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martes, enero 01, 2019

Y triunfó la Revolución… ¿Cómo lo contó la prensa?



Uno de los primeros discursos de Fidel tras el triunfo revolucionario. Foto: Burt Glinn / Magnum.

Por Ania TerreroLisandra Romeo Matos, en Cubadebate.

El primer día de enero de 1959, Cuba amaneció con una noticia que estremeció a todo su pueblo: la huida del dictador Fulgencio Batista. El Ejército Rebelde había derrumbado a la sangrienta dictadura que durante siete años sumió al país en la miseria y el crimen.

Fidel se enteró de la fuga de Batista en el Central América -hoy América Libre- en Contramaestre, donde había establecido su Comandancia. La reacción del máximo jefe del Ejército Rebelde fue inmediata y certera: decidió trasladarse a Santiago de Cuba.

De Contramaestre salió para Palma Soriano y desde allí, a través de Radio Rebelde (emisora fundada el 24 de febrero de 1958 por el Comandante Ernesto Guevara), transmitió instrucciones precisas a los comandantes del Ejército Rebelde y al pueblo:
“Cualesquiera que sean las noticias procedentes de la capital, nuestras tropas no deben hacer alto al fuego por ningún concepto. (…) La dictadura se ha derrumbado como consecuencia de las aplastantes derrotas sufridas en las últimas semanas, pero eso no quiere decir que sea ya el triunfo de la Revolución. Las operaciones militares proseguirán inalterablemente mientras no se reciba una orden expresa de esta comandancia, la que solo será emitida cuando los elementos militares que se han alzado en la capital se pongan incondicionalmente a las órdenes de la jefatura revolucionaria. ¡Revolución, sí; golpe militar, no!”
Ese histórico día, Fidel dirigió también desde Palma Soriano, a través de las ondas de Radio Rebelde, una ardiente y patriótica alocución al pueblo de Santiago de Cuba, donde afirmó que la guarnición de esa ciudad, atrincherada en el Moncada, estaba cercada y que si ese día, a las 6:00 de la tarde no había depuesto las armas, las tropas rebeldes avanzarían sobre la capital oriental y tomarían por asalto las posiciones enemigas.


Fidel llama a la Huelga General en una alocución transmitida por Radio Rebelde. Foto: Archivo.

La noticia del Triunfo fue transmitida por varios medios de la época, entre ellos la revista Bohemia en su extraordinaria Edición de la LibertadDistribuida en cuatro números, la publicación rescató detalles de los últimos años del proceso revolucionario y de las atrocidades cometidas por la dictadura batistiana.

En un mensaje Al pueblo de Cuba, aclaró que “Bohemia tenía impresa, al producirse el derrumbe de la tiranía de Batista, su edición inmediatamente anterior a tan feliz acontecimiento”. Cumpliendo la consigna revolucionaria de la huelga general, no circuló como de costumbre.
“Esta edición extraordinaria, con una tirada sin precedentes, es nuestra primera muestra de reconocimiento después de la Liberación”.


Portada de la Edición de la Libertad consultada. Foto: Lisandra Romeo / Cubadebate.

En un extenso editorial del 11 de enero de 1959 con el título De las tinieblas a la luz, la publicación enunció el cierre de una de las “etapas de sufrimiento más atroces que ha tenido que soportar cualquier país en el mundo”.
“La Revolución ha triunfado. La recuperación democrática del país está en marcha. El tránsito de una situación de oprobio a una situación de decoro se ha realizado en la mínima trepidación posible gracias al orden impuesto desde los primeros instantes por las milicias revolucionarias y a la cálida exhortación de todos los jefes para que nadie se entregue a la venganza ni al desbordamiento de sus pasiones”.
“Fidel Castro ha dicho con grandeza que en esta guerra no ha habido vencidos, sino vencedores y que la victoria ha correspondido plenamente al pueblo de Cuba”.

Editorial sobre el triunfo revolucionario publicado por la revista Bohemia. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

También Bohemia publicó en esa edición un mensaje de Fidel en agradecimiento a la revista por ser el “más firme baluarte”, y con la esperanza de “que nos ayude en la paz como nos ayudó en estos largos años de lucha…”.


Agradecimiento de Fidel a la Revista Bohemia en 1959. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

Otros artículos de la revista relacionados con el Triunfo revolucionario:
  • La entrada del presidente Urrutia en Palacio: sobre el Presidente la República, Manuel Urrutia.

Cobertura de Bohemia a la entrada del presidente Urrutia al Palacio Presidencial en 1959. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.
  • Apoteosis en la capital, un fotorreportaje acerca de la entrada de Fidel a La Habana.

Fotorreportaje de Bohemia acerca de la entrada de Fidel a La Habana en 1959. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

También contó Bohemia acerca de la entrada de Fidel a Santiago de Cuba, y cómo se vivió el Triunfo en otras provincias cubanas y en la capital, en sus fotorreportajes:
  • Entran en Santiago de Cuba Fidel Castro y sus tropas
  • La hora del triunfo en Pinar del Río
  • La Revolución en Matanzas
  • Después de la victoria: Primeras horas en la capital

Fotorreportaje publicado en Bohemia sobre entrada de tropas rebeldes a Santiago de Cuba. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

Reportaje sobre la vida de La Habana tras el triunfo revolucionario publicado en Bohemia. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

Viñetas humorísticas sobre el triunfo de la Revolución en Bohemia. Foto: Lisandra Romeo/ Cubadebate.

Otros medios de prensa se hicieron eco de la noticia con la que comenzaba el año. El viernes 2 de enero de 1959, el periódico Revolución desplegó en la parte superior de su primera plana este cintillo: “¡Huelga General!”, y más abajo: “Santiago de Cuba capital provisional. Dispónelo Fidel Castro”. En su artículo el órgano del Movimiento 26 de Julio, dio a conocer una de las ­primeras declaraciones de los Estados Unidos respecto al gobierno que se formaría en Cuba:
“El gobierno de los Estados Unidos se mantiene a la expectativa con respecto a la seguridad de los ciudadanos norteamericanos en Cuba, y espera con cautela la formación de un nuevo gobierno. Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado manifestaron que no es de temerse que los ciudadanos norteamericanos sean objeto de ataques, pese a los desórdenes que ocurrieron ayer en Cuba tras la huida del ex dictador Fulgencio Batista. En ambas fuentes se declinó comentar sobre los posibles pasos hacia el reconocimiento de un gobierno, que está ahora en proceso de formación, bajo el dirigente rebelde Fidel Castro.
Entretanto la embajada cubana en Washington fue tomada de manera apacible por partidarios de Fidel Castro. El embajador Nicolás Arroyo renunció formalmente y nombró como encargado de negocios a un diplomático de carrera, Emilio Pando”.
Otro medio nacional que se hizo eco de la noticia fue la red cubana de Radio y Televisión CMQ,con una amplia entrevista al líder revolucionario el día 3 de enero, desde Camagüey.

En el conservador Diario de la Marina, en el artículo “Serenidad y sensatez en el instante actual”, se opina el día 6 de enero:
“Es un […] orgullo para todos los cubanos la conducta del pueblo en los momentos en que el triunfo del ejército rebelde ponía fin a la dictadura. Ejemplar es también la conducta de ese ejército salido del mismo pueblo […]”.
La revista Carteles, en su primer número del nuevo año, dedicado casi por entero a la Revolución, anotaba en el Editorial Siete años de tiranía: “Cobardemente en medio de una orgía de sangre y destrucción […] huyó para siempre […] quien tanto blasonara de ser ´el hombre fuerte de Cuba´”.

Mientras tanto, el Editorial de El Mundo el 5 de enero alabó: “Con asombrosa rapidez y con un increíble mínimo de desórdenes, la nación se va encaminando hacia la reorganización de sus instituciones. Mucho queda por hacer todavía y no faltan obstáculos por superar, pero el ejemplo de cómo se han desarrollado los acontecimientos sirve […] para alentar las mejores esperanzas […]”.

Una noticia que dio la vuelta al mundo

Si bien el 1ro de Enero muchos diarios del continente americano no circularon, el segundo día de 1959 las noticias provenientes de Cuba ocuparon las primeras planas de diarios de Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y México, entre otros.

En Venezuela, el triunfo revolucionario produjo emociones similares a las sucedidas un año antes con el derrocamiento del gobierno militar venezolano. La prensa venezolana contó los momentos finales de Fulgencio Batista y la entrada victoriosa de los rebeldes en las principales ciudades.


Portada del diario venezolano Últimas Noticias, 2 de enero de 1959. Foto: BBC.

Últimas Noticias presentó el 2 de enero un gran titular a página completa: Fidel Castro Manda, destacando la inminente llegada de las tropas rebeldes a La Habana. En la edición regular de ese día dedicó 15 de sus 49 páginas a informar sobre los sucesos y refirió los disturbios que se habían registrado frente a la Embajada de Cuba en Venezuela.
El mismo día, el reconocido diario El Universal aseguró que La caída de Batista causó ayer en Caracas y el resto del país entusiasmo unánime, y publicó una reseña fotográfica de las caravanas de autos que salieron por las calles de la capital venezolana con banderas cubanas a celebrar el acontecimiento.

Mientras tanto, los periódicos argentinos hicieron énfasis en la presencia de Erenesto Che Guevara en las tropas rebeldes. Titulares como el de Crítica, Encabezados por ‘Che’ Guevara entraron en La Habana los rebeldes. Las fuerzas libertadoras fueron objeto de una gran demostración, poblaron las primeras planas en ese país.
Clarín -por entonces un diario popular e incipiente y hoy el matutino de mayor circulación del país- publicó un gran despliegue fotográfico sobre el movimiento revolucionario cubano llamado las Sucesivas etapas de un movimiento triunfante” e incluyó los festejos en las calles de Buenos Aires.


“Sucesivas etapas de un movimiento triunfante”, Diario Clarín, Argentina, 2 de enero de 1959. Foto: BBC.

En Chile, la portada de El Mercurio anunció: El ex dictador cubano, Fulgencio Batista, buscó refugio en República Dominicana. Una foto de Batista y su familia, y otra de Fidel Castro en la Sierra Maestra, ilustraron la noticia. Mientras tanto, en Colombia la noticia de Cuba desplazó a otras de índole nacional, como las alzas de precios o el discurso de Año Nuevo del presidente Alberto Lleras Camargo.


Portada del diario chileno El Mercurio, 1ro de enero de 1959. Foto: BBC.

La prensa mexicana, sin embargo, relató cómo Fulgencio Batista había dejado Cuba, pero no hizo referencias a un triunfo claro de la Revolución. El Universal tituló la información El Presidente Batista huyó de Cuba; reina la confusión y reportó la imposibilidad de las milicias rebeldes para controlar a los grupos de cubanos que se manifestaban en La Habana sin darlo como un hecho.

En Estados Unidos la noticia se contó según el perfil editorial del medio en que fuera publicado. El Washington Post publicó una pequeña nota en su primera edición del año con el título Rebeldes cubanos no quieren mediación, declara agente de Fidel Castro, mientras que Los Angeles Times declaró que Estados Unidos no enviará tropas a Cuba.

En imágenes en blanco y negro, y con música de cine, los noticieros mostraron imágenes de celebración, disturbios, y turistas de Estados Unidos huyendo de La Habana, y a un joven Fidel Castro rodeado de multitudes.

El New York Times, sin embargo, publicó una crónica titulada Cuba: El primer paso hacia una nueva era en la que se mostraron aparentemente imparciales sobre el futuro de Cuba:
El más duro, el más valiente y el más brutal de los dictadores modernos de Latinoamérica, el general Fulgencio Batista, esta semana se enfrentó a su igual. (…) Quienes lucharon contra el general Batista creen que lucharon por libertad, democracia y un gobierno decente. Todavía queda por verse en los próximos meses si… lucharon en vano o si de verdad comienza una nueva era para Cuba.

Cuba: El primer paso hacia una nueva era. (New York Times, 4 de enero de 1959). Foto: BBC.

Otros países del mundo, sobre todo en Europa, también se hicieron eco de la noticia. Los titulares españoles dejaron ver desde los primeros días sus reservas hacia el proceso revolucionario cubano. El diario ABC, el único que sobrevive de aquella época, publicó una carta del ex ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Jorge Mañach, afincado en Madrid titulada: Fidel Castro no es comunista.

La portada rezaba Fidel Castro promete el pleno restablecimiento de las Garantías Constitucionales y en las páginas interiores incluía declaraciones de Agustina Castro, hermana de Fidel.


Fidel Castro promete el pleno restablecimiento de las Garantías Constitucionales. (ABC, 4 de enero de 1959) Foto: BBC.

Mientras tanto, los diarios franceses dedicaron espacios destacados a informar sobre el desenlace de la Revolución cubana. El presidente Batista abandona Cuba luego de ceder el poder a una Junta Militar, tituló en su portada el vespertino Le Monde en su edición del 2 de enero y dos días después, Le Figaro titulaba en portada: Las tropas de Castro entran en La Habana.


Las tropas de Castro entran en La Habana. (Le Figaro, 3 de enero de 1959). Foto: BBC.

En Reino Unido, una descripción sumamente curiosa de la figura de Fidel Castro fue publicada por el entonces Manchester Guardian -luego relanzado como The Guardian-, que lo definió como un boy scout napoleónico, con barba beatnik, haciendo alusión al movimiento bohemio del mismo nombre.

En la Unión Soviética, potencia comunista del mundo por aquellos años, los tres principales periódicos –PravdaIzvestya y Trud– cubrieron la noticia de forma concisa demostrando su apoyo al éxito rebelde.

El Pravda publicó un artículo titulado: “Los primeros pasos del gobierno cubano”, escrito por un corresponsal del periódico en México. Mientras tanto, el Izvestya publicó el trabajo “Fin de la dictadura de Batista”, donde destacó el papel jugado por Estados Unidos en el proceso:
“La monopolista nación de Estados Unidos ha hecho su mejor esfuerzo para apoyar a la dictadura, proveyendo a Batista con armas para apuntar a pacíficos civiles… Sin embargo, en los dos últimos días se ha demostrado que Washington ha fracasado… La junta militar fue incapaz de controlar la situación”, denunció el medio de comunicación.
La huída de Batista, el triunfo de los Barbudos y la Revolución que comenzó en los primeros días de 1959 removió la vida de los cubanos, pero también le dio la vuelta al mundo de titular en titular. Aquel ejército de jóvenes rebeldes que derrocó a una tiranía se convirtió en noticia no solo para Cuba o para América, sino para muchos otros países que observaron el hito histórico de la pequeña Isla en el Caribe. Incluso desde las diversas posiciones políticas, el mundo estuvo de acuerdo: en Cuba una nueva era empezaba.

Fuentes bibliográficas:
Sitio Fidel Castro, Soldado de las Ideas
Aquellos primeros días de enero, Revista Cubahora
La Revolución Cubana en titulares, BBC
Periódico Revolución, 2 de enero de 1959
Revista Bohemia, Edición de la Libertad

miércoles, diciembre 26, 2018

jueves, diciembre 13, 2018

Los versos comunistas de Pablo Neruda, más allá de una canción desesperada

Pablo Neruda solía pasearse por los mercados de Milán para comprar baratijas. Muchas veces eran cubiertos antiguos, ya ennegrecidos. Nadie entendía bien por qué le gustaban, pero el poeta chileno siempre respondía: "Aunque estén feos o sucios, ahí está la mano del hombre".
Esta anécdota la cuenta a eldiario.es el hispanista italiano Gabrielle Morelli, que conoció a Neruda en los años sesenta y que acaba de compilar toda su Poesía política en un volumen del mismo nombre publicado por Cátedra. Le sirve para explicar cómo era la lírica comprometida del Nobel que se afilió al Partido Comunista en 1945. "Neruda era un poeta de la materia, de las cosas, de los objetos, del hombre. Es el único poeta del siglo XX que materializa la palabra y le da un peso… Tiende a recuperar los objetos que nos rodean y que han tenido la presencia del hombre", afirma Morelli.
Hace mucho tiempo que los poemas más políticos del chileno quedaron sepultados por la poesía amorosa. Su poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), escrito cuando solo tenía 18 años, sigue siendo a día de hoy unbestseller con ediciones que han traspasado el millón de ejemplares vendidos.  
"Estos poemas han influido mucho, porque la gracia que un poeta tiene con 18 años, que está enamorado y es correspondido, no la puede tener después. Eso siempre queda, pero él decía que el poeta podía ser marxista, hablar de la calle, pero tampoco se le podía decir que renunciara a la belleza", manifiesta Morelli, que recuerda una oda que escribió a la rosa, símbolo de la belleza: "Rosa, tú crees que yo te he olvidado porque me preocupo por el pueblo. No, rosa, yo te amo".
Más allá del amor, Neruda escribió contra Franco en España en el corazón (1937) -"tuvieron una relación tremenda, Neruda le insultaba a menudo", señala el hispanista- pero también a favor de Stalin en la oda que se incluye dentro de Las uvas y el viento (1953).

Evolución política

En este volumen, que recoge por primera vez todos los poemas de cariz político, el lector se puede acercar a la evolución ideológica del poeta más allá de su lirismo romántico. Y también acercarse a la historia del siglo XX. Como este martes resaltó el escritor Jorge Edwards durante la presentación del libro en Casa de América, "Neruda fue un poeta político desde su adolescencia": "Era joven en una época de gran autoritarismo. Su poema República, en contra del patrioterismo, lo escribió con 14 años y fue publicado en la revista Claridad".
En sus años de juventud perteneció  al anarquismo estudiantil "y en esa poesía de esos años juveniles ya está esa visión de que él tiene una misión futura", sostiene Morelli. De hecho, ya hay versos con esta consigna en Crepusculario (1923). Sin embargo, su gran afiliación política llegó en 1935 cuando fue nombrado cónsul de Chile en España y conoció a poetas como Rafael Alberti, que ya militaba en el Partido Comunista.
En ese momento, aún sin carnet, ya que "como cónsul tampoco podía ponerse a favor de nadie", admite su estudioso, Neruda ya se dejó mecer por los cantos del socialismo y el marxismo. Como señala Luis García Montero, "fue cuando decidió dejar de ser un lobo estepario y participar de un sueño colectivo".  Le influyen sus relaciones personales, como la que tuvo con su segunda esposa, Delia del Carril, a la que llamaban 'hormiguita' y 'molotov' -y que era veinte años mayor que el poeta- por su marxismo descarnado. "Son años en los que su poesía es la de la solidaridad humana. Hay que pensar que estamos en los años treinta y cuarenta, que no eran fáciles. Él pensaba que la única fuerza o ideología que podía cambiar el mundo era el marxismo", manifiesta Morelli.
Pablo Neruda fue un hombre hipócrita, extraño y sensible, según Hagar Peeters
Pablo Neruda fue un hombre hipócrita, extraño y sensible, según Hagar Peeters EFE

El apoyo a Stalin y los problemas de conciencia

También son años de cierta oscuridad por el apoyo que mostró a Stalin (desde un punto de vista político y en su poesía afectada por el realismo socialista). Y por sus visitas a la URSS donde se reunía con Breznev. "Es verdad que al principio él no lo vio como un tirano. Ahora, con todo lo que ha pasado con el comunismo, es una poesía fácil de criticar, pero no entonces", explica el hispanista, quien también sostiene que en el ambiente en el que se movía el poeta no era fácil de denunciar.  "Yo lo he visto comer como un sibarita, como un cardenal. Matilde Urrutia [su tercera mujer] le ponía una especie de sábana porque se manchaba entero, y comía pescado, langosta, los vinos mejores… En realidad, era un burgués, como decía mi profesor, pero él sabía que era un privilegiado, y pensaba que, precisamente por eso, tenía que existir una mayor solidaridad", añade.
Tiempo después, ya a partir de los años sesenta, con la Guerra Fría, su visión con respecto al comunismo fue cambiando. "Él admite la deriva del estalinismo y tuvo muchos problemas de conciencia", corrobora García Montero, que recuerda cómo también escribió contra Fidel Castro, a quien le dijo que "la revolución es como el vino, no se hace con una mano, sino con muchas", y contra Stalin y el realismo socialista: "Por tu culpa hay una soga de ahorcado en cada jardín de la URSS", le escribió, aunque el dictador soviético ya estaba muerto. Para el poeta granadino y actual director del Instituto Cervantes, "Neruda demostró que se puede ser de izquierdas llamando asesino a Stalin y que la poesía política no es sólo la consigna de un partido, sino una reflexión desde un punto de vista".
Precisamente, su apoyo a quien fuera su amigo, Salvador Allende, y a la candidatura del Frente Popular, también refleja la evolución política del poeta. "A principios de los setenta pensaba que el marxismo podía transformarse en un socialismo humanitario internacionalista, no sólo ruso", señala Morelli, quien ratifica que después de todas las décadas pasadas, de que hoy ya se sabe qué ocurrió en los gulag, pero también de cómo ha evolucionado el mundo, "Neruda seguiría pensando que la idea socialista es la única que puede cambiar el mundo".

Críticas actuales

El juicio a Neruda, no obstante, nunca concluyó, ni siquiera con su muerte. Fue muy vilipendiado por el régimen de Pinochet en los ochenta. Y en los últimos tiempos su figura ha vuelto a estar inmersa en la polémica tras conocerse cómo abandonó a su hija de dos años, que padecía hidrocefalia, gracias a la investigación de la escritora Hagaar Peters en el libro Malva (publicado en español por Rey Naranjo en 2018), además de por la violación de una joven cuando era cónsul en Ceilán (actual Sri Lanka). De hecho, esta controversia ha llevado a que colectivos feministas se hayan postulado en contra de que el aeropuerto de Chile tome el nombre de Pablo Neruda en favor del de Gabriela Mistral.
Para el hispanista Morelli, "una cosa es el hombre y otra el poeta. A nosotros lo que nos interesa es su poesía, su mensaje, que tiene altos y bajos, pero como tal es hoy uno de los grandes poetas universales". También García Montero sostiene que "hay que reivindicar a Neruda como uno de los grandes. A veces ocurre que parece que hay que meterse con poetas pero no desde el punto de vista literario". Neruda todavía forma parte del canon.

'Los enemigos' (1950)

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo
exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre
para alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.
No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.

La protesta revolucionaria

10 diciembre 2018
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Unidad es la fórmula y el pueblo francés lo está demostrando con orgullo y valentía.
La indignación ha lanzado a las calles a miles de franceses, matizada de un fervor revolucionario de profundas raíces históricas que en su momento marcaron el devenir de Europa y el mundo.
Consciente de que el poder del pueblo permanece ahí, latente y capaz de transformar la escena social y política, el colectivo conocido como “los chalecos amarillos” ha tomado las calles y paulatinamente ha capitalizado la frustración de una sociedad cansada de los retrocesos provocados por las políticas neoliberales del gobierno de Emmanuel Macron, hasta congregar a ciudadanos de todas las tendencias y estratos sociales. El mensaje lanzado al mundo por este movimiento no podría ser más claro: la Revolución no ha muerto.
Las protestas callejeras en Francia comienzan a despertar también una reacción entre quienes están designados para contrarrestarlas. Las imágenes de policías y bomberos dando la espalda a sus mandos para solidarizarse con los manifestantes constituyen una prueba innegable de las fisuras en el muro cada vez más débil de las estructuras política e institucional que rodean a Macron, quien sin duda comienza a percibir claramente las incalculables dimensiones de la crisis provocada por sus decisiones.
Con la atención puesta en las calles de París, otras sociedades en otros en países gobernados por la corrupción y el abuso se han de preguntar cómo hacen los franceses para mostrar tanta audacia y determinación. Porque poner en jaque a un gobierno aliado con los grandes capitales no es cosa fácil; y enfrentar a las fuerzas de choque resulta extremadamente peligroso. En algunas naciones de nuestro continente latinoamericano se han producido movimientos de protesta de gran magnitud en los últimos años, pero ese espíritu revolucionario capaz de derrotar al miedo y la frustración no parece tener la capacidad de permanecer vivo el tiempo suficiente para generar resultados y sostenerlos.
El mensaje emanado de las protestas en el país galo habla de la imperiosa necesidad de unidad. Pueblos divididos entre ricos y pobres, entre nativos y migrantes, entre tendencias políticas opuestas o creencias religiosas hábilmente elaboradas para generar animadversión y rivalidades entre ciudadanos han creado sociedades débiles y vulnerables, incapaces de identificar y proponer objetivos y metas de beneficio común porque están condicionadas para buscar metas y objetivos personales y de grupo.
El gran desafío que propone el pueblo francés es unirse contra un sistema neoliberal que ha resultado en la debilidad endémica de los Estados. Los gobiernos –en especial los más débiles política e institucionalmente- se encuentran frente a las presiones de una superestructura de inmenso poder económico, la cual se ha apoderado del poder político socavando las bases de la democracia y ha convertido a los Estados en cómplices de sus planes.
De ese modo y sin mayor oposición, se apoderan de todos los bienes y recursos más valiosos de las naciones para vendérselos de vuelta a sus legítimos dueños a precios de usura: la minería, la agricultura, el agua, el petróleo, la energía y hasta los cultivos nativos transformados, gracias a patentes legalizadas a fuerza de sobornos, en propiedad corporativa.
Unidad es la fórmula y el pueblo francés lo está demostrando con orgullo y valentía. Unidad con la determinación de no permitir a intereses foráneos imponerse sobre los del pueblo, el cual debe decidir el rumbo de su historia. Es una lección de enorme valor en los momentos que vive América Latina y vale la pena tomarla en cuenta.