Asamblea Popular de Carabanchel
Este mes de mayo es el 15 aniversario del estallido del Movimiento 15M, de las acampadas en las plazas y el surgimiento de lo que vino a denominarse el movimiento de los indignados. Como Asamblea Popular de Carabanchel es también el 15 aniversario de nuestro origen. Pero no queremos asistir a esta fecha desde la melancolía ni el recuerdo.
El hecho es que afrontamos este a aniversario del 15M en un momento en que nuestra sociedad encara una disyuntiva enorme, una disyuntiva decisiva que marcará su destino y su futuro: tiene que decidir si va a culpar de los problemas y de su frustración a quien es más débil, a quien es más vulnerable, o, por el contrario, rescatar ese espíritu del 15M y buscar construir una sociedad y un futuro mejor, más democrático e inclusivo, donde lo que primen sean los cuidados y el pro común. Esa es la encrucijada que ahora tenemos que afrontar.
En este contexto de aniversario los serviles con los poderosos usarán todos los medios de que disponen para defender a sus amos: dirán que no mereció la pena, que era mejor no intentarlo. Insistirán en señalar que no había alternativa. Todo para intentar mantener y tratar de cimentar su injusto status quo. Pero, frente a esta propaganda hipócrita e interesada, nosotras por supuesto que lo tenemos claro. Es cierto que hay muchas cosas que no son como deberían ser, pero nosotras estamos en las antípodas de vuestra mezquindad. La indignación siempre contra el poder, contra los de arriba. Esos son los verdaderos y únicos responsables. A quienes están peor que nosotros siempre la mano tendida, la sonrisa y los cuidados. Por eso seguimos en los barrios, por eso, 15 años después, seguimos construyendo y luchando por una sociedad más justa y democrática junto a nuestros vecinos y vecinas. Por eso seguimos haciendo nuestros los problemas y las inquietudes de los sectores más golpeados de la sociedad. A eso no renunciamos.
Con el aniversario quizá también haya quien se reivindique a sí mismo como herederos del 15M, como que son la representación de este movimiento. Sentimos tener que decirles que no, que el 15M es irrepresentable. Aunque sólo sea por su gran pluralidad, por los sentires tan diversos y amplios que recogió. Es cierto que ya somos muy pocas las organizaciones que hemos sobrevivido desde aquella primavera mágica de 2011: Legal Sol sigue defendiendo a personas de la represión y de la Ley mordaza, los yayoflautas no han dejado de demostrar su perseverancia y su profundísimo compromiso social y la solfónica sigue llevando la cultura y la belleza a numerosas convocatorias. Pero el 15M es mucho más que eso. Es el deseo de algo mejor de una sociedad más justa y humana. Ya lo dijimos cuando nos fuimos de la acampada de la Puerta del Sol a las asambleas de los barrios: “no nos vamos, nos mudamos a tu conciencia”. El 15M, su espíritu, sus objetivos y anhelos, siguen existiendo en la lucha contra el genocidio en Palestina, en la maravillosa lucha que están protagonizando las trabajadoras de la educación infantil y un largo etcétera que recoge cuando la gente se organiza y lucha para construir una sociedad mejor. Ese es el verdadero 15M. Por eso nunca nos podrán derrotar. Por eso siempre valdrá la pena. Porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.
15 de Mayo. Sí, es el aniversario de aquella manifestación que dio inicio a un maravilloso estallido social, a una avalancha de sororidad, cuidados, deseos de libertad y de transformación. Ya nada volverá a ser igual para quienes pusimos el corazón y el alma en aquellas jornadas agotadoras e inolvidables. Ya nunca veremos las cosas igual ni dejaremos de desear libertad, democracia y un mundo nuevo y más justo donde las personas sean lo primero y lo más importante.
¡Que todos los días sean 15M!

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