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domingo, abril 19, 2026

Una introducción al petrodólar y la guerra contra Irán:El Bono


 | Boletín 16 (2026)

La guerra ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán expone el complejo petróleo-dólar-Wall Street que vincula el petróleo, los mercados financieros y el poder del dólar, con consecuencias que trascienden la región.


Bahman Mohasses (Irán), Sin título, 1968.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Mientras tú y yo nos preocupamos por cómo la guerra y la inflación afectarán a nuestras familias y naciones, lxs operadorxs del mercado de bonos están pendientes de las cifras en sus pantallas, calculando qué podría ocurrir con los instrumentos financieros aparentemente crípticos. Su trabajo consiste en proteger el patrimonio de los ricos. Durante los últimos 50 años, la relativa estabilidad del dólar, plasmada sobre todo en los bonos del Tesoro estadounidense, ha descansado en parte en lo que se denomina el sistema “petrodólar”.

Cuando los precios del petróleo son relativamente estables, los costos de producción y transporte son más predecibles. Contener la inflación resulta más sencillo y es menos probable que los precios de los bonos y otros activos financieros oscilen bruscamente. En esas condiciones, los ricos pueden multiplicar su fortuna en papel con mayor confianza. A pesar de la existencia del cártel petrolero de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) desde 1960, Estados Unidos sigue determinando las condiciones en las que se transporta, fija el precio y paga gran parte del petróleo mundial. Esto a través de su monopolio de la violencia, asegurando los puntos de atasco estratégicos y los Estados clientes mediante sus bases y flotas, y recurriendo a las sanciones para dificultar el aseguramiento, financiamiento, transporte y liquidación financiera de las ventas de petróleo que involucran a Estados o empresas en su punto de mira. Los golpes de Estado y las guerras también sirven para disciplinar a las naciones que buscan demasiado control sobre sus propios recursos o desean salirse de este orden centrado en el dólar.

La inflación, un aumento sostenido de los precios a lo largo de un período, es el enemigo de la riqueza financiera, porque deprecia el poder adquisitivo de los activos financieros. Puesto que la economía mundial depende de la energía derivada del petróleo, un incremento en el precio del crudo provoca un alza en el precio de todos los demás bienes y en el costo general de producción y transporte, lo que reduce el valor de los bonos y otros activos financieros que dependen de una inflación baja. Quienes poseen riqueza financiera tienden, por tanto, a favorecer políticas que frenen la inflación mediante la austeridad, la política fiscal restrictiva y el mantenimiento de los precios del petróleo y, por ende, de los costos de producción, incluidos los salarios, a la baja. Los ricos prefieren mantener activos estables en relación con los precios de los bienes y los salarios, razón por la cual el dólar estadounidense ha sido su moneda de preferencia para resguardar riqueza y denominar deudas y contratos importantes. Al externalizar la producción a países más pobres, Estados Unidos ha mantenido bajos los niveles salariales y la inflación en su territorio y ha preservado el poder adquisitivo del dólar. Aunque ha habido momentos de crisis, ninguna otra moneda ha logrado siquiera acercarse a reemplazar la primacía del dólar estadounidense. Ningún otro Estado combina el alcance militar, el poder sancionador, las redes de alianzas y la capacidad financiera necesarios para determinar el precio de materias primas clave como el petróleo.

Lxs operadorxs de bonos y sus clientxs están ahora preocupadxs porque Irán ha demostrado que puede restringir el paso por el Estrecho de Ormuz y, con ello, desafiar la capacidad de Washington para controlar el movimiento del petróleo que transita por ese punto de atasco estratégico, más de una quinta parte del total mundial. En 2025, aproximadamente 21 millones de barriles diarios transitaron por el estrecho a un precio promedio de 69 dólares por barril, lo que equivale a alrededor de 530 mil millones de dólares anuales. El mercado mundial del petróleo se valora entre 2 y 3 billones de dólares al año. Una parte significativa de este enorme caudal ha sido reinvertida históricamente en bonos del Tesoro estadounidense y activos financieros denominados en dólares. Si Washington ya no puede garantizar las condiciones bajo las cuales ese petróleo se mueve y, peor aún, si una mayor parte de los ingresos va a mantenerse en monedas distintas al dólar, como el yuan chino, que es la moneda de liquidación que Irán prefiere, esto provocará una gran turbulencia en el mercado de bonos denominados en dólares, que es el corazón del sistema financiero mundial.

Zhao Dewei / 赵德伟 (China), Night Market [Mercado nocturno], 2013.

Quienes no son especialistas en la materia quizás se estén preguntando: ¿qué es exactamente “el mercado de bonos”? ¿Qué es un “bono denominado en dólares”? ¿Qué es el “petrodólar” o, de hecho, el “petroyuan”? ¿Cómo funciona todo este sistema? Los mercados financieros son conceptualmente simples pero operativamente complejos. Frecuentemente parecen poco transparentes porque están cargados de jerga y porque lxs operadores especializadxs parecen interpretar y actuar sobre la base de expectativas abstractas y precios relativos.

Este boletín es una introducción a algunos de los conceptos clave necesarios para comprender el sistema financiero mundial en el contexto de la guerra ilegal que libran Estados Unidos e Israel contra Irán. Para las personas especializadas, las respuestas a las preguntas que siguen pueden resultar demasiado simplistas, mientras para lxs lectorxs en general, es posible que algunas preguntas conceptuales no sean del todo respondidas. Esa es la limitación de toda introducción, por lo que les pedimos disculpas de antemano.

Mohammad Ariyaei (Irn), Garden of Angels [Jardín de los ángeles], 2023.

¿Qué son los bonos? 

Los bonos son una categoría de valores representativos de deuda, un instrumento financiero negociable. Un bono se entiende mejor como una reclamación (o pagaré) sobre un flujo futuro de pagos. Cuando un bono se emite por primera vez, constituye un préstamo que un inversionista otorga a un prestatario, generalmente un gobierno o una empresa. A cambio, el prestatario se compromete a pagar intereses a intervalos regulares (denominados cupones) y a devolver la suma original (denominada capital principal) en una fecha futura determinada (denominada vencimiento). Por ejemplo, si un gobierno emite un bono a 10 años por 1.000 dólares al 4% de interés, el comprador entrega al gobierno 1.000 dólares por adelantado, recibe 40 dólares anuales en concepto de intereses y recupera los 1.000 dólares al cabo de diez años. Si quien tiene el bono no desea esperar hasta el final, puede venderlo a otra persona en un mercado secundario. En términos sencillos, los bonos son una forma de capital que devenga intereses o capital ficticio: derechos legales sobre ganancias o ingresos fiscales futuros y no la propiedad de activos productivos en sí mismos. A diferencia de los bonos, las acciones representan participaciones en la propiedad de una empresa. Quienes tienen acciones pueden recibir dividendos (que no están garantizados) y el valor de sus participaciones puede subir o bajar según el desempeño de la empresa, pudiendo llegar a no valer nada. Por lo general, los bonos proporcionan rendimientos inferiores con un riesgo menor que las acciones, mientras que estas últimas tienen un riesgo mayor, pero ofrecen un mayor potencial de rendimiento.

¿Qué es el mercado de bonos? 

El mercado de bonos es el espacio donde los gobiernos y las empresas emiten y negocian bonos. No existe un único mercado centralizado, ya que el mercado de bonos es descentralizado. La mayoría de los bonos se negocian directamente entre bancos, inversionistas institucionales e inversionistas individuales a través de los principales centros financieros, como Nueva York, Londres, Tokio, Hong Kong y Fráncfort. El mercado de bonos en dólares comprende los bonos emitidos en dólares estadounidenses, principalmente los treasuries  y otros bonos denominados en dólares emitidos por empresas y gobiernos fuera de Estados Unidos. Los treasuries son bonos emitidos por el gobierno estadounidense. Incluyen las letras (deuda a corto plazo con vencimiento en menos de un año), las notas (deuda a mediano plazo con vencimiento de dos a diez años) y los bonos (deuda a largo plazo con vencimiento de 20 o 30 años). Los bancos centrales, los bancos comerciales, los fondos de pensiones, las aseguradoras, las empresas y otros inversionistas mantienen estos bonos porque se encuentran entre los activos financieros más líquidos y ampliamente aceptados del mundo. Una parte significativa de los excedentes mundiales en dólares, incluidos algunos provenientes de las exportaciones de petróleo, a los que nos referiremos más adelante, ha sido históricamente reinvertida en estos bonos. Este mecanismo contribuye a financiar la deuda del gobierno estadounidense (actualmente en casi 39 billones de dólares) mediante la compra de treasuries, al tiempo que refuerza la demanda mundial por el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial, la moneda más universalmente aceptada para facturar el comercio, liquidar pagos y mantener reservas y riqueza.


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