“Quien tenga un concepto tradicional de la política podrá sentirse pesimista ante este cuadro de verdades. Para los que tengan, en cambio, fe ciega en las masas, para los que crean en la fuerza irreductible de las grandes ideas, no será motivo de aflojamiento y desaliento la indecisión de los lideres, porque esos vacíos son ocupados bien pronto por los hombres enteros que salen de sus filas” Fidel Castro 16 de agosto de 1952. Email: bolchevismosevilla@yahoo.es
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lunes, junio 01, 2026
3 puntos que benefician a Iván Cepeda
🍾😪 Mario Penton celebra con el dolor.
La noticia que Mario Pentón celebra con evidente regocijo es, en realidad, una victoria más de la guerra económica extraterritorial de Estados Unidos, no una señal de “libertad” ni de “oportunidades reales” para #Cuba. Antes de aplaudir, conviene desmontar varias falacias que su análisis contiene, y recordar quién es el principal responsable del sufrimiento del pueblo cubano.
🎭 1. Mario Pentón: vocero del odio, no periodista
Pentón es un activista de Radio TV Martí, medio financiado por el gobierno de EE.UU. para desestabilizar Cuba. Su historial incluye amenazas directas (tuit del 15 de febrero de 2026: “Si ellos entran, nosotros también”, días antes del ataque armado de una lancha desde Florida). No es un analista objetivo: es parte del engranaje de propaganda que justifica el bloqueo y la intervención. Celebrar sus palabras es como aplaudir al lobo que huele la sangre de la manada.
🏢 2. GAESA no es un “emporio oscuro”, es un instrumento de supervivencia
GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) nació en el Período Especial de los años 90, cuando el Estado cubano encargó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias la gestión de sectores estratégicos de la economía para evitar el colapso total. No es una empresa privada ni un botín militar: es un conglomerado estatal que genera divisas y tributa al Presupuesto Nacional.
Que Pentón lo presente como una “cúpula que se enriquece” es una manipulación deliberada. Los activos de GAESA no son cuentas personales de generales: financian el 71% del gasto social (salud, educación, asistencia social, cultura). Si GAESA se derrumba, se derrumba también la capacidad del Estado cubano para sostener hospitales, escuelas y programas sociales en medio del bloqueo.
🇪🇸 3. La retirada de empresas españolas: no es un “golpe”, es una consecuencia del bloqueo
Pentón celebra que “hoteleras y bancos españoles se alejan de GAESA”. La realidad es que lo hacen por miedo a las sanciones secundarias de EE.UU., no por convicción ética. La orden ejecutiva del 1 de mayo de 2026 criminaliza cualquier transacción con GAESA, incluso si es legal en el país de origen. No es “libertad”, es coerción imperial.
Estas empresas no se retiran porque Cuba sea un mal socio; se retiran porque Washington las amenaza con multas, pérdida del mercado estadounidense y congelamiento de activos. La libertad de comercio no existe bajo el chantaje.
💔 4. El pueblo cubano y las colas: Pentón confunde causa y efecto
Pentón dice: “Mientras el pueblo hace cola por pan, medicinas y combustible, GAESA maneja negocios rentables”. La cola no es por GAESA, es por el bloqueo económico más largo de la historia. El bloqueo impide la entrada de combustible (orden ejecutiva del 29 de enero), persigue a bancos extranjeros (40 se negaron a operar con Cuba en 2025), y ahuyenta a inversores. GAESA es una de las herramientas que el Estado cubano ha tenido que usar para captar divisas a pesar del cerco, no la causa del cerco.
Si mañana GAESA desapareciera, las colas no se acortarían; se alargarían, porque desaparecería una fuente clave de ingresos para importar alimentos y medicinas.
⚠️ 5. El verdadero objetivo: asfixiar al pueblo para forzar un cambio de régimen
Pentón no disimula su alegría: menos divisas, más presión, menos oxígeno político. Ese es el objetivo de las sanciones: incrementar el sufrimiento de la población hasta que estalle una rebelión. No es una teoría conspirativa: es el memorando Mallory de 1960, desclasificado y vigente en la práctica. Washington no castiga a GAESA por corrupto; castiga al pueblo cubano a través de GAESA.
El “golpe al corazón financiero” que celebra Pentón es un golpe al corazón de los servicios públicos cubanos. Menos divisas significa menos combustible para hospitales, menos alimentos para la canasta básica, menos recursos para mantener escuelas abiertas.
📢 Conclusión: no es un triunfo, es una agresión más
La retirada de empresas extranjeras no es una victoria del “sentido común” ni una oportunidad para “inversión limpia”. Es el resultado previsible del recrudecimiento del bloqueo, diseñado para ahuyentar a cualquier socio comercial de Cuba.
Cuba no necesita que le “celebren” las dificultades. Cuba necesita que le levanten el bloqueo, que le respeten su soberanía y que los periodistas como Pentón dejen de aplaudir el sufrimiento ajeno como si fuera un espectáculo.
#PentónCelebraElDolor
#CubaEstaFirme
#CubaResiste
#BloqueoEsCrimen
#UJCTiendasCARIBE
#CubaNoSeRinde 🇨🇺✊
El homenaje chileno a Eric Honecker
Erich Honecker murió mientras dormía el 29 de mayo de 1994.a los 81 años en una casa de campo en el suburbio de Santiago (Chile). La causa de muerte fue deficiencia respiratoria causada por cáncer de hígado en etapa terminal. En ese momento, había estado gravemente enfermo y durante los últimos cuatro meses no había salido de la cama.
La despedida tuvo lugar el lunes 30 de mayo de 1994, en la capilla del Cementerio Central de Santiago. La organización fue organizada por la viuda Margot Honecker, su hija Sonya, y el Partido Comunista de Chile.
El ataúd cerrado de Honecker estaba completamente cubierto con la bandera de la RDA, un estado que dejó de existir en 1990. Había claveles rojos arriba. Un guardia de activistas del Partido Comunista de Chile se turnó cerca del ataúd.
Varios cientos de personas asistieron a la ceremonia. Entre ellos no sólo se encontraban familiares, sino también comunistas chilenos, así como ex migrantes políticos, que en un momento se escondieron en la RDA de la dictadura de Augusto Pinochet.
Al final de la ceremonia, el coro reunido cantó el himno la "Internacional" en español y alemán. En el salón hubo aplausos (una tradición de fuerzas de izquierda latinoamericanas al despedirse de los líderes) y consignas "¡Venceremos! "("¡Vamos a ganar! »).
El uso de la bandera del Estado de una inexistente RDA y la ejecución de la "Internacional" en Santiago causaron un agudo ataque de locura en el oficialismo alemán Berlín. Honecker fue llamado "dictador" y "asesino" en la prensa "unida" capitalista de Alemania.
Un podcast contra el olvido: Radio Venceremos vuelve a desafiar el silencio en El Salvador
El director Andrés Torres Checka y la actriz mexicana Eréndira Ibarra narran la historia de la emisora mítica del FMLN en momentos cuando Bukele impone un feroz revisionismo histórico


Cuando el sanguinario batallón Atlácatl del Ejército salvadoreño masacró al jesuita Ignacio Ellacuría y a siete personas más en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA), en San Salvador, el 16 de noviembre de 1989, la noticia estalló como una bomba en la frecuencia clandestina de Radio Venceremos, la pesadilla del mando militar: “El asesinato confirma que el régimen ha entrado en colapso”, sentenció la emisora del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Ese eco insurgente, que marcó el pulso de una década de guerra, se convirtió en voz de información y agitación, pero estuvo callado por décadas. Hasta ahora, cuando resucita en un podcast que no solo cuenta su trayectoria, sino que confronta el revisionismo histórico de Nayib Bukele, el presidente que se empeña en borrar las cicatrices del conflicto civil que desangró al país centroamericano.
Aquella emisora ahora mítica transmitía desde las entrañas de las montañas salvadoreñas, esquivando las bombas y el asedio del Ejército. Un grupo de jóvenes armados con micrófonos, grabadoras y un ingenio a prueba de balas, liderado por el venezolano Carlos Henríquez Consalvi (alias Santiago), libró una de las batallas más singulares de la guerra civil de El Salvador (1980-1992). La radio surgió en 1981, tras el asesinato de Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, y se convirtió en un objetivo prioritario de los militares, que querían acallarla por su rol de propaganda y agitación en un país sumido en una profunda crisis política y bajo la violencia de los militares dispuestos a destripar cualquier indicio de insurgencia.
El podcast que ahora rescata su historia, titulado Venceremos, es fruto de una alianza entre la organización Casa Centroamérica, Ibero 90.9 (una estación de la jesuita Universidad Iberoamericana de México) y la productora Tanto que Contar. Para Andrés Torres Checka, director del podcast, la chispa se encendió en 2016, tras una visita fortuita al Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), en San Salvador, y donde compró el libro Las mil y una historias de Radio Venceremos, del radialista José López Vigil. La semilla germinó años después, al calor de una crisis regional innegable. “Es un contexto en el que los medios de comunicación están siendo asediados en Centroamérica. Muchísimos periodistas salvadoreños, nicaragüenses y guatemaltecos están hoy en el exilio. Hablar de lo que fue tener una radio en un contexto de dictadura y límite de la libertad de expresión hace un eco ineludible con el hoy”, reflexiona el director.
| Eréndira Ibarra y Andrés Torres Checka en Ciudad de México Foto: Mónica González | |
El alma narrativa del podcast reside en la voz de la actriz mexicana Eréndira Ibarra. Para ella, ponerle voz a este relato no fue un encargo profesional más, sino un viaje a las raíces de su propia infancia. La actriz es hija del reconocido productor y periodista Epigmenio Ibarra, quien fue corresponsal de guerra en El Salvador durante 12 años, acompañando precisamente a la Radio Venceremos.
“Yo crecí rodeada de estas personas, pero en otro contexto. Eran mis tíos, eran la razón de la ausencia de mi papá”, confiesa la actriz conmovida. Entre esos “tíos” se encontraba Hernán El Maravilla Vera, la icónica voz de la Venceremos, y el venezolano Henríquez Consalvi. “Cuando leí Las mil y una historias de la radio a los 14 años, entendí el porqué de tantas cosas. Escuchar ahora el podcast ha sido mágico, catártico y sanador. Ha creado conversaciones que pensé que nunca tendría con mi papá y mis hermanas”, dice la actriz. Ibarra, guiada por la directora Tamara Mazarrasa, se alejó de la narración periodística neutra para buscar un tono íntimo y vulnerable. Define ese tono como una conversación “al oído”, una “llamada a la acción íntima”.
El primer capítulo de Venceremos inicia precisamente el día cuando decenas de miles de salvadoreños se congregaron en la plaza central de la capital para despedir a Romero. Miles intentaron entrar a la Catedral para ver el féretro, pero una lluvia de plomo cayó sobre la multitud, generó una estampida y demostró que los milicos estaban dispuestos a lo peor. Aunque aquellas heridas siguen aún abiertas, en El Salvador de Bukele se eliminan ahora memoriales de víctimas, la narrativa oficial reduce una década de sangre y utopía a un simple acto de corrupción y hasta ha suprimido la conmemoración de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a una guerra civil que dejó más de 70.000 muertos. En medio de este revisionismo histórico, el podcast de cuatro capítulos no solo busca rescatar la frecuencia de la radio de la guerrilla, sino también confrontar el olvido.
Para reconstruir la historia, el equipo —que incluyó un cuarteto de escritores para tamizar cientos de horas de archivo donadas por el Museo de la Palabra y la Imagen— tuvo que recurrir al exilio, un fantasma que vuelve a recorrer la región. El Gobierno de Bukele obligó a exfuncionarios y excombatientes del FMLN a huir hacia México. Voces fundamentales para entender el contexto de los años setenta y ochenta, como las de los exguerrilleros exiliados Douglas Santa María y Felipe Dubón, fueron grabadas en la Ciudad de México, que se convirtió, gracias al refugio de Casa Centroamérica, en el cuartel de operaciones del podcast.
La serie no se queda solo en la trinchera guerrillera. En un esfuerzo por construir una memoria completa, los productores viajaron a San Salvador para entrevistar a un capitán retirado del Ejército, Herard Von Santos Méndez, quien hoy se dedica a documentar minuto a minuto los enfrentamientos. “Él nos decía: ‘Si no contamos nuestra historia, es como si no lo hubiéramos vivido’. Están callando también la voz de los militares que participaron”, señala Torres Checka.

El podcast recoge momentos dolorosos como la masacre de Ellacuría o el asesinato de Romero, ahonda en los dolores de la guerra, la intervención insidiosa e infame de Estados Unidos bajo el mandato de Ronald Reagan, quien estaba dispuesto a borrar a la guerrilla salvadoreña, que consideraba como grupo “terrorista”. A tal punto que, según uno de los entrevistados, Washington entregaba un millón de dólares diarios al Ejército salvadoreño para entrenamiento y avituallamiento. También narra un momento de solidaridad internacional con El Salvador, campo de batalla de la guerra fría, o acciones que el FMLN aplaudió como triunfos en su lucha de liberación. Una de ellas fue el asesinato del teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios, brutal y cómico a la vez.
Monterrosa Barrios odiaba la radio no solo por el trabajo de propaganda que se filtraba en los hogares del país, sino porque en un programa cómico, llamado La guacamaya subversiva, se le ridiculizaba, pero también se le presentaba como un matón sanguinario. En uno de los capítulos se contaba que tenía un amorío con el capellán de los militares y que ambos pasaban intensas noches de pasión en el motel más famoso de San Salvador, una guasa que el coronel no podía dejar pasar.
En su afán por eliminar Radio Venceremos, Monterrosa cayó en una trampa de los guerrilleros. El 23 de octubre de 1984, el militar más emblemático del Ejército creyó haber silenciado por fin la voz insurgente tras capturar un transmisor en Joateca, al norte del país. Convocó a la prensa para exhibir el aparato como un trofeo de guerra que simbolizaba la derrota definitiva del FMLN. Pero nada era lo que parecía. Monterrosa y seis de sus hombres subieron el transmisor a un helicóptero, sin saber que los guerrilleros —esos jóvenes estudiantes de cine y periodismo que hacían de la radio algo icónico— habían convertido el equipo en una trampa mortal cargada de explosivos. Poco después del despegue, el artefacto estalló en el aire, borrando del mapa a la cúpula militar de la zona. Con capellán incluido.
Un lugar para el debate y el recuerdo
El impacto de Venceremos ha trascendido el formato clásico del podcast en plataformas como Spotify. Al subir los episodios a YouTube (acompañados por el trabajo visual de Oronda Studio), el proyecto perforó una brecha generacional imprevista, llegando a centenares de salvadoreños mayores de 55 años. En la sección de comentarios, veteranos de guerra de ambos bandos, exiliados y sobrevivientes civiles han comenzado a debatir y a recordar. “Hay comentarios muy conmovedores de gente que recordaba escuchar la radio muy quedito”, relata Checka. Otros, desde la otra acera, dice el director, reclaman que la guerrilla también cometió abusos contra la población civil. Para los creadores, este choque de opiniones refuerza la pertinencia del proyecto: el pasado no está muerto, solo está esperando una frecuencia para volver a hablar.
A 32 años de los Acuerdos de Paz que desmovilizaron a la guerrilla y silenciaron los fusiles, el eco de aquella radio que transmitía desde las trincheras de las montañas del norte del departamento de Morazán vuelve a sonar. Esta vez, la señal no esquiva ráfagas de ametralladora, sino el avance de un autoritarismo moderno que pretende reescribir la historia por decreto. Pero como demuestra Venceremos, la memoria siempre encuentra una frecuencia por la cual filtrarse. En un El Salvador que se empeña en mirar hacia un futuro sin memoria, este podcast obliga a mirar hacia adentro. Como dice la actriz Ibarra: “Te voy a contar un cuento de cómo sí podemos vencer al monstruo, porque ya lo hemos hecho antes”.
El salario de gorbachov
El primer y último presidente de la URSS, Mikhail Gorbachov, tenía un salario de 800 rublos, que ascendió a 3.000 rublos poco antes del colapso de la Unión.
En 1990, recibió el Premio Nobel de la Paz, con una generosa recompensa en efectivo. Posteriormente, el salvador de la civilización humana "de los horrores del comunismo" recibió enormes sumas de dinero por sus libros y discursos públicos.
Se dice que en los años 90 y 2000 el Oeste le pagaron hasta 20.000 $ por cada entrevista y discursos... .
Además, poseía el 10% de un diario conocido en la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y en Rusia. Finalmente, Gorbachov apareció en varios comerciales y también recibió un apoyo vital de las 11 repúblicas liberadas de la "opresión" soviética.


