🇺🇸🇨🇺 Artículo, publicado en The American Conservative, escrito por Reed Lindsay fundador y director de Belly of the Beast, advierte que la política de sanciones y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba no solo es ineficaz, sino que impone una carga significativa sobre los propios ciudadanos estadounidenses.
El informe detalla cómo mantener el bloqueo requiere un extenso y costoso aparato de cumplimiento para vigilar viajes, transacciones financieras y comercio, que a menudo se dirige a ciudadanos y empresas estadounidenses en lugar de a adversarios reales. Millones de dólares de los contribuyentes se destinan anualmente a congelar activos, investigar "violaciones menores" e imponer multas que, según el análisis, "no hacen nada para mejorar la seguridad de Estados Unidos".
Además, los contribuyentes financian un amplio ecosistema de "grupos sin fines de lucro" y medios de comunicación bajo el lema de "promoción de la democracia", malgastando cientos de millones en programas de democratización, que sirven principalmente para enriquecer a los parapolíticos anticubanos como Marco Rubio, Bob Menéndez y Mario Díaz-Balart.
Esta situación representa una contradicción directa con los objetivos de la administración Trump, cuya Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) busca recortar miles de millones en ayuda exterior ineficiente. Sin embargo, el artículo señala cómo el Secretario de Estado Marco Rubio ha protegido estos fondos específicos para Cuba, permitiendo que los "intransigentes de Miami" sigan disfrutando de salarios cómodos financiados por los contribuyentes.
Más allá del costo económico, la política afecta directamente las libertades de los ciudadanos estadounidenses. La NSS enfatiza que el primer deber del gobierno es salvaguardar los derechos constitucionales, pero la política hacia Cuba los viola al restringir el derecho a viajar, no por una emergencia nacional, sino por "fantasías de cambio de régimen".
El análisis subraya la ironía de que los estadounidenses pueden viajar a países como Rusia, China o Irán con menos restricciones que a Cuba, una isla que se considera segura para los visitantes. Viajar a Cuba como turista es ilegal y conlleva penas de hasta diez años de prisión y multas de $250,000.

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