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miércoles, febrero 13, 2008

Atilio Borón y su analisis de la izquierda Latinoamericana

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De la Fase de Repliegue a la Reconstrucción del Estado
Por: Francisco Herreros (EL SIGLO)
. Fortalezas y debilidades de los gobiernos de izquierda en
América latina
. "Hay muchas batallas que se pueden ganar, y se están ganado".
. "Reconstrucción del Estado quiere decir dotarlo de autonomía y capacidad de gestión para enfrentar a las clases dominantes.
El 2 de febrero de 1999 es un hito clave en la historiografía
latinoamericana, y también mundial, porque ese día asumió la
Presidencia de Venezuela el ex teniente coronel Hugo Chávez Frías, hecho que rompió con la secuencia de derrotas de la izquierda que se venía sucediendo sin pausas desde el mismo 11 de septiembre de 1973, con el derrocamiento militar de
Allende.
Fue, por consiguiente, algo así como el principio del fin del fin de la historia, entendida como aquel proceso que va desde el absolutismo y la oligarquía, a la democratización de las sociedades y el socialismo.
En menos de una década, se instalan, por la vía democrática e institucional, otros gobiernos de izquierda en Latinoamérica, queempiezan a prefigurar el embrión de un nuevo bloque de poder, y por tanto a cambiar el balance del poder mundial y a redefinir la propia historia. ¿Cuáles son las perspectivas de esos gobiernos?, ¿cuáles son sus fortalezas y debilidades?, ¿de qué manera influyen en el cuadro latinoamericano y mundial?Son interrogantes que El Siglo tuvo el privilegio de analizar, en el contexto del balance internacional del año 2007, con el sociólogo
Argentino Atilio Borón, Profesor de Teoría Política y Social, de la Universidad de Buenos Aires, investigador principal del CONICET, ex Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, autor de innumerables libros, y tal vez el intelectual marxista vivo más importante de América latina.



Partidos y movimientos
Hace unos años, usted planteaba que los movimientos sociales en América Latina eran capaces de derribar gobiernos, pero no instalarlos.




Las cosas han cambiado con tal velocidad, que hoy el desafío de esos movimientos populares parece consistir en defender aquellos gobiernos que han instalado mediante el voto.
"Sí, eso fue hace unos tres o cuatro años. Lo que yo veía era la
dificultad de los movimientos sociales para poder darse una expresión orgánica que les permitiera acceder al poder y gobernar. Esto era así porque los movimientos se debatían entre avanzar por una vía que podemos llamar no electoral, incluso insurreccional en algunos casos, que tenía límites que no podían franquear, y por tanto se encontraban con un callejón electoral para el cual no estaban preparados, o como en el caso de Ecuador, donde los
movimientos triunfan, deponen un presidente tras otro, pero los que vienen continúan con las políticas de sus predecesores.




Finalmente, se produce el quiebre de este círculo vicioso con el triunfo de Rafael Correa, que se da al margen de los movimientos. Contando con su apoyo, pero que no es un producto de los movimientos, cosa que sí pasó en Bolivia. El caso de Boliviaes muy interesante porque allí los movimientos convergen en el MAS, que se transforma en el partido político de los movimientos, lo que es necesario, porque si tienes una estrategia insurreccional, puedes prescindir del camino institucional, pero estos movimientos no la tienen. Tienen una estrategia deprotesta, de confrontación, de resistencia, pero no se plantean la toma del poder por una vía extra constitucional. Habría que discutir si hoy en América latina están dadas las condiciones para ello. Yo creo que no, en general, prácticamente en ningún país.




Pero de todas maneras, esa discusión no se da, y estos movimientos se encuentran con que tienen que enfrentarsecon la competencia electoral, donde son otros los recursos y los
mecanismos.




Ahora, el panorama ha cambiado, y creo que la experiencia más importante en ese sentido es la de Bolivia, pero que no está exenta de dificultades.
Los movimientos no tienen una visión de conjunto, sino que son reactivos; salen a defenderse de las agresiones a las que los somete el capitalismo en su dinámica predadora. Cuando llegan al gobierno, les cuesta conformar un equipo. Eso se ha visto en el primer tramo de la gestión de Evo Morales, donde hubo mucha circulación de cargos ministeriales, porque venía gente muy
representativa de los movimientos, pero no lograba tener un proyecto para Bolivia como nación. Creo que la gran función del partido, ese intelectual orgánico del que hablaba Gramsci, es precisamente elaborar un proyecto para la nación, para el conjunto de las clases y las capas subalternas.




Entonces, los movimientos se tropiezan con esas limitaciones, lo cual no quiere decir que los partidos estén exentos de ellas. Los partidos también tienen dificultades, algunas muy serias, a la hora de gobernar. Con todo, creo que hoy el panorama presenta un aspecto más alentador, pero igual hay que andar con mucho cuidado".
Fortalezas y debilidades
'¿Qué nivel de consolidación y qué nivel de vulnerabilidad
percibe al conjunto de gobiernos de izquierda en América latina, categoría entre los que incluyo a Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua?.




"Claro, esos son los gobiernos de izquierda. Los otros son
Gobiernos de otro tipo. Podemos discutir cómo los llamamos, pero no son realmente gobiernos de izquierda. Ni los gobiernos de Bachelet, Lula, Kirchner, Alan García y Tabaré Vásquez son de izquierda. Son de centro, y en algunos casos tienen en el pasado una trayectoria de izquierda, pero nada más. Usted me pregunta por fortalezas y debilidades de los gobiernos de izquierda. En
general, diría que son gobiernos que tienen una fortaleza relativa.




En el caso de Venezuela, se suponía que Chávez tenía mayor fortaleza que la que mostró en el referendo. Lo que pasa es que el peso de la derecha es enorme. He dicho en varias ocasiones, y los hechos parecen demostrarlo, que no es cierto que Chávez haya conquistado el poder en Venezuela. Chávez tiene una parte del gobierno y nada más que eso, pero la estructura del poder en Venezuela sigue teniendo algunos baluartes que están absolutamente más allá de lo que hace el gobierno. Difícilmente el gobierno podrá quebrarle la mano a esos factores de poder tan importantes como los que hay en Venezuela.




Una prueba de ello es que Chávez quería que Telesur saliera por aire, y eso le llevó casi cinco años de negociaciones, porque no controla todo el aparato del Estado. No controla el sistema judicial, no controla la mayor parte de los medios de comunicación, hay muchas cosas que no controla. Estar en El Palacio de Miraflores le da una perspectiva muy importante para gobernar, y le ofrece posibilidades que no hay en ningún otro lugar, pero eso no significa que la cuestión del poder esté resuelta a favor del campo popular.




El único país donde la cuestión del poder ha sido resuelta a favor del campo popular de manera perdurable, ha sido Cuba. En todos los demás casos tenemos gobiernos que están sometidos a enormes presiones de parte de una oposición combinada en todos los casos con las fuerzas más agresivas del imperialismo, que intentan desbancarlos. El caso de Venezuela es muy interesante
Porque probablemente nos vamos a encontrar con una ofensiva muy fuerte de la derecha en los próximos meses, procurando acortar el mandato de Chávez por la vía del referendo revocatorio.
El problema de Chávez es que no tiene una organización o instrumento político. No tiene ni partido ni movimiento.




Ese es un grave problema. Chávez tiene un enorme liderazgo carismático que suple esa deficiencia, pero la suple hasta cierto punto. Evo Morales, por contraste, tiene movimientos muy sólidos en su favor, pero al mismo tiempo, una situación mucho más frágil y precaria, donde el riesgo de una secesión, de una partición, de una separación de algunas provincias del cuerpocentral, se autonomizan y declaran su independencia, es muy elevado, además porque es una medida calculada por los estrategas norteamericanos, que creen que para Bolivia, la solución pasa por el desmembramiento territorial.




O sea, dejar aislado en el altiplano a Evo Morales y recomponer la
Medialuna con una federación de provincias separadas de Bolivia, que son las provincias que tienen el patrimonio y las riquezas que le interesan a Estados Unidos, entre ellas, las reservas de hidrocarburos, sobre todo gas, y biodiversidad. El altiplano no tiene nada que les interese. Entonces, pretenden dejarlo a Evo Morales en el altiplano, y hacer posible que
Estas provincias se autonomicen. Evo tiene un movimiento muy fuerte, pero es un movimiento que está en el occidente de Bolivia y no en el oriente, que es la zona peligrosa. Evo tiene el instrumento, pero el instrumento no tiene cobertura nacional. Y Chávez no tiene instrumento. La creación del PSUV ha sido artificial, hasta ahora. El partido de la revolución bolivariana
no surge como producto del impulso desde abajo, sino que es una decisión tomada desde arriba. Que había que tomarla y está muy bien que Chávez la haya tomado, pero hasta que eso se logre materializar, tomar cuerpo y hacerse carne en la conciencia de la gente, va a pasar mucho tiempo. La prueba es que no hubo quién movilizara la gente en vísperas de una elección
crucial, como el referendo constitucional del 2 de diciembre. Ahí veo una situación muy complicada. La otra es la de Rafael Correa, que todavía es un poco prematura para el análisis. Correa tiene mucha fuerza. Ha demostrado una gran capacidad de maniobra, pero tampoco tiene un aparato político.




Habrá que ver de qué manera resiste. Por ahora, tiene una comunicación muy fluida con su base, con su pueblo. Es una persona muy admirada, respetada y querida, pero habrá que ver, cuando las cosas se pongan malas, si tiene fuerza para resistirlas".




Crisis de la izquierda
' Hace un tiempo atrás se hablaba de las tres crisis de la
izquierda.
Crisis de liderazgo, crisis de propuesta y crisis orgánica. Sin
embargo, al poco andar, esa discusión se desvaneció y ahora más bien el debate apunta a cómo preservar los avances de aquellos gobiernos de izquierda que llegaron al poder por la vía electoral.




Es complejo el tema de la izquierda ¿no cree?".
"Es muy complejo. En eso de los liderazgos, puedo decir que estos urgen y no se encargan a la medida. Son productos históricos, de una sociedad determinada. Aparece un líder que encarna las aspiraciones populares y eso liquida gran parte del problema. O a veces no aparece, y eso es un problema serio. Ahora, las propuestas contra el neoliberalismo son claves. Cuando uno piensa cómo salir de este marasmo neoliberal, una de las condiciones es, en estos países, reconstruir los estados. Los estados han sido duramente castigados por las políticas neoliberales. En algunos países se ha llegado a un proceso de destrucción estatal impresionante, como en Argentina. En Chile ha sido menor, pero igual el impacto se ha sentido muyfuerte. La destrucción de aparato estatal ha sido realmenteimpresionante.




Entonces, primer elemento fundamental, se requiere la reconstrucción del Estado; además, por que si no la hay, tampoco hay vida democrática. No existe una democracia que funcione de la mano de un Estado en descomposición.




Si el Estado no tiene un funcionamiento eficaz, adecuado, no Tiene ninguna condición para ser el sostén de un proyecto democrático.




Reconstrucción del Estado no quiere decir solamente poner más dinero en el Estado, sino dotarlo de autonomía y capacidad de gestión para enfrentar a las clases dominantes, que es lo que no vemos en América latina. En general, lo que hacen los estados latinoamericanos es representar esos intereses, y nada más, excluyendo los intereses no sólo de las clases y capas subalternas, sino también los intereses nacionales en su conjunto. Sonestados que funcionan para facilitar los negocios privados de un sector social muy limitado. Entonces, si usted no reconstruye eso, aquí no hay ninguna salida; ni neoliberal ni no neoliberal. Esto es decisivo, pero evidentemente supone un cambio en la orientación de los gobiernos, y que suban gobiernos con una orientación genuinamente de izquierda, que sean capaces de acometer esa tarea. La segunda tarea es el combate a la pobreza.




En América latina crece cada vez más la proporción de pobres, porque el fracaso de las políticas neoliberales es sin atenuantes. Ahí hay un segundo punto muy importante en la agenda: incorporar grandes sectores de las sociedades latinoamericanas, que están totalmente destruidos. Tercer elemento, la reforma tributaria. Todos los países latinoamericanos tienen una regresividad tributaria fenomenal. Los casos que están mejor,básicamente han logrado capturar a la clase media, pero las transnacionales y los grandes intereses económicos tienen mecanismos perfectamente legales de elusión de sus responsabilidades tributarias, y los gobiernos no
hacen absolutamente nada para acabar con eso.




En el caso de Chile y Argentina, el acuerdo minero es un verdadero escándalo. Ambos gobiernos consintieron en la creación, en toda la zona de la cordillera, de verdaderos estados independientes, autónomos, dentro de nuestros dos países.






Eso lo hicieron gobiernos supuestamente progresistas, en el caso de Chile, y un gobierno ultraconservador, como el de Menem. Hay que acabar con esa situación, entre otras cosas, porque dentro de esos enclaves autónomos hay regimenes de exención impositiva absolutamente insultantes, sobre todo si consideramos el esfuerzo que tiene que hacer el ciudadano común para pagar sus impuestos.




Otro tema es el agro y la reforma agraria. La reforma agraria
Tiene hoy tanta actualidad como en los años 60 y 70, sólo que ahora el problema es diferente. El problema del agro ahora es la penetración del llamado agronegocio, y lo que esto significa desde el punto de vista de la superexplotación de la población del campo y de la depredación ecológica brutal a que está siendo sometida América Latina, que entre otras cosas, está acabando con el agua. Algunos países ya están con una crisis de agua muy, pero muy seria. Algunas zonas en el altiplano, parte de Perú y otras regiones. Y los gobiernos el tema del agro ni lo plantean.




Todo lo contrario, abren la puerta a la penetración del gran capital en el agro. O sea, hay una agenda muy importante, sobretodo, la modificación del patrón del desarrollo. Acabar con esa idea, muy arraigada en Chile, de que el motor primario de la expansión económica son los negocios de la exportación.




Ningún país en la historia económica mundial se desarrolló consolidando sus mercados externos. Los países que se desarrollaron, lo hicieron siempre acompasando una expansión del comercio internacional con el fortalecimiento del mercado interno. Lo que estamos haciendo en América Latina es deprimirel mercado y el consumo interno, para tener saldos exportables.




Esa es una bomba de tiempo que puede estallar en cuatro, cinco o más años, pero que va a estallar. Entonces, no es cierto que la izquierda no tiene propuesta.
Lo que no hay es un plan, una receta única, como había en los años 60 y 70, que teníamos el modelo soviético como modelo alternativo. Hay que decirlo sin vergüenza, porque ese modelo resultó ser extraordinariamente exitoso hasta la década de los 60. Lo demuestran los mejores historiadores económicos, como Angus Madison y otros grandes especialistas. Ellos señalan que elmodelo soviético es uno de los grandes casos de expansión económica en la primera mitad del siglo XX. Lo que pasó es Unión Soviética no pudo absorber la tercera revolución científico técnica de los años 60, con los semiconductores, los microprocesadores y la informática, unido a la rigidez
del sistema político y social, y al enorme gasto militar que se vio obligada a hacer para defenderse de la agresión norteamericana.




Pero en ese momento teníamos una alternativa, que era la planificación centralizada, que durante cincuenta años funcionó muy bien. No hay que olvidar que Rusia era el país más atrasado de Europa, y al final de los 50 estaba a la cabeza de la exploración del espacio. Eso no lo hace una economía subdesarrollada.




Lo que pasó es que fue una economía que tuvo que deformarse para dar respuesta a la situación de guerra permanente a la que la sometía Estados Unidos. Pensemos si no lo que pasaría con Cuba si no tuviera que destinar casi la mitad de su gasto público a la defensa. Si no tuviera un bloqueo brutal desde hace casi 50 años, Cuba sería, sino un país desarrollado como los europeos, pero de lejos muchísimo más desarrollado que la gran mayoría de los países del
tercer mundo, y desde luego que el resto de América latina. Pero tiene que incurrir en déficit e ineficiencia sistémica, producto de la carrera armamentista a la que se ve obligada. No por vocación de los cubanos, sino porque no tienen más remedio. Los soviéticos tuvieron que hacer lo mismo.




Bueno, pero esto viene del hecho de que en los años 60 teníamos un modelo alternativo y hoy no lo tenemos, lo que no quiere decir que no tengamos alternativa. Hay muchas. Por ejemplo, dentro del mismo mundo desarrollado, y yo quisiera agarrar a algunos ideólogos acá en Chile para que me digan por qué en un país como Singapur, que no es comunista ni socialista, la peor
palabra que se puede decir es jubilación privada, porque el sistema de jubilación que ellos tienen es el sistema de reparto. En Singapur la mitad de las casas son construidas por el Estado y rentadas a precios subsidiados a la población, cosa que sería una maravilla en Chile o Argentina.
O que me expliquen por qué Corea, de un éxito sensacional en materia económica,es un país que le ha dado la espalda a todas las recetas neoliberales. Los norteamericanos trataron de provocar la gran crisis asiática de fines del siglo XX justamente para intentar meter una cuña en el sistema bancario coreano. Que expliquen por qué Corea es el mayor productor mundial de buques
tanques de gran escala, cuando todos los informes del Banco Mundial decían que Corea no podía dedicarse a la industria pesada. En lugar de lo que hicimos nosotros, los coreanos eligieron un camino propio y tiraron esos informes a la basura. Corea es el único país 'el único' que en el siglo XX pasa del subdesarrollo al desarrollo, y es el único que no aplicó ninguna de
las recetas del consenso de Washington. Entonces, hay
alternativas.




Claro,no son alternativas que construyen el socialismo, pero ahí tenemos que tener en cuenta que en la fase defensiva en que nos encontramos, la construcción del socialismo comienza por recortar el despotismo del capital y sus prerrogativas. No estamos en una fase ofensiva, hemos encajado una enorme derrota histórica, como el colapso de la Unión Soviética, y estamos en
Una fase de recomposición. Es absurdo pretender salir con todo para el frente en un momento como este, donde lo importante es consolidar nuestras bases políticas, las bases partidarias, el movimiento sindical, los movimientos sociales, los movimientos de mujeres, de los jóvenes; rearmar ese entramado que tenían las fuerzas de izquierda hace treinta o cuarenta años.






No
olvidemos que vino un baño de sangre en nuestros países, y vino el exilio, la decepción, y vino el cansancio y el cambio de posición de algunos de los referentes de la izquierda, que se pasaron a las filas del neoliberalismo. O sea, en este momento no hay que pensar que la alternativa es comenzar ya la construcción del socialismo. Hay países más avanzados. Venezuela ha dado una
serie de pasos muy importantes. Ahora han sufrido un traspié, pero de todas maneras han tenido un avance muy significativo en muchas áreas y están en condiciones de avanzar un poco más, pero aún así la idea de redactar una Constitución inspirada en el socialismo generó el rechazo de la mitad de la población. O sea, el famoso factor subjetivo de Lenin no estaba presente en las condiciones actuales, en Venezuela. Por una razón muy simple. El Che lo decía en El Socialismo y el Hombre en Cuba: el capitalismo viene educando a la población hace 500 años. Es ingenuo que pretendamos con una campaña de un año o dos, deshacer lo que tiene medio milenio de historia. Entonces, creo importante ganar pequeñas batallas, muy concretas, pero en la medida en que se van ganando, se va cambiando el ritmo de opinión.




Hay muchas batallas que se pueden ganar, y se están ganando. El hecho es que hoy tenemos a Cuba, que ha sobrevivido; Venezuela, con problemas, pero está ahí; a Bolivia, también con problemas, a Ecuador, a Nicaragua recuperada, que hay otros países donde, para que no haya una expresión claramente progresista y de izquierda, hubo que hacer un fraude escandaloso, como en México.




En Colombia gana Uribe, pero con una tasa de abstención del 60% de la población.Hace quince años, cuando la guerrilla trató de organizarse como una fuerza política y armó la Unión Patriótica, le asesinaron a cinco mil cuadros en menos de un año.




En esas condiciones, es muy difícil que vuelvan a surgir alternativas con el nivel de fuerza y coherencia que tenían en el pasado.




Tenemos que tener consciencia de dónde estamos saliendo. Pero creo que estamos saliendo bien. Tenemos otros gobiernos, como los de Lula, Kirchner y ahora su mujer, y Tabaré Vásquez, que si bien no tienen un proyecto de izquierda, por lo menos tienen que pagar un tributo retórico a la izquierda, lo cual ya es algo muy importante, porque deja sembrada en la población la idea que algo anda mal con el neoliberalismo. Si bien estos gobiernos frustraron las expectativas populares, en el caso de Kirchner, dejó la idea de que el gran capital es usurero, predatorio y una especie de vampiro que le succiona los mejores recursos al país, porque de alguna manera lo sintieron en los discursos presidenciales, y eso va creando una conciencia alternativa. En Chile eso todavía no se logra. Chile es el país donde se ha construido más a fondo el proyecto neoliberal. Incluso algunos sociólogos hablan de Chile no ya como una economía neoliberal, sino como una sociedad
neoliberal, lo cual habla de la penetración profunda, porque Chile fue castigado muy duramente. Chile quiso probar, con gran audacia, en los años 70, que se podía hacer una transición al socialismo en democracia, y eso el imperio no lo puede permitir, jamás.






Puede permitir que haya un golpe militar que avance al socialismo, pero no que se haga en democracia, porque entonces queda completamente desbaratada su concepción del mundo y su proyecto. Entonces, el castigo sobre Chile fue tremendo, y ellos venían estudiando el fenómeno este, desde mucho tiempo atrás. Si usted analiza los ministros de hacienda o economía que tuvo Chile, fueron todos formados por los norteamericanos en un proyecto que arranca ya en los años 50.




Ellos tenían claro que Chile era uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista latinoamericana, y desde ahí empezaron. Tuvieron gran sagacidad y por eso hay que ser muy estudiosos del pensamiento político de la derecha.




A veces veo con gran desánimo que muchos compañeros están más interesados en polemizar dentro de la izquierda que en estudiar seriamente los proyectos de la derecha. Si hubiéramos estudiado seriamente el proyecto de la derecha, nos habríamos dado cuenta de que había un plan que se estaba armando muy cuidadosamente para hacer que en un momento determinado, cuando las condiciones estuvieran maduras, hubiera en Chile toda una camada de economistas dispuestos a trabajar a favor de los intereses imperiales y en contra de los intereses de Chile, lo cual no quiere decir que en Chile no hubiera habido un cambio económico, o un crecimiento de la economía. La economía chilena creció, pero el país no se desarrolló. Y eso no lo digo yo,
sino Osvaldo Sunkel, un representante del pensamiento de la CEPAL, en una nota muy reciente, planteando que Chile no se ha desarrollado. Es más, Chile está más vulnerable ahora que lo que estaba en el pasado. Es un país que tiene una dependencia externa fenomenal".




Declinación imperial
'¿Qué piensa de la paradoja de que el imperialismo, ahora en que el mundo es unipolar, es más débil de lo que era en la década de los 50 y de los 70, cuando ponía o sacaba gobiernos latinoamericanos a voluntad, por no mencionar su crisis económica, su crisis social y sus limitaciones en el terreno militar?.




"Claro, es más débil; no hay duda. Es un caso muy interesante.
Tengo unos gráficos, unos pictogramas, donde se ve la proyección de la economía mundial para el 2015. Se aprecia como Estados Unidos se encoge, se encoge Europa y crece como un gigante China. Es impresionante de ver, porque uno cuando lo dice, no se forma la idea. Pero cuando lo ve como un gráfico, Se muestra claramente un imperialismo cada vez más debilitado, con su moneda cada vez más debilitada, con una capacidad militar de destrucción, pero no de construcción.




Como dice Noam Chomsky, las tropas de Hitler, brutales como eran -no tan brutales como las nuestras, dice Chomsky' por lo menos llegaban a un lugar, hacían sus actos de brutalidad y ponían en funcionamiento El país ocupado. Estos no. Llevan cuatro años ocupando Irak y no lo pueden poner en marcha, lo cual revela que desde el aire usted puede destruir un país entero, pero después no lo puede poner a funcionar. La guerra no se gana cuando uno destruye al enemigo, sino cuando lo pone a funcionar para provecho propio. Tampoco pueden resolver el tema de Afganistán, uno de los países más pobres y atrasados del planeta. De todas maneras, han logrado penetrar muy profundamente en las clases dominantes locales. Tienen sus personeros que de alguna manera se las arreglan para mantener el sistema, a pesar de todo este escenario convulsionado con que se enfrenta el imperio.




Un imperio muy debilitado, pero que ha delegado gran parte de la Mantención de sus privilegios, que antes hacía con los militares, en las clases políticas locales, en los intelectuales y en los medios de comunicación de masas. El otro elemento importante que opera en todo esto, es que Estados Unidos, desde el punto de vista geopolítico, la última región del planeta que va a desatender, es América latina, porque a pesar de lo que se dice, esta es la región más importante del mundo para ellos. Cuando ellos negocian con nuestros gobiernos, en su gran mayoría muy serviles, nos dicen que somos irrelevantes. Y luego los periodistas, sociólogos y politólogos repiten esa tontería.




Cómo va a ser irrelevante un continente que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, además a corta distancia de las fronteras norteamericanas; que tiene más de la mitad del agua dulce del planeta; que tiene la mayor parte de la reserva en materia de biodiversidad. Este es de lejos el continente más importante. Por eso ellos pueden permitir algunos experimentos en Africa o en Asia, pero en América latina son sumamente rigurosos. Un gobierno como el de Evo Morales en el Africa subsahariana, no provocaría la menor preocupación de Estados Unidos, pero en América latina es un escándalo.




Esto no es nuevo. En los años 50, Estados Unidos hacía La reforma agraria en Corea y organizaba el golpe de Estado contra Arbenz, que estaba haciendo la reforma agraria en Guatemala. Para el imperio, somos absolutamente decisivos porque somos el cinturón exterior que protege su integridad territorial, económica, política y militar. Encuentran estos
políticos venales y genuflexos, en estos intelectuales colonizados de América latina, un eco favorable cuando dicen, bueno, nosotros no somos relevantes y tenemos que aceptar lo que nos den. Como el obrero sin conciencia que acepta la paga que le da el patrón porque el patrón es el dueño de la verdad. Así actúan nuestros políticos.
Chávez se planta frente a eso, Fidel lo hizo mucho antes. Evo también y ahora lo está haciendo Rafael Correa, un hombre muy valiente, claro y conciente; lo está empezando a hacer Daniel Ortega y hay otros gobiernos que van a seguir el ejemplo.




Entonces tienen que robar elecciones, como hicieron en Costa Rica, un verdadero escándalo, con dos ex presidentes presos o procesados. Lo hicieron ganar a Oscar Arias, cuando no había ganado. Eso los costarricenses lo tienen probado hasta el cansancio. Robaron el TLC también. Tienen que acudir a Esta clase de expedientes que hacen que sea cada vez más costoso mantener la obediencia dentro del sistema regional".




Toma de conciencia
'Bueno sin ir más lejos, el año 2006 las transnacionales sacaron, por concepto de utilidades, 25 mil millones de Chile. ¿Ese dato es conocido afuera? "Sí, claro. Se llevaron en un año mucho más que el flujo de inversiones extranjeras desde 1990. Ese es creo, un estudio de Caputo y Galarce".
'Lo notable es que nadie responde. Por más que se intenta poner el tema, las mineras, el gobierno, la elite política y los medios de comunicación guardan silencio.




"Pero hay que insistir e insistir. Por más que parezca que eso no tiene efecto, a la larga lo tiene, y mucho. Hay que volver a insistir, y decir, señores, esto es una farsa. No es cierto lo que no están diciendo. Al cabo de un tiempo la verdad va a salir a resplandecer. Ese dato es escandaloso, lo mismo que otros datos que hay en otros países de América latina. Sí, son inversiones extranjeras en tal y tal nivel, pero ¿y las remesas? ¿y lo que está perdiendo Argentina por las remesas de las grandes empresas privatizadas, que se vieron favorecidas con una apreciación



Del peso que les permitió sacar remesas fabulosas sin ninguna clase de control estatal?.



Entonces, creo que ese punto es muy importante de marcar, y la gente en algún momento empezará a tomar nota. También hay que tener en cuenta que este proceso de toma de conciencia ocurre a veces muy súbitamente, y hay que estar preparados para eso".

Infantilismo de ‘izquierda’: un golpe bajo contra el socialismo científico-II

Correctamente las leyes de la realidad objetiva, todavía no se puede determinar si son justas. Luego se presenta la segunda etapa del proceso del conocimiento, la etapa que conduce de la conciencia a la materia,de las ideas a la existencia, esto es, aplicar a la práctica social el conocimiento obtenido en la primera etapa,para ver si esas teorías, políticas, planes y resoluciones pueden alcanzar las consecuencias esperadas.















Hablando en general, los que resultan bien son adecuados, y los que resultan mal son erróneos, especialmente en la lucha de la humanidad contra la naturaleza. En las luchas sociales, las fuerzas que representan a la clase avanzada a veces padecen algún fracaso, más no a causa de que sus ideas sean incorrectas, sino de que en la correlación de las fuerzas en lucha, las fuerzas avanzadas aún no son tan poderosas por el momento como las reaccionarias, y por consiguiente fracasan temporalmente, pero alcanzan los éxitos previstos tarde o temprano. Después de las pruebas de la práctica, el conocimiento de la gente realizará otro salto, que es más importante aún que el anterior. Porque sólo mediante el segundo salto puede probarse lo acertado o erróneo del primer salto del conocimiento, esto es, de las ideas, teorías, políticas, planes y resoluciones formadas durante el curso de la reflexión de la realidad objetiva. No hay otro método para comprobar la verdad.


La única finalidad del proletariado en su conocimiento del mundo es transformarlo a éste. A menudo sólo se puede lograr un conocimiento correcto después de muchas reiteraciones del proceso que conduce de la materia a la conciencia y de la conciencia a la materia, es decir, de la práctica al conocimiento y del conocimiento a la práctica. Esta es la teoría marxista del conocimiento, es la teoría materialista dialéctica del conocimiento.



Muchos de nuestros camaradas todavía no comprenden esta teoría del conocimiento”7.
Entre los que no la comprenden están los izquierdistas. De una primera mala digestión en lo que llaman los sociólogos modernos el ‘trabajo de campo’, pasan a una verdadera gastroenteritis crónica al “aplicar a la práctica social el conocimiento obtenido”. Vano intento, pues, el de aplicar un modelo teórico puro de patrón universal a realidades con circunstancias históricas, económicas y políticas muy diferentes. Yerran y sinmérito: la cuadratura del círculo es tan vieja como la geometría.

Las etapas principales de la historia del bolchevismo Lenin consideraba al izquierdismo como un “problema interno” del comunismo en la medida que susrepresentantes hablaban en nombre del mismo, pero que no por ello, dejaba de contener nexos (externos) deunión con el anarquismo. Si Marx ya nos advirtió en la “Crítica del Programa de Gotha” (1875) que había que estar abiertos a pactos, pero “sin concesiones teóricas”. Lenin, por su parte, y en este tema en concreto, no cedió ni un milímetro de terreno al izquierdismo. Un capítulo de su folleto lo dedicó exclusivamente asacar a relucir la enorme autoridad intelectual de la experiencia del bolchevismo como arma paradesacreditar “a los que quieren aplicar inmediatamente el comunismo puro”. A continuación resumiremos
el citado capítulo:
(1903-1905): Años de Preparación de revolución.
Surgen“tres tendencias políticas principales: la liberal-burguesa, la democrático-pequeñoburguesa (cubierta bajo la etiqueta de las corrientes "socialdemócrata" y "socialrevolucionaria") y la proletaria revolucionaria”(1905-1907): Años de Revolución. Huelga económica transformada en política, y a su vez, en insurrección.

La acción espontánea crea ‘la forma soviética de organización’.

“La sucesión de los métodos de lucha parlamentarios y no parlamentarios, de la táctica de boicot delparlamento y de participación en el mismo, de las formas legales e ilegales de lucha, así como sus relaciones recíprocas y los vínculos existentes entre ellos, todo esto se distingue por una asombrosa riqueza de contenido.


Cada mes de este período vale, desde el punto de vista del aprendizaje de los fundamentos de la cienciapolítica -- para las masas y los jefes, para las clases y los partidos --, por un año de desenvolvimiento"pacífico" y "constitucional". Sin el "ensayo general" de 1905, la victoria de la Revolución de Octubre en1917 hubiera sido imposible”.


(1907-1910): Años de reacción.
“Han sido aplastados todos los partidos revolucionarios y de oposición. (...)El zarismo victorioso se ve obligado a destruir precipitadamente los residuos del régimen de vida preburgués, patriarcal en Rusia. El desenvolvimiento burgués del país progresa con rapidez notable. Las ilusiones situadas al margen de las 
7 Escrito en 1963. Texto íntegro: 
clases, por encima de ellas, ilusiones sobre la posibilidad de evitar el capitalismo, caen hechas polvo. Entra en escena la lucha de clases de un modo absolutamente nuevo y con mayor relieve”.

Los revolucionarios han aprendido a atacar, ahora toca aprender a replegarse. El objetivo más ambicioso en esta fase no va más allá de minimizar el daño y mantener el orden interno. Es tiempo de escisiones. Los bolcheviques logran sobrevivir; su deterioro organizativo es menor que otros partidos.

(1910-1914). Años de ascenso. Los mencheviques actúan como agentes de la burguesía en el movimiento obrero pero, finalmente, son derrotados por los bolcheviques. Se combina la lucha ilegal con las ‘posibilidades legales’.

“En la más reaccionaria de las Dumas, los bolcheviques conquistaron toda la curia obrera”
(1914-1917). Primera guerra imperialista mundial.
“El parlamentarismo legal, con un ‘parlamento’ ultrarreaccionario, presta los más grandes servicios al
partido del proletariado revolucionario, a los bolcheviques. Los diputados bolcheviques van a Siberia”.

Las instituciones burguesas se cierran para el partido del proletariado, por un lado quieren evitar que las destruyan por dentro, pero por otro, cometerán el error de deslegitimar la democracia burguesa por adoptar una forma autocrática. La II Internacional se autodestruye por la deriva socialchovinista al alinearse con sus gobiernos respectivos en guerra. El interés nacional burgués sustituye al internacionalismo proletario. Los bolcheviques se mantienen firmes en la denuncia “del carácter imperialista” de la Primera Guerra Mundial.
(Febrero-Octubre, 1917). Segunda Revolución Rusa.

“El grado de decrepitud inverosímil y de caducidad del zarismo (con ayuda de los reveses y sufrimientos de una guerra infinitamente penosa) suscitaron contra él una fuerza extraordinaria de destrucción. En pocos días Rusia se vio convertida en una república democrático-burguesa más libre, en las condiciones de la guerra,que cualquier otro país del mundo. (...) En pocas semanas los mencheviques y los "socialrevolucionarios" se asimilaron perfectamente todos los procedimientos y modales, argumentos y sofismas de los héroes europeos de la II Internacional, de los ministerialistas y de toda la canalla oportunista”.(...) “Los bolcheviques empezaron su lucha victoriosa contra la república parlamentaria (burguesa de hecho) y contra los mencheviques con suma prudencia y no la prepararon, ni mucho menos, tan sencillamente como hoy piensan muchos en Europa y América.

En el principio del período mencionado no incitamos a derribar el gobierno, sino que explicamos la imposibilidad de hacerlo sin modificar previamente la composición y el estado de espíritu de los Soviets. No declaramos el boicot al parlamento burgués, a la Asamblea Constituyente, sino que dijimos, a partir de la Conferencia de nuestro Partido, celebrada en abril de 1917, dijimos oficialmente, en nombre del Partido, que una república burguesa, con una Asamblea Constituyente, era preferible a la misma república sin Constituyente, pero que la república "obrera y campesina" soviética es mejor que cualquierrepública democráticoburguesa, parlamentaria. Sin esta preparación prudente, minuciosa, circunspecta y prolongada, no hubiésemos podido alcanzar ni consolidar la victoria en octubre de 1917”.

“En 1917 observamos claramente el paso gradual de las masas obreras de los mencheviques a los
bolcheviques. En el I Congreso de los Soviets de toda Rusia, celebrado en junio de dicho año, teníamos un 13% de los votos. La mayoría pertenecía a los socialrevolucionarios y a los mencheviques. En el II Congreso de los Soviets (25 de octubre de 1917, según el viejo calendario) teníamos el 51% de los sufragios”Lenin y la III Internacional combaten la táctica izquierdista
En 1919 nace la III Internacional8. Hija de madre soltera: la revolución bolchevique, pero al mismo tiempo, ‘hija no deseada’ de la II Internacional, en plena crisis existencial por integrarse en el orden burgués. La ‘Tercera’ recoge el material genético del pensamiento originario marxista, mantenido hasta entonces por la ‘Segunda’, y le da un nuevo impulso al calor de la experiencia de la toma del poder en Rusia. La lucha de
8 21 condiciones para el ingreso en la III Internacional:

líneas en este momento pasaba por liberarse del frente reformista y socialchovinista. La ‘Tercera’ nació de un proceso de ‘independencia comunista’ de la socialdemocracia, ese terremoto político sólo medible con categorías históricas, abrió la caja de pandora; naciendo por efecto reacción una tendencia invertida: el ‘izquierdismo’. En este contexto de escisiones, la III Internacional tuvo que reordenar el mapa de los partidos obreros afines a la nueva Unión Soviética, admitiendo como invitados o simpatizantes a varios partidos de un país, para inducir a procesos de unidad dentro del comunismo.

“Para unir, primero hay que separar”, se decía mucho en aquella época. Pues bien, muchos de los que se separaron de la socialdemocracia no estaban por la labor de unirse bajo principios bolcheviques. Así pues, la tendencia izquierdista, comenzó a dar muchos dolores de cabeza a la III Internacional, y se puso a combatirla de raíz.

La táctica izquierdista se puede resumir por una mezcolanza de fetichismo por la ilegalidad sumado a una impaciencia acientífica ante el ‘advenimiento’ de un socialismo por decreto o caído del cielo. La crítica argumentada en el citado folleto de Lenin, escrito en abril de 1920, entre otras disquisiciones, pone en cuestión tres dogmas izquierdistas: a) No se debe participar en los parlamentos burgueses porque son parte de la legalidad burguesa; b) No se debe participar en sindicatos reaccionarios por tener lideres revisionistas. c) Toda violencia revolucionaria es positiva, en particular el terrorismo individual.

¿Cuál es la contestación de Lenin? La lucha puramente materialista por la toma del poder –la que caracteriza al socialismo científico según Lenin- no entiende más allá del frío criterio de la “conveniencia revolucionaria” dentro del conocido “análisis concreto de la realidad concreta”.
Por principio nada se rechaza, salvo los intereses revolucionarios de clase. En definitiva, nuestra lucha vive en el terreno de la ilegalidad en la medida que nuestros objetivos políticos necesariamente pasan por un cambio violento de la estructura de poder, pero tácticamente siempre hay que utilizar todas las ‘posibilidades legales’ que te brinde el sistema para destruirlo desde dentro. La experiencia del bolchevismo tiene etapas de boicot parlamentarios
y de participación en los mismos, de provocación y represión,... Es una lucha en todos los frentes: una guerra entre clases, donde una (o varias) de ellas tiene al aparato del Estado a su servicio como brazo armado. A pesar de ese desequilibrio, en muchas ocasiones de la experiencia rusa, la burguesía torpemente trabajó para la popularidad de los bolcheviques, cometiendo errores en la línea sus intereses. En el estudio de las tácticas para la toma del poder, siempre hay que tener en cuenta las contradicciones internas del sistema.

Por otro lado, el imperialismo siempre ha aprendido mucho de estas tácticas; son las que se utilizan en Venezuela o las que utilizaron contra los regímenes socialistas: se trata de instrumentalizar las instituciones post-burguesas para deslegitimarlas popularmente. Cuando se agudiza la lucha de clases, la siguiente sentencia de Engels aparece tan cristalina como el agua: “la violencia es la partera de la historia”.

La idea de fondo que maneja Lenin es que ‘actuar por fuera de la legalidad’, no te da necesariamente garantías de hacer daño a los intereses de las clases dominantes, ni mucho menos te liberas de la dependencia al sistema. En muchas ocasiones el izquierdismo ha acabado preso de una ‘dependencia negativa’ con el sistema, lo que constituye la cara B de una práctica de apuntalamiento del sistema, en la medida que ayudan a retroceder las posiciones revolucionarias en el seno del pueblo por su divisionismo congénito y el regalo al sistema por el ‘no uso’ de las contradicciones internas que tienen las instituciones de la democracia burguesa.

El quid de la cuestión está en la orientación revolucionaria, su fin; el medio para conseguirlo está sujeto al principio de ‘conveniencia revolucionaria’; principio, que a su vez, está sujeto a revisión por exigencia de la dialectica.
9 La posición de Lenin es que si hubiera que rechazar el terrorismo individual no se rechaza por razones morales, sino por razones utilitaristas. En la realidad rusa de las décadas anteriores a 1917, era una política errónea por impopular y por dar pretextos para incrementar la represión burguesa.

8
La política leninista de liderazgo de masas no entiende de izquierdismo
El estilo de trabajo de los comunistas nada tiene que ver con el conspiracionismo intelectual del viejo cuño blanquista. Hacemos política “hacia las masas”, sin caer en el paternalismo, pero desde luego no “hacia nosotros”. La revolución es mucho más que un golpe de estado de unos revolucionarios profesionales, es un salto cualitativo histórico en la conciencia del pueblo trabajador, y éste, debe ser participe del proceso, y si no es así, no será revolucionario.
Por otro lado, la polémica del sujeto revolucionario y las tareas históricas pendientes, todavía sigue dando muchas páginas de discusión.

La fórmula leninista, bajo condiciones rusas de 1917, del ‘bloque obrerocampesino bajo la dirección del proletariado’10, fue contestada desde posiciones izquierdistas que pretendían que la única forma de dominación del Estado Soviético fuera de ‘dictadura del proletariado’, dejando de convidado de piedra al campesinado. Esta idea absurda era hostil al proceso revolucionario porque mina el mantenimiento del poder soviético, y era antidemocrática porque constituía en la praxis la implantación de una dictadura de una parte minoritaria de la población; que en el caso de Rusia, tras la guerra civil, teóricamente el 1% de clase obrera debía dominar a todo el gigantesco mundo rural. Lenin, a diferencia de Trotsky, no desprecia la democracia (¡ojo! medida en intereses de clase), ya que a la revolución hay que incorporar a todas las masas populares, y deben ser beneficiarias de la misma. Esa es nuestra fuente de legitimación.

Si tomar el poder es difícil, mantenerlo, es tanto igual o más. Una de las claves para mantenerlo, según Lenin, es a través de la ‘disciplina revolucionaria del partido del proletariado’, que se demuestra, entre otras cuestiones por:
“su capacidad de vincularse, aproximarse y hasta cierto punto, si queréis, fundirse con las más grandes masas trabajadoras, en primer término con la masa proletaria, pero también con la masa trabajadora noproletaria.”11.
En definitiva, la orientación leninista conlleva una política de “unidad popular” bajo dirección del proletariado; una sensibilidad, desde luego, ‘no sectaria’ y ‘no conspiracionista’.

El izquierdismo borra las particularidades nacionalesLenin no vende fórmulas mágicas, en contraste con eso, subraya las peculiaridades nacionales de las revoluciones:
“Pero aunque la escuela preparatoria que conduce al movimiento obrero a la victoria sobre la burguesía sea en todas partes idéntica en el fondo, su desarrollo se realiza en cada país de un modo original. (...) Lo que importa ahora es que los comunistas de cada país adquieran completa conciencia, tanto de los principios fundamentales de la lucha contra el oportunismo y el doctrinarismo "de izquierda", como de las particularidades concretas que esta lucha toma y debe tomar inevitablemente en cada país aislado, conforme a los rasgos originales de su economía, de su política, de su cultura, de su composición nacional (Irlanda,etc.), de sus colonias, de sus divisiones religiosas, etc., etc. (...). Mientras subsistan diferencias nacionales y estatales entre los pueblos y los países -- y estas diferencias subsistirán incluso mucho tiempo después de la instauración universal de la dictadura del proletariado --, la unidad de la táctica internacional del movimiento obrero comunista de todos los países exige, no la supresión de la variedad, no la supresión de las particularidades nacionales (lo cual constituye en la actualidad un sueño absurdo), sino una aplicación tal de los principios fundamentales del comunismo (Poder de los Soviets y dictadura del proletariado) que haga variar como es debido estos principios en sus explicaciones parciales, que los adapte, que los aplique acertadamente a las particularidades nacionales y políticas de cada Estado. Investigar, estudiar, descubrir, adivinar, comprender lo que hay de nacionalmente particular, nacionalmente específico en la manera como cada país aborda concretamente la solución de un mismo problema internacional...”

10 Los trabajadores industriales y agrícolas eran beneficiarios de la revolución; los dos sujetos revolucionarios formaban parte del partido bolchevique, pero la dirección del proletariado se establecía mediante el desequilibrio cuantitativo y cualitativo a favor de los hijos de la industria.
Dirección política si, pero no exclusión de los beneficios de la revolución, ni de su participación en la misma de los campesinos.

11 Edición utilizada del folleto: “La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo”. Ante cualquier duda sobre personas, tendencias y organizaciones citadas, se recomienda leer notas: http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Lenin(SP)/LWC20s.html
9
“La historia en general, y la de las revoluciones en particular, es siempre más rica de contenido, más variada de formas y aspectos, más viva y más ‘astuta’ de lo que imaginan los mejores partidos, las vanguardias más conscientes de las clases más avanzadas”

Moraleja leninista: aprendamos de los procesos realmente existentes. ¿Qué decir a los dogmáticos, eurocentristas u otros seres de mal vivir? Pues que cuando se empapen de realidad y respeto, será entonces cuando legitimarán su crítica. Hasta entonces seguirán ejerciendo de mosca cojonera para el movimiento revolucionario.

Un ejemplo cercano. Jon Idígoras, dirigente histórico de Herri Batasuna, cuenta en su biografía los ataques izquierdistas que sufrieron en la época álgida del movimiento popular abertzale por parte de varios portavoces de las esencias del comunismo, algunos desde la versión trotskista y otros, marxistas-leninistas pasados de rosca. Los epítetos que disparaban iban desde “movimiento pequeño-burgués fanatizado” hasta “agentes de la burguesía”. Estamos en el año 1975, aunque posteriormente esas críticas continuaron. Jon contestando desde el estrado a una intervención de un izquierdista, dijo:“me temo que el camarada se ha equivocado de bando; o quizá el no haber conocido jamás una fábrica y estar lejos de las luchas obreras que en Euskadi se están dando le lleva a tildar de pequeño-burgueses precisamente a los que están combatiendo al fascismo español, a los que están denunciando la traición del PCE y PSOE españoles, hoy verdaderos aliados de la oligarquía. Quizá, en su equivocación, siga llamando pequeño-burgueses a los que se han levantado hace unos días contra el asesinato de trabajadores en Gasteiz o quienes lo hicieron contra los fusilamientos de Txiki y Otaegi. Compañeros y compañeras, estamos ya hasta las narices de ‘revolucionarios’ de retaguardia que, con el mayor descaro, se atreven a tildar de pequeñoburgueses precisamente a los que en Euskadi, y con otros grupos revolucionarios, estamos en primera línea de combate contra el capitalismo y la opresión nacional”.12

Como remate final, Jon levantó el puño y recibió una ovación como “la de Rafael El Gallo en una memorable corrida de Las Ventas en Madrid”.
Un debate pendiente en los aledaños del izquierdismo: la revolución permanente
Debates muy candentes en el movimiento comunista internacional se dieron en torno a la relación entre la revolución democrático-burguesa y la revolución socialista. Especialmente virulentos fueron después de la muerte de Lenin pese a que la III Internacional llevaba una línea clara sobre el enlace de esas dos revoluciones en países semicoloniales, mediante la lucha por la hegemonía de los intereses del proletariado dentro de los movimientos de liberación nacional donde los comunistas deben permitirles “educar a las masas” y mantener una línea independiente de clase. Un ejemplo actual, que merece todo nuestro apoyo, es la política de alianzas del Partido Comunista de Venezuela con el movimiento de liberación nacional bolivariano. Tanto en ritmo como en contenido, supone un avance constante desde la perspectiva leninista.

Sabemos que Lenin no estaba de acuerdo con la revolución permanente13 de Trotsky, pero queda para el debate si debe ser considerado una “deformación izquierdista”. Personalmente, lo mantengo, pues esa tesis supone la violación de la “ley de desarrollo desigual de las fuerzas productivas” intrínseca al orden imperialista mundial. La política trotskista en este caso se basa en un atajo intelectual, para justificar la existencia real de las premisas objetivas para la construcción del socialismo en cualquier zona del mundo.

Pero curiosamente, acto seguido, niegan la anterior tesis: no puede existir transición al socialismo o socialismo en un solo país.

 Mejor dicho, no la niegan, le ponen una condición sine quan non: el gobierno revolucionario, inmediatamente después de tomar el poder, se debe lanzar a una cruzada internacionalista para extender el socialismo en todo el planeta. Perdón, el ‘socialismo’ no, porque no existiría, sería extender una toma del poder temporal hasta que pueda decretarse por ley única: el socialismo planetario, este si, ya con la bendición trotskista, cumpliendo, por fin, todos los sacramentos de la ‘religión permanente’. Este ‘aventurerismo de libro’ niega las leyes de desarrollo objetivo, y en la práctica, la teoría del eslabón débil
12 Página 298. El Hijo de Juanita Gerrikabeitia. (Jon Idígoras). Editorial Txalaparta
13 Lenin en 1917 vé un acercamiento de las posiciones de Trotsky, antaño de los mencheviques de izquierda, y que en la situación particular de Rusia,de enfrentamiento total contra la burguesía liberal e industrial por su colaboración con el feudalismo de Estado, le hacía acercarse a posicionesbolcheviques. Lenin lo expresa así: “independientemente de la cuestión de la revolución permanente, existe solidaridad en los puntos fundamentales” con Trotsky en la Rusia de 1917. Lenin. Obras. VIII, pág. 400. Mencionado en “La Revolución Permanente” de Trotsky.

10
para construir Estados que creen las bases materiales del socialismo. La realidad es que los ‘izquierdistas’ nunca han tenido éxito, más bien siempre han jugado el papel marginal del que busca protagonismo en la competencia entre diferentes partidos comunistas, y no porque establezca una fuente de autoridad por su vinculación con las masas o por poseer unas ideas revolucionarias emergentes.


Desde luego, la Unión Soviética, en sus primeras décadas, dió toda una lección al izquierdismo. El camarada Alberto Arana lo explica de esta manera:
“Stalin, tras derrotar a sus rivales asume dar el gran paso, en realidad la tercera revolución rusa, la deindustrializar el país y colectivizar el campo. Es decir la parte práctica de la idea del socialismo en un solo país, creando así las bases materiales del socialismo en vez de llorar porque no existían y esperar anhelante la revolución mundial que sacara a Rusia del atraso y la librara de amenazas”14“El socialismo mágico se inhibe con ello de la dialéctica de la historia, prefiriendo al embarrado y toscosocialismo pegado a la realidad y en brega con dificultades descomunales, el cómodo refugio en fórmulas platónicas en espera de que éstas, por su perfección, acaben ejerciendo un sortilegio sobre la sociedad”

15Para no golpear sólo por un lado, todos somos conscientes, que la III Internacional en el llamado tercer periodo mantuvo una estrategia izquierdista como reacción a los ataques de la socialdemocracia a la Unión Soviética, pero, afortunadamente, fue reconocido a través de la rectificación de la política del Frente Popular16, donde se identificó correctamente la contradicción principal en la táctica contra ese “régimen reaccionario de masas” que intentaba destruir a los elementos avanzados de la clase obrera y el campesinado, mediante la construcción de una superestructura terrorista para mantener la dominación burguesa.

Asimismo,mantenía elementos sui generis reaccionarios basados en concepciones racistas-imperialistas, como el caso alemán.
Búsqueda permanente de la síntesis superadora en la lucha entre líneas
Históricamente el imperialismo siempre se ha beneficiado, ha utilizado, financiado e infiltrado en grupúsculos izquierdistas para desestabilizar los regímenes socialistas haciendo una pinza sobre la base de los intereses de clase de la burguesía y la aristocracia.

La lucha entre líneas es una constante en la vida del partido y en la construcción del socialismo, es la expresión de la lucha de clases por la vía interna de las instituciones del proletariado. El tratamiento de estas contradicciones no puede resolverse de la misma manera que las contradicciones que no están en el seno delpueblo, como decía Mao Tse-Tung: “Las contradicciones cualitativamente diferentes sólo pueden resolverse por métodos cualitativamente diferentes”. En este sentido, en estos debates debe cumplirse el centralismo democrático (movimiento de arriba abajo y de abajo arriba), mantener un método científico de análisis, la verificación en la praxis y persistir en el proceso dialéctico de crítica y autocrítica. El objetivo es conseguir una síntesis superadora, y no un equilibrio ecléctico de posiciones.


En tiempos de guerra, la liquidación de líneas es una práctica “urgente que va generalmente en contra de lo necesario”, que no tiene ninguna solución de manual, ni mucho menos desde posiciones cínicas e inoperantes del ‘democratismo no centralista’. Sin embargo, en tiempos de paz, la resolución de contradicciones requiere de una lealtad mayor que a las propias ideas, la lealtad a los intereses del movimiento, la causa socialista y del pueblo en general. Evidentemente, en la medida que el socialismo se desarrolle en paz (interior y exterior), los márgenes de pluralidad se amplían, pues el sistema adquiere suficiente fortaleza y experimenta métodos eficaces de resolución interna de las contradicciones. Esto no
pudo ser en el socialismo del siglo XX por sus limitaciones históricas, pero lo será en el XXI.
14 “Las Controversias de la Revolución Rusa” (2006). Alberto Arana. Publicado en el num. 4 de Fahrenheit 451
15 “CCCP, la enciclopedia del socialismo real” (2006). Editorial num. 4 Fahrenheit 451. También disponible: Corriente Roja

16 “La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo” (1935). Dimitrov.

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Dialéctica y revolución
En el debate con el izquierdismo, al fin y al cabo, lo que nos jugamos es la propia concepción de la dialéctica de la historia, pues las consecuencias políticas de un error de este tipo se pagan tanto en el proceso de la toma del poder como en la construcción del socialismo. Para finalizar, perdonaré la tradicional última puntilla del artículo, y acabaré con algo en positivo. A la postre, Lenin siempre consideró a la enfermedad infantil como una simple ‘gripe no vacunada’, pero peligrosa para los recién nacidos; en cambio, a la enfermedad senil del comunismo, el revisionismo de derecha, sí que le dio un carácter cancerígeno-crónico17,donde ya sólo cabe darle la extremaunción, o si nos ponemos educados, un adiós en la despedida del viaje a las entrañas del sistema capitalista.

En honor al texto estudiado, y a modo de despedida, reproduzco a continuación la antológica reflexión de Lenin donde describe la ley fundamental de la revolución:
“La ley fundamental de la revolución, confirmada por todas ellas, y en particular por las tres revoluciones rusas del siglo XX, consiste en lo siguiente: para la revolución no basta con que las masas explotadas yoprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de vivir como antes y reclamen cambios, para la revolución es necesario que los explotadores no puedan vivir ni gobernar como antes. Sólo cuando las "capas bajas" no quieren lo viejo y las "capas altas" no pueden sostenerlo al modo antiguo, sólo entonces puede triunfar la revolución. En otros términos, esta verdad se expresa del modo siguiente: la revolución es imposible sin una crisis nacional general (que afecte a explotados y explotadores)”

El Monumento a la Tercera Internacional o Torre de Tatlin, fue un proyecto arquitectónico del escultor ruso Vladimir Tatlin, quien lo presentó a comienzos de los años veinte. Se proyectó para ser construido en Leningrado, como monumento y sede de la Tercera Internacional. Estaba prvisto que tuviera unos 400 metros de alto, superando en altura a la Torre Eiffel de París(del centenario de la Revolución Francesa). Finalmente no se pudo realizar porque existían otras prioridades económicas tras la guerra civil. Fuente: Wikipedia

17 El revisionismo de Negri y Hard es el más peligroso actualmente, pues parece que el Manifiesto Programa del PCE no pasará de retórica reformista radical; hace tiempo abandoraron el objetivo del socialismo, nada bueno puede salir de ahí. Para combatir el revisionismo moderno, recomiendo: “El postmaterialismo o la narcótica del movimiento” (2006). 
Tito, militante de Corriente Roja.

Guevarismo-II

Desde ese ángulo, construyeron una pretendida "ortodoxia" leninista desde la cual persiguieron a cuanto "heterodoxo" se cruzara por delante. Lenin, en este registro stalinista rudimentario se convierte en un recetario de fórmulas rígidas, propiciadoras del "frente popular", la alianza de clases con la llamada "burguesía nacional" y la separación de la revolución en rígidas etapas. Además, desde los años '50 en adelante, el "leninismo" De Codovilla y Ghioldi se fue convirtiendo en sinónimo de "tránsito pacífico" al socialismo y oposición a toda confrontación político-militar y toda lucha armada (a pesar de que Ghioldi había participado en 1935 en la insurrección fallida encabezada por Luis Carlos Prestes en Brasil).
Todo el emprendimiento de Roque Dalton en Un libro rojo para Lenin constituye una crítica frontal y radical, punto por punto, parte por parte, de esta versión de "leninismo" divulgada y custodiada en nuestras tierras por Codovilla y Ghioldi.



En segundo lugar, en América Latina el líder del Partido Comunista uruguayo (PCU) Rodney Arismendi elaboró una versión más refinada y meditada de "leninismo". La suya fue una lectura más sutil y no tan vulgar como la de Codovilla y Ghioldi -lo que le permitió cierto diálogo con la vertiente guevarista como el mismo Roque reconoce en su otro libro Revolución en
La revolución y la crítica de derecha-, aunque el dirigente uruguayo compartiera en términos generales el mismo paradigma político que los dos dirigentes de Argentina. Arismendi pretendía dibujar una imposible solución intermedia entre las ortodoxias de los antiguos partidos comunistas prosoviéticos y el guevarismo.
Desde esa óptica intentó dialogar con los Tupamaros uruguayos e incluso llegó a participar (con una línea divergente) de la conferencia de la OLAS.



En tercer lugar, y ya bajo la estrella de la Revolución Cubana, la Pedagoga chilena Marta Harnecker intentará una nueva aproximación a Lenin desde América Latina. Lo hará desde la óptica política y epistemológica althusseriana, ya que Marta ha sido durante años una de las principales alumnas y difusoras del pensamiento de Louis Althusser en idioma castellano y en tierras latinoamericanas. Ese intento de lectura se cristalizará en laobra La revolución social (Lenin y América Latina), de algún modo deudora de obras previas como Táctica y estrategia; Enemigos, aliados y frente político así como de la más famosa de todas Los conceptos elementales del materialismo histórico. La obra pedagógica de Harnecker, mucho más apegada a Lenin que los anteriores intentos etapistas de Codovilla, Ghioldi o Arismendi, tiene un grado de sistematicidad mucho mayor que la de Roque Dalton. Sin embargo, por momentos los esquemas construidos por Marta rinden un tributo desmedido a situaciones de hecho, coyunturales (de todas formas sin llegar al extremo de Debray, Dieterich, Holloway o Negri).



Por eso sus libros teóricos van de algún modo "acompañando" los procesos políticos latinoamericanos. Así, perspectivas políticas determinadas se convierten, por momentos, en "modelos" casi universales: lucha guerrillera -como en Cuba- en los '60; lucha institucional y poder local -como en Brasil y Uruguay- en los '80 y '90; procesos de cambios radicales a través del ejército -como en Venezuela- desde el 2000.



El libro de Roque, sin duda menos sistemático y con menor cantidad de referencias y citas bibliográficas de los escritos de Lenin que estos manuales, posee sin embargo una mayor aproximación al núcleo fundamental del Lenin pensador de la revolución anticapitalista. La menor sistematicidad es compensada con una mayor frescura y, probablemente, con una mayor amplitud de perspectiva de pensamiento político, realizado desde el guevarismo latinoamericano.
En cuarto lugar, debemos recordar la operación de desmontaje que desde comienzos de los años '80 pretendieron realizar los argentinos (por entonces exiliados) Juan Carlos Portantiero, Ernesto Laclau y José Aricó, entre otros.





Toda su relectura de Gramsci en clave explícita y expresamente antileninista, constituye un sutil intento de fundamentar su pasaje y conversión de antiguas posiciones radicalizadas a posiciones moderadas(esta referencia vale para Portantiero y Aricó, no así para Laclau, quien nunca militó en la izquierda radical sino en la denominada "izquierda nacional", apoya brazos progresista del populismo peronista). Concretamente, el ataque a Lenin (acusado de "blanquista", "jacobino" y "estatalista") y la manipulación de Gramsci (resignificado desde el eurocomunismo italiano y el
posmodernismo francés) cumplen en los ensayos de Portantiero, Aricó y Laclau el atajo directo para legitimar con bombos y platillos "académicos" su ingreso alegre a la socialdemocracia, tras la renuncia a toda perspectiva anticapitalista y anticapitalista.
No podían realizar ese tránsito sin ajustar cuentas con la obra indomesticable de Lenin, hueso duro de roer, incluso para los académicos más flexibles y más hábiles.
El libro de Roque, pensado desde el guevarismo para discutir con el reformismo y el oportunismo de "la derecha del movimiento comunista latinoamericano", está repleto de argumentos que incluso les quedan grandes a las apologías parlamentaristas y reformistas de estos tres pensadores de la socialdemocracia.



En quinto lugar, no podemos obviar el ya mencionado intento de John Holloway y sus seguidores latinoamericanos por responsabilizar a Lenin de todos los males y vicios habidos y por haber: sustitucionismo, verticalismo, autoritarismo, estatalismo, etc., etc., etc. La "novedad" que inaugura el planteo de Holloway consiste en que realiza el ataque contra las posiciones radicales que se derivan de Lenin con puntos de vista reformistas pero..., a
diferencia de los antiguos stalinistas prosoviéticos o de los socialdemócratas, él lo hace con lenguaje pretendidamente de izquierda.



La jerga pretendidamente libertaria encubre en Holloway un reformismo poco disimulado y una impotencia política mal digerida o no elaborada (extraída de un esquema académico demasiado abstracto de la experiencia neozapatista, caprichosamente despojada de toda perspectiva histórica o de todaReferencia a las luchas campesinas del zapatismo de principios del siglo XX, que poco o nada interesan a Holloway. en ese sentido bien valdría la pena consultar la carta que Emiliano Zapata le envía en 1918 al general Genaro Amescua dondetraza un paralelo entre la revolución zapatista mexicana y larevolución bolchevique de la Rusia de Lenin.). Toda la crítica de Roque Dalton golpea contra este tipo de planteos académicos al estilo de Holloway (o de sus seguidores igualmente académicos), aunque por vía indirecta, ya que al redactar su polémico collage Roque pretendía cuestionar posiciones más ingenuas, menos sutiles y, si se quiere, más transparentes en sus objetivos políticos.



Finalmente, a la hora de parangonar la lectura guevarista de Roque con otras lecturas latinoamericanas sobre Lenin, nos topamos con el reciente análisis de Atilio Borón. Este autor acude al ¿Qué hacer?, para analizarlo, interrogarlo y reivindicarlo desde la América Latina contemporánea.



No es casual que, como Roque Dalton, Borón llegue a una conclusión análoga cuando señala a Fidel Castro como uno de los grandes dirigentes políticos que han comprendido a fondo a Lenin. Particularmente, hace referencia a la importancia atribuida por Lenin al debate teórico y a la conciencia y lo parangona con el lugar privilegiado que ocupa la "batalla de las ideas" en el pensamiento de Fidel.



Después de la rebelión popular argentina de diciembre de 2001, Borón analiza las tesis del ¿Qué hacer? y las emplea para polemizar con el "espontaneísmo", sobre todo de John Holloway, quien de hecho clasifica a Lenin como un vulgar estatista autoritario. También polemiza con la noción deshilachada yDifusa de "multitud" de Toni Negri, quien cree, erróneamente, que toda organización partidaria de las clases subalternas termina subordinando los movimientos sociales bajo el reinado del Estado. Crítico de ambas interpretaciones –la de Holloway y la de Negri-, Borón sostiene que gran parte de las revueltas populares de comienzos del siglo XXI han sido "vigorosas pero ineficaces", ya que no lograron, como en el caso argentino, instaurar un gobierno radicalmente distinto a los anteriores ni construir un sujeto político, anticapitalista y antiimperialista, perdurable en el tiempo.



En este tipo de lecturas, el leninismo de Borón mantiene una fuerte deuda con las hipótesis históricas del dirigente comunista uruguayo Arismendi, a quien cita explícitamente, aunque en el caso del argentino esas conclusiones a favor de un comunismo democrático estén completamente despojadas de todo vínculo con el stalinismo.

De la misma forma que el salvadoreño, en su trabajo sobre Lenin el argentino cuestiona "las monumentales estupideces pergeñadas por los ideólogos soviéticos y sus principales divulgadores". Si bien Borón y Dalton se esfuerzan por delimitar la reflexión de Lenin de aquello en lo que derivó posteriormente en stalinismo, depositan sus miradas en aristas algo disímiles. Por ejemplo, mientras Borón critica -siguiendo a Marcel Liebman- la "actitud sumamente sectaria" de Lenin durante el período 1908-1912,Roque defiende aquellos escritos de Lenin, duros, inflexibles, propiciadores de la clandestinidad, del "partido obrero de combate" e incluso de la guerrilla.



En ese sentido, el Lenin latinoamericano de Roque Dalton es unGuevarista avant la lettre.
Pensar el poder y a los clásicos del marxismo desde América latina
Además del libro de Roque Dalton, pieza arquitectónica inigualable del acervo histórico del pensamiento político guevarista latinoamericano, existen otras producciones que bien valdría la pena estudiar hoy en la formación política de la joven militancia latinoamericana. Entre muchas otras, estamos pensando en un documento político elaborado al calor del fuego y no en la mansedumbre tibia de una maestría o un doctorado académico.

Se trata de un trabajo colectivo, presentado en 1968 al IV Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Argentina. Este texto tiene como autores a tres miembros de la organización insurgente, entre los cuales se encuentra Mario Roberto Santucho, otro de los principales representantes del guevarismo en nuestras tierras. Resulta más que plausible que la mayoría de sus ideas principales pertenezcan a Robi Santucho.

El primer capítulo de este folleto, titulado precisamente "El marxismo y la cuestión del poder", ubica en el centro de la discusión aquella cuestión que estuvo ausente en las distintas corrientes de la izquierda tradicional argentina, por lo menos desde los levantamientos anarquistas –sangrientamentereprimidos- de principios de siglo. Junto a la cuestión del poder, allí se analiza el problema de la estrategia revolucionaria en los clásicos del marxismo, leídos -a diferencia del abordaje típicamente académico- desde preocupaciones esencialmentelatinoamericanas.



La reflexión se abre con una toma de posición metodológica. En el análisis del país y su sociedad se debe partir de la categoría dialéctica más omnicomprensiva: la situación del capitalismo mundial y la lucha revolucionaria internacional para, a partir de allí, avanzar hacia el estudio de la relación de fuerzas entre las clases sociales, tanto a nivel nacional como internacional. Ésa era la recomendación de Marx en sus borradores de El Capital (los Grundrisse), cuando afirma que la categoría dialéctica más concreta (porque encierra en su seno la mayor cantidad
De determinaciones) es el mercado mundial. (Aunque en la exposición lógico dialéctica de Marx esta categoría resulta el punto de llegada, en toda investigación sobre el capitalismo debería constituir el punto de partida, ya que el capitalismo conforma un sistema mundial).
No otra era la posición de Antonio Gramsci, cuando en el N°13 de sus Cuadernos de la cárcel proponía -siguiendo puntualmente a Lenin- estudiar el análisis de las situaciones políticas y las relaciones de fuerzas sociales, partiendo de la situación internacional.



Ese era el punto de vista del Che Guevara cuando en su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental" parte de un análisis del capitalismo como sistema mundial de dominación para, a partir de allí, formular una estrategia continental y mundial de enfrentamiento con aquel.

Ese mismo problema metodológico reaparecerá posteriormente, en la Argentina, en la discusión de 1970-1971 entre dosorganizaciones que intentaban inspirarse en el Che: el PRT-ERP y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). La posición de las FAR, defendida por Carlos Olmedo, quien seguía al pie de la letra la teoría nacionalista de las "causas internas" de Rodolfo Puiggrós (éste la había desarrollado en la Introducción de 1965 a su célebreHistoria crítica de los partidos políticos argentinos), reclamabaComenzar el análisis por la Argentina para luego remontarse hacia lo internacional.



La posición del PRT, que prolongaba el análisis del Che en su "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental", proponía una mirada global sobre el conflicto con el
imperialismo. La lucha nacional, país por país,era para el PRT parte de una batalla mayor, de carácter antiimperialista einternacional. De este modo, el PRT le respondía a Olmedo -cabe aclarar que Santucho mantenía por Olmedo un gran aprecio personal, según le confiesa en una carta enviada desde la cárcel a su primera compañera Ana Villarreal- que el marxismo no es sólo un instrumento metodológico, sino también una ideología política y una concepción del mundo. En tanto método, ideología política y concepción del mundo, tiene como meta la revolución mundialy, por ello, debe analizar el capitalismo como un sistema a una escala que supere la estrechez reduccionista del discurso nacional-populista.



Después de sentar posición metodológica, el documento sobre el marxismo y la cuestión del poder del IV Congreso del PRT argentino pasa a discutir el problema de la estrategia político-militar, núcleo de fuego de la izquierda revolucionaria.



Para hacerlo, recorre la herencia de los clásicos. Comienza por Marx y sus escritos sobre la lucha de clases en la Europa urbana del siglo XIX.Principalmente, sobre las barricadas de París, tanto en 1848 como en 1871.



La estrategia de Marx apostaba a una acción insurreccional de la clase obrera, rápida y violenta, en las grandes ciudades, teniendo como meta el derrocamiento del Estado y la toma del poder.
Luego, se analiza la Introducción de Engels de 1895 a Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Introducción que ha sido considerada, habitualmente, como "el testamento político" de Engels. En ese texto, el compañero de Marx dejaba sentado que la barricada urbana y la lucha de calles habían perdido efectividad frente a los avances de la técnica militar y las reformas
urbanísticas (el trazado de las grandes avenidas, porejemplo, por donde podía desplazarse rápidamente el ejército).



La socialdemocracia internacional censuró ese documento de Engels. En 1895, G.Liebknecht publicó en el periódico Vorwärts [Adelante], órgano central del Partido Socialdemócrata alemán, varios fragmentos entrecortados donde Engels aparecía, según el autor del documento le confesó a Paul Lafargue en una carta, "como un pacífico adorador de la legalidad a toda costa". A pesar de la censura del partido alemán y de la posterior queja de Engels, los principales ideólogos de la socialdemocracia adoptaron este texto como caballito de batalla para insistir con el
parlamentarismo. Engels señalaba, acertadamente, el problema que se abría para el movimiento obrero. Pero no aportaba una solución. Casi inmediatamente después de escribirlo (y de
quejarse por la censura de la que fue víctima) Engels se muere, dejando sin respuesta política estratégica al movimiento obrero mundial.



A contramano de la socialdemocracia alemana y de todo el reformismo que tenía a esta última como faro y luz, en Italia Antonio Gramsci utilizó ese mismo texto de Engels para pensar la revolución pasiva en Europa Occidental.



El gran cerebro italiano, partiendo del "testamento" de Engels, intenta desentrañar las modernizaciones "desde arriba", Desarrolladas en Alemania por Bismarck y en Francia por Luis Bonaparte. En estas "revoluciones desde arriba", impulsadas por el Estado burgués, que cambia algo para que nada cambie, neutralizando de este modo la rebelión popular,institucionalizando el proceso social y apropiándose de los reclamos y reivindicaciones "de abajo", Gramsci visualiza un problema extremadamente difícil de resolver.



Para poder enfrentar eficazmente y derrotar estas "revolucionespasivas", en sus Cuadernos de la cárcel Gramsci propone cambiar la estrategia revolucionaria de la clase obrera: pasar de larevolución permanente y la guerra de maniobra a la guerra de posiciones. Esto para las sociedadesCapitalistas de Europa occidental. ¿Y en las capitalistas periféricas,que forman parte del Tercer Mundo? ¿Y en las capitalistas coloniales, semicoloniales y dependientes? ¿Y en las de América Latina? Aunque en sus Cuadernos de la cárcel realiza algunas breves observaciones sobre la estrategia política de la guerra de guerrillas en sociedades agrarias y atrasadas (tomando como ejemplo a los combatientes irregulares balcánicos o los grupos irlandeses, etc), Gramsci deja abierto el problema eIrresueltos sus interrogantes.



El guevarismo de Santucho y sus compañer@s de lucha parten de este problema central que atraviesa el núcleo político de la teoría revolucionaria.
Al igual que Gramsci, comienzan por el desafío político que Engels les deja pendiente a los revolucionarios del siglo XX. De igual modo que el italiano, no se resignan a dar por sepultado el fin de las revoluciones, para abrazar alegremente el Parlamento. Pero, como Santucho forma parte del marxismo latinoamericano, y el terreno social en el que se mueve la corriente guevarista es el Tercer Mundo, se esfuerza por resolver la incógnita del viejo Engels desde un ángulo distinto al predominante en EuropaOccidental.


Por eso Santucho y sus compañer@s fijan su atención en una serie de textos de Lenin, habitualmente desatendidos, soslayados, u "olvidados" por las distintas corrientes de la izquierda
tradicional. El principal de todos es"La guerra de guerrillas" 5 , un texto que el general vietnamita Giap y el comandante Ernesto Che Guevara conocían de memoria.
En estos textos "malditos", Lenin afirma que: "La cuestión de lasoperaciones de guerrillas interesa vivamente a nuestro Partido y a la masa obrera. [.] La lucha de guerrillas es una forma inevitable de lucha en un momento en que el movimiento de masas ha llegado ya realmente a la insurrección y en que se producen intervalos más o menos considerables entre «grandes batallas» de la guerra civil. [.] Es completamente natural e inevitable que la insurrección tome las formas más elevadas y complejas deuna guerra civil prolongada, abarcando a todo el país, es decir, de una lucha armada entre dos partes del pueblo".



Más adelante, agrega: "La socialdemocracia [Lenin utiliza en esos años -1906- el término"socialdemocracia" para referirse al partido revolucionario. Nota de N.K.]debe, en la época en que la lucha de clases se exacerba hasta el punto de convertirse en guerra civil, proponerse no solamente tomar parte en esta guerra civil [subrayado de Lenin], sino también desempeñar la funcióndirigente. La socialdemocracia debe educar y preparar a sus
organizaciones de suerte que obren como una parte beligerante [subrayado de Lenin], no dejando pasar ninguna ocasión de asestar un golpe a las fuerzas del adversario". En el mismo registro, sostiene que: "El marxista se coloca en el terreno de la lucha de clases y no en el de la paz social. En ciertas épocas de crisis económicas y políticas agudas, la lucha de clases, al
desenvolverse, se transforma en guerra civil abierta, es decir en lucha armada entre dos partes del pueblo. En tales períodos, el marxista está obligado [subrayado de Lenin] a colocarse en el terreno de la guerra civil.
Toda condenación moral de ésta es completamente inadmisible desde el punto de vista del marxismo. En una época de guerra civil, el ideal del Partido del proletariado es el Partido de combate [subrayado y mayúscula de Lenin]".

Después de recorrer estos pasajes (que constituyen apenas una pequeña parte de su reflexión sobre este tema), a un lector desprejuiciado le surgen los siguientes interrogantes: ¿acaso será Lenin un ingenuo apologista del "foquismo".? ¿Quizás un guevarista avant la lettre.?
Todos estos papeles y trabajos políticos de Lenin abundan en idénticas reflexiones. Son duros, contundentes, taxativos. No dan pie para la ambigüedad. No utilizan el marxismo como un recetario decorativo, sino como un instrumento de análisis para intervenir en la lucha de clases,desarrollar la confrontación de fuerzas entre las clases sociales hasta el nivel máximo, la guerra civil, y en ella, encaminar a los sectores populares hacia la victoria.

¿Qué conclusión extrajeron Santucho y sus compañer@s guevaristas de estos trabajos políticos de Lenin? Ellos destacaron que es el máximo dirigente bolchevique quien le encuentra resolución al problema abierto y planteado por el último Engels. En la lectura e interpretación de Santucho, la respuesta de Lenin saca al movimiento revolucionario del callejón sin salida donde lo había puesto la socialdemocracia. En su óptica, Lenin tiene lavirtud de haber descubierto las vías para una nueva estrategia política.

Ésta permitiría superar los obstáculos y dificultades, presentados a toda insurrección urbana rápida, por los avances de las nuevas tecnologías militares empleadas por las fuerzas represivas de la burguesía y sus nuevas reformas urbanísticas. Esa nueva estrategia política, descubierta por Lenin a partir de las enseñanzas de la insurrección de 1905, consiste en la lucha
popular y la guerra civil prolongada, la lucha entre dos partes del
pueblo, la construcción de un partido y un ejército revolucionarios, templados ambos en las grandes batallas y los pequeños encuentros.
" El marxismo y la cuestión del poder" resume su atenta y detallada lectura sobre estos materiales teóricos del máximo dirigente bolchevique, leído desde América Latina, del siguiente modo: "Lenin es el descubridor y el propulsor de la guerrilla urbana".

A continuación, el documento base del IV Congreso hace un balance y un beneficio de inventario de los aportes de León Trotsky y Mao Tse Tung a la teoría revolucionaria.
Aunque le reprochan a Trotsky "la ausencia de una clara estrategia de poder" para los países atrasados, "agrarios, coloniales y semicoloniales", destacan aquellos pasajes del Programa de transición donde Trotsky reclama y promueve "el armamento del proletariado".
En cuanto a Mao, resaltan su concepción de la "lucha armada permanente dirigida por el partido, la guerra civil prolongada y guerra de guerrillas".



De igual manera, evalúan que "tanto Mao como los vietnamitas distinguen cuidadosamente, como lo hiciera Lenin, lucha armada de insurrección general".
En conjunto, Santucho y sus compañeros tratan de romper la dicotomía y el enfrentamiento habitual de trotskistas y maoístas. Por eso, advierten que "para nosotros, desde la muerte de Lenin y posterior consolidación del stalinismo, no hubo una sola corriente que mantuvo vivas las tradiciones y concepciones marxistas-leninistas, sino dos. No fue sólo Trotsky y el trotskismo quien conservó y desarrolló el marxismo revolucionario frente a la degeneración stalinista. [.] Similar rol jugó Mao Tse Tung y el
maoísmo".
El balance concluye planteando, heréticamente, que: "Hoy [1968], la tarea teórica principal de los marxistas revolucionarios, es fusionar los aportes del trotskismo y el maoísmo en una unidad superior que significará un retorno pleno al leninismo".
En la última parte de esta recorrida histórica por los clásicos, el
documento del PRT se centra en el núcleo duro de su identidad política latinoamericana: el castrismo-guevarismo. En esta cuestión, Santucho aclara, presuroso, que "no hacemos distinción alguna entre castrismo y guevarismo, porque la distinción es falsa".

Santucho intenta sintetizar la estrategia de la revolución cubana. Ésta no consistía en una visión empírica hecha sobre la marcha sino en una perspectiva de alcance mundial. Para Santucho, esa estrategia mundial está resumida en el "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental" del Che. Lo fundamental de dicha estrategia residiría en "la revolución socialista y antimperialista en los territorios dependientes".

Una perspectiva que, en aquellos años, emanaba de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad, reunida en La Habana en 1967). Santucho aprovecha esta elucidación para recalcar que "el castrismo otorga mayor importancia que el maoísmo a la lucha urbana". A eso se agregaría –siempre desde su interpretación del castrismo- la necesidad de desarrollar una revolución continental a partir de revoluciones nacionales yregionales, mediante la estrategia de confrontación político-militar prolongada.
Finalmente, destaca que allí donde no existan fuertes partidos revolucionarios habrá que crearlos como fuerzas militares desde el comienzo, ligando todo el tiempo la lucha política y la lucha político-militar.

Después de haber comenzado con el punto de vista metodológico y de haber ido analizando las experiencias del pasado, desmenuzando el itinerario de la estrategia de poder en Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mao, Ho Chi Minh, Fidel y el Che Guevara, Santucho y sus compañeros del PRT se abocan al debateespecífico sobre la estrategia de poder en la Argentina. Ésa era,
centralmente, la finalidad de este largo recorrido: el análisisconcreto de la realidad concreta.


Su estrategia política de poder caracteriza a nuestro país como una sociedad capitalista semicolonial y dependiente. A partir de este diagnóstico sociológico y económico, infiere que la revolución pendiente debe ser socialista y antimperialista, al mismo tiempo, entendiendo ambas como tareas y fases de un proceso permanente e ininterrumpido. El documento concluye
analizando las bases sociales en los que se apoyaba la estrategia de guerra revolucionaria prolongada: primero civil, al estar determinada por el enfrentamiento entre dos partes del propio pueblo argentino, y luego nacional-antimperialista, ante la previsible invasión norteamericana.



Guevara y la transición al socialismo en clave política
Las reflexiones del guevarismo latinoamericano no se agotan en las vías, tácticas y estrategias de lucha por el poder. Guevara también aporta Una meditada y detallada reflexión para después de la toma del poder, ya que la revolución entendida como proceso ininterrumpido, permanente, prolongado y a largo plazo no sólo no culmina con la toma del poder (como imaginan los
posmodernos que acusan de "estatismo" a los leninistas de la corriente del Che) sino que se prolonga y se multiplica tras la toma del poder. La batalla por la nueva sociedad, la nueva cultura y la nueva subjetividad comienza durante la confrontación con el mundo burgués y sus instituciones pero no se agota ni se extingue en esa lucha, sino que prosigue -si es que la revolución no se congela y no se detiene- después de la toma del poder.



Son bastante conocidos los estudios del Che sobre los debates marxistas acerca de la transición al socialismo, el papel del valor, el mercado, el plan, la banca, el crédito, los estímulos, la gestión de las nuevas empresas, etc., etc.. Pueden consultarse tanto sus intervenciones en "el gran debate" con Charles Bettelheim, Ernest Mandel y Carlos Rafael Rodríguez durante 1963-1964, sus intervenciones periódicas en el Ministerio de Industrias así como también sus extensísimas anotaciones críticas al manual de economía política de la Academia de Ciencias de la URSS (véase Che Guevara y otros: El gran debate. La Habana,, Ocean Press, 2003; Apuntes críticos a la economía política. La Habana, Ocean Press, 2006 y El Che en la revolución cubana. La Habana, Ministerio del azúcar, 1966. Tomo VI.).
Muchas de esas facetas de su pensamiento hoy son conocidas, aunque durante demasiado tiempo no se le dieron la importancia que se merecían.


Durante la década de los '80, Fidel Castro volvió a apelar a ellas para cuestionar a los partidarios perestroikos del mercado como panacea universal de la transición. Por entonces, en un célebre discurso de homenaje, en el XX aniversario de la caída del Che, Fidel defendió públicamente el libro de Carlos Tablada Perez (véase la última edición de Carlos Tablada Perez: El
pensamiento económico del Che. La Habana, Ruth casa editorial, 2006 [primera edición de 1987]. Nosotros hemos tenido la suerte de prologar las dos últimas ediciones de este excelente libro).


Ahora bien, más allá del debate específicamente "económico" sobre la transición al socialismo, ¿cuál es el aporte político de estos análisis del Che?
En primer lugar, creemos que el Che aporta una lectura de la marcha política al socialismo no etapista. En muchos de sus escritos, Guevara insiste en que se debe forzar la marcha dentro de lo que objetivamente es posible, pero quienes aspiran a crear un mundo nuevo nunca deben permanecer cruzados debrazos esperando que el funcionamiento automático de las leyes
económicas -principalmente de la ley del valor- nos conduzcamágicamente al reino del comunismo.



En segundo lugar, Che Guevara otorga un lugar principal a lasubjetividad y la batalla política por la cultura en la creación de hombres y mujeres nuevos. El socialismo no constituye, en su óptica, un problema de reparto económica (ni un problema de "cuchillo y tenedor", según le manifestó alguna vez Rosa Luxemburg en una carta a Franz Mehring). El comunismo debeser, no sólo la socialización de los medios de producción sino también la creación de una nueva cultura y una nueva moral que regule la convivencia entre las personas.
En tercer lugar, el tránsito al socialismo debe privilegiar laPlanificación socialista y los estímulos morales, como métodos principales dirigidos a debilitar y finalmente aniquilar la ley del valor y los intereses materiales individuales. La planificación constituye un instrumento político de regulación económica.



Ninguna revolución radical que se precie de tal puedeabandonar al libre juego de la oferta y la demanda el equilibrio entre la oferta global de bienes y servicios y la demanda global.
Los equilibrios globales entre las distintas ramas de la producción y el consumo deben respetarse pero violentando la perversa ley del valor, interviniendo políticamente desde el poder revolucionario sobre el pretendido funcionamiento "automático" del mercado.

Políticamente todo este programa de intervención en el transcurso de la transición al socialismo se asienta en el poder fuerte de la clase trabajadora -lo que en los libros clásicos del marxismo solíaDenominarse como "dictadura del proletariado"-, es decir, en el poder democrático de la mayoría social de las clases subalternas por sobre la minoría elitista y explotadora.
Poder superar la fase de "capitalismo de estado" e iniciar propiamente la transición al socialismo presupone, necesariamente, romper los límites de la legalidad burguesa y todo el armazón institucional que garantiza la reproducción del capitalismo, día a día, mes a mes, año a año.



Sin este poder fuerte, sin este poder democrático y absoluto de la
Mayoría popular sobre la minoría explotadora es completamente inviable cualquier cambio social radical que vaya más allá de experiencias populistas y de experimentos de "capitalismo de estado", por más progresistas o redistribucionistas que éstos sean frente al neoliberalismo salvaje. La historia profunda de América Latina está plagada de ejemplos que lo corroboran (desde la Guatemala de Árbenz hasta el Chile de Pinochet, pasandopor innumerables experiencias progresistas análogas finalmentefrustradas y reprimidas a sangre, tortura y fuego). Esa es la gran conclusión política que extrae el guevarismo de la historia de nuestra América. Conclusión que hoy puede servirnos para los debates sobre el socialismo del siglo XXI en Venezuela y quizás en futuras revoluciones latinoamericanas....
Razón de estado o revolución continental



Si existe un punto en común en los diversos aportes al pensamiento revolucionario realizado por el guevarismo latinoamericano (Che Guevara, Miguel Enríquez, Robi Santucho, Roque Dalton, etc.), éste consiste en el énfasis otorgado a la revolución continental por sobre cualquier apelación, supuestamente pragmática o realista, a la "razón de estado". No pueden confundirse los compromisos coyunturales, diplomáticos o comerciales de un estado particular con las necesidades políticas del movimiento popular latinoamericano en su conjunto.



Los revolucionarios de cada país pueden muy bien solidarizarse
Activamente con otros Estados -donde los trabajadores hayan triunfado o tengan políticas progresistas- sin tener que seguir al pie de la letra sus agendas ni subordinar la dinámica que asume la lucha de clases interna y la batalla antiimperialista en la propia sociedad a los intereses circunstanciales o a las necesidades inmediatas que puedan tener esos Estados.



Este punto en común resulta sumamente pertinente para pensar los desafíos actuales de los movimientos sociales y de todo el campo popular latinoamericano, profundamente solidario con Cuba y con Venezuela y al mismo tiempo impulsor de la resistencia antiimperialista y anticapitalista a nivel continental. La mejor ayuda para la revolución cubana no consiste en subordinar la lucha en cada país a los "contactos" diplomáticos de los estados amigos sino en impulsar y promover nuevas revoluciones en América Latina.



Esta elucidación resulta impostergable hoy en día, cuando más de uno pretende encubrir su completa subordinación política a diversos gobiernos burgueses seudo progresistas y proyectos económicos dependientes, apenas reciclados, apelando -para legitimarse- al nombre de Cuba o, más recientemente, al de Venezuela. La mejor manera de defender a Cuba y su hermosa revolución del imperialismo es luchando contra el imperialismoy por la revolución en cada país y en todo el mundo.
Preguntas abiertas, respuestas posibles
¿Cómo pensar en América Latina los cambios radicales más allá de la institucionalidad sin abandonar, al mismo tiempo, la necesidad de construir la hegemonía socialista que nos agrupe a todos y todas?¿Cómo hacer política sin caer en las tramposas redes de la
Institucionalidad y el progresismo, pero sin terminar recluidos en la marginalidad política?
¿Cómo volver a colocar en el centro de las discusiones, los proyectos y las estrategias revolucionarias latinoamericanas del siglo XXI el problema del poder, abandonado, eludido o incluso negado durante un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal o posmoderna?

Para resolver estas preguntas no sólo debemos inspirarnos en lahistoria. En la actual fase de la correlación de clases -signada por la acumulación de fuerzas- necesitamos generalizar la formación política de la militancia de base. No sólo de los cuadros dirigentes sino de toda la militancia popular.


Se torna imperioso combatir el clientelismo y la práctica de los"punteros" (negociantes de la política mediante las prebendas del poder), solidificando y sedimentando una fuerte cultura política en la base militante, que apunte a la hegemonía socialista sobre todo el movimiento popular. No habrá transformación social radical al margen del movimiento de masas.

Nos parecen ilusorias y fantasmagóricas las ensoñaciones posmodernas y posestructuralistas que nos invitan irresponsablemente a "cambiar el mundo sin tomar el poder". No se pueden lograr cambios de fondo sin confrontar con las instituciones centrales del aparato de Estado. Debemos apuntar aconformar, estratégicamente y a largo plazo -estamos pensando en
términos de varios años y no de dos meses- organizaciones guevaristas de combate.
¿Por qué organizaciones? Porque el culto ciego a la espontaneidad de las masas constituye un espejismo muy simpático pero ineficaz.

Todo el movimiento popular que en Argentina sucedió a la explosión del 19 y 20 de diciembre de 2001 diluyó su energía y terminó siendo fagocitado por la ausencia de organización y de continuidad en el tiempo (organización popular no equivale a sumatoria de sellos partidarios que tienen como meta máxima laparticipación en cada contienda electoral).

¿Por qué guevaristas? Porque en nuestra historia latinoamericana el guevarismo constituye la expresión del pensamiento político más radical de Marx y Lenin y de todo el acervo revolucionario mundial, descifrado a partir de nuestra propia realidad y nuestros propios pueblos. El guevarismo se apropia de lo mejor que produjeron los bolcheviques, los chinos, los vietnamitas, las luchas anticolonialistas del África, la juventud estudiantil y trabajadora europea, el movimiento negro norteamericano ytodas las rebeldías palpitadas en varios continentes.

El guevarismo no es calco ni es copia, constituye una apropiación de la propia historia del marxismo latinoamericano, cuyo fundador es, sin ninguna duda, José Carlos Mariátegui. Guevara no es una remera. Su búsqueda política, teórica, filosófica constituye una permanente invitación a repensar el marxismoradical desde América Latina y el Tercer Mundo. No se lo puede reducir a tres consignas y dos frases hechas. Aun tenemos pendiente un estudio colectivo serio y una apropiación crítica del pensamiento marxista del Che entre nuestra militancia 6 .
¿Por qué de combate? Porque tarde o temprano nos toparemos con la fuerza bestial del aparato de Estado y su ejercicio
permanente de fuerza material.

Así nos lo enseña toda nuestra historia. Insistimos: ¡hay que tomarse en serio la historia! Ninguna clase dominante se suicida. Pretender eludir esa confrontación puede resultar muy simpático para ganar una beca o seducir al público lector en un gran monopolio de la (in)comunicación. Pero la historia de nuestra América nos demuestra, con una carga de dramatismo tremenda,Que no habrá revoluciones de verdad sin el combate antiimperialista y anticapitalista. Debemos prepararnos a largo plazo para esa confrontación.

No es una tarea de dos días sino de varios años. Debemos dar la batalla ideológica para legitimar en el seno de nuestro pueblo la violencia plebeya, popular, obrera y anticapitalista; la justa violencia de abajo frente a la injusta violencia de arriba.
Pero al identificar el combate como un camino estratégico debemos aprender de los errores del pasado, eludiendo la tentación militarista. Las nuevas organizaciones guevaristas deberán estar estrechamente vinculadas a los movimientos sociales. No se puede hablar "desde afuera" al movimientoDe masas.

Las organizaciones que encabecen la lucha y marquen un camino estratégico, más allá del día a día, deberán ser al mismo tiempo "causa y efecto" de los movimientos de masas.
No sólo hablar y enseñar sino también escuchar y aprender. ¡Y
escuchar atentamente y con el oído bien abierto! La verdad de la revolución socialista no es propiedad de ningún sello, seconstruirá en el diálogo colectivo entre las organizaciones radicales y los movimientos sociales. Las vanguardias -perdón por utilizar este término tan desprestigiado en los centros académicos del sistema- que deberemos construir serán vanguardias de masas, no de elite.

Si durante la lucha ideológica de los '90 -en los tiempos del augeneoliberal- nos vimos obligados a batallar en la defensa de Marx,remando contra la corriente hegemónica, en la década que se abre en el 2000, Marx solo ya no alcanza. Ahora debemos ir por más, dar un paso más e instalar en la agenda de nuestra juventud a Lenin y al Che (y a todas y todos sus continuadores). Reinstalar al Che entre nuestra militancia implica recuperar la mística revolucionaria de lucha extrainstitucional que nutrió a la generación latinoamericana de los '60 y los '70.

Tenemos pendiente pensar y ejercer la política más allá de lasinstituciones, sin ceder al falso "horizontalismo" -cuyos partidarios gritan "¡que no dirija nadie!" porque en realidad quieren dirigir ellos- ni quedar entrampados en el reformismo y el chantaje institucional. En América Latina, la gran tarea política de las ciencias sociales actuales consiste en cuestionar la dominación aggiornada del capital y en legitimar, al mismo tiempo, larespuesta popular frente a esa dominación, cada día más duray cruel. Esto es, frente a la creciente violencia de arriba,fundamentar la legitimidad de la violencia de abajo, popular, plebeya, obrera, campesina, anticapitalista y antiimperialista.

Nada mejor entonces que combinar el espíritu de ofensiva de Guevara con la inteligencia y lucidez de Gramsci para comprender y enfrentar el gatopardismo. Saber salir de la política de secta, asumir la ofensiva ideológica y al mismo tiempo ser lo suficientemente lúcidos como para enfrentar el transformismo político de las clases dominantes que enarbolan banderas "progresistas" para dominarnos mejor.

Como San Martín, Artigas, Bolívar, Sucre, Manuel Rodríguez, Juana Azurduy y José Martí, como Guevara, Fidel, Santucho, Sendic, Miguel Enríquez, Inti Peredo, Carlos Fonseca, Haydeé Santamaría y Marighella, debemos unir nuestros esfuerzos y voluntades colectivas a largo plazo en una perspectiva internacionalista y continental. En la época de la globalización
imperialista no es viable ni posible ni realista ni deseable un
"capitalismo nacional".

No podemos seguir permitiendo que la militancia abnegada -presente en diversas experiencias reformistas del cono sur- se transforme en "base de maniobra" o elemento de presión y negociación para el aggiornamiento de las burguesías latinoamericanas. Los sueños, las esperanzas, lossufrimientos, los sacrificios y toda la energía rebelde de nuestros pueblos latinoamericanos no pueden seguir siendo expropiados.
Nos merecemos mucho más que un miserable "capitalismo con rostro humano" y una mugrienta modernización de la dominación. El guevarismo latinoamericano tiene mucho que aportar en esa dirección y en esos debates.
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1 En este trabajo intentamos sintetizar y conjugar en una visión de
Conjunto sobre la concepción de la revolución en el Che Guevara y en el guevarismo hipótesis, sugerencias, análisis y conclusiones presentes en otros artículos, ensayos y libros donde, en formadispersa, hemos intentado ir recuperando el aporteespecíficamente político de distintos guevaristas(Robi Santucho, Miguel Enríquez, Roque Dalton, etc.). De alguna manera este
texto intenta hilar y enhebrar esos abordajes parciales dentro de un conjunto mayor, para tratar de mostrar que existe una concepción general integrada por todos ellos (de la cual nosotros, varias décadas después, aspiramos a formar parte, retomándola y recreándola, de acuerdo a nuestra época).



2 Es bien conocido el análisis del historiador británico Perry Anderson (a quien nadie puede acusar de provincianismo intelectual o de chauvinismo latinoamericanista), quien sostiene que el primer experimento neoliberal a nivel mundial ha sido, precisamente, el de Chile. Incluso varios años antes que los de Margaret Thatcher o Ronald Reagan. No por periféricas ni
dependientes las burguesías latinoamericanas han quedado en un segundo plano en la escena de la dominación social. Incluso en algunos momentos se han adelantado a sus socias mayores, y han inaugurado -con el puño sangriento de Pinochet en lo político y de la mano para nada "invisible" de Milton Friedman en lo económico-, un nuevo modelo de acumulación de capital de
alcance mundial: el neoliberalismo.



3 Recordemos que para Marx la república burguesa parlamentaria -que él nunca homologaba con "democracia"- constituía la forma más eficaz de dominación política. Marx la consideraba superior a las dictaduras militares o a la monarquía porque en la república parlamentaria la dominación se vuelve anónima, impersonal y termina licuando los intereses segmentarios de los diversos grupos y fracciones del capital, instaurando un promedio de la
dominación general de la clase capitalista, mientras que en la
dictadura y en la monarquía es siempre un sector burgués particular el que detenta el mando, volviendo más frágil, visible y vulnerable el ejercicio del poder político.



4 Como coherente partidario de la unidad con los militares
latinoamericanos, Dieterich no se ahorra la oportunidad de marcar sus enormes distancias con el marxismo del Che Guevara, a quien se refiere críticamente del siguiente modo: "Para transformar la sociedad hay tres caminos posibles: a) manipular
genéticamente al ser humano, b) tratar de crear al "hombre nuevo" y c) cambiar las instituciones que guían su actuación [...] La opción b) ha sido aplicada por todas las religiones del mundo, seculares y metafísicas, con resultados desastrosos " (véase Heinz Dieterich: Bases del nuevo socialismo. Buenos Aires, Editorial 21, 2001. p. 74)



5 "La guerra de guerrillas" fue escrito por Lenin después de la
Insurrección rusa de 1905. Fue publicado por primera vez en Proletari N°5, el 13/X/1906.
En Argentina, este texto curiosamente "olvidado" por los apresurados impugnadores del supuesto "foquismo", vio la luz -es probable que por primera vez- en 1945. Véase la antología La lucha de guerrillas a la luz de los clásicos del marxismo-leninismo. Bs.As., Lautaro, septiembre de 1945. pp.71-86. Esta edición del Partido Comunista argentino, seguramente respondía a la euforia que vivió esta corriente ante la victoria soviética (guerrillas incluidas.) sobre los nazis. Sin embargo, a pesar deHaberlo publicado, nunca se tomó como eje de lo que se consideraba oficialmente como sinónimo de "leninismo".





Más tarde, esta misma corriente traduce del ruso y publica las Obras Completas de Lenin. Con el tomo N°11 de estas últimas (volumen que incluye los textos sobre la guerra de guerrillas, posteriormente analizados por Santucho) sucede algo singular. Con esos materiales, los editores del comunismo argentino toman la decisión de publicar, al mismo tiempo, dos libros distintos. Por un lado, publican el mencionado tomo N°11, como parte de las Obras Completas, con el mismo formato y la misma tapa (fondo naranja, con la fotografía de Lenin en gris) que el resto de la colección. Por otro lado editan, al mismo tiempo, en un volumen separado: Lenin: Las enseñanzas de la insurrección y la guerraDe guerrillas. Bs.As., Ediciones Estudio, 1960 [Se trata de la
Reproducción exacta del tomo N°11 de las Obras Completas, impreso el mismo día y en la misma imprenta, pero editado al mismo tiempo con otro título y otro sello editorial]. Exceptuando algunos pocos trabajos económicos suyos sobre el imperialismo, esta operación editorial no se volvió a repetir nunca en Argentina con ningún otro escrito de Lenin.

6 Apuntando en esa dirección y hacia esa tradición política, hemos querido contribuir con un pequeñísimo granito de arena a través de nuestro Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder y con diversas experiencias de formación política en varias cátedras Che Guevara, dentro y fuera de la universidad, tanto en movimientos de derechos humanos, en el movimiento estudiantil como en escuelas del movimiento piquetero. Pueden consultarse algunos de esos trabajos en la página web de la «Cátedra Che Guevara – Colectivo Amauta»: amauta.lahaine.org y rebelion.org