| Un reportaje de Naturaleza Secreta. |
Hay viajes que son simples traslados y otros que son actos de resistencia. El que realiza estos días José Manzaneda por Cuba es, sin duda, de los segundos. Coordinador de Cuba Información, un medio de solidaridad con sede en Bilbao, su acento vasco se apega una vez más al bullicio de La Habana y el calor cosmopolita. No es un turista. Es, por partida doble, un miembro más del convoy solidario “Nuestra América”: viene como activista para tender puentes y como periodista para contar, en primera persona, una realidad que conoce desde hace más de tres décadas.
Manzaneda no es un recién llegado. “Yo llevo viajando a Cuba muchos años, desde el año 1993 han sido muchos viajes, quizá cerca de 30”, recuerda. Sin embargo, reconoce que este momento es distinto. “Es un momento especialmente grave —subraya—, creo que Cuba está viviendo una situación de crisis, de policrisis, de muchas crisis”. Para él, no hay forma de entender esta coyuntura sin nombrar la causa de fondo: una guerra no convencional.
“Provocadas esencialmente porque es un país que vive una guerra —explica Manzaneda—, es una guerra no convencional que se basa fundamentalmente en una guerra económica, pero también sufre una guerra cognitiva”. Apunta directamente a los mecanismos de desgaste: “Esta guerra cognitiva se basa en una guerra mediática, psicológica, en una guerra en las redes sociales que tiene detrás muchísimo dinero, tiene entre 20 y 30 millones de dólares detrás precisamente para financiar a medios digitales, a influencers, a redes sociales”. El objetivo, denuncia, es “achacar los problemas reales que vive el país esencialmente a una parte, que sería el gobierno cubano, el sistema cubano”.
Frente a este relato, el periodista defiende una perspectiva que considera ineludible: el contexto del bloqueo. “Cuando ningún país del mundo podría vivir, sobrevivir las circunstancias que vive Cuba —sentencia—, pero las circunstancias que vive Cuba son absolutamente especiales porque es el único país que sufre un bloqueo a su economía absoluto”. Insiste en que este no es un discurso retórico, sino una realidad reafirmada incluso por el propio gobierno estadounidense. “El propio presidente de Estados Unidos actual lo ha declarado, lo ha reafirmado y creo que como nunca el propio gobierno de Estados Unidos ha reconocido que está cometiendo un crimen, un genocidio contra el pueblo cubano”.
En medio de este escenario, llega a la isla el convoy solidario “Nuestra América”. Y con él, una campaña mediática que intenta desacreditar la iniciativa. Ante la pregunta incómoda sobre el calificativo de “turismo ideológico” que algunos medios han lanzado, la respuesta de Manzaneda es tácita. No se limita a rebatir el titular; destapa el entramado que, a su juicio, hay detrás.
“Realmente hay entre 20 y 30 millones de dólares del gobierno de Estados Unidos de sus agencias USAID, NET, del Departamento de Estado y de otras fuentes, directas o indirectas, para atacar no solamente a Cuba, al gobierno cubano, al sistema cubano, a las instituciones cubanas, sino para atacar también a la solidaridad”, afirma sin titubeos.
Pero lo que más valora de este convoy es su naturaleza heterodoxa. Lejos de los esquemas tradicionales, este grupo representa una nueva forma de apoyo. “Es una solidaridad muy especial porque no se compone del clásico movimiento de solidaridad de toda la vida —detalla—, sino que es mucha gente que no ha venido nunca a Cuba, que procede de movimientos sociales, incluso a título particular, que procede por ejemplo de colectivos que apoyan a migrantes o que rescatan migrantes en el Mediterráneo”. Para Manzaneda, esa diversidad es “un gran activo que hay que mantener porque hay que abrir la amistad y solidaridad con Cuba”.
Por eso, cuando leemos titulares despectivos, Manzaneda no se ofende; al contrario, los interpreta como un síntoma de eficacia. “Que leamos en todos estos medios que están financiados por el gobierno de Estados Unidos cualquier tipo de ataque contra nosotros realmente es un elogio”, dice con contundencia. Y califica sin ambages a quienes difunden esas campañas: “Lo primero son mercenarios, hay que decir que están viviendo del dinero que les da una potencia que está tratando de matar y que incluso mata a personas en este país porque no les llega un medicamento o un marcapasos a tiempo”.
El periodista de Cuba Información se detiene a desmontar punto por punto los argumentos en su contra. Subraya que los miembros del convoy “se han pagado su viaje, que se han pagado su hotel, que se han pagado sus comidas, que se han pagado sus traslados”. Es decir, “nadie se los ha pagado, nadie puede decir que se lo han pagado porque sería mentira”. Con transparencia, explica las condiciones reales del alojamiento: “Estamos alojados en los lugares que ahora mismo hay abiertos en Cuba porque todo el mundo sabe que con el golpe directo al turismo que ha hecho el gobierno de Estados Unidos, la mitad o más de la mitad de los hoteles están cerrados. Es decir, han colocado a estas personas, nos han colocado donde había sitio, los hoteles abiertos”.
Para Manzaneda, el objetivo de estos ataques es claro: banalizar una acción que tiene verdadera trascendencia. “Cualquier tipo de ataque de este tipo es tratar de llevar al mundo un poco del faranduleo, del chisme, de algo que no tiene absolutamente ninguna sustancia para tratar de desprestigiar realmente una acción que tiene una trascendencia internacional”.
Y aunque admite que existe un “silencio mediático”, también señala que la iniciativa está teniendo un eco indiscutible. “Hay muchos medios que han tenido que fotografiar, que informar aunque sea en un breve sobre el convoy y sobre la flotilla —comenta—. Y eso es lo que más les duele”.
José Manzaneda lleva casi treinta años moviéndose entre dos orillas, tratando de contar la Cuba que los grandes titulares suelen omitir. Ahora, dentro de este convoy, su voz adquiere un tono de certeza. Frente a la campaña de desprestigio, él prefiere mirar al otro lado: “Les duele que toda esa gente que están tratando de destruir al pueblo cubano, frente a ellos hay muchísima más gente y muchos millones de personas que siguen considerando que Cuba sufre una gigantesca injusticia de derechos humanos y que hay millones de personas que están dispuestos a defender en estos momentos o acompañar, al menos, al pueblo cubano”.
En ese acompañamiento, sin más financiación que la convicción propia, es donde brota para Manzaneda la verdadera fuerza del convoy “Nuestra América”. No es turismo. Es memoria, resistencia y, sobre todo, un puente tendido hacia el futuro.
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