión más incómoda del momento político: la izquierda ha olvidado que el poder no es un subproducto del discurso, sino su condición de posibilidad. Sin poder no hay políticas públicas. Sin políticas públicas no hay mejora material. Sin mejora material no hay relato que resista.
Y sin relato, el miedo gana por incomparecencia del adversario.

Aragón no es una excepción territorial. Es un síntoma sistémico. Ocurre cuando se gobierna sin disputar. Cuando se administra sin transformar. Cuando se confunde moderación con prudencia y prudencia con renuncia. La derecha puede perder votos y aun así ganar poder porque sabe para qué quiere gobernar. La izquierda, demasiadas veces, parece gobernar para no perder.

La pregunta, por tanto, no es si la lección está clara. Lo está desde hace tiempo. La pregunta es otra, más incómoda y menos retórica: ¿hay voluntad real de cambiar el marco o solo de gestionarlo un poco mejor?
Porque si la respuesta es la segunda, Aragón no será una advertencia. Será solo otro capítulo más de una historia que ya conocemos demasiado bien.

viernes, enero 09, 2026

🧩 Aragón ante el espejo de Extremadura: la unidad que todos dicen querer


La izquierda alternativa mira al 8F entre el ejemplo que funciona y los vetos que bloquean

Spanish Revolution

El 21 de diciembre de 2025 dejó una lección incómoda para la izquierda alternativa. Unidas por Extremadura logró 7 escaños y un 10,25% del voto, el mejor resultado de su historia, en una comunidad con 46 años de autonomía y con una participación mínima histórica del 62,7%. 54.189 personas apostaron por una candidatura unitaria que supo poner programa, territorio y generosidad por delante de las siglas.

Ese resultado ha activado un efecto espejo en otras comunidades. También en Aragón, donde las elecciones autonómicas se celebrarán el 8 de febrero de 2026 tras el adelanto decretado por Jorge Azcón. IU, Podemos y sectores de Sumar coinciden en el diagnóstico: sin unidad, no hay alternativa real al PP ni freno a la extrema derecha. El problema no es el discurso, sino su traducción práctica.

La aritmética aragonesa es clara. IU y Podemos conservan un diputado cada una (junto a Alianza Verde). Movimiento Sumar no tiene representación autonómica, aunque sí presencia política. Y la Chunta Aragonesista, con 3 escaños, es la principal fuerza del espacio a la izquierda del PSOE. Nadie sobra. Nadie manda. Pero no todo está alineado.

La Chunta ha puesto el dedo en la llaga. Defiende una candidatura amplia, sí, pero denuncia “vetos cruzados” y advierte de que Sumar y Podemos deben resolver antes sus diferencias a nivel estatal. Mientras eso no ocurra, no hay unidad real, solo relatos apresurados. La experiencia extremeña demuestra que la suma funciona cuando hay respeto mutuo, cohesión programática y proyecto de país, no cuando se intenta imponer una marca sobre las demás.

Aragón no es un laboratorio electoral. Tiene memoria política, arraigo municipalista y un electorado que castiga las guerras internas. El 8F está demasiado cerca como para repetir errores. La unidad no se proclama. Se construye. Y quien la bloquee tendrá que explicar por qué prefirió el veto a la posibilidad de ganar. 





lunes, diciembre 22, 2025

🔴 Extremadura rompe el relato: la unidad sí funciona

Spanish Revolution

Cuando la izquierda deja de pelearse, empieza a crecer


Extremadura ha desmontado uno de los grandes autoengaños de la izquierda estatal. La unidad no resta, suma. Y lo ha hecho con cifras que no admiten relativismos.


La candidatura de Unidas por Extremadura ha logrado 7 escaños y más de 53.000 votos en las elecciones autonómicas de 2025, casi el doble que en 2023 y mejor resultado histórico de toda la izquierda a la izquierda del PSOE desde la Transición. Ni siquiera Podemos en solitario, en su mejor momento en 2015, alcanzó esa representación.

No es un rebote ni un golpe de suerte. Es el resultado de una confluencia real entre Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde, construida durante años, con trabajo territorial, estructura compartida y sin romperse cada ciclo electoral. No es una coalición electoral, es un espacio político. Y esa diferencia es clave.

Mientras el PSOE firma su peor resultado histórico en Extremadura (18 escaños, 10 menos) y una parte importante del voto progresista se va a la abstención, Unidas por Extremadura logra atraer a una parte del electorado desencantado. No todo, pero sí lo suficiente para romper la tendencia descendente que arrastra la izquierda estatal desde hace años.


La candidata, Irene de Miguel, lo resumió con claridad tras el recuento: “Somos una luz de esperanza para la izquierda transformadora”. No como consigna, sino como constatación política. Donde hay proyecto, coherencia y unidad sostenida, la gente responde.

El contraste con otros territorios es evidente. Galiza sin representación, Euskadi pasando de seis escaños a uno por la división, Catalunya firmando mínimos históricos. Extremadura demuestra que la fragmentación no es inevitable, es una elección.

El mensaje incomoda porque es sencillo. Sin unidad no hay remontada, solo resistencia a la baja. Mientras el PP gobierna con una Vox en ascenso y el PSOE se hunde, la izquierda alternativa solo tiene una vía para ser útil. Dejar de mirarse el ombligo y construir algo reconocible.


Extremadura no ha descubierto nada nuevo. Ha recordado algo básico. Cuando la izquierda se toma en serio a la gente, la gente se lo devuelve en las urnas. 



sábado, febrero 25, 2023

Vientos de cambio, reacción golpista y unidad de las izquierdas


Las calles del Perú reflejan estos días de movilización pacífica y popular la máxima ya muy difundida de que “Solo el Pueblo salva al Pueblo”. Los partidos tradicionales y de nuevo cuño, la oposición sindical y los liderazgos de los y las dirigentes de la izquierda peruana han perdido la capacidad de tomar las iniciativas necesarias para salir de un estado generalizado de hartura hacia la clase política y dirigente del país.

Las encuestas de opinión marcan la temperatura del ambiente social del país del Sol y, al margen del nefasto Cambio Climático, los indicadores muestran que la cosa está que arde. Mientras tanto las élites y la derechona criolla, rancia, clasista y rentista mantienen su apuesta por la vía golpista parlamentaria, la  que han venido urdiendo punto a punto hasta la última  escenificación del 7 de diciembre, tras dos intentos fracasados de vacancia y un continuado proceso de bloqueo, deslegitimación y desestabilización del gobierno de Pedro Castillo.

En América Latina los vientos del Cambio de los últimos procesos y triunfos electorales populares de las izquierdas, han destapado las esencias golpistas de una Clase dominante que en otros tiempos recurría al intervencionismo clásico y sangriento de los Estados Unidos y ahora, por cosas del azar de la geopolítica y la entrada de China y Rúsia en el reparto regional de influencias, deben recurrir a las estrategias golpistas patrióticas, eso sí, bien conectadas a las tramas de la ultraderecha cuyos dirigentes se dejan fotografiar con Steve Bannon, el poderoso enviado especial de Trump. 

Hay una cuerda invisible que enlaza la persecución judicial, mediática e intento de magnicidio contra Cristina Kitchner en Argentina, los intentos de restaurar un clima de violencia en Bolivia, el golpe y represión en las calles del Perú y el reestreno de “Asalto al Parlamento II” de Bolsonaro y sus zombis fanatizados. 

A las clases privilegiadas no les ha sentado nada bien la digestión del resultado electoral en las cinco economías más fuertes de América Latina (México, Argentina, Brasil, Colombia y Chile), todas ellas queriendo reformar o transformar, que de todo hay como en botica, el sistema económico injusto y los Estados corruptos al servicio de unas minorías siempre voraces.

En el torbellino de la Historia, que funciona de forma circular más bien en espiral, lo que no avanza, retrocede y cada “acción” sufre un periodo posterior de “reacción”; y así, pasito a pasito, o a grandes saltos en época de revoluciones, la Humanidad avanza o se encamina al precipicio. De todas nosotras y nosotros es la elección, claro.

En estos últimos tiempos en donde se propaga mediáticamente la cultura de la difamación, e incluso los ataques físicos a quienes defienden las conquistas en Derechos y Libertades políticas y sociales, colectivas o individuales, ya se llamen Pablo Iglesias, Irene Montero, Lula da Silva, Evo Morales, Gustavo Petro o tutti quanti, los sectores ultramontanos no cesan en la creación de tramas entretejidas por Fundaciones que financien la llamada “batalla cultural” contra el progresismo, el feminismo y la conciencia ecológica, así como nuevas televisiones y medios de intoxicación mediática que permitan un baño de credibilidad a los golpes del Lawfare judicial, aprovechando la afinidad mayoritaria del partido de las Togas y los birretes.

De esta forma se pasean y aparecen en cónclaves de partidarios y empresarios con afán inversor a medio plazo, personajes como Uribe, quien recientemente hemos tenido de visita en mi ciudad, Valencia, en donde ha tenido la infamia o insolencia de proclamar sin rubor, en referencia a los graves hechos en Brasilia, un “para defender la democracia hay que acatarla o se pierde legitimidad”. Algún periodista se ha dejado llevar por el subconsciente y le ha metido “atacarla” en vez de “acatarla”, dada la forma de entender por parte de Uribe esa democracia en Colombia con la que ha arrasado el país tras veinte años de gobiernos precisamente uribistas.

Las tramas ultras, que actualmente conspiran para hacer caer gobiernos legítimos progresistas en toda América Latina, estrechan ahora acuerdos con sectores directamente fascistas de las Fuerzas Armadas de dichos países ( en Colombia, Brasil y España especialmente), además de pasar la gorra para financiar sus próximas campañas electorales, las que tocan y las que se provoquen con la ruptura del proceso institucional, como ahora en Perú. 

El discurso que les venden a estos ambiciosos y retrógrados empresarios y a alguna que otra sucursal de multinacionales, es que, con la recuperación del gobierno de España en una Santa Alianza Apostólica y Anticomunista (vamos, una reedición ibérica 4.0. de la Triple A argentina de los años 70), sus negocios volverán a crecer viento en popa bajo la impunidad del Nuevo Orden político estatal y ellos recuperarán su proyecto imperial heredado del franquismo en forma de “Iberosfera”, con una cultura y religión uniformadas y un mando único en plaza, como ordena la mentalidad cuartelera de la fachosfera hispana.

Para hacer frente a tanta conspiración y a los delirios de las élites que ansían la prolongación ‘ad eternum’ de sus privilegios fruto del saqueo actual o de las herencias de viejas Conquistas de sus ancestros, diversos analistas de la izquierda, reclaman la necesaria, sino imprescindible, unidad de las distintas familias de la izquierda y del llamado “campo progresista”.

En concreto en nuestra España, origen de tantas emigraciones y exilios forzados, todavía afectando a las generaciones mejor preparadas de la historia, se acercan las citas electorales del 2023 que recorrerán el corazón de la mayoría de instituciones representativas de la voluntad popular de sus ciudadanos (ayuntamientos, mayoría de Comunidades Autónomas, diputaciones, cabildos y finalmente el Parlamento nacional). 

VOX y PP pactando el giro de la derecha hacia el Fascismo

Ante las divergencias sobre las opciones de Coalición y el peso de cada formación política a la izquierda del PSOE y el evidente provecho político y mediático que el PP y VOX están sacando del embrollo de declaraciones, desaires y posiciones intransigentes de nuestros afamados y afamadas dirigentes, ya hay acertados articulistas que, como el diputado de Unidas Podemos en el parlamento madrileño, Agustín Moreno, recomiendan rebajar la tensión, partir de lo esencial -el Programa común por la transformación del país- y cuidar la unidad, cuyo desquebrajamiento como si de un jarrón chino se tratara, no permite la recomposición requerida del conjunto de la pieza, que sale electoralmente muy maltrecha del maltrato y del furor de las batallas.

Por todo ello, querida audiencia, ante el panorama descrito no tenemos otra que manifestar con fuerza y esperanza: “Unidas Podemos Sumar Más”, quizás el eslógan de la próxima Campaña de las izquierdas en España, ¡quien sabe!

Miguel Ángel Ferris, Redacción de la revista TU VOZ y Columnista de Radio Argentina AM-570 , París.

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lunes, abril 08, 2019

Carmena y Botella: dos modelos opuestos para Madrid

La sentencia del Tribunal de Cuentas aparece como el epitafio de los gobiernos del PP en la ciudad de Madrid
La llegada de Manuela a la alcaldía ha permitido corregir la dinámica del PP y volver a situar el interés general en el centro de las políticas públicas
- Concejal de Desarrollo Urbano de Madrid

El pasado viernes conocimos la sentencia del Tribunal de Cuentas que condenaba a los responsables de la venta de 1.860 viviendas de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) por debajo de su valor a uno de los llamados fondos buitre. Encabezando la lista de condenados, el ex-consejero delegado de la compañía, Fermín Oslé, y la ex-alcaldesa Ana Botella, además de los concejales que formaban su equipo, entre los que destaca Concepción Dancausa. La misma que como delegada del Gobierno intentó por todos los medios evitar que pudiéramos destinar el superávit del Ayuntamiento a atender las necesidades de la ciudadanía madrileña. A todos ellos, el tribunal les obliga a devolver los casi 23 millones de euros en los que estima el perjuicio ocasionado a las arcas públicas, a los que hay que añadir otros 3 que le corresponde abonar exclusivamente a Oslé.
La noticia empezó a correr como la pólvora. Ana Botella monopolizó las cabeceras de los informativos y fue tendencia en todas las redes sociales. Que una alcaldesa tenga que retornar más de 20 millones a las arcas públicas no es algo que suceda todos los días. Probablemente el titular tuvo tanto impacto porque era la constatación ante la opinión pública de algo que sospechábamos desde que salimos a las plazas el 15 de mayo de 2011: que los responsables políticos se olvidaban con frecuencia del interés de las mayorías a la hora de tomar determinadas decisiones. Aquel run run fue el catalizador de un movimiento de indignación que desembocó en una ola de cambio que permitió echar al Partido Popular de la mayoría de sus principales feudos municipales. Una ola que puso a Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid para devolver la dignidad y la decencia a esta institución.


La sentencia del Tribunal de Cuentas aparece como el epitafio de los gobiernos del PP en la ciudad de Madrid. Un periodo caracterizado por la devaluación de lo público, tanto si hablamos de bienes patrimoniales como de servicios necesarios para el bienestar de la ciudadanía. Ahí se enmarcan los contratos integrales de limpieza o conservación de las vías públicas, de los que Botella presumía porque «ahorraban dinero al consistorio». Que el estado de limpieza y conservación de las calles no fuera el adecuado o que la administración tuviera un escaso margen de maniobra ante un mal funcionamiento de esos contratos eran cuestiones que importaban poco o nada a nuestros antecesores en el cargo. De la misma forma que tampoco pareció preocuparles el futuro de todas aquellas familias que quedaron en manos de los fondos a los que habían traspasado las viviendas.
La llegada de Manuela a la alcaldía ha permitido corregir esa dinámica y volver a situar el interés general en el centro de las políticas públicas. En estos años, hemos recuperado instrumentos y servicios estratégicos como bicimad o la empresa funeraria, que Álvarez del Manzano regaló por la ridícula cantidad de cien pesetas. También hemos renovado la envejecida flota de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y recuperado la función social de la EMVS para dedicarla a la promoción y gestión de un parque público de viviendas en régimen de alquiler social; una función que, por sorprendente que pueda parecer, el PP había eliminado de sus estatutos. Además, modificamos el reglamento de adjudicación para que 2.500 viviendas municipales que estaban vacías cuando llegamos al gobierno, quizá a la espera de un comprador, pudieran ser utilizadas por las familias que más las necesitan. Y, por supuesto, pusimos freno no solo a la venta de viviendas sino de todo el suelo público residencial.
Esto ha ocurrido porque ahora Madrid tiene un gobierno municipal al servicio de las grandes mayorías, de sus vecinas y vecinos. Habremos cometido errores y con toda probabilidad los seguiremos cometiendo pero nadie nos podrá acusar de actuar en contra de los intereses de nuestro Ayuntamiento y sus legítimos propietarios, que son todas las personas que viven en nuestra ciudad. Eso es lo que está en juego en las próximas elecciones municipales. Consolidar este proyecto de regeneración y progreso o que vuelvan los que vendieron las casas de las familias más humildes a los fondos buitre y los partidos que les apoyan. Los que condenan la venta con la boca pequeña pero que hubieran hecho alcaldesa a Esperanza Aguirre de haber obtenido un concejal más. O aquellos que se envuelven en la bandera pero no han abierto la boca ante el daño causado por el PP a los compatriotas que han perdido la vivienda que en su día les adjudicó la EMVS. Si dan los números, no tendrán ningún reparo en volver a entregarles el Gobierno. Por eso en mayo hay que elegir entre dos modelos opuestos: el de Carmena o el Botella y sus herederos. De ello dependerá el futuro de Madrid.

martes, julio 11, 2017

Imperialismo y oportunismo (Parte I). Apoyo y exigencia a las fuerzas del cambio.

Dimitrov

Martes 14 de febrero de 2017

El grueso de este artículo se encontraba ya redactado allá por el 15 de octubre de 2015, sin embargo, a pesar de dibujar los mismos límites del reformismo en esas dos expresiones políticas, la prioridad era fortalecerlas al máximo para asir y golpear al enemigo principal y hacer frente con éxito a la lucha de lo inmediato: frenar la escalada de recortes de la oligarquía e imperialismo. Al tratarse de fuerzas meramente electoralistas y no rebasar los límites del parlamentarismo, nuestro ritmo y compás de “apoyo y exigencia” hacia ellas así las debía acompañar. Pero pasadas las elecciones y después que multitud de corrientes de izquierdas y comunistas se hayan emborrachado de practicar la unidad sin principios, nos parece el momento idóneo como remedio contra una probable “resaca”, para minimizar el desconcierto a que induce a las masas esta mal llamada “unidad popular” cuando lo que resulta ser es -insistimos- unidad sin principios: son capaces de darnos las buenas noches prometiendo la necesaria retirada de nuestro país de la OTAN como a la mañana siguiente exigiendo a esa plataforma imperialista invadir países y pueblos como Libia y Siria. Depende de quien hable y a que corriente represente nos encontramos con una línea de principios o su contraria.

Entretanto, el proletariado sigue abandonado desde hace más de 30 años y el capitalismo monopolista no encuentra freno en sus ambiciosos planes, atacan sin piedad al conjunto de las clases populares, pero especialmente a la clase obrera. Esto tiene, entre otras, consecuencias nefastas no solo para el proletariado sino para las propias expresiones políticas que la practican, antes IU o con mayor intensidad y afán, Podemos: la unidad sin principios es una bomba de relojería capaz de estallar en el seno de cualquier organización y hacerla saltar por los aires.

La coyuntura actual de ascenso de las nuevas fuerzas del cambio se presenta con muchas esperanzas, pero también de riesgos y limitaciones. Por una parte, cambiando la correlación de fuerzas en favor del pueblo, en la defensa de los intereses populares y al mismo tiempo, enfrentados al saqueo de la oligarquía y potencias imperialistas. Así, estos movimientos parten de forma correcta al enfrentarse a sus planes uniendo al 90% de la población. Además, esta nueva situación no solamente se presenta a escala nacional, sino que vemos como por primera vez en décadas, en el mismo centro de uno de los polos imperialistas como es la UE, se levantan y configuran expresiones políticas populares a través de las cuales transformar esa rebeldía en poder político: primero lo fue Grecia con Syriza, ahora en España y Portugal, etc.
Pero por otro lado, el capital monopolista sabe que necesita sí o sí imponer sus planes al conjunto de aquellas sociedades bajo su dominio directo y por tanto que, si encuentra resistencia, está dispuesto a llevar adelante sus planes de saqueo y expolio de las formas más violentas posibles dado el estancamiento del conjunto de la economía capitalista.
Los comunistas damos la bienvenida a esas nuevas expresiones políticas y demás movimientos de masas, pero al mismo tiempo, queremos señalar sus limitaciones. Tales formaciones no van a lograr superar la explotación capitalista porque sus lances transcurren en la periferia de la lucha de clases, la Historia de la humanidad reserva esa misión a la clase obrera organizada en un Partido de nuevo tipo. Cambiar el mundo de base, liquidar toda desigualdad social y superar el capitalismo es una tarea que no les corresponde a las masas en general, en ellas conviven sectores y clases que ocupan lugares muy diferentes en las relaciones económicas y sociales de la sociedad capitalista y por tanto, existen a condición de la explotación del trabajo asalariadoAsí, explotadores y explotados no pueden compartir la misma lucha por mucho tiempo. Sin embargo, en el movimiento obrero sí se dan esas condiciones objetivas y corresponde a su vanguardia, organizada políticamente, elevar el nivel de sus luchas y pasar de ser “clase en si” a convertirse en “clase para sí”, pasar de marchar a la zaga de las demás clases a dirigir y liderar al conjunto del movimiento. En todo proceso de cambio, distinguir entre camaradas y aliados, amigos y enemigos es fundamental para no caer en la “unidad sin principios” que precipite la derrota de cualquier movimiento de cambio como sí ocurre bajo la dirección de las autodenominadas “fuerzas del cambio”.
Además de señalar cuál es el escenario en que debemos actuar todos los comunistas, es nuestra responsabilidad señalar, combatir y dar respuesta a las ideas y posiciones que, desde el campo revisionista, encabezado por IU y Podemos, en lugar de hacer avanzar al movimiento obrero lo retrasan. Así, condenado al más absoluto abandono y a su suerte, la clase obrera por sí misma solo es capaz de dirigir luchas sindicales que la vuelven a colocar en la periferia de la lucha de clases. Incapaz de arrancar mejores condiciones de explotación con la batuta de las actuales direcciones sindicales, la intervención del movimiento comunista se convierte en tarea urgente a todos los niveles y en todos los frentes. Corresponde a los comunistas desarmar las tesis que inoculan el veneno de la ideología burguesa en las filas del movimiento obrero: no solo educar en el marxismo sino al mismo tiempo no dar tregua a la lucha contra el revisionismo.
Oportunismo contemporáneo en España
La posición que se esconde detrás del relato del nuevo revisionismo contemporáneo en España – IU y Podemos- es la que se desliza de las numerosas declaraciones de los dirigentes de ambos Partidos:
Puesto que el comunismo pertenece a un pasado que está muerto y no existe alternativa al capitalismo, a lo máximo que podemos aspirar es a una reforma del Estado para que juegue un papel redistributivo y que los intereses de los seres humanos estén por encima de los intereses del beneficio. Una nueva transición, un proceso constituyente con protagonismo de los ciudadanos para alcanzar un pacto de convivencia en el que las empresas asuman su responsabilidad social, el Estado ponga freno a la especulación y el fraude, se garantice la protección de los derechos sociales y se pueda lograr una reestructuración de la deuda consensuada con los acreedores. Para lo cual, dado que el euro y la OTAN son ineludibles, no tendremos conflictos serios con los actores exteriores, sino con nuestras oligarquías corruptas, improductivas y defraudadoras”.
Incluso Pablo Iglesias ha llegado a decir que " no hay una verdadera alternativa a la economía de mercado. Sólo pensamos que hay un déficit de fortaleza del consumidor. La gente tiene que obedecer las leyes y pagar sus impuestos". [1]
Casi un mes más tarde, declaraba en el diario El Pais que: “Llevamos un año preparándonos para ganar siendo la fuerza política que representa a las clases populares y a la sociedad civil, defendiendo un proyecto de país para las mayorías sociales basado en la regeneración de las instituciones, en la justicia social y en la soberanía. Para ello estamos comprometidos con la promoción de un nuevo pacto de convivencia social y territorial”. [2]
Solo cuatro meses después, en la proximidad de las elecciones del 20-D, la propuesta de Pablo Iglesias para promover un referendo en el que España decidiera “soberanamente” la salida de la OTAN, quedó descartada para defender la permanencia en la Alianza. El programa electoral para el 20-D, “más realista” “buscará dotar de una mayor autonomía estratégica a Europa y a España en el seno de la OTAN”. [3]
Así las cosas, los límites de lucha y de cambio que el propio Pablo Iglesias define y todo su movimiento acepta quedan reducidos a lo siguiente:
Dando por hecho que la UE y la OTAN son inevitables, es decir, dando por hecho que el dominio de las potencias de EEUU y la UE -Alemania- no será cuestionado y debemos aceptarlo, podemos aspirar a poner freno desde el Estado a la especulación y el fraude, garantizar los derechos sociales y lograr una reestructuración de la deuda para que la economía española retorne a una senda de estabilidad y crecimiento. Un programa del que sólo quedan fuera, y ese es el blanco que nos proponen, nuestras oligarquías corruptas, improductivas y defraudadoras.”
Para justificar estos límites políticos -que no se cuestionan a los responsables de los recortes y de las miserables condiciones de vida a las que nos quieren someter al conjunto de los trabajadores sus Estados- los principales dirigentes de Podemos han desatado una ofensiva ideológica en la que todo aparece al revés de lo que realmente es.
Ofrecen cobertura a los monopolios bajo la denominación de libre mercado, ocultan al enemigo; asignan al Estado el papel de árbitro, de “pacificador” -cuando lo que realmente tiene en común con la paz social es imponer una “Pax Romana” - y no de instrumento de dominio de una clase por otra; hacen desparecer a los principales explotadores mundiales reduciendo los problemas y causas de las contradicciones a meros “excesos especulativos”; quieren convencer a la clase obrera de que entre ellos y los obreros no existen intereses irreconciliables y que podemos consensuar unas mejores condiciones para la venta de la fuerza de trabajo, para dar continuidad a la explotación capitalista del hombre por el hombre; ocultan al hegemonismo norteamericano como principal enemigo de todos los países y pueblos del mundo -llegando a situar como principal enemigo de los DDHH países como China o Rusia – por cierto, únicas potencias que impulsan un nuevo movimiento de países no Alineados y que son aliados de los pueblos del mundo que sufren el saqueo de nuestros mismos saqueadores-
Se trata de un pensamiento que no es sino una ensalada surtida donde tiene cabida todo excepto cualquier dirección proletaria. Ajustar cuentas a este pensamiento es una tarea que hemos dejado pasar demasiado tiempo y es de vital importancia para que la clase obrera pueda dotarse de la única herramienta que la capacita para derrotar de una vez por todas a los enemigos de clase y liberarse no solamente a sí misma sino al conjunto de la sociedad. Tal como nos enseña el marxismo-leninismo “ la más importante experiencia del movimiento comunista internacional consiste en que el desarrollo y el triunfo de una revolución dependen de la existencia de un partido revolucionario del proletariado ”. [4]
Vamos a regresar a una de las primeras tesis de Pablo Iglesias: “No hay alternativa a la economía de mercado”:
(…) es en el corazón financiero de Wall Street donde Pablo Iglesias se ha esmerado en difundir su diagnóstico y su receta (...) entrevista con David Román y Matt Moffett en The Wall Street Journal...

Primera pregunta: ¿por qué cree que los mercados financieros están tan nerviosos tras la llegada al poder de candidatos apoyados por Podemos? Y primera respuesta: ‘Es lógico, porque los mercados financieros siempre han tenido mucho miedo de la democracia. No es nada nuevo. Históricamente, siempre se han sentido cómodos ganando dinero y se han preocupado porque el pueblo que ha llegado al poder podría cerrar esas opciones de ganar dinero’. Segunda: ¿deben ponerse nerviosos? ‘Creo que deben relajarse, porque comprendemos que no hay una verdadera alternativa a la economía de mercado. Sólo pensamos que hay un déficit de fortaleza del consumidor. La gente tiene que obedecer las leyes y pagar sus impuestos”.
En 20minutos, todavía más claro: … “Por sus citas, ¿está más cerca del comunismo o de la socialdemocracia? Programáticamente, claramente de la socialdemocracia, pero esto no es una particularidad. El programa de los partidos eurocomunistas a finales de los años 70 era un programa de reformas a través del Estado. Yo creo que las condiciones de posibilidad actuales hacen que a lo máximo a lo que se pueda aspirar es a una suerte de papel redistributivo por parte del Estado, a través de una suerte de reformas, todo lo más que podemos llamar socializantes, que fueran en la dirección de la protección de los derechos sociales y ese es el marco. Quien quiera pensar en arcadias en las que se haya abolido la explotación del hombre por el hombre, bueno… eso está bonito para discutir en las facultades de filosofía. Se puede estudiar el movimiento comunista como fenómeno histórico, que en última instancia está vinculada a la construcción de estados con intereses de estado. ¿Qué tiene más futuro: la socialdemocracia o el comunismo? Creo que tanto la socialdemocracia como el comunismo forman parte de un mundo político que murió, y esto no lo digo yo, esto lo dijo Norberto Bobbio cuando escribió Destra e Sinistra, un mundo político que tenía que ver con la existencia de la Unión Soviética y en el que la socialdemocracia se planteaba como una suerte de alternativa en los países occidentales y el comunismo se identificaba con lo que se llama socialismo realmente existente.” …
No vivimos en una “economía de mercado” sin más, sino en un mercado monopolista donde las condiciones de producción y distribución y el reparto general de los beneficios están completamente bajo el control del capital monopolista de cada rama y en determinadas circunstancias, incluso diferentes ramas son controladas por la misma propiedad capitalista. Así, la librecompetencia se transforma en competencia monopolista. Bajo la dominación del capitalismo monopolista de Estado no hay otra política posible que la imposición de la arbitrariedad monopolista al conjunto de la población. Lo que realmente es “una quimera” como nos pretende convencer el sr. Iglesias no es la apuesta comunista, lo que realmente es una quimera o arcadias es precisamente lo que el señor Iglesias pretende hacernos comulgar con ilusiones tales como que en la época del imperialismo, fuerzas como la suya serán capaces de “recuperar la soberanía nacional”, “gobernar para los intereses de la mayoría” , etc., si no es plantando cara de verdad al capital monopolista y no como confiesa que “no hay alternativa a la economía de mercado – monopolista-”. No lo decimos porque el sr. Iglesias, el resto de dirigentes de Podemos o IU e incluso, el conjunto de sus votantes no tenga la voluntad de que así sea, precisamente lo decimos por la ingenuidad y el voluntarismo que encierra su ideología de pequeña burguesía en la que inevitablemente todo el mundo cae cuando abandona el marxismo y pretende reinventar el movimiento de masas y obrero. Somos conscientes, respecto al librecambismo y el imperialismo que “de aquellos polvos vienen estos lodos”. Por tanto, señalamos la necesidad superar toda suerte de economía capitalista. El comunismo se declara igualmente enemigo del capitalismo de librecambio.
La economía de mercado, la economía de libre competencia propia del capitalismo del siglo XIX dejó de existir hace más de un siglo para dar el salto a una nueva fase: el capitalismo monopolista o imperialismo, la fase superior y última del capitalismo. Las leyes de la competencia que sustentan la base misma del capitalismo y que fuerzan constantemente, como señaló Marx, a la concentración de la producción y a la acumulación de capital, condujeron, al llegar a un muy alto grado de su desarrollo a finales del siglo XIX y principios del XX, a la aparición del capital monopolista. Además, como demuestra históricamente el marxismo, esa tendencia es inevitable e intrínseca al capitalismo: la competencia y la tendencia a la acumulación y concentración capitalista que acaba por dar origen -más tarde o más temprano- al capital monopolista, lo hace tanto en las sociedades más librecambistas como en las más proteccionistas.
La gran producción desplaza a la pequeña producción y a su vez es reemplazada por otra todavía mayor, concentrando la producción y el capital hasta tal punto que de ella surgieron los monopolios; los cárteles (acuerdos entre empresas del mismo sector, cuyo fin es reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado), los trusts (fusión de varias empresas que producen los mismos productos o que concentran la mayor parte de las fases de un mismo proceso productivo en una sola empresa) y los holdings (unión de empresas de distintas ramas bajo la propiedad de un único capitalista o un grupo de ellos). Y, fusionándose con ellos el capital de un pequeño puñado de bancos que manejan activos financieros contados por billones de dólares. Desde entonces, la monopolización del mercado capitalista -que surge de la libre competencia, pero que no la elimina, sino que existe por encima y al lado de ella- no ha hecho sino acrecentarse en proporciones monstruosas, generando así contradicciones, roces y conflictos particularmente agudos y bruscos.
Pero lo más grave es que nos pretende presentar el mundo al revés cuando precisamente afirma -mejor dicho conjetura- que el comunismo y el marxismo -literalmente- “están muertos” cuando precisamente los rasgos y fenómenos que Lenin describe en 1916 -El imperialismo, fase superior del capitalismo-, lejos de desaparecer o al menos atenuarse, ¡no han hecho sino que reproducirse a escala mucho mayor!, no solamente en las ramas de producción que ya existían, sino que, incluso, en ramas en las que podríamos decir seguían desarrollándose ¡bajo los parámetros del librecambio! Es más, incluso en industrias inexistentes de la época -como veremos en el caso de la computación- el desarrollo de la libre competencia al monopolio se ha efectuado ¡en menos 20 años! En la época que le tocó vivir a Lenin, la aviación apenas si estaba en sus inicios. Un siglo después, 10 grandes monopolios de la industria aeroespacial y de defensa controlan el 75% de la producción mundial, emplean a un ejército de 768.000 trabajadores y tienen unas ventas anuales conjuntas de cerca de 350 mil millones de dólares, es decir, superior al PIB de un país como Dinamarca.
La industria del automóvil en tiempos de Lenin también estaba en sus comienzos. Hoy, los 10 mayores monopolios mundiales se reparten el 70,5% de la producción mundial. Sus ingresos superaron en 2014 los 1,5 billones de dólares, Es decir, el equivalente al PIB español. Sólo esas 10 gigantescas corporaciones concentran en sus empresas a 2,21 millones de trabajadores.
En otro sector desconocido en la época de Lenin, el de los ordenadores, podemos comprobar también el proceso de concentración monopolista del mercado mundial. Según la International Data Computer, en el tercer trimestre de 2014, los cinco grandes monopolios del sector controlaban el 66,8% de las ventas mundiales. Y uno sólo de ellos, Apple, tiene una capitalización bursátil similar al PIB de Holanda, el quinto mayor de la eurozona.
Pero si nos cogemos los ejemplos de monopolios que toma Lenin como referencia de la disputa monopolista, del reparto del mercado mundial de la electricidad entre los monopolios alemanes y norteamericanos que todavía existen, la comparación entre el grado de concentración monopolista de la que disponían entonces y la que tienen ahora es abismal. De la norteamericana General Electric (GE) dice Lenin que en 1910 tenía 32.000 empleados y unos beneficios anuales de 45,6 millones de marcos. Hoy, 105 años después, GE tiene 305.000 empleados en todo el mundo y genera unos beneficios de más de 15.000 millones de dólares al año. Por su parte, del lado alemán, Siemens, a la que podemos atribuir el papel de heredera de la AEG que cita Lenin, que en 1910 tenía 60.800 empleados y unos beneficios de 21,7 millones de marcos, hoy cuenta con un ejército industrial de 343.000 empleados y unos beneficios anuales de 6.600 millones de dólares. Según el listado que cada año publica la revista especializada Forbes sobre las 2.000 mayores compañías del mundo, clasificadas por una combinación de ganancias, ventas, activos y valor bursátil, en 2014 generaron ingresos por 38 billones de dólares, más de dos veces el PIB de EEUU. Tuvieron unos beneficios conjuntos de 3 billones de dólares, más de dos veces el PIB español. Sus activos globales suman 161 billones de dólares, más de dos veces el PIB mundial total. Su valor de mercado conjunto es de 44 billones de dólares, más dos veces y medio el PIB conjunto de todos los países de la Unión Europea. Emplean a un total de 90 millones de trabajadores, dos veces la población de España. Y su crecimiento anual en 2014 fue de un 13% en comparación con el año anterior. Todo esto no hace sino poner de manifiesto cómo en la época del imperialismo, la tendencia hacia la concentración es la única política posible de los monopolios.
El capital monopolista en nuestro país También en nuestro país podemos comprobar esta tendencia a la monopolización y la inexistencia de una economía de mercado, de libre competencia. Cuando a partir de 1998 se puso en marcha la llamada liberalización del mercado de la telefonía móvil decenas de empresas iniciaron ese proceso: Telefónica, Retevisión, Amena, Airtel, Xfera, Euskaltel, Yoigo, Eroski Móvil, Pepephone, Jazztel,.... Hoy tres operadores, Movistar (España), Vodafone-ONO (Inglaterra) y Orange-Jazztel (Francia) concentran prácticamente el 90% de la banda ancha fija y de las líneas de móvil. Son muy recientes además, los últimos procesos de concentración: la unión entre Vodafone y ONO y de Orange con Jazztel han tenido en solo un año las consecuencias para los trabajadores bajo su dominio de destruir 1509 trabajadores en el caso del primero [5] por – cierto con el beneplácito de los aparatos de Estado como señala ese mismo artículo que señala cómo la AN avaló el proceso- y de 496 en el segundo. [6]
En el año 1997, el gobierno Aznar concedió un billón de las antiguas pesetas a las empresas eléctricas por la liberalización del mercado eléctrico y para “facilitarles” el tránsito a la competencia. El resultado final es que en 2014, el 95% de la generación eléctrica está controlado por cinco empresas (Iberdrola, la italiana Endesa, Gas Natural-Fenosa, la portuguesa EDP y la alemana E.On); el 99,7% de la distribución está controlada por las mismas cinco empresas; y el 79,5% de la comercialización de electricidad lo controlan esas mismas empresas.
En el sector bancario encontramos seguramente el mayor ejemplo de concentración monopolista. Según un estudio de la Fundación Caja Madrid, en 1985, un año antes de la entrada de España en la UE, los activos de los 5 mayores bancos españoles suponían el 41.43% de los activos bancarios totales. 30 años después, en 2014, los 6 mayores bancos controlan el 86.5%. Al inicio de la crisis, en 2009, los seis mayores bancos controlaban poco más del 60% del total de los depósitos bancarios, es decir, del ahorro de todos los españoles. A finales de mayo de este año tenían ya en sus manos el 72,1% de los depósitos, gracias al acelerado proceso de concentración que se ha producido mediante la absorción -aunque mejor cabría decir gracias al regalo por parte del Estado, tras sanearlas con cientos de miles de millones de euros de nuestros impuestos- de las antiguas Cajas de Catalunya, Manresa, Tarragona, Manlleu, Terrasa y Sabadell por el BBVA; las de Girona, Burgos, Navarra, Canarias, Guadalajara y Cajasol, además de Bankpyme, el Banco de Valencia y la parte española de Barclays por La Caixa; el Banco Guipuzcoano, la CAM, el Banco Gallego y Caixa del Penedés por el Banco de Sabadell o el Banco Pastor y la sucursal de Citibank por el Banco Popular.
Hablar bajo el dominio de los monopolios de la necesidad de un control social del mercado y de que las empresas asuman su responsabilidad social (¿acaso no tienen ya una gran “responsabilidad social”, pero para sus intereses?) es una falacia que oculta que la única política posible en el capitalismo monopolista es el sometimiento del conjunto de la población a los intereses de los monopolios. Y esto, por su propia naturaleza, sólo puede hacerse mediante la imposición, la fuerza, la coerción y la violencia. ¿De qué si no los trabajadores, los campesinos, los pequeños y medianos empresarios íbamos a aceptar el yugo, la arbitrariedad y los tributos en provecho de los monopolistas que vivimos cada día?
En los siguientes artículos desarrollaremos en profundidad las raíces del oportunismo: el propio desarrollo desigual al que empuja el capitalismo con cada nueva concentración a la pequeña burguesía y la arroja a las filas del movimiento obrero, la concesión de una parte de los superbeneficios a ciertos sectores del movimiento obrero -dando lugar a la aristocracia obrera-, el control absoluto de los medios de comunicación -prensa, radio, televisión, etc.- y continuar con la tarea más importante a la hora de combatir el revisionismo de la “nueva política” porque es a través del oportunismo que la ideología imperialista penetra en el seno del proletariado y las clases populares, difundidas por lo que Lenin calificaba ya en 1916 de "socialimperialistas", esto es, de socialistas de palabra e imperialistas de hecho. La línea de demarcación esencial es si es posible modificar con reformas las bases del capitalismo monopolista de Estado, la de saber si lo que hay que hacer es avanzar ahondando las contradicciones engendradas por el imperialismo o hay que llamar a las masas a retroceder, buscando algo imposible: atenuar o “suavizar” dichas contradicciones. En vez de analizar y poner al descubierto en toda su profundidad las contradicciones y el antagonismo del capitalismo monopolista de Estado, lo que hay en las palabras de Pablo Iglesias es únicamente la vieja cantinela reformista de ocultarlo, apelando a que “los intereses de los seres humanos” se pongan por encima de “los intereses del beneficio”; como si esto fuera posible en el capitalismo, y mucho menos en su fase monopolista. Defender para la época del capital financiero la “superación del marco de la democracia liberal” y el “control social del mercado” es un engaño que busca confundir a las masas haciéndoles creer que es posible una vuelta atrás, del capitalismo monopolista al capitalismo no monopolista. ¡Pero si es precisamente del capitalismo del librecambio de donde ha surgido -y este era su camino inevitable por las propias leyes del desarrollo capitalista- el monopolio! Detrás de toda fraseología cargada de optimismo y buenas intenciones no hay, como diría Lenin, más que “reaccionarismo y reformismo burgués”.

Notas

[1] http://canarias-semanal.org/not/16372/iglesias-en-wall-street-podeis-estar-tranquilos-no-hay-alternativa-al-capitalismo-/
[2] http://elpais.com/elpais/2015/07/18/opinion/1437241765_050702.html
[3] http://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2015-11-03/podemos-rectifica-sobre-la-salida-de-la-otan-y-no-despeja-el-futuro-de-las-bases-militares_1081304/
[4] https://www.marxists.org/espanol/tematica/china/documentos/prop.htm síntesis del punto 24 de los 25 Puntos de Pekín
[5] http://economia.elpais.com/economia/2016/01/20/actualidad/1453293269_261905.html
[6] http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/02/orange-camufla-los-despidos-del-ere-en-una-marana-de-sociedades-81782.php

Apartado de correos 514

sábado, febrero 27, 2016

¿Es mayoritariamente correcta la táctica de Podemos en la formación del gobierno de España?

Punto Rojo


Combatiendo la enfermedad infantil del comunismo; Pablo Iglesias en nombre de Podemos y las confluencias, ha lanzado una propuesta a Pedro Sánchez candidato del PSOE, ha liderar conjuntamente un gobierno de progreso para la nación, para acabar con el gobierno de corrupción y austeridad del PP. Las críticas a la propuesta a debate, provienen mayoritariamente del comunismo dogmático y sectario.

Tod@s reconocen el acierto propagandístico de la propuesta y del momento político, también cierta virtud de desestabilización del famoso tablero político, que no es poco, dejando en segundo plano al PP como partido más votado, incapaz de formar gobierno no por la falta de aliados, sino por la corrupción generalizada que le sepulta, calculando en este proceso el suicidio de Rajoy y del PP.
La reacción de la derecha neofascista insertada en el PP, no se ha hecho esperar en el conjunto de los medios empresariales de comunicación, que expanden públicamente, los montajes paridos en las cloacas por las cúpulas de los aparatos del estado burgués. Al que debemos sumar, los sectores neoliberales del PSOE, enriquecidos a la sombra de gobiernos corruptos, que poco a poco, una justicia poco justa y sin medios también los acorrala. Como ejemplo entre otros muchos, el encausamiento judicial de los restos del felipismo en Andalucía y Asturies.
Poco debate se puede realizar con estos sectores, que por decirlo de alguna manera, son los mercenarios políticos que representan a la oligarquía euroalemana española o burguesía parasitaria o vende patrias que es lo mismo; es decir a los que hay que expulsar del gobierno, ya en principio por higiene política. Así dicho no parece que representa mucho, pero es un elemento central para cualquier gobierno de progreso o de mínimos, de quédate como estás, pero sin corrupción.
Esto, para una situación de crisis como la actual, desde la perspectiva de progreso para el pueblo es insuficiente. Pero sienta una premisa importante: la regeneración democrática. La cual ya no es poco, en una situación de alerta democrática como la que vivimos, donde la actitud con respecto a los titiriteros, Otegui, Alfón y otros muchos casos más,  es de represión y fascismo puro.
La propuesta del nuevo reformismo, ha abierto un escenario político que pretende cubrir la necesidad regenerativa y otras como el combate contra la austeridad. Nos lo presentan los sectores emergentes, como Podemos con sus confluencias e IU, Ciudadanos y el sector que muy hábilmente, mantiene la actual dirección política del PSOE. Son emergentes, pero difieren en sus posiciones políticas.
Todas coinciden contra la corrupción y la vetan en sus filas, pero divergen en la política económica y social. Esto significa, que un acuerdo de gobierno entre estas fuerzas políticas, sólo tendría validez sobre la regeneración democrática, ya que Ciudadanos confronta contra las políticas antiausteridad, pero ¿Tendría validez este gobierno para el pueblo, si únicamente reglamentase la regeneración democrática y legislase en poco tiempo, elementos centrales como la eliminación del aforamiento, de las puertas giratorias, de la elección democrática del gobierno de los jueces y fiscales o una ley electoral proporcional, donde todos los votos tengan el mismo valor de elección?
Un gobierno de pocos meses, con la simple tarea (pero determinante para la democracia) de la regeneración democrática, que una vez cumplida su misión convoca nuevas elecciones generales. Esta podría ser la única validez de un gobierno de las fuerzas progresistas con Ciudadanos. Lo contrario sería un gobierno pro austeridad y la socialdemocracia europea neoliberal nos enseña, que sería auspiciador del terrorismo y del intervencionismo imperialista de la OTAN.
Este segundo supuesto, es un gobierno a combatir en su formación, ya que sería una de las opciones de la oligarquía de liquidación del PP (incinerado por corrupción) que tendría que apoyar su formación y su sustitución por la imagen impoluta de Ciudadanos. Podemos en particular, IU y las confluencias en general lo combaten, es más de lo mismo y sin regeneración democrática.
Otra visión, la podemos ver en la propuesta recurrente de Cayo Lara, Gaspar Llamazares y no se sabe muy bien si por táctica o por qué, por Alberto Garzón, que son los consabidos pactos de izquierdas con el PSOE. Con lo cual raudamente, estos dirigentes aplauden la propuesta e insta a Podemos a negociar pactos de izquierdas allí, como en Asturies, donde gobierna el PSOE en minoría con el apoyo de IU.
Los compañeros y compañeras de la dirección de IU, están cegados por las deudas y…. por el poder. Se entiende que en Asturies no va a gobernar la derecha del PP por falta de diputados, excepto que como hasta ahora, el PSOE gobierne con el apoyo de IU, unos presupuestos pactados con el PP, conscientes de que un gobierno directo del bipartidismo, es el suicidio del PSOE asturiano y de IU.
La propuesta del Podemos asturiano, es sencilla para un gobierno de progreso: fin de la austeridad, colaboración con la justicia en el desenmascaramiento de la corrupción, apuesta por la regeneración democrática, desarrollo de políticas paliativas inmediatas de las desigualdades sociales y reducción de los privilegios y salarios de los cargos públicos. Estando IU de acuerdo en teoría  con todo, solo por lo último, ya prefieren apoyar un gobierno con políticas de derechas del PSOE y del PP. Por eso los compañeros y compañeras de IU, no se quieren despegar de su inexistente gobierno de izquierda.
Solo queda a grueso modo, otra opción de trabajo en la formación de gobierno, que es la que todos entendemos en la buena lógica, deducida de lo dicho y escrito por el equipo de dirigentes de Podemos y las confluencias. Un gobierno del PSOE, Podemos, las confluencias, IU y grupos nacionalistas, esto significa un gobierno de progreso, pero sólo lo sería, en relación a la propuesta presentada por Podemos y las confluencias: de regeneración democrática y eliminación de las políticas de austeridad.
Se podrían añadir muchas cosas más, pero la correlación de fuerzas, indicará los límites de una negociación presupuestaria. Pero sería sólo un gobierno de progreso, bajo las circunstancias de regeneración y antiausteridad, lo contrario, es lo negociado en Asturies o Andalucía de pactos de izquierdas, donde se siguen aplicando la austeridad y la corrupción, con privilegios de casta.
Esta posición de Podemos y las confluencias, que ha desestabilizado a las derechas reaccionarias y neoliberales, también provoca reacciones convulsivas, compulsivas y taquicardias en los sectores y pensamientos que representan a la izquierda dogmática y sectaria, de los distintos destacamentos comunistas y revolucionarios, como del oportunismo de derechas, del cual está casi todo aquí dicho.
La mayoría de la militancia de estos destacamentos, como la que se manifiesta dentro de Podemos y del ámbito de las confluencias, manifiestan directamente sus recelos o posiciones contrarias a negociar con el PSOE de Pedro Sánchez y mucho más con Ciudadanos. Los dirigentes e intelectuales de estos colectivos, como los que individualmente intervienen en la confluencia, se apresuran a criticar, que negociar con el PSOE, es negociar con el problema la búsqueda de la solución. Podrán entender el funcionamiento de las ondas gravitacionales en el espacio tiempo, pero imposible entender en la misma lógica dialéctica, las diferencias del espacio tiempo político de los años 70 a los actuales de crisis global.

La visión que proyectan del PSOE (como la del resto) como un todo único inamovible, es completamente falsa, por eso es conveniente situarse en la realidad social y política actual, como no procede en estos momentos entrar a fondo, lo encontrarás en el Punto Rojo.


No debemos considerar la apreciación aunque sea cierta, de que el PSOE crujió negativamente con la propuesta de Podemos, debemos creer más bien, que Pablo Iglesias muy inteligentemente, situó a las dos almas fundamentales del PSOE, entre el dilema de su alianza histórica con la derecha o la que se plantea con las nuevas fuerzas emergentes del pueblo. La comprensión correcta está en la esencia de la posición constructiva, en conseguir la mayoría política (legítima) de la confluencia y la atracción hacia el polo progresista, de la mayoría de l@s votantes y militancia socialista con su partido, no por su destrucción. Ahora, en estos momentos políticos, no hay mayoría de progreso sin l@s votantes y sin la parte honesta del partido socialista, como en Portugal, para parar las políticas austericidas.
Pero esto es traición, gritan los izquierdismos dogmáticos infantiles, tanto dentro de la confluencia y Podemos, como fuera desde los distintos destacamentos comunistas y revolucionarios. Se fuerzan en explicarnos el carácter reaccionario de las políticas del PSOE y de su historial. Gritan diciéndonos, que no se habla nada de la salida del euro, de la Europa de mercaderes, de la OTAN, como si solo por mentarle el trabajo ya está hecho. Que así es más de lo mismo, que no resuelve nada para las capas populares.
Pero, la mecánica de valoración de la justeza de una posición política global, no viene dada por la valoración particular de una persona, ni de ningún colectivo, a excepción del corporativismo que lo hará siempre desde sus propios intereses políticos y económicos. Recordemos la experiencia de los pactos de izquierdas, que en cuarenta años de existencia, la conquista final lograda ha sido…. la liquidación del estado de bienestar, firmado con la oligarquía euroalemana en los años 70…. por ellos mismos.
Si la valoración desde esta izquierda, es de crítica a los pasos que se están dando en este juego de formación de gobierno de la nación, que llevan más de dos meses sin capacidad de formarlo las fuerzas conservadoras y neoliberales mayoritarias en la cámara. Incapaces de ejecutar el recorte inmediato de los presupuestos generales del estado (los diez mil millones de € por exceso de déficit según la troika) Es que miran con los ojos del pequeño burgués radical de izquierdas, sectario y dogmático, que desde fuera del juego del partido, nada le cuesta el todo o la nada.
Como todos los partidos de fútbol, tiene su proceso y su tiempo, estamos en medio de un primer tiempo y todavía no sabemos de qué color será el gobierno entrante, esto ya significa que las fuerzas del pueblo estamos ganando el partido ¿pero por qué afirmar que las fuerzas del pueblo ganan?
Los comunistas no sectarios, no buscamos la verdad en nuestros propios ojos, la buscamos desde la mirada de los intereses generales de las clases trabajadoras, y estas nos dicen, que vivimos en una situación desde la firma de los Pactos de la Moncloa en el 1978, que son mes tras mes, año tras año, un paso atrás en nuestros derechos y libertades, o sea en nuestros intereses generales.
Que llevamos viendo desde el 2008 (con el gobierno de Zapatero del PSOE) como han recrudecido mortalmente las políticas austericidas contra las clases trabajadoras y populares, de tal forma que, para millones de personas, las medidas económicas y sociales paliativas, las más sencillas y humildes, en estos momentos son cruciales para su supervivencia. El estado de bienestar está siendo liquidado, poniéndolo a las necesidades al del mercado, para el que pueda pagarlo.
Que en estos últimos cuarenta años, nos hemos quedado sin sindicato mayoritario de clase, que los que quedan, siguen firmando EREs tras EREs, despidos tras despidos y aceptando cierres de empresas, financiado con los fondos del estado burgués, vendiendo su conciencia. Que no tenemos un partido de masas, que realmente represente a la clase obrera. La respuesta es fácil camaradas sectarios y dogmáticos, solo tenemos que mirar desde el interés general de las clases populares.
Estos nuevos sujetos, que no tienen un planteamiento inicial revolucionario, de clase, han logrado lo que ni sumando todos los destacamentos de comunistas, incluidos los oportunistas de derechas, han logrado en cuarenta años de vida de democracia burguesa. Desestabilizar todo el entramado montado desde la transición política. Poner en duda la capacidad de ejecutar por sus mercenarios, los designios de la oligarquía euroalemana de enriquecimiento ilegítimo, con las políticas de austeridad, recortes, privatizaciones y apoyos a las guerras imperialistas. Han cambiado la correlación de fuerzas motivando al pueblo, que ha roto las cadenas, que con el viejo reformismo le ataba, han realizado una revolución.
Todo lo que estamos viendo, lo es siendo solo la tercera fuerza política y por el ejemplo que simboliza el gobierno en importantes ayuntamientos. Aunque sólo fuera, porque llevan dos meses la oligarquía euroalemana perdiendo los nervios, incapaces de formar gobierno teniendo la mayoría parlamentaria, para ejecutar los recortes a las pensiones y salarios de l@s empleados públicos, conscientes del miedo que pasan, por las consecuencias electorales en la aplicación de las políticas austericidas. Solo por esto, las clases trabajadoras y populares debemos decir SÍ a la confluencia y a las tácticas inteligentes que juegan partido ha partido, jugándose como se la juega la clase obrera, cuando lucha contra el cierre de la fábrica o el despido de su gente, peleando desde la lucha de clases contra el derecho burgués.
También por los tiempos que vivimos, y estos nos dicen, lo que toda la vida han dicho los marxistas, que todo tiene un principio y un fin y que lo nuevo nace de lo viejo. El capitalismo globalizado está en una encrucijada histórica, tanto por su crisis de superproducción, como por su propio desarrollo científico y tecnológico, que anula su propia existencia. Esta realidad es histórica en su magnitud, pero no nueva en sus efectos, empuja al conjunto de las clases populares a su proletarización, a asumir posiciones cada vez más revolucionarias. Esta es una de las claves del nuevo ciclo político abierto.
No podemos conformarnos con el fin que decida la naturaleza (como con el dictador que murió en la cama) y que él se transmute en lo que sea, que será de todo menos democrático. Necesitamos confluir todas las fuerzas obreras y populares, construir lo que tengamos que construir desde ellas, partido obrero, sindicato de clase, poder popular en el barrio. Para ello solo debemos poner los intereses generales de las clases trabajadoras, por encima de nuestras visiones individuales o de grupo. La unidad nos hace más fuertes, a nosotros y nosotras, a la clase obrera y al pueblo.
El socialismo, es la única alternativa política y económica que nos queda, ante la tremenda barbarie que el capitalismo en su decrepitud nos aproxima y porque el socialismo, es la única alternativa capaz de conciliar el trabajo, con el desarrollo científico y tecnológico y al ser humano, con la naturaleza.
Alonso Gallardo militante comunista por la confluencia                         Febrero de 2016