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viernes, octubre 09, 2026

27 de septiembre, un nuevo aniversario del fusilamiento de 5 militantes antifascistas;ni olvido ni perdón

  

Impunidad para los asesinos: La llamada ley de amnistía incluyó el perdón para las autoridades, policías y jueces franquistas que hubieran cometido abusos o violaciones de derechos humanos, incluidos estos asesinatos. La llamada justicia española ha utilizado esta norma y la prescripción de los delitos para archivar cualquier intento de juzgar los crímenes de la dictadura en los tribunales ordinarios.

La posterior «Ley de Memoria Histórica declaró la «ilegitimidad» de los tribunales de excepción franquistas (como los que dictaron los fusilamientos), pero no anuló formalmente sus condenas.

 

Carta de despedida de José Humberto Baena Alonso

26 de septiembre de 1975 (víspera de su ejecución)

Papá, mamá:

Me ejecutarán mañana de mañana [27 de septiembre de 1975]. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente.

Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero. No por mí. Pero tenéis que consolaros pensando que tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo, al menos yo así os lo pido. ¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte! ¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera mi último abrazo! Pero no os preocupéis, cada vez que abracéis a Fernando, el niño de Mary, o a Manolo haceros a la idea de que yo continúo en ellos. Además, yo estaré siempre con vosotros, os lo aseguro. Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido. Haced todo lo posible para llevarme a Vigo. Como los nichos de la familia están ocupados, enterradme, si podéis, en el cementerio civil, al lado de la tumba de Ricardo Mella. Nada más. Un abrazo muy fuerte, el último.

Adiós papá, adiós mamá.

Vuestro hijo, José Humberto

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